Relatando
Historia
La Historia Judía: La Providencia Divina en Acción
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Cuarta parte

Extraido de Mas alla de Toda duda

Más recientemente, en 1991, la “mano de D’s” fue evidente en la derrota de Saddam Hussein, un intento moderno de Hamán para aniquilar a los judíos, cuya rendición -“coincidencia de coincidencias” – sucedió en Purim. Saddam había organizado el cuarto ejército más grande del mundo. Estaba el de los Estados Unidos, Rusia, China y luego el ejército iraquí de Saddam .

Pero aun cuando este moderno Hamán de nuestros días fuera lo suficientemente listo para preparar el cuarto ejército más grande del mundo, estaba guiado por D’s para hacer un real e inexplicablemente “tonto” movimiento. Atacó a la pequeña Kuwait algo temprano, a pesar de las advertencias de los Estados Unidos de no hacerlo. ¡Qué maniobra imbécil! ¡Espere un par de años, Saddam, y tendrá poder nuclear! Si él hubiese contado con poder nuclear, los Estados Unidos habrían sido mucho más cautelosos en su trato con Irak. Pero no. él está ansioso por entrar en Kuwait. Tiene que atacar antes de ser capaz de librar un combate nuclear. “El corazón del rey y de sus ministros está en las manos de D’s”.

Por otra parte, algunos observadores argumentan que esta decisión de conquistar Kuwait, tal vez no haya sido tan impensada. Quizás él creyó que a nadie realmente le importaría mucho. Seguro que criticarían y protestarían, pero nadie -así calculaba él- arriesgaría su vida por la pequeña Kuwait. Realmente, si esa era su reflexión, entonces no estaba pensando tan irracionalmente. ¿Cuántos países débiles han sido invadidos por fuertes potencias mientras el resto del mundo se quedaba en silencio? Demasiados para contar.
Consecuentemente, Saddam entró en Kuwait.

Sin embargo, el mundo se levantó en armas. él había hecho un mal cálculo… un pésimo cálculo. Kuwait era una de las naciones petroleras más ricas de todo Medio Oriente. Si usted golpea a Kuwait, estará golpeando a la vieja y buena billetera occidental y eso sí es meterse en problemas. A pesar de eso, Saddam pensó que nadie se preocuparía mucho.
Estaba equivocado.

Todos se alinearon en contra de él. Y lo hicieron en serio. Incluso Rusia, que era aliada de Irak, lo abandonó. Y esa fue otra importante pieza del rompecabezas en que la Divina Providencia decidió el resultado de la Guerra del Golfo. Conforme los eventos en Kuwait comenzaban recién a desarrollarse, Rusia estaba al borde del colapso. Setenta años de comunismo soviético llegaban a su fin. Cuando Saddam entró en Kuwait, los soviéticos, amigos de Saddam por largo tiempo, estaban de pronto demasiado preocupados por sus propios problemas. Como resultado, se le permitió a Norteamérica hacer lo que deseara sin preocuparse acerca de granjearse un conflicto con la Unión Soviética. “La Mano de D’s”.

¿Qué decidió hacer Saddam? Virtualmente todo el mundo civilizado estaba alineado contra él, listo para luchar. No había otra cosa más para hacer que retroceder ¿verdad? Error.
Saddam decidió echarles la culpa a los judíos . Hagan que los judíos les den la autonomía a los palestinos (o sea, que los árabes palestinos tengan una sección de Israel para ser gobernada completamente por ellos) e Irak se retirará de Kuwait -declaró. Y Saddam amenazó que si alguien la emprendía contra él, destruiría a Israel con sus misiles Scud.

Durante ese tiempo, un ejército de buen tamaño se estaba armando y, por vez primera, los árabes se unieron y formaron una coalición con los americanos y los europeos en un posible combate contra sus propios hermanos árabes. A Israel, sin embargo, no le fue permitido unirse a la coalición. Los árabes no querían saber nada de dejar que los judíos mataran a otros árabes. Ellos dijeron: “Lo sentimos. Ningún judío está autorizado acá. Si los judíos se unen, rompemos el grupo”. De modo que los judíos no fueron autorizados a luchar. Israel estaba, no obstante, en un dilema, porque quería destruir los Scuds, pero si atacaba a Irak, la entera coalición amenazaba con romperse. Consecuentemente, Norteamérica y el resto de la coalición prometieron pelear por Israel. Y recuerde, ¿quiénes integraban esta coalición? Norteamérica, el Occidente… ¡y los árabes! ¿Puede usted imaginarse esto? Arabia Saudita, que financiaba a la OLP y Siria, refugio para los terroristas, se pusieron en esencia, del lado de Israel. Saddam amenaza a los judíos y nuestros enemigos jurados, los árabes, ¡deciden luchar por nosotros! Resultado: no hubo sangre judía derramada. Los árabes ayudaron a proteger a los judíos.

¿Quién puede entenderlo? Ni una bala fue tirada por Israel. Y los israelíes estaban listos para la lucha. Créame, realmente lo deseaban. Pero no. Fueron convencidos por EE.UU. de mantenerse al margen. Todos los demás estuvieron listos y ansiosos de hacer el trabajo sucio por ellos.
Naturalmente, Israel no iba a librarse tan fácilmente. Saddam quería introducir a los israelíes en una lucha para provocar que la coalición se quebrara. Por lo tanto, lanzó misiles Scud en centros civiles densamente poblados, en particular Tel Aviv, a la que prometió destruir. Dicho y hecho, Saddam arrojó treinta y nueve misiles Scud en Israel.
Ahora bien, durante la guerra entre Irán e Irak, en la década de 1980, muchos misiles Scud fueron lanzados. Como promedio, docenas de personas fueron muertas (sin mencionar muchas más heridas) por el ataque de un solo misil. Saddam Hussein arrojó treinta y nueve Scuds hacia Israel con sólo una víctima fatal directa. Muchos simplemente erraron y se desviaron de su curso. La Providencia Divina.

Al final, lo peor de la “Madre de todas las Guerras”, como Saddam la llamó antes de que tuviera lugar, no duró más que cuatro días. En ese tiempo, el ejército iraquí fue completamente aplastado y reducido; pasó de ser el cuarto ejército más grande del mundo a una fuerza de cuarta categoría. Aproximadamente, las pérdidas de vida en cuatro días de lucha totalizaron más de 100.000 soldados iraquíes, en comparación con unos 100 de la entera coalición . Y para coronar todo, los iraquíes finalmente se rindieron… nada menos que en Purim, el día que celebra la caída de Hamán. “He aquí, el Guardián de Israel no dormita ni duerme” (Salmos 121:4)

Nuestra historia es una larga cadena de Providencia Divina. Y ahora, mirando hacia atrás sobre los más de 2000 años de exilio, no es exagerado decir que los milagros ocultos de los pasados dos milenios, igualan, o tal vez incluso superen, los milagros manifiestos de la época bíblica. De hecho, eso es lo que Rabi Iaakov Emden escribió en la introducción de su libro de rezos:

Quienquiera profundice sobre la singularidad de nuestro status en el mundo, de una nación en exilio, de un rebaño abandonado, y después de todo lo que nos ha aquejado, de las tribulaciones y de los eventos de miles de años, [debe arribar a la siguiente conclusión]: En tanto mi alma viva, declaro que cuando reflexiono sobre estas maravillas, me parecen tan grandiosas como todos los milagros y portentos que D’s realizó para nuestros ancestros en Egipto y en el desierto y en la tierra de Israel. Y cuanto más persiste el exilio, tanto más el milagro se verifica…
Y si eso fue verdad doscientos años atrás, en la época de Rab Iaakov Emden, es incalculablemente más verdadero hoy. Nuestra existencia en el exilio ha sido un largo milagro. Sólo una mente cerrada dejaría de ver la Providencia Divina -la mano de D’s- en la historia judía. Su presencia es evidente más allá de toda duda.

Aun los escritores seculares lo han destacado. Paul Johnson (el historiador no judío mencionado en el capítulo anterior), que antes escribía para el New York Times, registró las siguientes reflexiones mientras recorría Israel :
Cuando uno visita Hebrón hoy, se pregunta: “¿Dónde están todas esas personas que un día poseían el lugar? ¿Dónde están los cananeos? ¿Dónde están los idumeos? ¿Dónde están los antiguos helenos y los romanos, los bizantinos, los francos, los mamelucos y los otomanos?”. Se han desvanecido en el tiempo. Irreversiblemente. Pero los judíos aún están en Hebrón. Todos los grandes faraones que buscaban borrar a los judíos a través de su entera historia, se han ido. Pero el judío permanece y prospera. Todos los pueblos entran y salen de la existencia, pero el judío desafía a la historia.

Como el Profesor Nikolay Berdyayev, el historiador ruso citado anteriormente, escribiera en The Meaning of History (El Significado de la Historia): “[El destino del pueblo judío] está demasiado impregnado con lo metafísico para ser explicado en términos materiales o históricos positivos”.
El intento de explicar la supervivencia judía en términos seculares es vano y destinado a caer en un callejón sin salida. Algunos argüirán que hemos sobrevivido porque éramos ricos; otros porque éramos pobres. Algunos lo atribuirán al hecho de que éramos pacifistas; otros alegan que éramos militantes. Algunos señalan que nos manteníamos concentrados en un lugar; otros que estábamos dispersos. El historiador secular está desconcertado. ¿Cómo han sobrevivido los judíos?
Es difícil para una persona objetiva evitar la conclusión de que D’s existe y cuida al pueblo judío.

Rab Shmuel Waldman

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2 comentarios
  1. Moisés Lopez Onofre

    Gracias Hachem

    03/07/2016 a las 03:49
  2. stella maris montero

    “MARAVILLOSO”…gracias

    22/10/2016 a las 22:25

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