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El Pan Agradecido

“La gratitud es el elemento más importante de la Plegaria Personal” – “En los Campos del Bosque”.

Las instrucciones para preparar una hamburguesa en un establecimiento Kasher son relativamente simples:

Primero hay que poner el papel de envoltorio con la etiqueta hacia abajo sobre el mostrador. Luego, se pone el pan encima del papel. La mitad de abajo del pan queda esperando mientras el encargado del grill prepara la hamburguesa. La mitad de arriba es donde se ponen los condimentos.

Primero es el turno de la mayonesa. Se toma una pequeña espátula y se unta una delgada capa de mayonesa en el pan. Luego se toma una cucharadita de kétchup y se la deja caer sobre el centro del pan. Hay que cuidar de untar con cuidado el kétchup para que la cucharita no toque la mayonesa. Luego hay que poner los pickles (encurtidos). Hay que colocar cuatro pickles en cada esquina del pan para asegurarse de que los pickles van a cubrir toda la superficie de la hamburguesa. Después hay que colocar tres rodajas de cebolla encima de los pickles. Luego se ponen dos rodajas de tomate encima teniendo cuidado de que el borde de cada rodaja quede alineado con los bordes del pan.

Finalmente, se coloca una hoja de lechuga. Una vez que el encargado del grill te entrega la carne, hay que colocar la mostaza directamente encima de la hamburguesa misma. Luego se combinan juntas las dos partes, se envuelve el sándwich con el papel de envoltorio y la hamburguesa está lista para ser servida al cliente.

Éstas son las instrucciones que me dio mi jefe hace ya más de veinte años…

Podría asegurarles que tengo una memoria fenomenal, pero seguramente mi esposa no va a estar de acuerdo. El martes pasado me olvidé de sacar la basura y el miércoles me olvidé de lavar los platos. Por algún motivo, cuando le dije a mi esposa que no tenía de qué preocuparse, porque igualmente voy a recordar todo esto dentro de un par de décadas, ella no pareció quedarse muy satisfecha que digamos…

Lo más irónico de todo es que cuando trabajaba en el establecimiento alimenticio, mi trabajo era ser cajero. ¡Solamente envolvía hamburguesas cuando Mike se había ido a tomar un café!

Cuando una persona hace algo todos los días, aunque sea durante diez minutos, es sorprendente hasta qué punto eso se vuelve parte de la persona.

Uno de los senderos más claros hacia la felicidad es el de la gratitud constante. Según el libro The Trail to Tranquility, del Rab Lazer Brody, existe una definición básica del enojo: el enojo es lo que ocurre cuando las expectativas que uno tiene en la vida exceden las concretaciones de esos deseos. El enojo es lo que ocurre cuando la conciencia de la persona está dirigida a aquellas cosas de la vida que no tenemos. El enojo conduce a la tristeza, la depresión y la desesperación. El Talmud hasta compara al enojo con la idolatría.

¿De qué manera podemos resistir este sentimiento tan sombrío? ¿Qué es lo que tenemos que hacer para centrarnos en lo que tenemos y para obtener una constante satisfacción de eso?

Al expresar nuestra gratitud durante diez minutos cada día tenemos la llave para enfrentar este desafío.

En el libro “En los Campos del Bosque”, por el Rabino Shalom Arush, aprendemos que nuestra conversación con HaShem puede cubrir cualquier tema. Durante nuestra conversación privada con Él podemos confesar nuestros pecados. Podemos hablar de aquellos puntos en los que queremos mejorar. Podemos pedirle a Él que bendiga a nuestros amigos, a nuestra familia, a nuestros hermanos judíos. Podemos pedirle Su ayuda en todo aquello que tenemos que hacer durante el día.

Una de las mejores maneras de comenzar nuestra charla con HaShem es agradeciéndole todo lo que nos ha dado. ¡Esto tiene el poder de mejorar todo el día!

¿Por qué tenemos que preocuparnos tanto por el sustento cuando sabemos que HaShem nos insufló en las fosas nasales el aliento de vida más de diez millones de veces solamente hasta el día en que cumplimos dieciséis años? (Multiplíquenlo por… ). ¿Por qué tenemos que sentir estrés por la situación en Israel cuando estamos alabando a HaShem por mantener nuestra existencia como nación frente a más de dos mil millones de personas que quieren borrarnos de la faz de la tierra?

Al dedicarle diez minutos de nuestra conversación diaria con HaShem a expresar en palabras todo lo que Él nos dio y nos sigue dando, nuestras vidas empiezan a transformarse en forma extraordinaria.

Las concretaciones de nuestros sueños aumentan, y entonces ya no tenemos que pasarnos todo el día insistiendo en todo lo que nos falta. Al quitar el enojo de la ecuación estamos enfrentando el tema real: ¿Qué es lo que estamos haciendo mal para que Di-s no nos dé lo que necesitamos? ¿Acaso eso que estamos pidiendo en este momento es verdaderamente lo mejor para nuestra mejora personal y para nuestro objetivo en la vida? ¿Que sería mejor: que empezáramos a pedir alguna otra cosa o que redobláramos nuestros esfuerzos?

Al recordar todo lo que Di-s nos da, estamos tomando ejemplos detallados de todas las bendiciones que Di-s nos prodiga cada día, a cada momento, y las estamos grabando más profundamente dentro de nuestras conciencias. Así podemos tener presentes todos estos datos todo el tiempo.

Cada vez que nos enfrentemos con una de estas instancias en las que Di-s parecería estar ocultándose de nosotros, instintivamente podremos recordar todas las bendiciones que nos dio hoy y recordar la verdad. Cuando esa voz interna nos “aconseja” que no vale la pena que hagamos el esfuerzo, porque igualmente no lo vamos a lograr, podemos decirle que se largue de allí: Di-s Se ocupa de todo lo que hacemos en forma activa. Cuando ese horrible susurro nos asegura que no hay nadie que nos esté protegiendo, y que los sufrimientos que soportamos son porque sí y que no podemos hacer nada para superarlos, podemos responderle a ese susurro con un grito: ¡DI-S ME AMA! Y si no me crees, ¡fíjate en todo lo que hizo en forma personal por mí solamente en esta última hora!

Podemos combatir la tristeza a cada instante. Podemos sentir alegría y serenidad todo el tiempo. No tiene por qué haber un límite para la felicidad que podemos sentir ni para la cantidad de tiempo que podemos disfrutar de la vida. Rabi Najman de Breslev nos recuerda que la simjá (alegría) no es una elección, una distante esperanza y ni siquiera una carga  – ¡La simjá es una mitzvá! Es una conexión con lo Infinito: ¡algo que HaShem quiere que sintamos todo el tiempo! ¡ES UNA GRAN MITZVÁ SER FELICES!

Muchas más razones para dar las gracias.

Rab Shalom Arush

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