Estudiando
8.Tetzavé
El Libro de Shemot (Exodo)
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Drasha de TORAH.ORG

En la porción de la Tora que leemos esta semana, Moshe se encarga de prepararle a su hermano Aharon y sus descendientes cada detalle de la tarea del sacerdocio. Cada detalle de este complejo trabajo se explica en esta parasha. Y aunque Moshe está a cargo de establecer la administración y el orden de este servicio, su nombre no aparece en esta parasha.

Nuestros sabios explican la razón de esta omisión: cuando Hashem amenazó destruir a Su pueblo, Moshe imploró para que no lo haga: «Y ahora por favor perdona el pecado de este pueblo, pero si así no sucede, borra ahora mi nombre de Su libro que ha escrito» ( Éxodo 32:32). Como todos sabemos, la súplica de Moshe fue aceptada y el pueblo judío fue perdonado. Pero el comentario de Moshe no quedo en la nada… pues su nombre fue omitido en la porción de la Tora Tetzave. Así fue como las palabras del tzadik (justo) se cumplieron. Pero la pregunta obvia es ¿por qué en esta porción?.

Aunque esta columna semanal no acostumbra a discutir la etimología o numerología del idioma hebreo, me gustaría mencionar algo que una vez escuche en nombre de Rab Ovadiah Yosef. La súplica de Moshe “borra ahora mi nombre de Su libro que ha escrito» puede explicarse del siguiente modo: La palabra sifraj – «Su libro» se puede descomponer en dos partes: sefer=libro, jaj = veinte, es decir que la palabra sifraj – «Su libro» son en realidad dos palabras que compuestas significa “el vigésimo libro”. Así es que Moshe fue omitido en esta porción, la parasha Tetzaveh que justamente es la vigésima porción de la Torah.

Pero seguimos sin explicar por qué esta omisión sucede en Tetzaveh y no en ninguna otra parasha. ¿Por qué no omitir su nombre en las porciones que hablan sobre los pecados o las calamidades de la insurrección? ¿No sería
esa una mejor elección para tal omisión? ¿Por qué Moshe es omitido en la perasha en la cual el mismo le da a Aharon todo el honor y la gloria del Sacerdocio?.

El Rav Yitzchak Blaser estaba una vez sentado, participando en una reunión de los sabios más prominentes de su generación, que tuvo lugar en la ciudad de San Petersburgo. Entre los sabios estaba sentado el Rab Yosef Dov HaLevi Soleveitchik, el genio talmúdico de Brisk. El Rab Soloveitchik hizo una pregunta al grupo de sabios que le había sido formulada por su joven hijo, el Reb Chaim. Después de hacer la pregunta, se desato una caliente discusión en la que cada uno de los rabinos ofreció su propia respuesta, refutando el resto de las opiniones.

Durante todo este debate, el Rab Blaser, un verdadero genio del Talmud, se mantuvo sentado silenciosamente. El no abrió la boca, ni expreso aprobación o desaprobación a ninguna de las respuestas ofrecidas por los Rabinos. Cuando el Rab Soleveitchik finalmente ofreció su propia respuesta, el Rab Blaser se mantuvo quieto calladamente….Pareció como si no comprendiera la profundidad de la discusión, como si no merecía pertenecer a ese prestigioso debate.

Desorientado, el Reb Yosef Dov comenzó a dudar acerca del hasta entonces “renombrado” Rabino Blaser. “Era realmente merecedor del titulo de erudito notable que todo el mundo le adjudicaba?», él se preguntó. Esa
misma noche, el Rab Soloveitchik estaba en la sinagoga principal hojeando unos libros, cuando se topo con el libro «Pri Yitzchok,» un volumen llenó de exégesis Talmúdica del mismísimo Rab Blaser. Después de hojear el volumen, vio que todo el debate de esa tarde, la misma pregunta que su hijo formulo así como las diferentes respuestas y la resolución final, eran parte de un capitulo de ese libro que el Rab Blaser había publicado años atrás. ¡»Ahora me doy cuenta,» pensó el Rab Soleveitchik, «que el Rab Blaser es tan grande en su modestia como lo es en el conocimiento de la ley Talmúdica!»

Nuestros sabios nos dicen que Moshe debía haber sido el Kohen Gadol (Sumo sacerdote) pues era el líder de la nación judía. Pero Moshe se negó a aceptar el titulo de Kohen Gadol. En su lugar, Hashem le dio el honor a su hermano Aharon.

Muchos de nosotros creemos que somos los responsables de los éxitos…. ¡Cuántas veces decimos «yo le conseguí ese trabajo!» o «yo podría haber estado en su posición!», o «yo funde esa compañía! o “esa fue mi idea!».
Moshe, también, podría haber dicho que fue el quien llevo a Aharon a la gloria -especialmente después de lo que sucedió con el Becerro Dorado. En su magnífica modestia, Moshe hizo todo lo contrario. Moshe no quiso disminuir la gloria de Aharon de ninguna manera. Él quiso que las luces brillen sobre Aarón. Por lo tanto, en la porción en la cual Moshe conduce y guía a Aarón hacia el sacerdocio, su nombre es omitido. Uno de los atributos de la verdadera humildad es poder permitir que los demás brillen y tengan su momento de gloria sin aclarar o anunciar nuestro papel y responsabilidad en aquel triunfo. Los más sabios maestros, educadores y padres, los mejores amigos o compañeros de trabajo saben compartir los triunfos y dejar que el otro tenga su momento de brillo y gloria. Ellos saben exactamente cuando hay que figurar o ser omitido de la historia.

Shabat Shalom

Rabbi Mordechai Kamenetzky

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