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El ultimo lavado de automovil

 

La mayoría de nosotros ha presenciado un lavado automático de auto, por lo menos una vez. Lo más interesante y divertido es, cuando uno permanece dentro del mismo y es llevado sobre una cinta transportadora, llegando al lugar del lavado. Primero, un chorro de agua brota por un lado. Por el otro cae el jabón y, si pagamos un dinero adicional, le será colocada cera. Finalmente, muy rápido, grandes cepillos envuelven el auto, secándolo sin siquiera dejar un rasguño.

Sesenta segundos después de comenzado el proceso, usted saldrá manejando su automóvil, que parecerá nuevo y brillante…
Todo el efecto de la primera impresión durará hasta que compruebe que las ventanas del lado de adentro están sucias, hay papeles en el piso, el cenicero está lleno y hay monedas tiradas sobre el asiento. La única manera de lograr que nuestro vehículo quede limpio también por dentro es, abrir la puerta, permitiendo así que algún empleado entre a él con un trapo y una aspiradora y concluya el trabajo. …

En Rosh Hashaná, muchos vamos a la Sinagoga, nos sentamos, y nos colocamos sobre un riel, esperando que la cinta nos haga avanzar. El Rabino habla por un lado, el jazán y el coro cantan por otro. Allí viene el sonido del Shofar, el sermón, la lectura de la Torá y antes de que nos demos cuenta, el Servicio terminó Salimos del Beít-Hakneset, sintiéndonos nuevos y brillantes. De pronto algo nos golpea. No estamos limpios por dentro como lo sentimos por fuera. Todas las faltas y los malos hábitos que nos hemos prometido cambiar están todavía con nosotros. Y no importa la cantidad de tiempo que estemos en la Sinagoga, no importa cuánto hayamos pagado por nuestros asientos, nada de eso nos cambiará. Cómo podemos lograrlo?

Desafortunadamente no podemos conseguir que algún empleado venga a limpiarnos con la aspiradora y un detergente poderoso. Es mucho más difícil, porque nosotros mismos somos los únicos que podemos asegurarnos de que nuestro interior haya quedado impecable. Pero eso no quiere decir que debe ser una experiencia solitaria. Es mucho más fácil cuando tenemos ayuda y apoyo de quienes nos rodean. Así, como en el lavado de un auto, para que el interior quede limpio es intrínseca la necesidad de “abrir una puerta”, lo es también con respecto a nosotros. Y cuando lo hayamos hecho, estaremos ya a mitad de camino.

Rosh Hashaná es el momento justo para contemplar nuestra conducta interior; nuestra relación con el Judaísmo, nuestros símbolos y valores. Es el periodo más apropiado para comenzar con los cambios necesarios en nuestra vida. Abrámonos al Judaísmo. Probemos algo nuevo. Asistamos a una clase de Torá; coloquemos una Mezuzá, experimentemos un Shabat. Nuestro judaísmo es tan rico, y tenemos tanto para conocer… Limpiemos nuestro interior.

Entonces si, nos veremos y sentiremos brillantes v relucientes.

Shaná Tova!!!



(extraído de La enseñanza semanal de Jabad Lubavitch, www.jabad.org.ar)


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