Analizándose
Alegría y Tristeza
Sobre la Alegría y la Gratitud
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El poder de la alegría

Extraído de Anatomía del alma

El corazón es el asiento principal de la alegría.

Likutey Moharán I, 24:2.

De todas las emociones del hombre, la alegría es la más estimulante y también la más esquiva. Aquél que siente alegría en el matrimonio, en su trabajo y en su medio querrá continuar productivamente en ese sendero elegido. Por el contrario, la depresión, lo opuesto a la alegría, es el peor enemigo del hombre y el obstáculo más grande para sus logros.

El Rebe Najmán enseña que la alegría y la felicidad pueden liberar a la persona de las restricciones que la aferran al mundo material. «Uno no puede alcanzar ishuv haDaat [calma mental, serenidad y cuidadosa consideración, juicio sobrio] salvo que logre primero un estado mental de alegría» (Likutey Moharán II, 10). Esta alegría a la cual se refiere el Rebe Najmán no es una «risa superficial» o un estado general de diversión. Debe ser una poderosa alegría que penetre las barricadas que han sido establecidas por los muchos problemas y confusiones de la vida y que pueda así encontrar su camino hacia el corazón. El versículo nos dice (Isaías 55:12), «Dejarán [el exilio] con alegría..» . Con alegría podemos dejar detrás nuestras frustraciones y esperar la ayuda y la salvación de Dios.

El poder de la alegría es tan intenso que puede hacer que uno llegue a percibir una revelación de la Divinidad dentro de su corazón. El Rebe Najmán enseña además que, en un sentido, la Divina Presencia corresponde a la alegría del corazón. Aquél que cumple con las mitzvot con alegría eleva a la Divina Presencia desde su exilio (Likutey Moharán I, 24:2; ver arriba, Capítulo16). De esta manera, se es capaz de «ver» a Dios, ¡pues Su Presencia se revela!

Pero la depresión, la más común de las aflicciones de la humanidad, se cruza en el camino. Ya hemos visto cómo la depresión surge desde adentro – tanto desde el deseo de excesos como de las expectativas poco realistas de perfección (Capítulo 19). Cuando la persona experimenta un «mal día,» sus emociones se deterioran; surge la ira y se desgastan los nervios. La persona cierra automáticamente su mente y su corazón a todo sentimiento potencial de alegría. Y aunque en ese momento busque activamente la felicidad, esta tiende a evadirlo.

Enseña el Rebe Najmán que de todas las devociones necesarias para servir a Dios, la alegría es la más difícil de alcanzar y, una vez lograda, la más difícil de mantener (ver Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #20). Cuando uno se encuentra acuciado por las dificultades, rodeado de problemas financieros, familiares o de salud, parecería no haber otra alternativa más que caer en la depresión. Pero precisamente en ese momento el corazón debe ser el asiento de la alegría. Como «jefe del estado mayor» del cuerpo humano, el corazón tiene la capacidad de superar las penas y la depresión; él puede volver a despertar nuestro espíritu e inspirarnos a retomar nuestras responsabilidades en la vida.

El Rebe Najmán enseña que este fenómeno puede advertirse en innumerables situaciones. Cuando la persona siente una intensa alegría, puede llegar al punto en que comience a bailar y aplaudir. Este espíritu proviene de un corazón alegre (Likutey Moharán I, 10:1,6) pues cuando abunda la alegría, se eleva el espíritu. Las manos y los pies reciben mensajes positivos desde el corazón y actúan en concordancia. Más aún, nos dice el Rebe, «un corazón pesado [lleno de tristeza, de envidia, etcétera] genera un rostro triste,» mientras que «¡un corazón alegre mejora nuestro aspecto!» (Likutey Moharán I, 60:6; ver ibid. II, 5:11).

Jaim Kramer y Abraham Sutton

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1 comentario
  1. Moisés Lopez Onofre

    No tengo un adjetivo en mi boca para agradecerte la alegría que me brinda tu presencia todos se quedan cortos con solo recordar los bienes desde el,20 04 1955 hasta la fecha Gracias Hachem

    30/07/2016 a las 12:38

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