Profundizando
1. Perspectiva del Amor desde la Torá
El Amor, La Mujer Judía y El Matrimonio
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El Poder de la Imaginación

Extraído de El misterio del matrimonio. Rabino Itzjak Ginsburgh. Editorial Obelisco

La Imaginación no rectificada

Tanto si el amor de la pareja se desarrolla naturalmente, como si se enamoran a primera vista, el camino al verdadero amor y al idilio puede ser tan elusivo como es esencial. Esto sucede porque el amor y el idilio resultan de la rectificación del poder de la imaginación.
En la Cábala, “rectificar” [1] significa principalmente domesticar y enjaezar los poderes, talentos y energías caóticos e indisciplinados, limitándolos, definiéndolos y dirigiéndolos [2].

Por más racionales que nos guste creernos, la imaginación es la fuerza motora en la estructura psicológica de la mayor parte de las personas. Cuando se orienta correctamente (se “rectifica”), nuestro rico y fértil poder imaginativo es una bendición, porque nos permite vislumbrar nuestros fines y metas en la vida y desarrollar los talentos que Dios nos ha dado. Una imaginación saludable hace del individuo una persona inspirada, vibrante y excitante y lo impulsa a realizar sus sueños [3].

Pero la imaginación se desarrolla generalmente en forma no rectificada, asumiendo los valores, formas y marcos de referencia ofrecidos en abundancia por el medio ambiente aún no rectificado en el que nacemos. Siendo que éstos sólo sirven a sus propios intereses conflictivos, la imaginación tiende a hacerse engañosa y a debilitarse. Los deseos de esta imaginación deforme y mutilada no sólo desvían la atención del verdadero propósito de la vida sino que asimismo la llevan a fantasear acerca de objetivos irreales. La consiguiente frustración debilita la psique en general. Una imaginación retorcida o debilitada conduce inevitablemente a la apatía, el letargo o la desesperación.

La imaginación no domesticada es, entonces, la base psicológica de la tendencia al mal [4], cuyo objetivo final es conducir al hombre a un abismo de depresión y apatía [5]. En nuestra imaginación, todas las ilusiones de este mundo [6] encuentran su expresión [7] correspondiente.
Por el contrario, una imaginación rectificada nos permite sentir si alguien es verdaderamente compatible como consorte (o puede dar a quien se ocupa de presentar a la futura pareja la capacidad de presentir compatibilidad entre la gente).

La percepción le permite a uno reconocer su verdadero consorte espiritual, pero esto no es más que el simple apercibimiento de la raíz espiritual común. La percepción sola es demasiado efímera, demasiado indescriptible, para darnos alguna noción acerca de si la otra persona es verdaderamente compatible o no [8]. La imaginación rectificada, sin embargo, puede hacernos sentir si la constitución psicológica de la otra persona concuerda con la de uno. Por supuesto que una imaginación no rectificada engañará a la persona en este aspecto.
Es de importancia cardinal, entonces, rectificar la imaginación. Este proceso tiene dos fases: anular los efectos de las influencias negativas e insanas, y después reorientarla en forma positiva [9].

Respecto a las influencias negativas, hay dos obstáculos que deben ser vencidos.
En la sociedad moderna, nuestra imaginación casi seguro se fijará en el objetivo de auto realizarse egocéntricamente, a menos que sea deliberadamente capacitada para lo contrario. El constante ataque de estímulos sensuales, que son particularmente antitéticos a la promoción de conciencia Divina, invade insidiosamente la imaginación del individuo acostumbrándolo a centrarse en su auto realización [10] y a buscarla por vías mundanas y temporales.
El egoísmo es subyacente al ideal secular de idilio romántico, que no es más que una proyección del ego desde el nivel inconsciente al nivel consciente de la psique y la búsqueda subsecuente de auto gratificación. Claramente, alguien con tal orientación, no puede experimentar amor verdadero o romance, que están basados en la auto anulación, preocupación por los demás y generosidad.
Pero aún, quien ha sido traicionado a menudo por las seducciones de su imaginación no rectificada, puede desarrollar, además de autodefensa, una sospecha cínica de toda promesa de realización [11]. Dicha persona ha perdido la inocencia necesaria para experimentar un romance verdadero. Toda su estructura emocional, junto con la potencia de su imaginación, está embotada. Se ha vuelto indiferente e incluso ha perdido conciencia del verdadero significado del amor, y el mero concepto de romance ha perdido sentido [12].

La cura para ambas enfermedades es doble: ante todo uno debe reconocer que tiene un problema [13]. Es posible sufrir de varios tipos de síntomas: mentales (ansiedad, depresión, apatía, etc.) y/o físicos (tensión, debilidad, fatiga, etc.), que pueden ser resultado de una vida vivida sin inspiración o mal inspirada. Por otra parte, uno puede ser inconsciente de tales aflicciones y aparentemente vivir muy bien. Debe buscarse entonces otro tipo de despertar espiritual que lo eleve a otra perspectiva desde la cual pueda verdaderamente apreciar su estado (o si esa persona ya es capaz de verlo verdaderamente, debe mostrársele la urgencia de su situación). Cada una de esas así llamadas “experiencias religiosas” pueden ser inspiradoras a este respecto, pero lo más efectivo es estudiar Torá, ya que no solamente le indica en qué tipo de persona puede devenir, sino que asimismo le muestra cómo lograr este objetivo [14].

Una vez que uno se ha apercibido de su problema, puede emprender la labor de resolverlo. Comprendiendo que el meollo del asunto es su propio egocentrismo, uno puede abandonar su actual y egocéntrica visión de mundo y abrirse a la fase siguiente, que es la reconstrucción de su forma de pensamiento de acuerdo a su verdadera alma Divina. Abandonar las desilusiones de la imaginación no rectificada permite descubrir un nivel de conciencia que aún es puro e idealista, que entonces podrá revitalizar y purificar el resto de su conciencia.
Si uno encuentra esta tarea muy difícil, o la inspiración que es capaz de invocar no es suficiente para evitar recaídas, debería buscar la ayuda de Dios [15]. Esto se lleva a cabo mediante los medios tradicionales de plegarias genuinas [16] y otras prácticas que el pueblo judío ha usado siempre para abrir sus corazones y mentes a Dios [17]. Así se asegura la gracia Divina, que por sí misma puede engendrar una humildad verdadera y restaurar el sentido de inocencia y asombro a quien se ha vuelto marchito y lánguido [18].

1- En la terminología de la Cábala, “rectificar” significa “confinar” un aspecto de las “luces” dispersas del mundo del Tohu (caos) en los “recipientes” limitadores del mundo del Tikun (rectificación). Considerando que el Nombre de Dios Havaia comienza con una letra iud (la forma de la cual, un punto, denota contracción o concentración – tzimtzum), significa que la limitación es la condición imperativa para comenzar todo proceso de rectificación. El desafío de la vida espiritual es retener la energía dispersa y la inocencia del Tohu incluso después de haberlos confinado en los recipientes del Tikun (ver Tora Or, pags. 24-25).
En una instancia (Deuteronomio 22:5), el Targum traduce al arameo el verbo hebreo “vestir” y los términos usados para “vestimenta” como tres formas de la raíz ???, cuyo significado básico en hebreo es “rectificar” (enmendar). Esto sucede porque la vestimenta sirve para definir y dirigir a la persona que la usa.
En adición, tanto la palabra hebrea como la aramea para “recipiente” (??? y ???, respectivamente) también se refieren a “vestimenta ” (como en la frase en el versículo citado). Los preceptos se suelen describir como la “vestimenta” del alma Divina (ver Tania cap.4).
2-El poder de la imaginación puede facilitar en sí mismo la realización de nuestros sueños y objetivos, como en la frase de los rabinos de Jabad: “Piensa bien, y estará bien” (Igrot Kodesh Admor Rayatz, vol.2, pag. 537; vol.7, pag.197).
3-Likutei Moharan 1:54. Se expresa ante todo como el “mal ojo”, una expresión de celos o paranoia, que degenera en la “mala lengua”, que se manifiesta en chismes y calumnias.
4-Tania cap. 26, Maamarei Admor HaZaken 5562, pag.52.
5-Este mundo es conocido en la Cábala como el “mundo de la mentira”, ver Zohar 1:192b), significando que las cosas aparecen falsamente conectadas y dependientes unas de otras. La palabra hebrea para mentira , al permutar sus letras, resulta en la palabra hebrea para conexión , lo que indica que la rectificación de este mundo se efectúa mediante el uso adecuado de las facultades asociativas de la imaginación.
Como se explica en jasidut (Torat Or 28c), toda interpretación exacta de un sueño, depende de la capacidad de “coser” en orden correcto las asociaciones desordenadas e incorrectamente conectadas de la imaginación. La palabra para “interpretador de sueños” ( ver Génesis 40) se permuta por “costurero” . Este término es usado en referencia a José, el interpretador de sueños arquetípico, y la palabra usada para describirlo como “atrayente” ( Ibid 49:22) es otra permutación de las dos palabras anteriores.
Nuestros sabios nos enseñan que Adán soñó a Eva antes que ella fuese creada de él (Bereishit Raba 18:4). Siendo que el tema del primer sueño fue la mujer, resulta que la esencia del sueño refleja el anhelo por un consorte espiritual (ver Zohar 1:149a). En el alma no rectificada, este anhelo tiende a aparecer en forma de fantasías sexuales degeneradas. No es sorprendente, entonces, que José, que es conocido como “el justo” (tzadik) porque cuidaba tenazmente la pureza de su sexualidad, es también el intérprete arquetípico de los sueños. La pureza sexual purifica el poder de percepción, la capacidad de introducirse en los motivos inconscientes expresados en los sueños, de “desatar” los “nudos” inconscientes de la psique y “coser”, en forma rectificada, la urdimbre de la consciencia.
6-En la Torá, cada estado espiritual y psicológico es tipificado como una figura humana, un objeto físico o un evento temporal. La tipificación primaria del poder imaginativo innato, no rectificado en general y de lo idílico en particular, es el becerro de oro. De hecho, la expresión que indica el poder de imaginación es numéricamente equivalente a “el becerro de oro”.
En hebreo la palabra “becerro” es análoga a la palabra “círculo”. En la Cábala se explica que la imaginación no rectificada deriva de la consciencia de la revelación “circular” de la Divinidad , en la que todas las imágenes y asociaciones son igualmente legítimas, de la misma manera que todos los puntos de la circunferencia son equidistantes del centro. La rectificación de la imaginación se efectúa mediante la conscientización de la revelación “recta” de la Divinidad (????), que ordena y orienta correctamente los conceptos, de esta forma excluyendo asociaciones falsas y estableciendo verdaderas (ver Or Tora, anterior).
El becerro era idolatrado por los egipcios. La nación egipcia en sí misma es descrita como “tierra de lascivia” (literalmente “la desnudez de la tierra”, ver Génesis 42:9,12; Isaías 20:4;) y como el “bello becerro” (Jeremías 46:20). Lascivia, por supuesto, es la falsa indulgencia y las asociaciones sexuales ilusorias. De los diez sueños mencionados en la Torá, cuatro son comunicaciones explícitas de Dios o Su ángel al hombre que sueña y seis deben ser interpretados. Cada uno de estos seis está relacionado de alguna forma con Egipto.
7-Es teóricamente posible que dos consortes espirituales no sean compatibles. Por ejemplo, puede ser que en lo alto se haya decidido que dos personas incompatibles se casen con el fin de rectificar encarnaciones anteriores o tengan hijos que solamente ellos pueden producir con su unión. Hay en efecto ejemplos de sabios talmúdicos que tenían esposas difíciles (ver Ievamot 63b), así como mujeres justas que tenían maridos problemáticos. Tales casos, sin embargo, son excepciones.
8-Esto concuerda con el principio general de “darle la espalda al mal y hacer bien” (Salmos 34:15). Notemos sin embargo, que según el Ba’al Shem Tov, de acuerdo con el temperamento de nuestra generación, la interpretación de este versículo es que es mejor “darle la espalda al mal (simplemente) haciendo (más) bien” (Likutei Sijot, vol. 1, pag. 124; vol. 2, pag. 474). Esto concuerda con el principio “alcanza una pequeña luz para disipar una gran oscuridad” (Jovot HaLevavot 5:5; Tania cap. 12 [17a], basado en Ecclesiastés 2:13).
En realidad, el Ba’al Shem Tov habla de “darle la espalda al mal” revelando el núcleo de bien inherente al mismo mal, que de esta forma se transforma en bien (Keter Shem Tov 41, 69, 89). Sin embargo esta es una empresa sumamente delicada, generalmente reservada para tzadikim. El Rabi de Lubavitch, sin embargo, (Likutei Sijot, anterior) aplica el principio “darle la espalda al mal haciendo bien” al hombre común diciendo que “darle la espalda al mal” significa “ignorar el mal” y estar dedicado solamente a “hacer el bien”. Incluso así, es necesario tener conciencia de las etapas sucesivas, de acuerdo a la lectura simple del versículo.
9-Incluso más insidioso es cuando uno está condicionado a servir los propósitos de otro, incluso cuando esto es en detrimento de uno mismo. En general, tanto la propaganda consciente como la subliminal, promovida por los varios medios de comunicación, da por sentado el egocentrismo y simplemente aspira a convencernos o “programarnos” para que sintamos que suscribiéndonos a su programa (o estilo de vida, o preferencias de consumo, etc) nos satisfará.
10-Es cierto que uno puede permanecer externamente ávido de estímulo, como afirman nuestros sabios: “Posee el hombre un pequeño miembro, cuanto más lo alimenta, más hambriento está…” (Suka 52b). Pero este apetito externo esconde apatía e incredulidad internas tras una apariencia de espiritualidad y amor verdadero. De aquí la importancia que la Torá atribuye a la virginidad física y emocional (de ambos sexos) hasta el matrimonio, fidelidad en el matrimonio y todas las leyes y prácticas sociales del estilo de vida de la Torá, destinadas a limitar las interacciones futiles entre los sexos. El propósito de todas éstas, es preservar la inocencia del amor y evitar la promuiscuidad y el desgaste del aspecto romántico del individuo. Y decididamente “nada debe interponerse en el camino de la teshuva” (Y. Peah 1:1; Zohar Jadash 19:4), y como lo afirmamos anteriormente, una renovada y firme dedicación y orientación hacia Dios y la Torá, pueden conferirnos una segunda inocencia. Pero uno debería intentar evitar esta necesidad.
11-Eventualmente, dicha persona perderá incluso su deseo de toda forma de estímulo, incluyendo las relaciones sexuales.
12-HaYom Yom, 16 Sivan, Igrot Kodesh Admor Ha Rayatz, vol. 4, pag.354, vol.9, pags. 194-5.
13-“La luz interna en ella lo restuirá al camino correcto” (Eija Raba, Introducción 2; Y. Jaguiga 1:7).
14-Por supuesto que debemos buscar la ayuda de Dios en todo momento. En las palabras de nuestros sabios: “Qué ese ore todo el día” (Berajot 21a). Cuanto más abierto está nuestro corazón, más espontáneas y fluídas son nuestras plegarias. La Torá denomina a un corazón “abierto” un corazón “puro”. (ver Tania cap. 26). La pureza de corazón (tahara) es función de la rectificación de la imaginación. Una alusión a esto puede encontrarse en el hecho que las palabras “imaginación” y “sangre” (??) están etimológicamente relacionadas. En la ley judía la sangre es una indicación primaria de impureza. La plegaria es ofrecida “por la sangre” (ver Berajot 10b). Las plegarias de un corazón puro no reemplazan la acción sino que la motivan (ver Tania anterior). Le inspiran a uno a cumplir todo lo que pueda mediante acción directa y sólo después respaldarse en la plegaria. En este contexto, la máxima popular “Dios ayuda a quien se ayuda a sí mismo” significa que quien actúa dinámicamente con la ayuda continua e implícita de Dios, es asistido por El para lograr mucho más de lo que lograría de cualquier otra forma.
Contaminación ritual (tuma’a), por otra parte, es una condición espiritual resultante de cualquier contacto con la muerte o con un nexo vida-muerte. Psicológicamente “muerte” es la langidez que resulta de melancolía o pesimismo, que a su vez son resultado de una imaginación no rectificada. (Incluso en idioma vernacular usamos la palabra “muerto” o “mortal” para referirnos a insensitividad o inclemencia). De la misma manera que la Torá describe varios rituales de purificación para los diversos niveles de contaminación, hay técnicas correspondientes para desembarazarnos de la contaminación psicólogica o “mortalidad”. Aunque por supuesto todo esto depende de la ayuda Divina, alquien tan carente de inspiración que se siente totalmente incapaz de de motivarse a sí mismo, debe confiar enteramente en la compasión de Dios. Estando espiritualmente “muerto”, necesita ser espiritualmente resucitado. Esta resurrección ocurre mediante la compasión Divina, tal como lo indica la liturgia: “Quien con abundante compasión resucita a los muertos”. En las palabras del profeta Amos (5:2): “La virgen de Israel ha caído y ya no puede levantarse”. Esto puede comprenderse como una referencia a un estado de conciencia en el que la inocencia innata del pueblo de Israel ha caído a un nivel del que ya no puede levantarse con sus propias fuerzas. Sólo la compasión divina puede levantarlo, purificarlo y reintegrarlo a su nivel ideal.
Todo lo que uno puede hacer en esta situación es encaminar todas sus acciones y plegarias a despertar la compasión de Dios (para él y para todo Su pueblo) y confiar en El con simple fe.
15-El objetivo principal de la plegaria es despertar la compasión de Dios (ver Likutei Torá 3:78c), que es la razón por la que nuestros sabios se refieren a la plegaria como “compasión” (????).
16-Estas incluyen: camaradería y buscar la ayuda de amigos o ancianos sabios; melodía y danza; actos de bondad, caridad y filantropía; recitar salmos o pasajes del Zohar y textos jasídicos clásicos (aunque uno no comprenda enteramente su contenido) e inmersión en la mikve.
17-La sensación de inspiración sólo puede ser tan pura como su fuente. Siendo que la Torá es la única fuente pura de inspiración Divina, sólo ella puede inspirar de manera totalmente potente y pura.
18-Practicar estas actividades con el fin de revivir la inspiración es un ejemplo de la enseñanza de nuestros sabios: “Uno debe siempre ocuparse de la Torá y las buenas acciones, aunque sea no por ellas mismas, porque quien lo hace no por ellas mismas, acabará haciéndolo por ellas mismas” (Pesajim 50b)
Ocuparse de la Torá y las mitzvot “no por sí mismo” puede referirse a muchos y diversos estados e intenciones. En el pensamiento jasídico, el más elevado de estos niveles es cuando uno intenta que su estudio de la Torá y su observación de las mitzvot sea con el fin de rectificarse espiritualmente. Esta actitud linda con ocuparse de la Torá “por sí misma”, que es puramente por cumplir la voluntad de Dios en la creación.
La Jasidut nos enseña que con respecto a este nivel superior nuestros sabios dicen (y prometen): “Uno debe siempre ocuparse de la Torá y las buenas acciones, aunque sea no por sí mismas, porque quien lo hace no por ellas mismas, acabará haciéndolo por ellas mismas”.
“De acuerdo a otra interpretación, sólo cuando uno sabe que su estado actual de servicio a Dios no es “por sí mismo” y esta situación le preocupa, merecerá servir a Dios “por El mismo”. Abandonar el autoengaño es el primer paso hacia la rectificación de la imaginación, como lo hemos dicho.

Rabino Itzjak Ginsburgh.

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2 comentarios
  1. Alejo

    Rab..este artículo me llegó EN el momento oportuno.Toda Raba.

    08/11/2017 a las 08:36
  2. Juan José Brizuela

    Excelente, magistral!!! alabado sea Hashem nuestro padre Eterno.

    Aleluyaaa!!!

    Shalom.

    21/08/2018 a las 15:36

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