Festejando
Rosh Hashana
Rosh Hashana y la Jasidut de Breslov
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El Rosh Hashaná del Rebe Najmán

(selección extraída del libro «Cruzando el Puente Angosto» por Jaim Kramer, © Breslov Research Institute)

Los siguientes son algunos ejemplos de los dichos del Rebe Najmán y de los jasidim sobre la importancia y el gran valor del Rosh HaShaná del Rebe:

Mi Rosh HaShaná es algo completamente nuevo. Dios me otorgó el regalo de conocer qué es Rosh HaShaná ( Tzaddik #406). Todo aquél que tiene el privilegio de estar con el Rebe en Rosh HaShaná está destinado a ser muy feliz (Tzaddik #403) .

Había gente incapaz de lograr su rectificación durante todo el año. Incluso el Rebe mismo no podía darles su tikun. Pero sí podía ayudarlos en Rosh HaShaná . El dijo que en Rosh HaShaná era capaz de realizar ciertos tikunim a los cuales no tenía acceso durante el resto del año (Tzaddik #406)

Lo que otros Tzadikim trabajan para lograr desde Rosh HaShaná hasta Hoshana Raba, yo lo logro en la primera noche del Año Nuevo (Siaj Sarfei Kodesh 1-75). En la primer noche de Rosh HaShaná, el Rebe Najmán se quedaba parado en silenciosa devekut (unión con Dios) durante cuatro horas, mientras recitaba la Plegaria de Amida. Sus seguidores terminaban de orar sin él y se iban a sus casas a cenar. Luego volvían para sentarse junto al Rebe durante su comida (Siaj Sarfei Kodesh 1-304).

Escribe Reb Noson: Existen cantidad de obstáculos que deben ser superados para poder llegar a estar con el Rebe Najmán en Rosh HaShaná.Y ellos deben de ser enfrentados. Hubo momentos en que la gente llegaba para estar con el Rebe un tiempo antes de Rosh HaShaná , quejándose de sus muchas dificultades y obstáculos. El Rebe les aconsejaba entonces que se quedasen en sus hogares. Pero la verdad es que si la persona quiere rectificar su alma, debe entonces hacer cualquier esfuerzo
para estar con el Rebe para Rosh HaShaná . El Tzadik no puede pedirle a una persona que haga algo que involucra un enorme sacrificio, aunque sea eso lo que desea que esa persona haga y rompa así todas las barreras. Por lo tanto, la persona que quiera hacer lo correcto hará todo el esfuerzo necesario para superar los obstáculos y contarse entre los seguidores del Rebe Najmán para Rosh HaShaná. Y ésto se aplica a todas las generaciones (Tzaddik #406) .

Al rechazar la sugerencia de un jasid que pensaba que era preferible ver al Rebe en otra época del año, cuando hubiese menos gente a su alrededor, dijo el Rebe Najmán: Así comas o no comas; duermas o no; ores o no [con la concentración apropiada]; sólo asegúrate de estar conmigo para Rosh HaShaná ( Tzaddik #404) .

Durante un tiempo el Rebe Najmán le prescribió a cada uno de sus seguidores una lista de ayunos que debían realizar en vista del arrepentimiento y la rectificación. Luego abolió esta práctica diciendo: El que no venga a estar conmigo para Rosh HaShaná no debe ayunar. Y el que viene, de hecho que no tiene necesidad de ayunar (Tzaddik #491).

Cierto Rosh HaShaná en Umán, tiempo después del fallecimiento del Rebe Najmán, se produjo un enorme entusiasmo y fervor durante las plegarias. Dijo Reb Noson: Yo creo que el Rebe está aquí con nosotros ahora. Y si el Rebe está aquí con nosotros, también lo están los Siete Pastores (Avraham, Itzjak, Jacob, Mosh‚, Aarón, Josef y David). Aquellos que fueron testigos de estas palabras dichas por Reb Noson lo describieron como si verdaderamente estuviese viendo a estos Tzadikim en ese mismo momento (Siaj Sarfei Kodesh 1-590).

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Dijo Reb Noson: Aunque el camino a Umán estuviese pavimentado con cuchillos, iría arrastrándome hasta allí, sólo para poder estar con el Rebe Najmán para Rosh HaShaná ( Tovot Zijronot pg.137).

Reb Aba Shojet y su hijo, Reb Shmuel, salieron en su viaje desde Tcherin para poder pasar Rosh HaShaná 5570 (1790) con el Rebe Najmán en Breslov. Como regalo para el Rebe, Reb Aba había comprado una hermosa copa de plata. En el camino fueron alcanzados por una tremenda e inusual tormenta y no pudieron encontrar un cochero que quisiese llevarlos con ese temporal. Pronto comprendieron que estaban en peligro de no poder alcanzar Breslov a tiempo para la festividad. Finalmente encontraron un cochero dispuesto a llevarlos, pero éste puso su precio. Aunque se le pedía que pagara una suma exorbitante, Reb Aba aceptó la oferta. ¿Cómo podía dejar de estar con el Rebe para Rosh HaShaná ? Pero para su desconsuelo, pronto descubrieron que los caminos estaban demasiado enfangados haciendo el viaje extremadamente dificultoso. Era casi el mediodía del día anterior a Rosh HaShaná cuando llegaron a Heisin (a 30 km de Breslov) y ya se vislumbraba la terrible posibilidad de que tuviesen que pasar la festividad en algún lugar del camino. Reb Aba presionó al cochero, un Judío simple, a que apurase el coche. Luego de hacer chasquear su látigo una o dos veces el cochero gritó a sus caballos: Nu, kinderlaj, Tzum Rebben!; hijos míos, pronto, rápido. Adonde el Rebe. De inmediato, los caballos comenzaron a correr cada vez más rápido y Reb Aba y su hijo llegaron a Breslov durante la Plegaria de Minja. Ni siquiera tuvieron tiempo de saludar al Rebe Najmán antes de la festividad.

Más tarde, esa noche, con todos los jasidim reunidos alrededor del Rebe para el tish (la cena), le dijo el Rebe Najmán a Reb Aba: -Aba! Cuéntanos sobre tu viaje. Reb Aba contó sobre las dificultades que él y su hijo habían tenido que superar a lo largo del camino y admitió que no le quedó más alternativa que pagarle al cochero con la copa de plata que traía de regalo para el Rebe. ¿Cómo puedo hacer para alabarlos por semejante viaje? le dijo el Rebe Najmán a Reb Aba. En cuanto a la copa, le sacar‚ a Satán por ello sus ojos y dientes. En cuanto a tí, Aba, no hay recompensa suficiente en este mundo. Y tú, Reb Shmuel, -Tú ganaste la sopa! Tiempo después de Rosh HaShaná , Reb Aba falleció. Su hijo, Reb Shmuel, se dedicó a los negocios y pronto llegó a ser muy rico. Todos comprendieron entonces el significado de las palabras del Rebe Najmán a Reb Aba y a Reb Shmuel en el tish de Rosh HaShaná (Aveneha Barzel pg.48 #76; Siaj Sarfei Kodesh 1-198) .

Siempre existieron obstáculos para pasar el Rosh HaShaná con el kibutz del Rebe. Y siempre tienen una forma de presentarse como salidos de ningún lugar y no menos de las mismas familias de los jasidim. Las esposas siempre se han opuesto a que sus maridos están fuera durante las festividades. Dijo Reb Noson al respecto: Es uno de los milagros de Dios que Iom Kipur venga inmediatamente después de Rosh HaShaná. -De esta manera los miembros de la familia está n obligados a perdonarse mutuamente! (Rabí Eliahu Jaim Rosen; Siaj Sarfei Kodesh 1-665). En cuanto a las dificultades financieras que produce inevitablemente un largo viaje como éste, dijo el Rebe: He tomado sobre mí el ocuparme de los gastos de todos aquellos que vienen hacia mi en Rosh HaShaná (Siaj Sarfei Kodesh 1-27) .

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Reb Avraham sternhartz, quien lideró a la congregación como baal tefilá en Umán durante cincuenta años (y por veinte más en Jerusalem) escribe lo siguiente: El despertar y el entusiasmo que nos sobrevenían en Erev Rosh HaShaná dejaron, en todos aquellos que tuvimos el mérito de estar allí, una impresión inolvidable. Quién puede olvidar cuando recitábamos Zajor Brit Selijot y luego las Plegarias de la Mañana; cuando durante el día, derramábamos nuestras súplicas, desde lo más profundo de nuestros corazones, parados allí, junto a la tumba del Rebe Najmán; cuando hacíamos los preparativos para Rosh HaShaná, comenzando con la Plegaria de la Tarde, dos horas antes de la llegada de la festividad; y finalmente, las fervorosas oraciones durante las plegarias de Rosh Hashana. Aun hoy, nuestros oídos vibran y nuestros corazones se exaltan con esos hermosos recuerdos. Tan poderosa fue esa experiencia que muchos llegaron a ser Jasidim de Breslov debido a la gran impresión que ello les produjo (Imrot Tehorot pg.95).

Desde los tiempos del Rebe Najmán hasta nuestros días, los Jasidim de Breslov se han reunido siempre para Rosh HaShaná. Es un momento para renovar los lazos, para alegrarse por haber pasado el año y esperar el que tenemos delante. Pero también es mucho más que eso. Rosh HaShaná es el momento en que se unifican todos nuestros sentimientos interiores y anhelos que expresáramos a lo largo del año durante el hitbodedut. En este día especial, todos nuestros anhelos surgen desde dentro nuestro y se manifiestan en la plegaria y en la súplica, pidiéndole a Dios que nos otorgue sólo bondad y prosperidad en el año entrante. ¿Y qué es lo que nos motiva a tener semejante inspiración y fervor? Para el Jasid de Breslov que viene a la reunión del Rebe Najmán, esto se debe al reconocimiento y comprensión de que esos son en verdad los Días Terribles. Al acercarse Rosh HaShaná, su temor y trepidación por la importancia del juicio que ser emitido se une con su fe en que el Rebe ser su mejor abogado defensor, el mejor que uno pudiera encontrar. Llega así al kibutz con una mezcla de temor y alegría, con reverencia por el día y con satisfacción de haber sido capaz de compartir su suerte con todos aquellos que se unieron al kibutz del Rebe Najmán. Todo aquél que haya pasado un Rosh HaShaná con los Jasidim de Breslov nunca podrá olvidarlo.

Jaim Kramer

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