Profundizando
1. Perspectiva del Amor desde la Torá
El Amor, La Mujer Judía y El Matrimonio
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Cultivando el auto desinterés

Extraído de El misterio del matrimonio del Rabino Itzjak Ginsburgh

Para perfeccionar el auto desinterés, éste debe ser cultivado en las tres áreas de la interacción humana: con Dios, con los otros hombres (y la relación matrimonial es la forma más personal e intensa de este tipo de interacción) y con uno mismo.
Con respecto a Dios el altruismo significa la humilde sumisión a Su voluntad, con respecto a la esposa significa hallar en ella la consorte espiritual predestinada (bashert) y relacionarse a ella en ese nivel, y con respecto a uno mismo significa refinamiento del carácter.

Nuestra conciencia normativa, según la Cábala y el Jasidismo, es sólo una pequeña parte de la conciencia del alma, que comprende niveles adicionales y modos de conciencia de los que no somos generalmente conscientes. Se dice que estos niveles adicionales “nos rodean”, ya que no está normalmente en nuestro poder centrarnos en ellos. Por lo contrario, suele decirse que nuestra conciencia corriente está “dentro” de nosotros, significando que somos capaces de acceder a ella y en gran medida controlarla. Los niveles que nos rodean son calificados de más “elevados” o “distantes”, ya que generalmente no están a nuestro alcance, mientras que de los niveles interiores se dice que son más “bajos” o “cercanos” a nuestro alcance.
En general, estos tres aspectos del esfuerzo espiritual necesario para cultivar el verdadero altruismo, emplean las tres divisiones mayores de la conciencia: “conciencia circundante distante”, “conciencia circundante cercana” y conciencia interna” [1].

Esfera de rectificación
Nivel de conciencia
Devoción a la voluntad de DioS
Circundante lejana
Reconocer nuestra alma gemela
Circundante cercana
Refinamiento de nuestro carácter
Interior

Nos enseñan, en particular, que el alma comprende cinco niveles de conciencia [2], dos “circundantes” y tres “internos”. Estos, en orden descendiente, son:

Nivel de conciencia
Nivel del alma
Nombre hebreo
Traducción
Distante
Iejidá
Unidad
Cercano
Jaiá
Viviente
Interno
Neshamá
Aliento [de vida]
Ruaj
Espíritu
Nefesh
Fuerza vital innata

La fuente de la que emana el compromiso de cumplir la voluntad de Dios, es la absoluta devoción a él, intrínseca al más elevado de los cinco niveles del alma, la iejidá. La iejidá es la esencia irreductible de la conciencia, solamente consciente de la realidad absoluta y totalmente comprehensiva de Dios.
En la práctica, raramente somos conscientes de este nivel espiritual, y generalmente actuamos en el contexto de deseos y motivos a corto alcance. Pero todos nuestros deseos se reducen finalmente a la voluntad de existir (o de mejorar o expandir nuestra existencia). Esta voluntad, a su vez, esta permeada por el placer de existir y basada en él, experimentado la fe en que la existencia es real. Siendo que la única realidad es Dios, la iejidá Lo reconoce como su única fuente de placer y como el objetivo de su voluntad. Este apercibimiento subyace en todo pensamiento consciente, por lo que se dice que la iejidá se encuentra siempre presente en los flancos, rodeando y motivando nuestra cognición conciente e influenciando desde la distancia nuestro proceso de toma de decisiones.
La habilidad de reconocer a nuestra verdadera alma gemela deriva de jaiá, el segundo de los cinco niveles del alma. Jaiá es el nivel en el que se manifiesta la sabiduría (jojmá) innata del alma. Normalmente también este nivel se encuentra fuera del ámbito de la conciencia y sólo ocasionalmente se revela como destellos de percepción de inspiración divina. Sin embargo, al manifestarse en la mente consciente más a menudo que la iejidá, este nivel es descrito como rodeando a nuestros pensamientos conscientes desde más cerca [3].

Aunque todo destello de percepción es una experiencia de la jaiá de cada uno, la quintaesencia de la percepción es la conciencia del origen común de nuestra alma y de todas las demás almas, como está escrito: “¿Es que no tenemos todos un Padre?” [4] El caso más personal de esto, es la conciencia de la raíz espiritual que uno comparte con su consorte [5].
El proceso constante de corrección y refinamiento del carácter, implica relacionarse con los demás con auténtica misericordia [6] y altruismo, haciendo lo posible a la vez por anular todos los motivos egoístas o egocéntricos. Este esfuerzo concentrado de la mente y el corazón implica los tres niveles internos y conscientes del alma, neshamá, ruaj, y nefesh.
La neshamá, en particular, es el nivel de la mente (la inteligencia activa del alma), el ruaj es el nivel del corazón (los atributos emocionales), y el nefesh es el nivel de acción en general y los rasgos de comportamiento innatos en particular.

Mediante un esfuerzo espiritual concentrado, uno puede refinar su habilidad de percibir la realidad con profundidad y de verdad, sensibilizar su corazón para reaccionar en forma apropiada al fenómeno de la vida y adquirir una “segunda naturaleza” rectificada en el momento de actuar y conducirse.
En resumen:

esfera de Rectificación
nivel de conciencia
nivel del alma
devoción a la voluntad de Dios
conciencia circundante distante
iejidá
fe, placer, voluntad, devoción absoluta
reconocimiento del alma gemela
conciencia circundante cercana
(i) jaiá
sabiduría, percepción
refinamiento de nuestro carácter
Conciencia interna
neshamá
percepción de la realidad
ruaj
sensibilidad emocional
nefesh
acción, modos de conducta

Ahora, es un principio general que “cuanto más elevada es una entidad, más bajo desciende” [7] . Nos enseñan en la Cábala y el Jasidismo que el más alto nivel del alma, la iejidá, origen del compromiso consciente de cumplir la voluntad de Dios, se manifiesta mayormente en el nivel más bajo, nefesh, a través de buenas acciones individuales en constante aumento [8].
El segundo nivel superior del alma, jaiá, la percepción que reconoce la unidad esencial de todas las almas, se manifiesta en el segundo nivel inferior, ruaj, a medida que uno rectifica sus emociones y aprende a relacionarse con los demás con misericordia.
Esto deja a la neshamá como eje del alma. Y efectivamente, el foco primario del esfuerzo espiritual en relación con el alma es su neshamá [9], su intelecto maduro y su poder de percepción respecto a una realidad aparentemente separada. Mediante la meditación concentrada, uno puede entrenar su mente para que ésta pueda percibir correctamente la realidad, tanto en lo que respecta a percibir la presencia de Dios en el mundo (la providencia Divina) como en la comprensión de otros individuos y sus interrelaciones.
La percepción refinada de la realidad (neshamá), provocará a su vez la rectificación de las emociones del corazón (ruaj, inspirado por jaiá), que a su vez lo motiva a uno a incrementar continuamente sus buenas acciones (nefesh, reflejando iejidá) [10].

1- En hebreo or makif rajok, or makif karov y or pnimi, respectivamente.
2- El Midrash (Bereishit Raba 14:11) nota que hay cinco términos para el alma usados en la Biblia. En la Cábala (Shaar HaGuilgulim, introducción 1) se explica que estos se refieren a los cinco niveles de conciencia del alma.
3- “Cerca” implica una dinámica de “entrar y salir de la mente” a la que se hace referencia como “tocar y no tocar”; ver más adelante.
4- Malaquías 2:10. En la Cábala, jojmá y jaiá están asociadas con la imagen del padre (el partzuf de Aba) Tania cap.32.
5- Jaiá, como nombre propio, es la rectificación de Javá. Eva es la primera mujer, que recibió ese nombre (en lugar de Jaiá) a causa del pecado original. Jaiá es entonces un nombre genérico de la consorte espiritual verdadera en su estado de mayor perfeccionamiento.
6- Misericordia es la emoción primaria del corazón y se dice de ella que “acompaña” a las demás (Etz Jaim 25:2, Pri Etz Jaim, Shaar Jag HaSukot 1, ver Zohar 3:103ab, 191b).
7-Likutei Torá 2:34c
8-La rectificación de este nivel del alma depende de buenas acciones en constante aumento. Uno de los significados de nefesh (???) es “aumentar” (lafush). Ver llamada 99.
9-La neshamá puede verse tanto como un nivel de conciencia interno como circundante: es interno al ser consciente y circundante al referirse a la acción. El intelecto es solamente el motivador indirecto de la acción, relativo a la emoción, que es el motivador directo (Tania, cap.16 [22ab]). También desde el punto de vista físico, la cabeza es considerada tanto una parte del cuerpo como una entidad separada, hablamos de cabeza y cuerpo.
10-Esta es la esencia de las enseñanzas de la jasidut en general y de la jasidut de Jabad en particular, ya que ésta mantiene que el servicio divino comienza con meditación concentrada, al nivel de la neshamá.

Rabino Itzjak Ginsburgh

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