Ascendiendo
Conceptos místicos en el Jasidismo
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El Concepto de Mundos

Extraido del Tania Completo.Conceptos Místicos en el Jasidismo por el Rabino Jacob Immanuel Schochet

Tzimtzúm, el proceso de progresiva reducción, ocultamiento y condensación de la luz del Ein Sof, produjo numerosos niveles, uno inferior al otro. Estos numerosos niveles se dividen en cinco categorías generales, conocidas como “Los Cinco Planos” o “Mundos”. Los otros numerosos niveles son las miríadas de gradaciones en que estos cinco Mundos se subdividen, y del que cada uno es un microcosmos en mérito propio.
Esencialmente, estos Mundos son “Vestimentas” Divinas en las que el Or Ein Sof se oculta e inviste, de esa manera animándolos y dándoles existencia. Pero tal como el tzimtzúm y las sefirot son conceptos alegóricos que asumen una realidad substancial sólo en relación con el hombre y la creación, es decir, desde la perspectiva de la criatura (mirando “de abajo hacia arriba”) pero son irreales en esencia, es decir, respecto de Di-s (mirando “de arriba hacia abajo”), lo mismo sucede con estos Mundos.

Cuando hablamos de Planos o Mundos diferentes, toda diferencia se debe a los receptores, y esto es en dos aspectos:
(1) Porque los mundos “superiores” son aquellos que reciben una radiación infinitamente mayor que los “inferiores”,
(2) porque los “superiores” reciben esta radiación sin tantas vestimentas y pantallas como los inferiores.

Ciertamente, la luz del Ein Sof llena todos los mundos por igual y no hay lugar vacío de ella. El núcleo y la esencia del bendito Ein Sof es idéntico en los mundos superiores e inferiores, y tal como
El Se encuentra en los Mundos superiores, Se encuentra en los inferiores. La diferencia entre ellos es respecto del flujo de vitalidad desde el Ein Sof en términos de “revelación surgida del ocultamiento”. Pues los mundos superiores reciben de una forma más revelada que como lo hacen los inferiores, y cada criatura en ellos recibe conforme su capacidad y naturaleza. Los mundos inferiores, incluso los espirituales, no reciben la luz de una forma tan revelada sino sólo por medio de numerosas “vestimentas” encubridoras que ocultan y reducen la Luz Divina para que a fin de cuentas —en el nivel más bajo, en el mundo físico— “ninguna luz o vitalidad cualquiera sea visiblemente revelada, sino solamente cosas corpóreas y físicas que parecen inertes”.

9Con todo, también ellos contienen luz y vitalidad del Ein Sof que les brinda existencia a partir de la nada para que no vuelvan a su estado de nada y nulidad como eran antes de su creación. En este sentido, el Santo, bendito sea, es “el Más Oculto de Todos los Ocultos” y es llamado el “Di-s oculto” (Isaías 45:12).

Esto es análogo a la presencia del alma en el cuerpo. El alma por entero es una entidad espiritual y simple (en contraste con compuesta), sin dimensión alguna de espacio o tamaño, forma corpórea o limitación física. Por lo tanto, no se puede decir que se divida en una serie de partes que se corresponden con el número de órganos en el cuerpo. Más bien, permea todo el cuerpo por igual, desde la cabeza hasta los pies, y su núcleo y esencia no está, por ejemplo, menos en los pies que en el cerebro.

Pero de los diferentes tipos de potencias o facultades y vitalidades contenidas en la esencia intrínseca del alma, cada uno de los órganos del cuerpo recibe el poder y la vitalidad asignada a éste conforme su capacidad y carácter — el ojo para ver, el oído para escuchar, la boca para hablar, etc. Así, la manera en que los diversos órganos corporales expresan y manifiestan facultades diferentes no se debe a un alma diferente, o parte del alma, inherente en ellos, sino a su propia capacidad y composición diferente. Todas las facultades del alma son intrínsecas al alma entera e independientes del cuerpo, como es evidente del hecho de que un ciego, o defectuoso de otra manera, puede hacer nacer un niño físicamente normal.

Una analogía similar es la de la luz del sol penetrando en las salas de una casa, e incluso en habitaciones dentro de habitaciones. La luz lo hace conforme la presencia o ausencia de obstáculos; por lo tanto, no hay cambio en la luz misma, sino sólo en la condición o capacidad del lugar para ser iluminado.

Así, cuando se habla de “superior” e “inferior”, en proximidad con, o distante de, el Ein Sof etc., estos términos no se refieren a dimensiones espaciales cualesquiera sino a diferencias cualitativas de grado y nivel.

Rabino Jacob Immanuel Schochet

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