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Desmitificando la Astrologia

Extraido de Revista Entre Todos. Centro Comunitario Sucath David

Mucho se habla, leemos en todos lados artículos y horóscopos referentes a la astrología. Y de pronto, vemos que nos quieren dar una predicción (muchas veces totalmente desacertada) de lo que me ocurrirá, por ejemplo, en la semana, mes o año. Sabemos que no es real, sin embargo, cuando leemos las características de nuestro signo, nos sentimos bastante identificados. Muchas personas que se dicen astrólogos, inundan los medios con libros y publicaciones amarillas que no hacen más que condicionar nuestra vida si le doy valor a sus predicciones.

¿Que dice la Torá?: La Torah aclara enfáticamente en varias Perashiot, que no se puede ir de adivinadores ni tampoco buscar fechas propicias, y es determinante en esta prohibición. No obstante, por otro lado, la misma Torah nos habla de fechas propicias y también de fechas no favorables, y también nos habla de las energías de los meses, de las semanas, de los días, etc. E incluso nuestros patriarcas utilizaban la astrología, y la corriente cabalista de los siglos XVI, XVII. Hasta el mismo Zohar habla también de ella como algo positivo, y que puede traer mucho beneficio a cada persona.

Los primeros cabalistas estaban familiarizados con los campos cósmicos internos de los campos celestes y veían cada constelación y cada planeta como una entidad inteligente en la cual estaban activas las fuerzas de los 4 elementos (fuego, tierra, aire y agua). Cualquier astrólogo anterior o contemporáneo, o incluso la astrología antigua egipcia o fenicia, no se basan en la estructura interna de la creación, solo la Cabalá es capaz de ver la configuración cíclica de un cuerpo celeste y ver reflejada así, una inteligencia cósmica interna.

¿Es cierto que los astros entonces, pueden definir mi “Mazal” (suerte)?: Analicemos: Hashem dice en Bereshit Cap. 1:16 “Y Dios hizo dos grandes luces. La luz mayor para gobernar en el día, y la luz menor para gobernar en la noche, y también hizo las estrellas y las puso en el firmamento de los cielos para alumbrar sobre la tierra para [regir, presidir, gobernar] sobre el día y la noche y para separar la luz de la oscuridad. Hubo noche y hubo mañana, el cuarto día”.

En Génesis 1:14: “Sean las luces en el firmamento de los cielos para separar entre el día y la noche; sean por [signos, presagios, señales] para las festividades, los días y años”. La Torá al usar la palabra presidir o gobernar, se refiere a manifestar o dominar, es decir el “Sol” y la “Luna”, están citados como cuerpos “Gobernantes”.

Los cabalistas siempre han sabido que es el hombre el elemento vital e influyente en el cosmos, aunque las fuerzas que manden al hombre permanezcan ampliamente invisibles y desconocidas. Claramente, Shlomó HaMelej, o el Zohar, o el gran sabio cabalista Rabí Itzjak Luria, por citar solo a algunos, no desconocen para nada la importancia de los astros en el devenir de las personas, sino van más allá y le dan mucha importancia.

El Talmud llega incluso a decir que no sólo los seres humanos están influenciados por las estrellas sino que no hay “un racimo de pasto que no tenga su estrella en los cielos que le indique y le diga: crece”. Todas nuestras festividades, ocurrieron en el momento energético que tiene que ver con el acontecimiento: Pesaj, Lag ba Omer, Shavuot, tu b’ Av, el mes de Elul, Rosh Ashaná, Yom Kipur, Sucot, Januca, Tu b’ Shvat, Purim, se pueden demostrar sencillamente, desde la astrología, como es que ocurrieron exactamente para esas fechas.

Los Yehudim, ¿Estamos por encima de los astros?: Varios Tanaím como Rabí Akiva y Rabi Yohanan dijeron claramente que el poder de las estrellas no influye en el pueblo de Israel. Contrariamente, el rabí Haniná ben Hamá dijo: “Las estrellas lo hacen a uno sabio o rico y existen estrellas para Israel”.

Pero analicemos qué pasó con Rabí Akiva: él sabía astrológicamente que su hija iba a morir el día de su casamiento, llegó por fin el día, y estaba totalmente abatido, este pesar, ya muestra claramente que sí creía que las estrellas entonces determinan la suerte; pero por otro lado, sabía que “la caridad, como la teshuvá o la tefilá pueden liberar de la muerte”. Sucedió, entonces, que la víbora que estaba dispuesta a morder y matar así a la hija de Rabí Akiva, no pudo lograr su objetivo. No tan sorprendido (como todos lo estaban), le preguntó a su hija: -“¿Qué es lo que has hecho sobresaliente en el día de hoy?”. La hija le confesó que en lugar de atender a las visitas en el día de su boda (como hubiese sido lo esperable), se ocupó personalmente de que algunos pobres fueran bien atendidos. Ese simple (y gran) hecho, hizo que estuviese por encima de las influencias astrales y decretos negativos. Por lo que el Rabí Akiva concluye: “Las estrellas incitan pero no obligan”.

Lo mismo ocurrió con Abraham abinu, que sabía por los astros, que no podría tener hijos con Sará, sin embargo, Hashem le demostró que ningún astro determina que todo depende de Hashem y de uno mismo. Lo mismo ocurrió con Rabí Abba, Rabí Hiyá y el Rabí Yosi, cuando pudieron comprobar personalmente como la caridad fue más importante que lo que los astros pudieran decir.

¿Para qué sirve entonces la astrología?: La astrología sirve para conocernos internamente, muy profundamente, ya sea en los planos físicos, psíquicos, emocionales, espirituales, laborales; para saber nuestras potencialidades ocultas, para entender porqué no me puedo llevar del todo bien, por ejemplo, con mamá, o con mi hermano, o mi cónyuge, o con mi jefe, porqué me cuesta conseguir trabajo, porqué me cuesta salir de casa, o porqué me interesa tanto la fama, o porqué me interesa tanto el poder, o porqué me atrae tanto jugar con chicos, o pintar, o estudiar, o simplemente estar en mi casa, o porqué siempre soy rebelde, o porqué teniendo lo que la sociedad llama importante, no consigo ser feliz, o porqué siempre me rodeo de gente que es de determinada manera que me asusta, porqué siempre me enamoro de personas que no me convienen, pero internamente siento una fascinación hacia ellas.

Y una vez que sé cómo es mi energía, y, lo más importante, la acepto en mi vida, puedo cambiar radicalmente mi forma de vida, ejerciendo a pleno todas mis potencialidades, y de esa manera poder lograr ser quien debo realmente ser.

Luz y Sombra: Nosotros estamos en este mundo y nos relacionamos con todo tipo de gente, cumplimos una función en casa, en el trabajo, en el barrio, en la sociedad, etc. Influimos y nos influyen muchas cosas, estamos como en una red, todos conectados, y cuando cumplo lo que es mi energía, mi entorno se ve favorecido, es decir, cuando yo actúo mi energía, se dice que esa energía la tengo “en luz”, y si, al revés, no cumplo con mi energía, con aquella capacidad innata, o talento que tengo desde que nací, se dice que esa energía la tengo “en sombra”.

Cada persona puede tener aproximadamente de dos a siete energías distintas (por ejemplo: energía de autoridad, energía para el arte, para la diplomacia, para la docencia, para la búsqueda mística, para la búsqueda de ideales, de sensibilidad extrema, de un guerrero, etc. etc.). Si logro que estén en luz la mayoría de ellas, todo marchará bien, pero si alguna energía mía, la tuviera en sombra (no la cumplo, me aterra saber que tengo esa energía, la niego en mi vida, o culturalmente aprendí que no debe ser así), esa energía entonces, al tenerla en sombra, deberá estar igual en mi vida, en el nodo de la red donde estoy D’os necesita que exista esa energía, entonces vendrá a mi de una manera que no me favorecerá, vendrá mal.

Por ejemplo, si yo tengo energía de autoridad, y no la cumplo, dejándola así en sombra, entonces tendré siempre jefes déspotas que me harán sentir lo que es la autoridad (porque en mi vida siempre debe haber autoridad), pero, al momento de comenzar a cumplir esa energía (ponerla en luz, ser yo autoridad), automáticamente mi jefe se irá de mi vida, ya sea, o lo echan, o se va, o me voy, o me comienza a tratar bien, todo porque en mi nodo de esa red, comienzo yo a ejercer ahora esa energía, que antes la debía cumplir mi jefe.

Lo mismo puede ocurrir con cualquier otro área, si tengo mucha energía de acción, vigorosa, y no la cumplo, entonces tendré en mi vida padres que me griten, esposos que me peguen, accidentes, porque en mi vida debe haber esa energía, que se canalizará positivamente cuando la ejerza, (ya sea en un deportista, cirujano, odontólogo, shojet, etc.).

Muchas veces incluso, puedo sentirme atraído, como hechizado por ciertas personas, que solo vienen a traerme la energía que está en mí y que no soy capaz de reconocer, como por ejemplo, si tengo mucha energía para el arte y soy varón, pero recibí por herencia que el arte es solo para las mujeres, o soy mujer y recibí culturalmente que el arte es una pérdida de tiempo improductiva, entonces me enamoraré de artistas, me atraerán, sin que yo lo quiera, me daré cuenta que están en casi todos los ámbitos en los cuales me muevo, y solo al comenzar yo a utilizar esa energía que tengo dormida, automáticamente me “desenamoraré de esa persona”, porque solo estaba en mi vida para traerme la energía que yo no era capaz de producir.

No ver el mensajero: Me han consultado muchas personas con problemas, por ejemplo, con la madre, -“Ella es la causante de todos mis males, no me dejó crecer”. –“Sé que mi mamá nunca me quiso”, -“Era obvio que quiso siempre más a mi hermana que a mí”. Pero, no veían que la misma mamá que para un hermano “no lo dejó crecer”, siendo esa exactamente la misma mamá, que para el otro hermano fue el apoyo fundamental para todos los logros que tuvo en su vida. ¿Cómo puede ser?.

Veamos que dice la astrología: puede una persona tener siempre esa sensación de su mamá; se puede ver claramente en su carta natal, que sentirá esa sensación de su madre, sea la mamá la persona que sea. Si, por ejemplo, sacara a esa madre y pusiera a la madre más piadosa del planeta, igual esta persona sentiría esa sensación, porque allí, en esa relación está su trabajo, debe entender que su mamá no es la culpable, en cambio, tiene toda la oportunidad de trabajar productivamente esa energía para bien, y de esa manera crecer y trascender. Si, al revés, a una persona que en su carta natal, se puede ver una relación totalmente armónica con su madre, aunque le pusiera la peor mujer del mundo como madre, sentirá que su madre es la mejor madre del planeta.

Entonces, ¿Es bueno o no consultar a astrólogos?: Depende qué tipo de astrólogos, desde ya nunca debo ir a buscar en un astrólogo que es lo que ocurrirá en el futuro, pero lamentablemente, la mayoría de los astrólogos, solo saben hacer eso, quizás porque esa misma inquietud es pedida por los consultantes. He visto cualquier cantidad de astrólogos irresponsables (la mayoría de ellos), que dicen lo primero que se les ocurre, sin medir ninguna consecuencia, y lamentablemente el consultante luego, tarde o temprano, se sugestionará con lo dicho y será un daño casi irreparable para su vida. He conocido a gente que porque le dijeron que conocerán al amor de su vida en un viaje, a todos los potenciales “candidatos” que le presentaban, inconscientemente boicoteaba las salidas porque muy dentro de ellas sabían “que no puede ser, porque el amor vendrá en un viaje”, y así miles de casos similares, en donde, consultar a este tipo de astrólogos, solo hace que me sugestione negativamente cada vez más.

Muchos astrólogos consideran a la astrología como “el libro superior a todos los libros”, haciendo casi una religión de esta ciencia, atribuyendo (equivocadamente), todo lo que le ocurre en el día, a los astros. Debemos entender que la astrología solo me provee un mapa de mi energía, el motor que tendré en la ruta, pero solo la Torah me dirá cuál es la ruta que me conviene para llegar a mi meta, cuál es mi destino como ser humano, yehudí, esposo, hijo, padre. Solo un astrólogo que sea responsable, que tenga Torah, que ejerza la astrología como una herramienta más para ayudar a la gente, dentro del entorno de la Torah, y con la Torah como herramienta, que me ayude a trabajar mis potencialidades, no solo enunciarlas, podrá ayudarnos a conocer y entender cual es mi energía y, lo más importante, actuarlas, y de esa manera, lograr ser cada vez más yo mismo, en mi máxima expresión.

Norberto Marcelo Linietzky (astrologo)

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