Analizándose
Autoestima
El Significado Espiritual de las Hombreras
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El Significado Espiritual de las Hombreras

Vivimos es un mundo hambriento de amor donde la baja autoestima es dominante y la mayoría de las personas se complacen en la principal adicción de la humanidad, la crítica, sin siquiera darse cuenta qué tan devastadora es. La crítica es el arma más destructiva del hombre. Es el equivalente verbal de un arma cargada.

Para ayudar a combatir este hábito pernicioso, aquéllos de nosotros que estamos dedicados a «amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos», necesitamos practicar constantemente dar «aprobaciones» o palmadas en la espalda, ya sea literales o figurativas.

Puesto que nada sucede sin la intervención directa de D-os, para mí, es la inspiración Divina la que produce hombreras en la moda de las mujeres.

Cuando doy una clase o una conferencia le digo a la gente, «Cada vez que veas tus hombreras, deja que sean un recordatorio para que digas algo agradable a alguien o date una palmada en la espalda por algo positivo que hayas hecho recientemente». Todos se ríen, pero yo quiero que tomen la sugerencia seriamente.

Todo en el mundo tiene un significado externo e interno. Estar en un camino espiritual significa buscar la espiritualidad en todas partes. Desafortunadamente, nos vemos atrapados con lo externo, como modas y ropa o nos enfocamos en lo negativo, ya sea la mancha en la ropa, el defecto en la cara o el defecto en el carácter. Los seres humanos tienen el hábito de notar y generalmente de enfatizar lo peor en sí mismos y en otros.

Si tú eres ese tipo de persona, tu vida va a cambiar dramáticamente cuando empieces a inundarte a ti y a los demás con aprobaciones en proporción igual y opuesta a la cantidad de «veneno» (es decir, condenas) que has estado metiendo en la atmósfera. No tienes que preocuparte por la arrogancia si tú apruebas a otros en el mismo grado que te apruebas a ti mismo.

Recientemente tuve una invitada en Shabat que tenía aproximadamente setenta años. Con cierta frecuencia, se daba a sí misma un abrazo o besaba la punta de sus dedos y golpeaba suavemente sus propias mejillas. Cuando le pregunté qué es lo que estaba haciendo me dijo que ya que era viuda y sus hijos vivían lejos, no había nadie que le diera abrazos o aprobaciones, así que ¡se los daba ella misma!

Se nos dice, «La más pequeña victoria que ganes (sobre el yetzer hará) apréciala como significativa, de forma que sea un peldaño hacia una victoria mayor». (Duties of the Heart, Cap. 5).

Quiénes somos es en gran parte un asunto de qué cualidades elegimos enfatizar. Al final del libro de Rabí Pliskin Gateway to Happiness hay una lista de 300 rasgos, positivos y negativos. Échales un vistazo. Todos tenemos la capacidad de desarrollar cualquiera de ellos. ¿Estás enfatizando lo positivo o lo negativo en ti y en tu familia?

Puedes sobreponerte a la tendencia a quejarte, kvetch y regañar haciendo de la aprobación un hábito constante. Piensa en ello como un trabajo al que tienes que levantarte e ir cada mañana de tu vida. D-os nos ordenó amar; éste es nuestro trabajo espiritual.

Rezamos tres veces al día y expresamos nuestro amor a D-os. ¿Por qué no lo expresamos unos a otros? ¿Dónde están las palabras de aprecio que cada ser humano anhela tan desesperadamente, ya sea que lo reconozca y lo exprese o no? ¡D-os no necesita estas expresiones tanto como nosotros las necesitamos! Nos ordenó rezar a fin de que practicáramos y expresáramos amor mutuamente.

Si no eres una persona afectuosa, puedes desarrollar este hábito diciéndote, «Si puedo encontrar el tiempo para rezar tres veces al día, puedo encontrar tiempo para decir tres palabras de aprecio a los miembros de mi familia». Todo lo que se necesita es decisión. ¡No digas que estás muy ocupado estudiando Torá para practicarla! ¡No digas que estás muy ocupado en tu trabajo para practicar amar! Si es así, ¿para qué estás viviendo?

Gerald Japolsky es director del Centro de Curación por la Actitud en Tiburón, California, que trata extensamente con niños que tienen enfermedades terminales. Él ha dicho que con cuatro abrazos al día los niños necesitan menos medicamento para el dolor y con once abrazos al día, con frecuencia remiten la enfermedad.

Bien, todos podríamos hacerlo con palabras curativas.
Así que… la próxima vez que veas una hombrera, deja que sea un recordatorio positivo para que seas más capaz de emprender esta continua batalla en contra de las fuerzas de la crítica.

Si estás buscando algo para aprobarte a ti mismo, por favor piensa en los pobres de Israel. La intifada ha cobrado sus impuestos en términos de pérdidas de trabajo, una alta tasa de inflación, menos horas de escuela, menos ayuda para niños incapacitados y muchas maneras más. Muchas personas están verdaderamente desesperadas. Ayudándolas no solamente las vas a hacer sentir amadas, tú también te vas a sentir bien.

 

Miriam Adahan

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1 comentario
  1. Alicia

    Que bueno es sentirse amado por uno mismo, esto me lo enseñó el creador, darme palmadas de aprecio, mil gracias

    28/07/2018 a las 11:38

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