Estudiando
1.Shemot
El Libro de Shemot (Exodo)
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Dos parteras famosas y un Faraón anónimo

LA PRIMERA SOLUCIÓN FINAL
Como explicamos anteriormente, el Faraón prepara su plan para la solución final al problema judío. El plan comienza reclutando adeptos y colaboradores entre los suyos. No es fácil convencer a los egipcios de que deberán denunciar y enviar a los judíos a los campos de trabajo (concentración), o que luego deben matar a los bebes hebreos. Después de todo, los judíos habían sido vecinos de los egipcios durante varias generaciones. Para lograr la colaboración de su pueblo, el Faraón pronunció un famoso discurso inflamatorio en el que acusó a los judíos de ser un pueblo separado, de ser demasiado exitosos y de haber logrado su poder abusando de los egipcios. El Faraón hizo lo que muchos tiranos y demagogos antisemitas hicieron (y continúan haciendo): demonizó a los judíos para reclutar colaboradores ¡Y tuvo éxito!

DESOBEDIENCIA CIVIL
La primera fase del plan de Faraón se hace en secreto. Para evitar el crecimiento demográfico del pueblo judío, el Faraón ordena a las parteras que maten «discretamente» a los bebés. Probablemente golpeando sus cabecitas en la piedra donde las mujeres judías dan a luz. Lo principal era que parezca un accidente. Pero sorpresivamente las parteras desobedecieron al Faraón. Los sabios tienen diferentes opiniones acerca de la etnicidad de estas parteras. ¿Eran hebreas o egipcias? El texto bíblico es ambiguo: hamyaledot hairbriot podría entenderse como parteras judías, o parteras egipcias que asistían a mujeres judías. En las próximas líneas asumiré esta segunda opinión, que en mi opinión, es muy compatible con la narrativa textual (peshat). Las parteras, presentadas con sus nombres egipcios «Shifrá» y «Puá», se negaron a cumplir las órdenes de Faraón y dejaron que los niños vivieran. Este extraordinario acto de coraje no puede ser tomado a la ligera. Vamos a analizarlo un poco más en profundidad. Las parteras desobedecieron una orden directa del hombre más poderoso de Egipto, un hombre considerado «un dios», el gobernante del país más poderoso del mundo, en el momento del apogeo más alto de Egipto, el comienzo de la 18va dinastía. Este fue un acto extremo de desobediencia civil, quizás el primero que se registra en la historia de la humanidad.

¿POR QUÉ LO HICIERON?
¿Por qué las parteras dejaron vivir a los niños judíos? La Tora lo explica con palabras simples pero muy profundas. «vatirena hamyaledot et haEloqim», estas mujeres «tuvieron temor de Dios». Aunque este tema es muy profundo y extenso, mencionaré 3 breves ideas. Primero, en la Torá, el temor a Dios (Eloqim) aparece muchas veces en el contexto de no judíos. Cuando se trata de un contexto judío, se menciona el temor a «HaShem», no a «Eloqim». Esto le da más peso a la interpretación de que estas parteras no eran judías. En segundo lugar, el «temor a Dios» es lo que impide que una persona haga algo incorrecto, y se usa para describir el negarse a hacer algo que está mal «a los ojos de Dios». El «amor de Dios», por el otro lado, es lo que lleva a una persona a actuar con generosidad, entrega, bondad. El amor de Dios es activo, el temor de Dios es pasivo, ¡pero no menos importante!. Y finalmente, lo más relevante es que el temor de Dios viene en oposición al temor al hombre: en este caso, el miedo que las parteras habrán sentido por desobedecer al Faraón.

¿QUÉ PRECIO PAGARON POR SU DESOBEDIENCIA?
Las parteras fueron denunciadas por desobedecer al Faraón. Y cuando fueron acusadas presentaron sus argumentos: las mujeres judías dan a luz por su cuenta, y cuando nosotras llegamos para ayudar ya dieron a luz. Según una interpretación no muy conocida (de vaya’as lahem batim), el Faraón no las perdonó, sino que las envió a prisión (batim) por su «crimen». Siguiendo esta interpretación, estas mujeres pagaron con la cárcel, probablemente de por vida, su valiente acto de salvar la vida de los niños judíos.

¿CÓMO FUE RECOMPENSADO SU ACTO DE VALENTÍA?
Finalmente, es maravilloso –pero no fuera de lo común– que la Torá mencione a estas parteras e indique que gracias al coraje de estas mujeres no-judías, el pueblo de Israel se salvó. Creo que también es posible, aunque no recuerdo que ningún comentarista lo haya explicado de esta manera, que este acto de valentía haya inspirado a la hija del Faraón, quien, desafiando la voluntad de su padre, salvó a un niño hebreo de una muerte segura. Ese niño era Moisés.

YAD VASHEM: RECORDAR A TRAVÉS DE LOS NOMBRES
Para concluir, y siempre siguiendo la opinión de que estas parteras no eran judías, vale la pena señalar que probablemente como muestra de gratitud la Torá mencionó a estas parteras con sus nombres , Shifrá y Puá y así, el acto de valentía de estas simples parteras quedó grabado en la memoria del pueblo judío como un tributo a su valor. Vale la pena notar que, al mismo tiempo, el nombre de Faraón, el hombre más poderoso de la tierra, no está mencionado, como si este monarca cruel no merece ser recordado…

MAS NOMBRES EN LA PARASHA «NOMBRES»
Finalmente, siento que es imposible no conectar la manera en que la Torá rinde homenaje a la memoria de estas valientes mujeres y la forma en que el pueblo judío y/o el Estado de Israel rinde homenaje a la memoria de los individuos gentiles, חֲסִידֵי אֻמּוֹת הָעוֹלָם, como Schindler, que arriesgaron o sacrificaron sus vidas para salvar vidas judías. Este es el caso, entre otros, de Irena Sendler, una enfermera católica polaca que salvó a 2.500 niños judíos en el Holocausto y que fue homenajeada por Yad VaShem en 1965. Así se puede apreciar que los judíos no nos olvidamos de rendir homenaje a la memoria de quienes nos ayudan y sus nombres no serán olvidados.

Rab Iosef Bitton

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