Relatando
Relatos, Cuentos y Anécdotas
Varios
+100%-

El iehudi desconocido

El Gaón Rabí Iaacob Kastenovitz, Z”L, era un hombre Jasid y gran Baal Jesed (misericoridioso) ,no había pobre o enfermo que acudía a él y se iba con las manos vacías. Eran tiempos muy difíciles en la Rusia presoviética, y aún así se entregaba a todo necesitado, sin hacer distinción.

Una vez, un joven contrajo tuberculosis, y cuando ocurría un caso así, todos los miembros de la comunidad se movilizaban para atender al enfermo y para comprarle sus medicamentos y pagar sus tratamientos, que eran muy costosos. Pero en este caso se trataba de un joven que se había ganado muy mala reputación entre la gente, porque había desviado el camino, frecuentaba con malhechores y delincuentes, razón por la que nadie quiso ofrecerse a ayudarlo. Todos los judíos del lugar eran muy pobres, y consideraban que no tenían que sacrificar a sus familias por alguien que no valía la pena.

No pensaba así el Rab Iaakob Moshé Kastenovitz. “Toda alma de Am Israel es valiosa, independientemente de su conducta e ideología”, declaró. El Rab se encargó personalmente de la curación del muchacho, y además de conseguirle el dinero, lo atendió todo el tiempo hasta que se curó completamente.

Pasaron varios años, y en 5683 (1923), cuando la revolución bolchevique instauró el gobierno soviético en Rusia, confiscaron todos los bienes de los habitantes. Los rublos, que tenían valor oro, y los dólares, que algunos tenían ahorrados, fueron tomados por la fuerza, bajo pena de cárcel, destierro y ejecuciones.
Un día encerraron a todos los comerciantes judíos de la aldea “Lubian”, para presionarlos a que entreguen el dinero que en realidad no poseían. Ochenta personas se agolpaban en un pequeño calabozo, y no iban a ser liberados antes de que confiesen donde están escondidas “las riquezas de los judíos”. Como no obtuvieron resultados, llevaron a comparecer al Rab de la ciudad, el Gaón Rabí Moshé Fainstein, Z”L, para que se haga responsable de la situación.

Se presentó el Rab, frente al comisario, y éste le preguntó como se llamaba. “Moshé Fainstein”, respondió.
El comisario se levantó de su asiento, y llamó a uno de los soldados.
“¿Por qué trajeron a este hombre aquí?”, le preguntó enojado.
“Porque es el jefe espiritual de los judíos de la ciudad, y seguramente es el burgués más importante de todos. Lo trajimos para que nos diga dónde está el dinero que ellos esconden”, fue la respuesta.
“¡Este hombre no es un burgués!”, vociferó el comisario. “¡Es el yerno del comunista más grande de toda la Unión Soviética! ¡Su suegro, el Rabino Kastenovitz, atendió a mi hermano y lo ayudó a curarse, aunque no compartía sus ideologías! ¡Por lo tanto, todo lo que diga es verdad, y lo que pida se le dará!”.
Rabí Moshé Fainstein aprovechó la oportunidad, y le solicitó que libere a los comerciantes judíos que estaban prisioneros, lo que fue concedido de inmediato.
El ejército soviético se retiró, y desde allí los judíos de la ciudad ya no fueron molestados. Años atrás, el Rab Iaakob Moshé Kastenovitz salvó la vida de un Iehudí desconocido, y provocó que se salven las vidas de muchos otros conocidos.

Shimushá Shel Torá

(Gentileza Revista semanal Or Torah, Suscribirse en: ortorah@ciudad.com.ar )

Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top