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El Rincon de la Halaja (Ley)
Estudiando las Mitzvot
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Enmascarada Dádiva

Extraido de la publicacion Vaibarej David, supervisado por el Rab David Perets Shlita, Caracas, Venezuela

Una persona se encontraba en una situación económica, que según la Halajá, reunía los requisitos que le permiten cobrar del dinero de Tzedaká, (Lo Alenu). ésta está interesada en comprar un artículo o servicio de primera necesidad, algo costoso para él. El artículo o servicio costaba 200 monedas, razón por la cual estuvo averiguando si habría alguien que lo vendiese a un precio menor, ya que no alcanzaba su presupuesto para dicho gasto.

Un benefactor se dio cuenta de esta preocupante situación, y decidió ayudar al hombre. Pero, se le ocurrió la idea de que, en vez de proporcionarle directamente la diferencia necesaria para la compra, sin decirle a aquel hombre, hablaría con un proveedor del artículo o servicio, indicándole que, en vez de cobrar 200 a aquél, le cobrara sólo 50, dejando la diferencia a la cuenta del benefactor, concretando así la felicidad de todos.

Siendo que el beneficiado finalmente nunca se entera de nada que tenga que ver con este cuantioso aporte, ¿acaso cumplió este benefactor debida y correctamente con el precepto de Tzedaká, una vez concretada la transacción?

Esta escrito, en la obra Kobetz Nezer Hatorá (II Tomo, Página 25), que el Rab Moshé Halbershtan Z”L recibió, en una ocasión esta pregunta, a la cual contestó que efectivamente sí se cumple con el precepto de Tzedaká de esa manera también.

Empero, una reciente publicación, en nombre del Rab Jayim Weiss, expresó una idea, basada en una de las enseñanzas del RASHB”A, quien dijera que la razón por la cual no se dice bendición antes de cumplir con la Mitzvá de Tzedaká es: que no se sabe si el supuesto receptor de la misma la rechazará y la bendición termine siendo en vano.

Por lo tanto, quisieron traer como prueba este inciso halájico, muy claro en la obra del RASHB”A, para deducir que: así como se depende de una aceptación efectiva por parte de la persona que recibe, para convalidar este precepto, por falta de aceptación…, así también deberá ser, en el caso en que el receptor no se entera de que recibió dinero alguno, como es el caso en cuestión, justamente por falta de una acción de aceptación. Bajo este esquema, no debería ser válido un precepto de Tzedaká que se intenta hacer, sin que se entere – el receptor – de que fue ayudado.

No obstante, existe un caso no menos importante para ser comparado al de este benefactor del tema en cuestión. El caso es el siguiente: si una persona le da Tzedaká a otra, y esta última lo recibe de mala gana, mas no la rechaza, se considera que sí se cumplió la Mitzvá de Tzedaká.

Se podría deducir, por lo tanto, que si una donación fue ingresada, sin rechazo, aunque recibida de mala gana, convalida el precepto de Tzedaká…, entonces, con más razón, una donación ingresada sin rechazo y recibida sin rastro de inconformidad, será considerada válida como precepto de Tzedaká.

Siendo así, resultará que, no sólo que estaría este benefactor cumpliendo una Mitzvá equivalente a la Mitzvá de Tzedaká, sino que correspondería al precepto de Tzedaká en uno de sus grados más elevados, aún más que Tzedaká Baséter (el receptor siente cierta vergüenza por ser ayudado a pesar de no descubrirse el nombre del donante), ya que, en el caso en cuestión, el receptor del donativo no sabe que recibió ayuda (y mucho menos sabe quien lo ayudo) y, por ende, no siente siquiera un pequeñísimo grado de vergüenza por haber disfrutado realmente de lo que es un indiscutible beneficio monetario.

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