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El Chocolate: El ahora y después

Extraido de Revista Kesher. Jabad Uruguay

Parte de la formación de un mentsch es el poder de la autodisciplina. Una característica de nuestro ser humano ideal es la habilidad de tomar decisiones basadas, no sólo en satisfacciones esperadas a corto plazo, sino ver a largo plazo. Sí, toma un cierto grado de disciplina, paciencia y fuerza de carácter poder demorar una gratificación hoy para hacer mejor las cosas mañana.

Estoy agradecido al Dr. Jonathan Moch, quien, algunos años atrás, me hizo referencia a un fascinante estudio llevado a cabo durante varios años. Demostraba de una forma muy destacada que demorar una gratificación, es decir, mantener un fuerte sentido de la auto-disciplina, es realmente la clave para tener éxito a largo plazo en la vida.

Como la mayoría de los más interesantes y exóticos estudios, este también tuvo lugar en California. El psicólogo Michael Mischel del la Stanford University comenzó el estudio en los años 60. Fue designado para monitorear el EQ o inteligencia emocional de un grupo particular de niños. Y aparentemente lo hizo con poco más que… ¡Una bolsa de chocolates!

Ofreció a cada uno del grupo de niños hambrientos de cuatro años un chocolate. Se les dijo a los niños que podían elegir entre comer inmediatamente sus chocolates, en ese momento y lugar. O podían esperar veinte minutos, hasta que las personas que repartían los chocolates retornaran al aula y todos aquellos que habían esperado y guardado sus chocolates recibirían… otro chocolate. ¿Los resultados? Vorazmente un tercio de los niños devoraron el chocolate inmediatamente. Algunos fueron capaces de esperar un poco, y cerca de un tercio pudo esperar los 20 minutos hasta que retornaron los investigadores.

Lo destacable de este estudio fue que los investigadores siguieron el progreso académico y social de toda esa clase durante varias décadas. Cuando terminaron sus estudios superiores, las diferencias entre los dos grupos fueron dramáticas. Aquellos que resistieron la urgencia de la gratificación instantánea se volvieron más positivos, auto-motivados, persistentes al enfrentar dificultades, y pudieron alcanzar sus metas.
Tenían un temperamento o entrenamiento que resultó en matrimonios más exitosos, ingresos más altos, satisfacciones más grandes de sus carreras y mejores hábitos de salud, disfrutando vidas más plenas que la mayoría de la población. Mientras que aquellos que no pudieron contenerse y devoraron sus chocolates en el momento, pasaron por la escuela con persistentemente pobres resultados y luego también vidas sociales menos exitosas.

Este es un mensaje que se extiende a la vida a todo nivel, en toda etapa. Lograr una educación más alta significa demorar el placer de tener dinero en su bolsillo inmediatamente después de la escuela superior. Las mejores inversiones financieras requieren una estrategia a largo plazo: su dinero puede estar bloqueado por un rato, pero al final del día, los beneficios serán dignos de la espera.

El trabajar duro al principio de un matrimonio y resistir la tentación de tomar la vía fácil trae beneficios duraderos en los años venideros. Poner tiempo y esfuerzo para criar hijos no es fácil a corto plazo, pero es extremadamente satisfactorio a largo plazo cuando los hijos crecen y se convierten en una fuente de orgullo para sus padres en lugar de una decepción. El secreto del éxito en la vida es el secreto de ser un mentsch -de haber tenido la paciencia y el auto control para ejercitar la disciplina hoy para lograr la felicidad y gratificación mañana.

En la tradición judía hay tantos ejemplos de cómo somos condicionados para desarrollar este importante rasgo de carácter. Niños que crecen en casas kosher son instruidos para que sean cuidadosos con respecto a que aun las golosinas que les pueden ser ofrecidas fuera de casa estén dentro de los criterios de las leyes dietéticas judías. A menudo esos niños muestran una gran fortaleza y un fuerte compromiso con los valores que se les enseñaron en casa.

Hay numerosos casos en que el niño seguramente se siente tentado a unirse a la alegría de sus amigos o compañeros de clase, pero resiste el desafío y rechaza algo dulce y delicioso porque no es kosher, ó porque tiene una pequeña duda al respecto. Esos niños no se sienten privados. Es parte de su forma de crecer. Lo toman bien y ciertamente maduran por la experiencia. Desarrollan un carácter fuerte, convirtiéndose en parte de un tercio de la sociedad que triunfa en la vida precisamente a causa de que saben cómo demorar la gratificación inmediata.

Lo mismo se puede decir de Shabat o el sistema judío de intimidad marital conocido como Mikve. Las disciplinas involucradas en esas formas de vida construyen no sólo personalidades más espirituales sino hombres y mujeres de calibre, de una más noble y moral estatura, gente que está nutrida en el arte de ser un verdadero mentsch.

Yossy Goldman

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