Estudiando
10. Haazinu
El Libro de Devarim (Deuteronomio)
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Drasha

Fuerza imparable

En la parasha de esta semana se lee la «canción» final que Moshe escribio el ultimo dia de su vida. Apropiado para los dias entorno a Yom Kippur, esta cancion habla del gran potencial que la nación judía tiene dentro de si mismo. Moshe nos dice que «Recuerden los días de antaño, entiendan los años de cada generación tras generación. Pregunten a su padre, y él y sus antecesores le relataran y le dirán» (Deuteronomio 32:7-8).

Moshe nos recuerda acerca de los días de gloria, cuándo Hashem nos pidio que seamos Su pueblo elegido aceptando el yugo de la observancia de la Tora. Pero Moshe no se detiene allí… nos advierte tambien de las calamitosas consecuencias si desaprovechamos o despilfarramos nuestros talentos.

A pesar de los angustiosos presagios que hay en esta cancion, los versiculos de desgracia contienen un mensaje de esperanza. Moshe otra vez nos advierte del potencial enojo de Hashem, dentro del cual tambien hay bendiciones.

Prediciendo las horribles repercusiones si el pueblo peca, Moshe habla en  nombre de Hashem diciendo: «acumularé distintos males en contra de ellos.  Mis flechas usaré en contra de ellos»

¿Qué quiere todo esto? Rashi explica este versiculo según una explicación que el Talmud ofrece en el tratado Sotah. Dice el Talmud: «Mis flechas llegaran hasta el final, pero ellos [el pueblo judio] no llegaran a un fin».

La pregunta es obvia. ¿El poder de Hashem es acaso limitado? ¿Cómo es posible que el pesado arsenal, mucho mayor que la mas poderosa de las bombas atómicas, no podra lograr la aniquilación total del pueblo?

El Reb Yosef Friedenson, jefe de redacción de la publicacion «Dos Yiddishe Vort», cuenta la historia de cómo él y un grupo de amigos estaban en la herrería de un campo de concentracion de trabajo forzoso en la ciudad de
Starachowice. Este campo fue un verdadero ejemplo, y el supervisor de la fábrica en la cual trabajaban, un hombre llamado Pape, los trató amigablemente. Sin embargo, un error hizo que un guarda alemán los tratara como saboteadores y asesino a varios miembros.

En un Shmini Atzeres [día de fiesta después de Sucot], al grupo se le comunico que cierto trabajo debia terminarse ese mismo día. Y bien, para cumplir cabalmente con el espíritu de aquel Shmini Atzeres, cantaron al unisono una canción tradicional, «Ain Adir kaHashem, Ain Baruch k`ben Amram» (no hay nadie tan poderoso como Hashem ni bendito como Moshe, el hijo de Amram).

Pape se escandalizó. ¡A pesar de la tortura, la humillación y las interminables `flechas` venenosas del holocausto, estas personas tenian alegria para ponerse a cantar! ¿»Por qué estan cantando?», preguntó Pape incrédulamente. «¿Ustedes creen que esta «todo bien» que pueden estar cantando en este momento?»

El grupo explicó a Pape cada estrofa de la canción que estaban cantando. Una estrofa dice: «no hay mas sabios que los estudiosos de la Tora, y no hay redentor como Hashem». Pape estaba asombrado. ¿»Después de toda la
tortura que estan viviendo, realmente creen esto?». Inmediatamente, uno de los miembros del grupo, un muchacho que no era particularmente religioso, saltó y de manera decisiva grito «Sí!» Despues de el, cada miembro del grupo gritó con el mismo entusiasmo ¡»Por supuesto! ¡Seguro! ¡Sin dudas!» Uno por uno, cada muchacho exclamo con seguridad su inquebrantable fe.

En ese momento Pape entendio que trataba con un pueblo indestructible. Pape les dijo, «no se cómo el Führer podra terminar con ustedes» Con eso,  Pape se marchó dando media vuelta y dejó continuar con la alegria de Shmini Atzeres al pueblo «indestructible».

El científico Isaac Asimov escribio un libro donde compilo mas de 3,000 interesantes hechos acerca de la historia del universo y la ciencia. En uno de los capitulos Asimov hace una interesante pregunta: ¿»qué pasaría si una tremenda fuerza choca con un organismo sin movimiento?» Asimov explica que la pregunta es ridícula pues un universo con las condiciones citadas anteriormente por definición no puede existir».

La Tora nos cuenta algo sobre la promesa que Hashem hizo a Su pueblo: son un objeto indestructible. Así podemos entender como las flechas que Él puede enviar para castigarnos, no podran aniquilarnos completamente.
Eventualmente las flechas pierden fuerza. Al ver la poderosa fuerza de nuestra Roca, podemos confiar que no existe fuerza irresistible que pueda acabar con nuestra eternidad.

Shabat Shalom!

Dedicado por el Sr. y señora Josh Kalter en memoria de Helen Wincelberg – en Memoria de Hadas bas Reb Chaim o»bm 7 Tishrei

Dedicado en memoria de Tillie Beer por Ira y Gisele Beer – 30 Nisan

© 2000 el Rabí Mordechai Kamenetzky

Rabbi Mordechai Kamenetzky

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