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El amor en la oración

Extraído del Portal del Amor. Traducido al español por Simja Benyosef

Nuestros maestros incluyeron muchas facetas del inmenso amor de Dios hacia nosotros en la bendición que antecede a la Shemá de la mañana: “Con amor eterno nos amaste, Señor, Dios nuestro, y con compasión excesiva Te apiadaste de nosotros”. Aunque no podemos profundizar para evitar desviarnos de nuestro tema, estos aspectos del amor Divino se centran por lo general en el mismo principio: la gran ternura del Altísimo por nosotros.

Pueden derivarse muchas lecciones de esta bendición.
1) “Por amor de Tu Gran Nombre”, que se vincula con el nuestro.
2) “Por el amor de nuestros padres que confiaron en Ti”
3) “Les enseñaste Leyes de Vida”
4) “Padre nuestro, Padre Misericordioso. Apiádate de nosotros”
5) “Pon inteligencia en nuestro corazón”: ya que nos dio una capacidad única de comprensión comparado con el resto de las naciones del mundo.
6) “que jamás suframos vergüenza, menosprecio ni tropecios”; “jamás” alude al mundo venidero.
7) “Permítenos regocijarnos y alegrarnos en Tu salvación”, “estoy con él en tiempo de aflicción”.
8) “Rompe el yugo que los pueblos extraños pusieron sobre nuestra cerviz”, que alude a a la reunión de los exiliados.
9) “porque Tú eres el Dios que trae la salvación”, Dios siempre lleva a cabo la salvación para él mantenimiento del mundo. Esto se refiere a las cinco clases de salvación mencionadas en el Zohar.
10) “Nos eligió de entre todas las naciones y lenguas”: “Cuando el Supremo les dio a las naciones su herencia, cuando separó a los hijos del hombre… Pues la porción de El Eterno es su pueblo”.
11) “Nos acercaste, oh Rey nuestro, hacia Tu Gran Nombre”. He oído de mi maestro, de bendita memoria, Rabí Isaac de Luria Ashkenazí, que al pronunciar esta frase hemos de tener en mente que nos acercó hacia Su gran Nombre en el monte Sinaí con el fin de darnos la Torá, porque la Torá y Su Gran Nombre forman una sola entidad, como lo viene a explicar el Zohar.
12) “Para que podamos apreciarte”.
13) “Y proclamar Tu unidad y amor a Tu Nombre”, porque el valor numérico de la palabra hebrea ahavá-amor es trece, el mismo que el valor de la palabra ejad-uno, que sugiere las treces facetas del amor Divino que mencionamos en esta oración.

La bendición que le sigue a la Shemá, “Verídica y cierta …”, también menciona muchas facetas del Creador que encienden nuestro amor por él: “Es verdad que el Dios Eterno es nuestro Rey; el Protector de Jacob; el escudo de nuestra salvación. El permanece de generación en generación.” Más aún, “Verdad es, que Tú eres el Señor, Dios nuestro y de nuestros padres, Rey nuestro y de nuestros padres, Protector nuestro y Roca de salvación de nuestros padres, Redentor y salvador nuestro …”; y “Tú has sido siempre el socorro de nuestros padres, y escudo y salvador serás para éllos y para sus hijos durante todas las generaciones”.

De aquí hasta las palabras finales de esta bendición, “que has redimido a Israel”, que precede a la Amidá, el texto de la oración revela el amor del Altísimo por nosotros. También nos recuerda algunos de los milagros que hizo por nosotros, como el éxodo de Egipto, la plaga de los primogénitos, la división del mar y otros, como lo hemos expuesto.

Si al leer esta bendición, permites que te llegue al corazón en lugar de leer las palabras maquinalmente como muchos lo hacen, no cabe duda que el amor al Altísimo y deseo de Su proximidad se encenderán en ti. Entonces, sumido en tu oración ante él, podrás vincularte a él.

De igual modo, la primera bendición de la Amidá, que termina con las palabras “escudo de Abraham”, alude al amor: todo lo que menciona la bendición evoca actos de amor cuyo propósito es encender el amor en ti.
“Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”: como lo hemos explicado, esta frase se basa en el versículo, “únicamente a tus antepasados El Eterno los quiso para amarlos…”
“El Dios Grande, omnipotente y reverenciado, Dios Altísimo que concede generosamente Sus favores, el que todo lo crea, el que se acuerda de las buenas acciones de los patriarcas y el que con amor quiere enviar el redentor a Sus hijos”. Todos estos factores señalan la eterna bondad de Dios con Sus criaturas. El texto no dice “que concedió Sus favores”, sino “que concede”. Esto indica una acción dinámica continua. Asimismo, “el que todo lo crea, el que se acuerda de las buenas acciones de los patriarcas” también aparece en el presente, que sugiere la incesante bondad imbuida del amor del Altísimo.

En mi futuro análisis de la oración explicaré cómo cada uno de estos factores es producto del amor.
Aunque la bendición “Tú eres, oh Señor, eternamente poderoso”, cabe en la categoría de la justicia estricta, se trata de la justicia estricta atenuada, vinculada a la bondad, porque, como puede verse, todas las obras mencionadas en esta bendición pertenecen al ámbito de la bondad Divina: “Resucita a los muertos con suma piedad. Sostiene a los que caen, cura a los enfermos, da libertad a los prisioneros y cumple Su promesa …”

La justicia estricta no se menciona directamente, sino sólo indirectamente en la expresión “oh Rey, dueño de la muerte”, contigua a “de la resurrección”. Esto muestra que incluso en la muerte, que es la forma de justicia estricta más dura, la intención del Altísimo es de beneficiar al hombre, al regenerar la vida para que el mal desaparezca del mundo. Como dice el versículo: “Se regocijará el Eterno en Sus obras”. En mi estudio de la oración, explicaré las numerosas referencias a la muerte que aparecen en esta bendición, la cual representa la justicia estricta vinculada a la bondad, como lo explica Rashbí en el Zohar.

Véase también lo que mencionamos acerca de la bendición, “Nosotros Te agradecemos”, “por nuestra vida que está en Tus manos y por nuestras almas a Ti encomendadas; por los milagros que Tu providencia obra por nosotros todos los días; … Tú eres bondadoso y Tu misericordia es inagotable…”

Asimismo, se ha de estudiar con cuidado los trece atributos de la fe que leemos todas las mañanas después de la oración, “Dios, bondadoso y misericordioso…” porque muestran la inmensa bondad de Dios con el hombre.

Leemos el Shabat por la mañana, “Aunque nuestra boca estuviera llena de canciones como la mar.…” . “Tú, oh Señor nuestro, nos redimiste de Egipto.…”. “Por lo tanto, los miembros con los que formaste nuestro cuerpo y el espíritu y el alma que insuflaste en nuestro ser, y la lengua que pusiste en nuestra boca.…”. “Tú salvas al pobre del prepotente, y al indigente y menesteroso de su expoliador.…”.
También, en la Bendición de la mesa, decimos:

Te damos gracias; oh señor, nuestro Dios, porque diste a nuestros padres como heredad una tierra buena, amplia y placentera, pacto y ley, vida y sustento, porque nos libraste de Egipto … y por la señal del pacto que estampaste en nuestras carnes.

Estas palabras ilustran el vínculo de amor entre el Altísimo y el pueblo de Israel, porque Su Nombre está sellado en nuestra carne. Así suelen hacer los amigos que se aman el uno al otro: haciéndose una señal entre ellos como prueba de su amor mutuo, para que nunca lo olviden.
“por la Torá que nos enseñaste”: como lo explicamos anteriormente.
“por la vida y por el sustento que nos otorgas y que nos provees”. Esto también prueba el amor del Altísimo a todas Sus criaturas.

Si piensas en los numerosos milagros que hizo el Altísimo mediante Sus profetas, algunos mediante Samuel, otros mediante Eliahu, otros mediante Elisha, tendrás conciencia de Su grandeza y de Su bondad con Israel. Además, los milagros hechos para Israel en cada generación, los cuales seríamos incapaces de contar aunque quisiésemos, se reflejan en las palabras que recitamos en la Hagadá de Pesaj, “en cada generación se alzan contra nosotros para destruirnos; pero el santo Bendito él nos salva de su mano”.

 

Rabbi Eliahu de Vidas

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