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7.Balak
El Libro de Bamidbar (Números)
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El Rebe Najman sobre La Tora – Balak

Extraido de El rebe Najman sobre la Tora – Bamidbar

22:2 Y Balak, hijo de Tzipor vio todo lo que había hecho Israel al emorita.

Balak y Bilaam

Balak representan las «bestias salvajes» – aquellos que niegan la Providencia Divina y creen en la naturaleza, dejándose llevar por sus pasiones y búsquedas materiales, sólo por placer. BaLaK quería LoKeK (lamer) la sangre de los judíos, como una bestia salvaje.

Bilaam representa la «serpiente maligna» – aquel que se presenta como una persona temerosa de Dios pero utiliza su sabiduría para desarrollar explicaciones y metodologías ateas que alejan a los demás de Dios. Fue llamado BiLAam porque quería BoLeA (tragar) a toda la nación judía.

Cuando Balak vio que los judíos conquistaban fácilmente a sus enemigos, Sijón y Og, tuvo miedo. Aunque era un hechicero consumado, su magia no tenía ningún poder en contra de Israel. Debido a que Balak creía en la naturaleza y en su capacidad para usurpar y modificar la naturaleza a través de la hechicería, no tenía poder en contra de los judíos que, con sus plegarias, están más allá de la naturaleza. Pero Bilaam era el maestro de todos los hechiceros (Zohar III, 192a) y su poder estaba en su boca, en su capacidad para maldecir – i.e., para desviar la fe de la persona y convencerla de rebelarse en contra le Dios (Likutey Halajot I, p. 139a-141a).


22:4 Moab le dijo a los ancianos de Midian, «Ahora la congregación devastará todo lo que nos rodea, como un buey que devora la vegetación en el campo». En ese tiempo Balak, el hijo de Tzipor, era rey de Moab.

Moab le dijo a los ancianos de Midian

Aunque Moab y Midian era viejos enemigos, hicieron la paz para atacar a los judíos (Rashi).

MiDiaN es similar a DiN (juicios). Así, los «ancianos de Midian» hacen referencia a la ira y a los juicios, como opuesto a los «ancianos de la santidad», quienes representan la paciencia y la compasión. Balak, el rey de Moab, temía que los judíos lo «devorasen» – i.e, que consumiesen su sendero del mal. Por lo tanto llamó a los ancianos de Midian, sus enemigos, para que lo ayudasen a detener la difusión de la santidad, de la paciencia y de la compasión (Likutey Halajot I, p. 144a).

Moisés, Balak, Bilaam y su asna

Cuando los moabitas vieron que los hijos de Israel habían salido victoriosos sobre Sijón y Og, de una manera milagrosa, dijeron, «Su líder creció en Midian», y fueron a preguntarles a los midianitas cuáles eran las principales características de Moisés. Los midianitas les dijeron, «Su poder está en su boca [i.e., el poder de la plegaria]» – por lo cual los moabitas decidieron vencer a los judíos con un hombre (Bilaam) cuyo poder también estaba en su boca [i.e., para pronunciar maldiciones] (Rashi).

Balak buscó contrarrestar el poder de Moisés contratando a Bilaam, cuyos poderes eran iguales a los de Moisés pero se originaban en el Otro Lado de la santidad. Esto dispuso el escenario para una batalla arquetípica. Moisés representa al verdadero Tzadik que estudia la Torá con pureza y les puede traer la luz de la Torá a todos. Bilaam representa el falso erudito de Torá; aquel que presenta enseñanzas aparentemente hermosas de Torá pero que no vive a la altura de ninguno de los ideales de la Torá. El malvado que enseña Torá es muy peligroso – puede producir la caída de mucha gente. Pero el Tzadik verdadero retira las palabra de Torá de la persona malvada y las transforma, volviéndolas beneficiosas.

Los poderes de Moisés eran tales que podía elevar la Torá desde el nivel más bajo en que había caído, desde la boca de Bilaam, transformándola en Torá y trayendo bendiciones. Por lo tanto pudo obstruir los designios del malvado Bilaam. Es posible ver esto en la historia de Bilaam, que tuvo relaciones con su asna (ver Avodá Zará 4b). El asna reprochó a Bilaam, «Hahaskein hiskanti – ¿He acostumbrado [a hacer estas cosas contigo antes]?» (Números 22:30), que el Targúm Onkelos traduce como «HameiLaF ALiFna – ¿Alguna vez me han enseñado?» (de la palabra ALeF, estudio). Bilaam estaba totalmente avergonzado y fue incapaz de maldecir a los judíos. Las palabras del asna revelan que los poderes de Bilaam surgían de sus estudios inapropiados. Pues pese a la aparente piedad de Bilaam y a su erudición, de hecho era profundamente inmoral, llevando la erudición de la Torá a un nuevo y bajo nivel (Likutey Halajot V, p. 538-270a-540).


22:5 Y envió mensajeros a Bilaam el hijo de Beor, a su tierra de Petor, que está junto al río, para llamarle diciendo: «He aquí un pueblo que acaba de salir de Egipto; he aquí que cubre la faz de la tierra y está asentado enfrente de mí».

Balak envió mensajeros a Bilaam

Cuando los moabitas vieron que los hijos de Israel habían salido victoriosos sobre Sijón y Og, de una manera milagrosa, dijeron, «Su líder creció en Midian», y fueron a preguntarles a los midianitas cuáles eran las principales características de Moisés. Los midianitas les dijeron, «Su poder está en su boca [i.e., el poder de la plegaria]» – por lo cual los moabitas decidieron vencer a los judíos con un hombre (Bilaam) cuyo poder también estaba en su boca [i.e., para pronunciar maldiciones] (Rashi).

Moisés es la personificación del daat de santidad, mientras que Bilaam es la personificación del daat de la impureza. En ambos casos, la revelación del daat se produce a través de la boca, como está escrito, «Noche a noche dice su daat» (Salmos 19:3). Sin embargo, cuando el malvado habla y exhala aire de su boca, produce un aire envenenado de inmoralidad y todo aquel que oye sus palabras y las respira, introduce ese aire en su cuerpo (Likutey Moharán I, 43).

El rabí Natán agrega que hoy en día nos es muy difícil saber quién es realmente malo. La única manera de evitar el habla de la persona malvada y protegernos de los pensamientos y de las acciones inmorales es orando y pidiéndole a Dios que nos proteja del «malvado que tiene daat» y nos guíe en el sendero de los santos Tzadikim (Likutey Tefilot I, 43).

Bilaam

Nunca volvió a levantarse en Israel un profeta como Moisés (Deuteronomio 34:10).

Nunca volvió a levantarse en Israel, pero sí lo hizo en las naciones. ¿Quién fue? Bilaam (Sifri; Zohar II, 21b).

Moisés representa la Torá de la pureza. Su nombre, MoShé RaBEiNU («Moisés, nuestro maestro»), tiene el mismo valor numérico que TaRIaG ( 613), haciendo referencia a las 613 mitzvot que conforman la Torá (Megalé Amukot #113). BiLAaM, que es el paralelo de Moisés dentro de las fuerzas de la impureza, también es el paralelo de la Torá dentro de las fuerzas de la impureza, como está aludido por las letras de su nombre: bet, lamed, ain, mem.

Bet y lamed son, respectivamente la primera y la última letra de la Torá (ver Génesis 1:1; Deuteronomio 34:12).

Ain tiene el valor numérico de 70, aludiendo a los setenta «rostros» o interpretaciones de la Torá.

Mem tiene el valor numérico de 40, correspondiente a los cuarenta días en los cuales fue dada la Torá (ver Éxodo 24:18).

Debido a que Bilaam estaba hundido en la impureza, deseaba desarraigar a la Torá, que está asociada con la pureza (Likutey Moharán I, 36:2).


22:8 Y él les dijo: «Pasen la noche aquí y les traeré una respuesta según me hable Dios». Se quedaron pues, los príncipes de Moab con Bilaam.

Pasen la noche aquí

Dado que los profetas no judíos son indignos de una comunicación Divina directa, el espíritu de profecía se posa en ellos sólo durante la noche (Rashi).

El espíritu de profecía puede posarse sobre un profeta a la noche o durante el día. «Noche» representa un «despertar desde Arriba» (i.e., Dios desea que así sea). «Día» representa un «despertar desde abajo» (i.e., la persona se vuelve digna de recibir la inspiración Divina). Dado que Bilaam era una persona indigna, sabía que no podía alcanzar la profecía durante el día. Por lo tanto les dijo a los mensajeros de Balak, «Pasen la noche aquí y les traeré una respuesta según me hable Dios» (Likutey Halajot I, p. 330).


22:18 Bilaam les respondió a los siervos de Balak: «Aun cuando Balak me diere su casa llena de plata y de oro, no puedo traspasar la palabra de Dios, mi señor, para hacer cosa alguna, ni chica ni grande».

No puedo traspasar la palabra de Dios… Ahora ustedes también permanezcan aquí esta noche

Así como cada persona puede utilizar su libertad de elección para volverse santa y atraer la Voluntad de Dios hacia su propia voluntad, los malvados como Bilaam utilizan su libertad de elección para impurificarse y llevar la Voluntad de Dios hacia sus malignos designios. Bilaam hizo creer a Balak que la Voluntad de Dios ya no era suprema (Dios no lo permita) y que él, Bilaam, podía hacer que la Voluntad de Dios se plegase a su deseo.

Bilaam mostró ese deseo de atraer la Voluntad de Dios hacia la suya, pese al hecho de que Dios le había dicho que no fuese a ver a Balak (Números 22:12). Les pidió a los nuevos mensajeros que se quedasen esa noche, con la esperanza de encontrar todavía una manera de maldecir a los judíos. Cuando comenzó su viaje para encontrarse con Balak, un ángel se colocó en su camino para detenerlo, pero él persistió en continuar. Bilaam golpeó a su asna tres veces; en su reproche el asna aludió a que Bilaam estaba tratando de desarraigar a una nación que celebra las Tres Festividades (Rashi sobre Números 22:28). Las Festividades conmemoran los milagros del Éxodo, cuando Dios reveló Su Providencia Divina, Su Voluntad. El que el asna abriese su boca para hablar fue un milagro que tenía la intención de demostrarle a Bilaam cuán lejos había caído, llevando sus impurezas hacia la boca para poder maldecir a los demás. En verdad, estaba hundido en la impureza dado que cometía bestialismo con su asna (ver Avodá Zará 4b) (Likutey Halajot I, p. 142a-143a-286).


22:28 Dios abrió la boca del asna, la cual le dijo a Bilaam: «¿Qué te he hecho, para que me hayas pegado estas tres veces?».

Dios abrió la boca del asna

Nunca volvió a levantarse en Israel un profeta como Moisés (Deuteronomio 34:10).

Nunca volvió a levantarse en Israel, pero sí lo hizo en las naciones. ¿Quién fue? Bilaam (Sifri; Zohar II, 21b).

Entre los niveles de santidad y los niveles de impureza se encuentra la klipá de noga, que contiene tanto bien como mal. Noga representa la libertad de elección, que puede ser dirigida hacia ambos lados. Moisés alcanzó su nivel al utilizar la libertad de elección para servir a Dios, buscando los niveles más elevados de pureza. Bilaam decidió utilizar su libertad de elección para buscar los niveles más bajo de impureza. Se hundió tan bajo que llegó a cometer bestialismo con su asna (ver Avodá Zará 4b).

Balak contrató a Bilaam para maldecir a los judíos porque había reconocido el tremendo poder del habla de Bilaam. Este poder le llegaba debido a que Bilaam aprovechaba toda oportunidad para llevar el poder de la santidad hacia el ámbito de la impureza. Pero Moisés era la contraparte de Bilaam en el ámbito de la santidad y pudo anular el poder de Bilaam.

Al abrir la boca del asna, Dios le demostró a Bilaam que no tendría éxito en contra de Moisés. Al darle al asna -una criatura carente de libertad de elección- el poder del habla, Dios le estaba aludiendo a Bilaam que, aunque su poder del habla se apoyaba en los ámbitos más bajos, Bilaam no tenía la última palabra; no era el dueño de su propio destino. Cuando Bilaam fue a maldecir a los judíos, Dios puso Su palabra en la boca de Bilaam tal como se coloca un bozal en la boca de un animal (Rashi sobre Números 23:16). Dado que Bilaam abusó de su libertad de elección ésta le fue retirada (Likutey Halajot V, p. 310-156a-312-157a-314).

Estas tres veces

Mientras Bilaam estaba en camino a maldecir a los judíos, su asna comenzó a actuar de manera extraña. Primero salió del camino hacia el campo, luego entró a un sendero entre dos paredes y aplastó la pierna de Bilaam contra una pared, entonces se echó al suelo en mitad del camino. Cada vez que Bilaam se enojaba golpeaba el asna, por lo que Dios abrió la boca del animal que dijo, «¿Por qué me has golpeado estas tres veces?». En hebreo, la frase «tres veces» se escribe usualmente como shalosh peamim, pero aquí está escrito como shalosh regalim aludiendo a los Shalosh Regalim (Tres Festividades) -i.e., Pesaj, Shavuot y Sukot- de la nación que Bilaam estaba tratando de desarraigar (Rashi).

Nuestros Sabios enseñan que Bilaam era completamente inmoral y tenía la intención de maldecir a los judíos hasta que también ellos sucumbiesen a la inmoralidad. El asna lo empujó contra la pared para implicar que los judíos construirían su propio muro de protección en contra de la inmoralidad al controlar los pensamientos de sus mentes. Las Tres Festividades representan los tres parámetros de la mente –Jojmá, Biná y Daat– que protejan a la persona de la inmoralidad (Likutey Halajot VII, p. 328-165a).


22:30 Dijo pues el asna a Bilaam: «¿Acaso no soy yo tu asna, en que has cabalgado desde tu juventud hasta este día? ¿He acostumbrado a hacer estas cosas contigo antes». Y él respondió: «No».

He acostumbrado a hacer estas cosas contigo antes

El Targúm Onkelos traduce hahasken hiskanti («He acostumbrado») como hameiLaF ALiFna «acaso he aprendido y me he acostumbrado»), de la palabra ALeF (estudio).

Bilaam también estudió la Torá. Pero su estudio estaba corrompido, debido a su insolencia y naturaleza lujuriosa (Likutey Moharán I, 30:9).

He acostumbrado a hacer estas cosas contigo antes

Los actos de bestialismo de Bilaam (ver Sanedrín 105b) lo alejaron de la Torá y lo hicieron oponerse a ella (Likutey Moharán I, 36:2).

Cuanto más grande sea la santidad de la persona, mayor será su capacidad de acceder a la Torá. Cuanto más bajo sea su nivel moral, más se opondrá a la Torá.

He acostumbrado a hacer estas cosas contigo antes

[HahaSKeN hiSKaNti («He acostumbrado») es similar a SaKaNá (peligro)]. Nuestros Sabios derivan de este término el hecho de que Bilaam tenía relaciones con su asna (Sanedrín 105b).

Todos los caminos son considerados peligrosos (Ierushalmi, Berajot 4:4).

Hay peligro en los caminos si uno no se protege de la inmoralidad. El viaje requiere del cuidado del pacto (Likutey Moharán I, 31:4).


22:35 Pero el ángel de Dios le dijo a Bilaam: «Ve con los hombres; sin embargo no has de hablar otra cosa sino lo que yo te diga». Fue, pues, Bilaam con los príncipes de Balak.

Ve con los hombres

Por la senda que la persona desee ir, ellos [el Cielo] la llevarán (Makot 10b; Rashi).

Bilaam deseaba maldecir a los judíos. Al principio Dios le dijo que no fuese, pero cuando Bilaam insistió, recibió finalmente permiso. Sin embargo, a cada etapa, Dios trató de detenerlo e impedir que llevase a cabo sus malas intenciones. Continuamente puso obstáculos al sendero de Bilaam, tratando de impedirle hacer el mal. Pero debido a que Bilaam insistió en seguir por su mala senda, ello lo llevó finalmente a su eterna destrucción. Él insistió en seguir una senda de destrucción en lugar de elegir la vida (Likutey Halajot IV, págs. 328, 338).


23:3 Luego Bilaam le dijo a Balak: «Ponte junto a tu holocausto, en tanto que yo me vaya; por si acaso Dios se me revele: y cualquier cosa que Él me revele, te lo avisaré». Se fue, pues, al páramo.

Bilaam dijo

Bilaam tenía la necesidad de maldecir a los demás. Estaba profundamente impuro y era culpable de inmoralidad, lo que lo llevaba a maldecir y a negar las bendiciones. Había corrompido sus recipientes y no podía recibir bendiciones. Por lo tanto anhelaba maldecir a los demás (Likutey Halajot I, p. 182a).


23:7 Entonces él profirió su parábola y dijo: «Desde Aram me ha traído Balak, el rey de Moab, desde las montañas del oriente: ¡Ven, maldice a Iaacov, derrama maldiciones sobre Israel!».

Desde Aram me ha traído Balak, el rey de Moab

ARaM es una referencia tanto al ancestro de Bilaam, Labán HaARaMi («Labán el arameo») (ver Génesis 31:24), como a ARaMit (arameo), el lenguaje del Targúm (la traducción al arameo de la Torá).

Así como Labán intentó arrastrar a Iaacov, hacia un estado material de conciencia (ver Génesis 31), de la misma manera Bilaam trató de llevar al pueblo judío hacia la esfera mundana – la «traducción» en algo físico de los elevados niveles espirituales que pueden encontrarse en este mundo. Cuando la espiritualidad se ve subvertida y «traducida» en algo mundano, se debilita su conexión con Dios. Bilaam tenía intención de llevar a los judíos hacia ese nivel, para hacerlos pecar (ver Likutey Moharán I, 19:4).


23:9 «Desde la cima de las peñas lo veo, y desde las alturas lo estoy contemplando: he aquí que este pueblo habita solo y entre las demás naciones no será contado».

Este pueblo habita solo

Es una nación que está por sí misma: se dedica al hitbodedut, una plegaria privada, en reclusión, delante de Dios (Likutey Halajot I, p. 145a).


23:10 «¿Quién puede contar el polvo de Iaacov o el número de la simiente de Israel? ¡Muera yo la muerte de los rectos y que mi final sea como el de ellos!».

Quién puede contar el polvo de Iaacov

¿Quién puede calcular o concebir la grandeza de cada uno de los pasos que da un judío cuando lleva a cabo una mitzvá, tal como ir a la sinagoga, recibir a su rabí o practicar hitbodedut? Cada paso produce Arriba una gran alegría (Likutey Halajot I, p. 145a).

Quién puede contar el número de la simiente de Israel

Dios contempla cada gota de simiente para ver si de ella provendrá un Tzadik (Nidá 31a; Rashi).

El significado simple de esta enseñanza es que Dios mira para ver si de esa simiente se formará un Tzadik. En un nivel más profundo, Dios inspecciona cada simiente, aunque contenga los comienzos de alguien malvado. Dios espera con paciencia, pues eventualmente verá un Tzadik crecer a partir de esa persona malvada (Likutey Halajot IV, p. 108-55a).

Muera yo la muerte de los rectos

Incluso Bilaam conocía la importancia y la grandeza de un fuerte deseo de servir a Dios. De haber podido vivir con buenos deseos, también el habría podido morir como los rectos (Likutey Halajot I, p. 290).


23:14 Le llevó entonces al campo de los atalayas, a la cumbre del Pisgá, y edificó siete altares y ofreció un toro y un carnero sobre cada altar.

El campo de los atalayas

Sedé tzofim (campo de los atalayas) también puede traducirse como «campo de los videntes».

Las almas judías pueden ser comparadas con hierbas que crecen en un campo de Torá. El Señor del Campo -el Tzadik– las cuida, mirando en cada alma para ver dónde necesita su rectificación.

Cuando esas almas sirven a Dios, los ojos del Señor del Campo brillan y pueden ver más aún en ellas -examinando las palabras de cada una para ver dónde carecen de perfección- y llevándolas hacia su objetivo final (Likutey Moharán I, 65:2).


23:19 «Dios no es hombre para que mienta, ni persona para arrepentirse. ¿Ha dicho Él y acaso no lo hará?, ¿O ha hablado y dejará de cumplirlo?».

Dios no es hombre para que mienta

Las palabras de Dios no son como las de un ser humano. Mientras que los humanos pueden mentir y no mantener su palabra, Dios es fiel y lleva a cabo cada uno de sus dichos (Targúm Onkelos).

El Santo Nombre de Dios El (El Todopoderoso) está asociado con la verdad. La verdad también está asociada con Iaacov, como en «Vaikrá lo El Elohei Israel – «Él lo llamó, ´Dios del Señor de Israel´» (Génesis 33:20), que también puede leerse como «El Señor de Israel lo llamó a él [i.e., Iaacov] ´El´» (Meguilá 18a). Más aún, la verdad está conectada con el Mundo que Viene y con el sustento. Pues cuando la persona gana su propio sustento y no depende de otros seres humanos, es capaz de orar a Dios de manera honesta. ¡Afortunado aquel que no depende de otros y puede así alcanzar la verdad! (Likutey Moharán I, 66:3D).


23:20 «He aquí que yo he recibido comisión para bendecir; si Él ha bendecido no podré yo revocarlo».

He aquí que yo he recibido comisión para bendecir; si Él ha bendecido no podré yo revocarlo

La palabra «bendición» aparece dos veces en el versículo. En la primera instancia, es pronunciada BaReJ y en la segunda instancia, es pronunciaba BeReJ. La primera vocal en BaReJ es una kamatz, mientras que la primera vocal en BeReJ es un tezirei.

Kamatz significa literalmente «cerrado» o «sellado» y TzEiRei alude a lehiTztaIer («tomar forma»).

La Luz de Dios desciende hacia nosotros de una manera indiferenciada e informe – i.e., sellada. Depende del hombre crear un recipiente para captar esa luz. Si el recipiente de la persona tiene alguna falla, entonces aunque la luz le llegue, no podrá tomar la forma de una bendición (Likutey Moharán I, 36:6). Por lo tanto, «He recibido comisión para bendecir» – depende de cada individuo perfeccionar sus recipientes para poder captar la bendición de Dios.

He aquí que yo he recibido comisión para bendecir; si Él ha bendecido no podré yo revocarlo

Hundido en la impureza, Bilaam quería traer la luz de Dios hacia sus recipientes, para maldecir a los judíos. Sin embargo, Dios se ocupó de que Su luz estuviese bendecida en su fuente de modo que Bilaam no pudiera hacer uso de ella (Likutey Halajot I, p. 318).


23:21 «Él no mira la iniquidad en Iaacov y no contempla la perversidad en Israel. El Señor su Dios está con él; y tiene la amistad del Rey».

Él no mira la iniquidad en Iaacov

Dios siempre busca el bien en los judíos e ignora lo que no es bueno. ¡Cuánto más aún no debemos mirar negativamente a los demás ni ocuparnos de sus faltas! (Likutey Moharán II, 17:3).

Tiene la amistad del Rey

Esto significa que la Presencia Divina está con el pueblo judío (Rashi).

Teruá (amistad) también connota Favor Divino y profecía. Los judíos logran esto debido a que la Presencia de Dios está con ellos (Likutey Moharán II, 8:11).


23:22 «Dios que le sacó de Egipto es para él como la fortaleza del toro salvaje».

Dios que le sacó de Egipto

Tú, Balak, piensas que los judíos dejaron Egipto por sí mismos. No es así. ¡Dios los sacó! (Rashi).

Balak y Bilaam querían encontrar fallas en el pueblo judío para que la maldición de Bilaam tuviese donde aferrarse. Balak sugirió que aunque Dios había sacado a los judíos de Egipto, ellos habían sido indignos. Pero Bilaam comprendió que Dios había hecho que Su luz iluminase a los judíos con bondad, de modo que, pese a su indignidad, Él podría igualmente traer el Éxodo (Likutey Halajot III, p. 142a).


23:23 «Que no hay hechizo en ella, ni hay sortilegio en Israel. A su tiempo se le dice a Iaacov y a Israel lo que va a hacer Dios».

No hay hechizo en ella, ni hay adivinación en Israel

Nuestros Sabios afirman que todo aquel que se dedica a la hechicería engendra hechicería. Por lo tanto, ¿qué significa el versículo cuando afirma: «No hay sortilegio en Israel»? Esto nos enseña la idea de «medida por medida» (Nedarim 32a).

Es decir, aquel que persigue la hechicería será perseguido por la hechicería. Aquel que no la toma en cuenta nunca será molestado por ella (Ran, loc. cit.).

Iaacov y sus descendientes están lejos de todo lo que pudiera parecer hechicería y sortilegio. Por lo tanto esa clase de acciones no puede tener efecto alguno sobre ellos. No es así con aquellos que persiguen la hechicería y otras prácticas malvadas. Dado que buscan corromper los caminos de la vida se les paga «medida por medida» con la oportunidad de hundirse más profundamente en los malos caminos (Likutey Halajot VIII, p. 255a-255b).

Lo que va a hacer Dios

En el Futuro, cuando los ángeles vean a los judíos dentro del ámbito más cercano a Dios, les preguntarán, «¿Qué ha hecho Dios?». Debido a que se mantuvieron firmes ante la prueba de este mundo, los judíos estarán más cerca de Dios que los ángeles, que nunca fueron probados. Los judíos merecerán los parámetros internos, Keter. Es así que los ángeles son llamados serafim (quemados), pues ellos se consumen en sus acciones sin tener ningún recipiente apto para contener su entusiasmo. Pero los judíos, al realizar las mitzvot, crean esos recipientes (Likutey Halajot I, p. 203a).


23:24 «He aquí que el pueblo como león se levantará y cual león se alzará; no se acostará hasta que coma de la presa y beba de la sangre de los degollados».

No se acostará hasta que coma de la presa y beba de la sangre de los degollados

«Beba la sangre de los degollados» – esto significa «hereda las posesiones de las naciones» (Targúm Onkelos).

TeReF (presa) hace referencia a la perfección del Altar, como enseñan nuestros Sabios: «El Altar era la porción del ToReF (depredador)» (Zevajim 53b). El Altar puede ser perfeccionado cuando «heredamos las posesiones» de las naciones – i.e., cuando los no judíos se convierten y se unen a la nación judía. Las naciones toman cautiva la bondad de los judíos mediante los impuestos confiscatorios y demás. Esa bondad y ese bien deben retornar a la nación judía y lo hacen en la forma de los prosélitos (Likutey Moharán I, 17:4).

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1 comentario
  1. MARIO SOLER

    Gracias a los editores de Tora.org, por «El Rebe Najman sobre La Tora – Balak», como siempre, me ayudan todos sus artículos, para comprender mejor «EL MENSAJE DE LA TORA», gracias.

    Shabat Shalom

    Iosef Mario

    25/06/2018 a las 23:11

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