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El Talmud

Una Conversación con el Rabino Adín Eben Israel por Baila Olidort, de Wellsprings (NY)

El Talmud. Completado hace unos 1500 años, es el resultado de siglos de eruditos esfuerzos por comprender e interpretar la Torá. Significando literalmente “estudio”, el Talmud, o Ley Oral, es el reservorio de toda la sabiduría judía, de su filosofía, ley, historia y leyenda. Mediante su peculiar dialéctica, vivaces discusiones, argumentos y contra argumentos, el Talmud es un texto vivo, que desafía la fibra intelectual de sus estudiantes. En la Edad Media a veces el Talmud fue quemado y prohibido, en otras su estudio vedado, su publicación censurada. Sin esta columna vertebral de la cultura judía, presumieron nuestros opresores hábilmente, las distintivas tradiciones de los judíos se desintegrarían.
Como los judíos han sobrevivido, así lo ha hecho el Talmud. Hoy continúa siendo ampliamente estudiado en Ieshivot y escuelas judías de todo el mundo. Y en años recientes ha sido revistado por intelectuales seculares y críticos literarios en razón de su estilo y estructura textual única.

Rabí Adín Eben Israel, el renombrado erudito talmúdico, maestro y autor, ha impuesto como meta de su vida su popularización. Traducido primero al hebreo moderno, el Director del Instituto Israelí de Publicaciones Talmúdicas ha dado durante los últimos años a los lectores de habla inglesa varios volúmenes del Talmud, La Edición Steinsaltz, publicada por la Random House.
Pero, ¿puede este texto de antigua sabiduría ser todavía relevante a nosotros, hoy, aproximadamente dos milenios después? En los extractos siguientes de un reportaje con Wellsprings, el Rabí Eben Israel enfocó estos y otros pensamientos relacionados con el estudio del Talmud.

WELLSPRINGS: ¿Cuál es el propósito de hacer accesible el Talmud a gente que de otra manera es inexperta, o hasta quizás ignorante, de la erudición judía?
EBEN ISRAEL: Como lo digo en mi introducción, en la guía de referencia, el Talmud es el pilar que sostiene al judaísmo. Uno podría ser un judío étnicamente, sin saber el Talmud, pero uno no puede ser un judío culturalmente a menos de que conozca las obras básicas del judaísmo. Y el Talmud es claramente una obra muy esencial, muy básica del judaísmo.
Si no conoces el Talmud, no comprendes realmente nada acerca de la cultura judía. La comprensión del Talmud nos da una llave, no solamente para él mismo, sino para toda la cultura judía. El problema, sin embargo, es que el Talmud está escrito de tal suerte que a menos de que tengas un conocimiento bastante sólido de la lengua y el estilo, o a menos de que seas parte de una cultura que dedica una compacta cantidad de tiempo al estudio, es realmente una tarea imposible. A fin de permitir a la gente estudiar el Talmud, he hecho algo que lo hace legible.

WELLSPRINGS: Ha habido cierta preocupación de que al popularizar el Talmud, tú permites que gente sin los requeridos antecedentes lo lean muy superficialmente y se llamen a engaño pensando de que ahora saben de qué se trata…
EBEN ISRAEL: Yo no he popularizado el Talmud en el sentido de que se lee fácilmente. El Talmud está escrito en su propia jerga, que limita su accesibilidad, de modo que lo escribí en una lengua que es accesible. Pero no puede convertirse en material “light” de lectura, a menos de que hagas trampa, cosa que yo no hice. De hecho, incluí, al menos en las notas, casi todos los Rishoním y Ajaroním [los Sabios Anteriores y Posteriores], lo que significa que está en un nivel más bien alto de conocimiento. Por lo que ciertamente es un libro difícil. No es más fácil que cualquier libro de matemáticas, derecho, filosofía, o una combinación de estos. Y uno no puede simplemente leerlo, sino que debe estudiarlo e involucrarse con él si ha de lograr algo.
Y aunque yo haya hecho que ésta fuera una tarea posible ahora, todavía supone una sólida medida de involucración, posiblemente un maestro, una comunidad educadora, o por lo menos un grupo de estudio para hacerlo adecuadamente. Como dijo alguien cuando apareció el primer volumen en hebreo: `de ahora en adelante, no tengo más una buena excusa para ser un am haaretz, un ignorante’.

WELLSPRINGS: ¿Qué pasa con el estudio del Talmud en el caso de alguien que no cree en su Divinidad?
EBEN ISRAEL: Desde un punto de vista religioso, el conocimiento solo es una cosa, y el conocimiento con santidad es otra diferente. No hay ninguna duda de que el conocimiento sin fe no tiene la misma calidad.
El Talmud no se lee como uno esperaría de un mensaje Divino, porque no le dice a la persona qué debe hacer. Podemos estudiar el Talmud de tapa a tapa y con todo mucho de ello puede no ayudarnos a llegar a regla alguna para la vida. Frecuentemente trata temas que no solamente no son prácticos ahora, sino que no eran prácticos en ninguno tiempo posible. Por lo que a menos de que alguien estudie el Talmud a fin de cometer travesuras, lo que sería desleal, sigue siendo mejor estudiar el Talmud sheló lishmá [no en aras del estudio mismo] que no estudiar del todo. Porque con el tiempo, uno que estudia el Talmud simplemente porque está interesado en él, eventualmente se verá involucrado y llegará a estudiarlo lishmá, en aras del estudio mismo. Desde una perspectiva cultural, como judío, yo quiero saber al menos de qué se trata. Nuestra involucración con “el libro” es tan profunda, que de alguna forma es parte de nuestro carácter, como pueblo y como individuos. Por lo que comprenderlo nos hace comprender qué somos. No es directiva, no nos dice qué es un judío, pero con todo nos da una muy buena manera de conocernos a nosotros mismos. Desde una perspectiva cultural, entonces, el Talmud es la herramienta del autoentendimiento.

WELLSPRINGS: ¿Cómo llega el Talmud a la conclusión de que el estudiar con móviles ulteriores resultará eventualmente en el estudio por razones nobles? ¿Es ésta una declaración de razonamiento místico, o psicológico?
EBEN ISRAEL: Hay una expresión en el Talmud en la que Di s dice: “Abandonenme a Mí pero guarden la Torá”. Y el Talmud explica esto diciendo que la luz de la Torá hará que uno regrese a Di s. Verás, en el judaísmo el mundo místico no está muy alejado. Es una cosa muy extraña del judaísmo: en tanto no hablamos constantemente de Di s, como lo hacen otros pueblos y religiones, hay una espiritualidad subliminal, y cuando uno se involucra, el mensaje espiritual es transmitido.
La gente frecuentemente se aplica al estudio de la Torá, y sin saber qué la golpeó se encuentra a sí misma comenzando a pensar en una dirección diferente. Por lo que después de cierto tiempo llegas a madurar para comprender cosas para las que no estabas preparado antes.
Si estudias, por ejemplo, el Tratado de Bavá Metziá, que es el primer volumen que hice, te encuentras con que trata principalmente con la ley civil. Y no tiene, superficialmente, nada que ver con la espiritualidad o con lo Divino. Con todo, de algún modo, hay un sutil mensaje que llega que, desde una perspectiva religiosa, es muy efectivo. La Torá tiene mucho éxito en entregar sus mensajes espirituales subliminalmente.

WELLSPRINGS: A diferencia del Talmud, en el estudio jasídico hay mucha más discusión directa de Di-s y Divinidad.
EBEN ISRAEL: Sí, pero aun nuestras obras teológicas hablan menos que otras al respecto. Pienso que hablando en términos generales, preferimos no sobre enfatizar ciertas cosas. Nosotros, como pueblo, estamos tan involucrados con lo Divino que no hablamos demasiado al respecto porque es el siempre existente antecedente de nuestra existencia. Si alguien acentuara un tema una y otra vez, yo comenzaría a desconfiar muy seriamente de cualquier tipo de apego verdadero. Cuando las cosas son autoevidentes, no hablas de ellas. Cualquier buena mujer que recibe una cantidad extra de regalos de su esposo comienza a sospechar que tiene otra mujer de lado, y yo pienso que si una persona comienza a hablar demasiado sobre lo Divino, Di-s sospecha de él que tiene otros intereses.

WELLSPRINGS: ¿Cómo lo reconcilias entonces tú con el estudio jasídico que es claramente más directo en sus mensajes Divinos?
EBEN ISRAEL: De muchas maneras precisamos acentuar estas cosas hoy más porque nosotros no estamos en el mismo nivel que las generaciones anteriores a la nuestra. Si vives dentro de una muy alta cultura, o si eres muy sofisticado, no necesitas sobre énfasis. Pero hoy somos ligeramente atrasados, por decirlo así, de modo que necesitamos ver las cosas explícitamente. Para trazar una analogía, cuando tú estás sano y fuerte, comes pan simple. Cuando eres enfermizo, recibes los más selectos alimentos, pero con todo no los disfrutas. Había épocas en las que la gente podía masticar un trozo de Guemará y obtener de ella toda la Divinidad. En nuestra época, necesitamos declaraciones mucho más explícitas necesitamos más involucración porque de alguna manera estamos menos involucrados.

WELLSPRINGS: ¿Es la lógica del Talmud diferente a, por ejemplo, la lógica de la ciencia, del mundo Occidental?
EBEN ISRAEL: Es claramente diferente. No se define fácilmente porque es una manera muy diferente de pensar. La manera talmúdica de pensar es, bastante curiosamente, mucho más parecida a lo que se hace por ejemplo en la física moderna, que a lo que se hace en la lógica regular. Es una diferencia de enfoque, y eso nuevamente es otra razón que lo hace difícil de estudiar. No solamente requiere de conocimientos de otra lengua, sino que tienes que pensar de una manera diferente, tiene que poner otra cabeza, y eso lleva tiempo. Algunos nunca lo consiguen realmente.

WELLSPRINGS: En el estudio del Talmud, uno frecuentemente percibe que quizás gran parte de su discusión es en verdad un reflejo de las costumbres y normas de esa época en particular. No sientes necesariamente que hubiera allí algún mensaje eterno…
EBEN ISRAEL: El Talmud, o el verdadero erudito, sí refleja eternidad. Pero no puedes tratar preguntas que no tienen sentido en la época. De modo que si pones una pregunta particular dentro de ciertos parámetros, tendrás que rearmar la frase para que tenga sentido en un período diferente. Un libro de matemáticas, por ejemplo, puede tener una base matemática que es eterna. Pero las matemáticas griegas antiguas están escritas en numeraciones no decimales porque no las tenían entonces. Eso no significa que su trabajo no fuera verdadero. Rashi, por ejemplo, realiza sus cálculos usando división larga en un proceso muy elaborado, porque las numeraciones escritas decimal o logarítmicas no eran conocidas entonces. Sus resultados son, sin embargo, bastantes correctos, pero la manera en que llega a ellos es muy diferente a aquella que nosotros empleamos hoy. De modo que siempre estás tratando con el lenguaje de la época. Algunos de los problemas dejaron de ser prácticos. Otros tienen que ser reformulados. En esto consiste realmente el estudio: reformular declaraciones en un estilo que tenga sentido.

WELLSPRINGS: ¿Cómo responde el Talmud a los cambios en la vida y la sociedad?
EBEN ISRAEL: La respuesta es cautelosa. Con respecto a nuestra propia sociedad la pregunta es: ¿vivimos en tiempos normales o anormales? ¿Es nuestro siglo una aberración en la historia? Verás, hay puntos fijos en la vida, y cuando alguno de estos puntos fijos cambia en el curso de una década, comenzamos a pensar que han cambiado completamente. Y mientras la gente generalmente reacciona muy rápido a estos cambios, luego nos encontramos con que los mismos eran apenas efímeros, que no son estables. Esto explica por qué los relojes de la halajá no hacen su tic tac cada segundo, sino cada diez años o más. Porque ellos sólo pueden responder a cambios verdaderos, permanentes, en la vida.
A ello se debe que en algunas áreas siempre fue difícil ser judío, porque a veces estamos a destiempo con la sociedad. En las épocas romanas, nuestras actitudes hacia la mujer eran bastante bien aceptadas mientras que nuestras actitudes hacia el monoteísmo no lo eran.
En épocas griegas y romanas, los judíos eran considerados perezosos porque tenemos un día de descanso. Esta era considerada prueba de la pereza inherente de los judíos. Hoy, por el otro lado, no precisamos defender un día de descanso. Ahora la gente piensa en dos o en cuatro.

WELLSPRINGS: Muchas declaraciones hechas por el Talmud nos causan la impresión de ser supersticiosas, y sólo parecen expandir la brecha que percibimos entre la mentalidad moderna y la Talmúdica.
EBEN ISRAEL: Comúnmente, cuando alguien no cree en algo lo describe como superstición. Tácitus, el historiador romano, escribió que los judíos eran supersticiosos porque no creían en los dioses. Todos en esas épocas creían en alguna forma de estos dioses, y porque los judíos no, él los llamó supersticiosos. De modo que es una palabra que tiene un significado muy específico: es cualquier cosa en la que uno no cree.
Fue apenas hace un par de años que un laboratorio de sueño en Houston descubrió, tras mucha investigación y experimentación, que el número máximo de días que un ser humano puede pasar sin dormir y no sufrir daños permanente es seis. Así que si alguien se pasa hasta seis días sin dormir, pero lo hace en el séptimo, cualquier daño resultante de esta falta de sueño sería reparado. Uno de los científicos me escribió preguntando la fuente en el Talmud acerca de descansar en Shabat, el séptimo día.
La idea es que a medida que hacemos más investigación, y descubrimos más y más sobre la vida, encontramos mucho en el Talmud que hasta ese momento no tenía necesariamente sentido. Una de las cosas que aprendimos en los últimos 50 años de ciencia fue a no ser imprudentes y precipitados en obtener soluciones. No puedes confiar en lo que se escribió en el último número, digamos, de Mecánica Popular, como una fuente de todo el conocimiento en el mundo, o en lo que las revistas femeninas tienen para decir acerca de la vida, la verdad y el matrimonio. La gente debería tener al menos una justa cuota de escepticismo. Personalmente, me he ocupado del Talmud desde hace muchos años, y he aprendido un montón de cosas. Y cuánto más sé de él, tanto más respetuoso me vuelvo.

(extraído de Jabad Magazine, www.jabad.org.ar).

 

Baila Olidort

2 comentarios
  1. JUAN MARIA SAN ROMAN

    EN QUE SITIO DE INTERNET PUEDO LEER EL TALMUD COMPLETO

    25/01/2017 a las 12:17
  2. Editor - iojai

    hola. el talmud no se tradujo completo aun al español. solo hay algunos tratados editados. Pero ninguno de ellos esta on-line. Se pueden adquirir en http://www.libreriajudaica.com

    27/01/2017 a las 14:37

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