Estudiando
6.Jukat
El Libro de Bamidbar (Números)
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El simbolismo Vs. la escencia

En uno de los episodios más duros de la Tora, esta semana leemos cómo
Moshe pierde el derecho de entrar a la Tierra que tanto deseo. Ocurrió lo
siguiente: durante el viaje por el desierto, un oasis milagroso viajó junto a los judíos. Este oasis existió gracias al mérito de Miriam, y cuando ella murió, cesó de fluir agua. Los judíos se quejaron amargamente de que tenían sed. Hashem le ordenó a Moshe «que tome a su vara y le hable a la roca». Acto seguido, la roca arrojaría agua para saciar a un pueblo sediento. Moshe no había terminado de «hablar» a la roca, sin embargo el pueblo estaba alterado e impaciente. Cuando Moshe escogió la roca equivocada, le reprocharon. Moshe se dio vuelta, los miro y les dijo: «Oiganme pueblo rebelde, ¿ustedes esperan que yo saque agua de esta roca?» (Números 20:10). Inmediatamente, Moshe golpeó la roca en lugar de hablarle a ella, y el agua comenzó a fluir.

Hashem se enoja por el proceder de Moshe. «Por no haberme santificado ante los ojos del pueblo, no entrarás a la tierra de Israel» (Números 20:12).
Rashi, el comentarista medieval clásico, no explica este versículo como lo
suele hacer (basado en el texto), sino que lo explica a través del Midrash. «Imagina,» dijo Hashem, «si la nación judía habría visto esa situación. Una roca, que no habla ni oye, ni necesita nada para su subsistencia, produce agua por el simple pedido del Todopoderoso. ¡Seguramente, que se tomarían las cosas un poco mas a pecho cuando Hashem les hable! ¡La enseñanza de ver la roca que emana agua por el simple pedido del Todopoderoso hubiera sido mucho mas impactante! El preludio de Moshe fue notable: «Oiganme pueblo rebelde. ¿Esperan ustedes que yo saque agua de esta roca?»

La nación solo quería agua. Ellos no pidieron milagros o que una piedra se
transforme en un oasis. Fue Hashem que le dijo a Moshe que se acerque a la
roca. Moshe sabia que el agua vendría. Entonces, ¿por que su reproche al
pueblo fue dado en forma de pregunta?: «Oiganme pueblo rebelde. ¿Esperan
ustedes que yo saque agua de esta roca?» Más bien debería haber sido dado
de manera declarativa. Pareceria ser que incluso Moshe (Di-s no permita)
dudara de Su autoridad. (Aunque muchos comentaristas explican la pregunta
como «pregunta retórica»).

La conexión entre el agua y la roca no puede ser analizada superficialmente. Quienes hayan navegado un poquito por las escrituras de nuestros sabios estaran familiarizados con el concepto del agua como la «Tora» y la roca como «un pergamino». Obviamente, Hashem tuvo la intención de enviar el mensaje que incluso la piedra mas seca puede producir agua. ¿Por qué, entonces, Moshe no aprovechó esta lección que Hashem había dado para decirle al «pueblo rebelde» que incluso el «mas seco» entre ellos puede convertirse en una fuente de Tora?.

El Rab Shraga Faivel Mendelovitz fue el fundador de la Yeshiva Torah Voda-ath. Una vez paso un shabat en Miami en la casa de uno de sus antiguos alumnos. El hombre volvió junto con el Rab a su casa desde la
sinagoga, y cuando abrió la puerta de su casa, el anfitrión se conmociono
y avergonzó mucho. Su esposa, exhausta de una semana con muchas corridas y con la responsabilidad de mantener la casa en orden, estaba recostada
dormida en el sofá. La mesa de shabat estaba a media hacer, los platos
apilados en un montón junto al vino y la copa de kiddush. Delante del asiento principal habían dos grandes «jallot» (panes de shabat) descubiertas. La costumbre es cubrir los challot al hacer kiddush. Como la bendición sobre el pan normalmente antecede a la del vino, es metafóricamente una «vergüenza» para el pan estar descubierto durante el kiddush en shabat.

El alumno, que se avergonzó por el estado de las cosas en su casa, gritó a
su esposa de una manera algo humillante. «Por favor, rapidito, preparemos
la mesa íntegramente». Volviéndose hacia al Rab, exclamó: «estoy seguro que haber dejado el pan descubierto fue un descuido!. Todo el mundo sabe»,
exclamó mirando a su avergonzada esposa «que debemos cubrir la challah
antes del kiddush…».

El Reb Mendelovitz estaba molesto por el comportamiento arrogante del
alumno y le dijo. «A través de los años, he visto muchos casos de gente con todo tipo de problemas. Estudiantes, parejas, y adultos de todas las posiciones sociales que me han venido a ver para discutir sus situaciones
personales. Jamas ha venido alguien a mi oficina preocupado por que su jallah esta sufriendo de «complejo de inferioridad» por haber quedado
descubierta durante kiddush! ¿Sabe por qué? ¡Porque en realidad no estamos preocupados por la vergüenza de la jallah. Estamos preocupados
por ser mas conscientes de los sentimientos ajenos para ser asi mejores
personas. Nos preocupamos de cubrir la challah porque el objetivo
verdadero es poder darse cuenta de los sentimientos de la gente. ¿Cómo
puede avergonzar usted a su esposa por no haber cubierto la jallah cuando
el propósito de cubrirla es supuestamente para entrenarnos a ser mas sensibles a los sentimientos de la gente?».

Moshe entendió la valiosa lección que Hashem quería enseñar a Su pueblo.
Moshe pensó que si lo que el pueblo únicamente estaba pensando era en
tomar agua, ignorando así la valiosa lección de «eternidad», allí Moshe
cuestionó su misión: «Oiganme pueblo rebelde. ¿Esperan ustedes que yo saque agua de esta roca?» , pregunto Moshe. Quizá fue por esto que Moshe
dejo a un lado esta lección y golpeó la roca, desobedeciendo así la orden
inicial de Hashem. Quizá Moshe sintió que el pueblo estaba enfocando la
atención en la fuente de agua y no estaba captando la lección sobre la «fuente de su espiritualidad».

En el mundo terrenal, que es definido por nuestros sabios como una
«antesala para el mundo venidero,» debemos darnos cuenta de que todo es
una preparación para la eternidad. Todas nuestras experiencias de vida nos
pueden enseñar muchas cosas. Pero para encontrar la verdadera escencia de
las cosas, como el extraer agua de un pozo, debemos siempre cavar un poco
más profundo.

Shabat Shalom
Mordechai Kamenetzky

Dedicado en memoria de Joseph Heller por Beth y Ben Heller y L-iluy Nishmas Reb Yoel Nosson ben Reb Chaim HaLevi Heller – 9 Tamuz.

Rabbi Mordechai Kamenetzky

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