Ascendiendo
Introducción a las Enseñanzas de la Kabalá
Introducción General a la Sabiduría de la Kabalá
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El Encadenamiento Progresivo

(Seder Hishtalshelut Behadragá)

Origen y consecuencia – causa y efecto (“ila – vealul” “siba – umesubev”)

Entendemos que origen y causa son una misma cosa. Lo mismo nos parecen los términos efecto y consecuencia. El origen o la causa son los que originan cualquier existencia. Dicha existencia es el efecto o consecuencia.

Observando las características de la luz, encontramos que el resplandor que parte de la fuente de luz original, puede cambiar su definición y convertirse, a su vez, en fuente de luz. Como ejemplo, pondremos los rayos del sol que se reflejan en la luna. Esta capta los rayos y los refleja como si fueran suyas propias. También los rayos emitidos por la luna se reflejan en otros objetos que, a su vez, se convierten en fuentes que vuelven a reflejar estos rayos. Más adelante traeremos definiciones desde el punto de vista del hishtalshelut (encadenamiento) de las cosas. El sol sería el origen, la primera causa en el proceso del encadenamiento que hemos presentado. Los rayos del sol serían el efecto o consecuencia de la primera causa. Estos mismos rayos del sol se convierten en origen o causa cuando chocan en la luna y los rayos reflejados desde la luna son la consecuencia o efecto de los rayos del sol. La luz de la luna, a su vez, se hace origen o causa, cuando es reflejada en un espejo que ilumina con la fuerza de la luz lunar y así sucesivamente. Otro ejemplo: Un maestro enseña a su alumno. El maestro es el origen o causa (de la cultura del alumno) y cuando este alumno enseñará a otro alumno lo aprendido, se convertirá de efecto en origen o causa y así sucesivamente.

El común denominador de ambos casos, es que el origen o la causa contiene todo lo que hay en la consecuencia. Esta, a su vez, no tiene nada que no haya en la causa desde el punto de vista cualitativo. Tampoco hay en la consecuencia nada que no haya en la causa. La diferencia entre causa y consecuencia está sólo en lo cuantitativo. En otras palabras diremos que en lo cualitativo no hay diferencias entre la luz que emite el sol de la luz que emite la luna. Características similares aparecen tanto en la luz del sol como en el de la luna. La diferencia grande que existe entre ambos, es en lo cuantitativo. Esto es aplicable también en el segundo ejemplo. Si bien en cuanto a la calidad de los conocimientos del maestro y alumno, no hay diferencia, por cuanto la de ambos es Torá meHashamaim (Torá de Di-s), la diferencia está sólo en la cantidad. Esto es un ejemplo de encadenamiento progresivo, un concepto importante en la ciencia de la Cabalá.

Ciertamente, en el lenguaje de la Cabalá definimos que una existencia o realidad se va encadenando, progresivamente, desde otra existencia, solamente si se dan las condiciones que mencionamos anteriormente. En otras palabras, no hay en la “ILA” (causa) lo que no hay en alul (efecto o consecuencia), tampoco hay en la consecuencia lo que no hay en la causa. El acento lo ponemos sobra la palabra “progresivo”. Por lo tanto hay Hishtalshelut (encadenamiento) entre ila y alul (causa y efecto) sin progresión.

Emplearemos esta definición para analizar lo que nos sucede a diario. En toda actividad que el hombre realiza, hay un proceso que comienza con el deseo o la voluntad de este hombre, que finaliza con la acción o realización. Prácticamente, todas las etapas del proceso están incluídas en su deseo, sólo que se producen eslabón tras eslabón. Por lo tanto, como hemos dicho, el primer eslabón es haratzón (el deseo), por ejemplo, de comer torta. El segundo paso es programar la manera de conseguir la torta. A continuación, se entusiasma, emociona y se imagina la satisfacción que sentirá al comer la torta. Otro eslabón más es ir a adquirir la torta y el último eslabón degustarla, comerla.

En el ejemplo, el deseo contiene todo el proceso y por eso es la ila, el origen o causa de todo lo que pasó. Todo eslabón está incluído en el anterior, sólo que va apareciendo oportunamente. El deseo es totalizador de todo un proceso, pero el hombre no tiene instrumentos en su cuerpo para revelarlos. Frente a esto, está el cerebro que revela el paso siguiente que es la planificación. Es decir: la planificación y la reflexión se realizan ( y así se revelan) en el cerebro; El eslabón siguiente se revela en el corazón que es el órgano del sentimiento y entusiasmo. El eslabón siguiente se revela a través de las piernas que caminan y lo transportan. Y, el último eslabón es la acción, que se revela en todo su ser. Cada eslabón en el proceso es ila (origen) o causa del efecto que le sigue que, a su vez, pasa a ser causa para el siguiente eslabón en el proceso. Más adelante, definiremos el proceso de esta hishtalshelut (encadenamiento) en los términos de las Sefirot (Atributos) y veremos cómo la Sefirot se encadenan una en otra en el proceso de causa y efecto.

El encadenamiento entre Ila VeAlul (origen y consecuencia o causa y efecto) existen sólo en el plano espiritual o intelectual. La existencia material se realiza de la nada. El hishtalshelut (encadenamiento) entre Ila Vealul, Siba y Mesubev se produce sólo en el plano espiritual o intelectual. En este plano es posible decir que el eslabón tal o cual es la consecuencia del eslabón precedente. Cuando digo: “entre 200 partes”, ésta parte está incluída entre las 200. O si digo: “velocidad de 100 K.H.”, está claro que en esta velocidad está incluída también la de 40 K. H. Por consiguiente puedo decir que los “doscientos” son el origen de la parte única o que la velocidad 100 K.H. es la Ila de 40 K.H., porque estamos cumpliendo con las condiciones que enunciamos anteriormente.

No es lo mismo en el plano material. No se puede decir que determinada cosa material es Ila (origen) de otra cosa material, puesto que la una no contiene a la otra, sino que cada unidad material tiene cualidades que no posee la otra.

En el plano material no se puede decir que una realidad es consecuencia encadenada de otra realidad, sino que cada realidad material es una creación individual Yesh MeAyin (surgida de la nada). La totalidad de la existencia material se suele agrupar en cuatro clases. Una distinguida de la otra: mineral, vegetal, animal y parlante. De acuerdo a nuestras palabras, no podemos decir , que el desierto es el “Ila” (causa u origen) del reino animal; tampoco que el reino animal es el origen del vegetal, ni que el vegetal es la causa del mineral, porque cada grupo contiene cualidades que no existen en las otras. Y, no solamente eso, sino que las particularidades de cada grupo también son diferentes a las del otro.
Más adelante dedicaremos un capítulo a este tema, donde volveremos a acentuar que no hay “hishtalshelut” (encadenamiento entre origen y consecuencia), excepto en el plano espiritual–intelectual exclusivamente.
Este principio es básico en la Cabalá en particular y en la Fé judía en general, de donde se desprende el rechazo categórico de todo tipo de teoría de la evolución. Y, como veremos más adelante, la ciencia de la Cabalá también rechaza toda hipótesis que la existencia material sea el resultado de un encadenamiento con la existencia espiritual.

Yehiel BarLev

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