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Januca: Significado y reflexiones
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El enemigo interno

Extraído de Pautas en el Tiempo: Janucá. Autor: R. Matis Weinberg Traducción: Aryeh Coffman

El secreto de los cuatro imperios: Babel, Madai, Edom y Yaván… es que son como cáscaras concéntricas alrededor de un núcleo, cada una dentro de la otra. Grecia es la más interna de todas, cercana al núcleo… Zóhar Jadash, Yitró 61b (condensado)

El enemigo interno

Hay dos rasgos distintivos de Galut Yaván [el Exilio Griego] que lo distinguen de los demás exilios. Primero, que fue un Galut sin exilio y sin pérdida del Templo. Segundo, que la invasión cultural de la cosmovisión extranjera de Grecia fue encabezada por judíos. El enemigo más profundo es el enemigo interno: la verdadera presión hacia la helenización no provino directamente de los griegos, sino de los mityavnim, los judíos helenizados*. Este Galut presenció a judíos utilizando a griegos contra sus congéneres judíos a fin de promover su sueño de crear un Israel helenizado. Los que verdaderamente se oponían a la Torá eran los mityavnim. Su objetivo no era únicamente la helenización externa de toda la población judía, sino la destrucción del fundamento mismo de Israel. Por primera vez en la historia surgieron judíos que negaban la validez de mil años de enseñanzas, tradición y conocimientos: la Torá shebeal pé, la Torá Oral.

Parecería, pues, que Galut Yaván fue un periodo de decaimiento interno, de auténtica guerra civil. Galut Yaván amplía nuestro concepto de lo que el Galut es, ya que no consistió en la pérdida de la Tierra de Israel, sino de la expresión nacional de Maljut, la soberanía sobre nuestro país. Galut Yaván nos halló divididos fatalmente, sin la capacidad de ser una nación completa: fue un exilio interno. No obstante, pese a su carácter de interno, este periodo es definido como el Galut de Grecia, lo cual revela que sólo la confrontación con Grecia era capaz de precipitar los problemas internos. Al parecer, el desafío que Grecia representó fue particularmente insidioso y penetrante.

*”Helenista” realmente se refiere a cualquier persona cuya ascendencia no es griega, pero cuyo lenguaje, cultura y forma de vida es griega. Isócrates declaró que la denominación “helénico” ya no era cuestión de ascendencia, sino de actitud.1 No obstante, hasta nuestros días el diccionario agrega que se refiere “especialmente a un judío helenista”,2 lo cual es testimonio de la afinidad especial que los judíos sentían por la cultura griega. El papel desempeñado por los mityavnim en el Galut Yaván es reconocido incluso por los historiadores no judíos: Sin embargo, cualquier posibilidad de que griegos y judíos vivieran juntos razonablemente cómodos fue destruida por el surgimiento de una facción judía reformista que quería forzar el paso de la helenización. Paul Johnson, A History of the Jews

LOS ROSTROS DE GRECIA

Comúnmente se entiende el desafío de Grecia como la confrontación con una cultura profundamente ajena, cuya penetración condujo a un conflicto inevitable con Israel. Una guerra con nítidas líneas divisorias: por un lado, una sociedad pagana y hedonista, cuyos valores e innegable creatividad hallaban su expresión en las formas superficiales y extrínsecas de un mundo pasajero, olam hazé; por otro lado, Israel, una nación que busca el logro espiritual, olam habá, cuyos valores se encarnan en el contenido, lo interno y lo eterno. No obstante, Grecia representó más que puro esteticismo, más que una nación de estadios, teatros y odeones, escultores, dramaturgos, poetas y arquitectos.

Grecia posee otro rostro, un rostro que parece ser tan semejante al de Israel que el mundo nos percibe como socios igualitarios en la construcción de la civili zación occidental.* Esta es la Grecia cuya búsqueda de comprensión intelectual** cambió de un modo fundamental el modo en que las naciones del mundo perciben el mundo, la nación cuyos ideales de responsabilidad cívica y cuya preocupación por la ética y por la humanidad engendró civilizaciones que proporcionaron libertad y educación. Es la nación cuyas ideas provocaron una apreciación más profunda tanto de la física como de la metafísica de la Creación. Es la nación de la cual los Sabios afirman: Sin defecto – esto se refiere a Grecia, que está cercana al camino de la emuná [fe]. Zóhar, Shemot 237a

El desafío interno que Grecia representó contra Israel sólo puede ser óptimamente comprendido a la luz de estos paralelismos. No sólo debemos indagar en las profundas diferencias que hay entre Israel y Grecia a fin de comprender este Galut, ya que parece ser que son precisamente las semejanzas entre ambos lo que constituye su intensidad y su amenaza. Son semejanzas que convirtieron una confrontación histórica con Grecia en algo mucho más peligroso: una confrontación con nosotros mismos.

*Winston Churchill cálidamente expresa esta aparente asociación en su obra History of the Second World War: Ningún otro par de razas [salvo la judía y la griega] ha dejado una huella tan profunda en el mundo. Desde ángulos distintos, cada una de ellas nos ha legado su genio y su sabiduría. No ha habido ciudades que contaran más para la humanidad que Atenas y Jerusalén. Sus enseñanzas en religión, filosofía y arte, han sido la principal luz rectora en la cultura y la fe modernas. Personalmente, yo siempre he estado del lado de ambas…4
**En Grecia, los hombres no solamente hablaban de filosofía, la vivían: el sabio… era el pináculo e ideal de la vida griega. Will Durant, The Life of Greece5

SIMILITUDES …

y un brillo alrededor de él (Yejezkel 1:4) – esto se refiere al reino de Grecia… Zóhar Jadash, Yitró 44b

Puesto que tiene un brillo alrededor, no hay que empujarlo de lado… posee un aspecto de la santidad de la emuná [fe] y no está permitido tratarlo con desprecio. Por tanto, hay que concederle su parte al lado de la santidad de emuná. Zóhar, Shemot 203b Aunque nuestros Sabios consideraron que Grecia estaba “cercana al camino de la emuná“, la proximidad de Grecia a lo más hondo de la Nación Santa, a la santidad de Israel, es en el mejor de los casos superficial, un mero “brillo alrededor”.

Sin embargo, la raíz de este nexo es profundo e incluso origina un dictamen sorprendente en la Halajá: Un Séfer Torá no puede estar escrito en ningún idioma, salvo en griego [Rashí: aparte de la Lengua Sagrada]. Meguilá 8b8 Este dictamen legal es extraordinario, si se toma en cuenta que un Séfer Torá [rollo de pergamino de la Torá] no es apto para la lectura pública si contiene incluso una pequeña yud que no esté escrita conforme a normas muy precisas, en cuyo caso no se rige según las leyes específicas de un rollo de pergamino de la Torá que es apto ni posee una santidad especial. Aun así, la lengua griega es apropiada para el objeto más santo que posee Israel y se le concede toda la santidad propia de un Séfer Torá.

El origen de esta ley lo constituye la bendición que Nóaj otorgó a su hijo Yéfet: Que Dios expanda [yaft] a Yéfet, y habite en las tiendas de Shem. Bereshit 9:27
Rabí Jiyá bar Abá dijo: [el versículo] dice yaft, significando que la yafiutó [belleza] de Yéfet residirá en las tiendas de Shem [Rashí: La belleza de Yéfet es la lengua griega]. Meguilá 9b
Nóaj definió cuáles serían las principales divisiones de la civilización cuando repartió la historia entre sus tres hijos: Shem, Jam y Yéfet. Resulta sorprendente que en este momento único de divergencia* Nóaj fuera consciente del nexo que hay entre Israel – la máxima expresión de Shem- y Grecia – el apogeo de Yéfet- , vínculo que habría de afectar los destinos de ambos pueblos.

A primera vista, la belleza de Grecia debería ser el aspecto que más alejado se halla de Israel, el rostro más orientado hacia olam hazé. Sin embargo, esa yafiutó, belleza, de Yéfet, que constituye el significado primario del vocablo Yéfet mismo, debe tener su lugar dentro de las “tiendas de Shem” que son lo más íntimo: nuestros recintos de estudio y de rezo. Esa belleza incluso se volvió parte de nuestra conciencia cotidiana: En la Tierra de Israel…. [habla] ya sea la lashón hakódesh [Lengua Sagrada] o lashón yevanit [griego]. Sotá 49b Es claro que la semejanza que Grecia comparte con Israel va más allá de una búsqueda común de conocimiento, ética o justicia social. Esto significa que las distinciones entre Israel y Grecia son más sutiles que las obvias diferencias entre una civilización centrada en lo humano y otra centrada en la Torá, entre la sabiduría de Grecia, derivada del ser humano, y la sabiduría de Israel, divinamente revelada. La confrontación también tiene hondas raíces, y la penetración de Grecia llega a tocar nuestra identidad misma.

*De hecho, Maljut Yaván también se prepara en ese momento: El Santo sólo trajo Maljut Yaván al mundo en mérito a Yéfet y su respeto por Nóaj. Taná d’Be Eliahu Rabá 18:4910

R. Matis Weinberg

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