Investigando
El Enfoque de la Ciencia frente a la Torá II.
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Por qué no creemos en la teoría de la Evolución? (Continuación)

Extraido de Lehavin Ulehaskil. Edit. Bnei Sholem

 

5) Por otra parte, si hubo evolución, las especies deben de haberse convertido gradualmente en otras especies durante un período de millones y millones de años. Este cambio de una especie a otra no ocurrió de un momento a otro. Deben de haber habido muchas etapas de transición entre las especies tal como las conocemos ahora. El gato no siempre fue el gato que conocemos ahora. Deben de haber existido muchas criaturas anteriores parecidas al gato que vivieron antes de que surgiera el resultado final.

¿Pero dónde están estos eslabones? No sólo no existen ahora estas formas intermedias, sino que sé carece de los restos fósiles de ellas. ¿Qué sucedió con los “eslabones perdidos”? Aún después de un siglo de estudios arqueológicos no se han hallado. Se descubrieron centenares de colonias aisladas de seres humanos en toda suerte imaginable de condiciones ambientales, y sin embargo no se ha hallado en ningún lado rastro alguno de formas de transición. ¿Por qué no?

(Algunas personas consideran que el eohippus, un espécimen pequeño análogo al caballo, es un ejemplo de eslabón perdido. Sin embargo, ni siquiera esta prueba es concluyente. Se ha descubierto que tales casos de caballos enanos pueden ser el resultado de alimentación deficiente y que, mediante alimentación adecuada, los caballos crecieron hasta alcanzar el tamaño normal. El eohippus, pues, puede haber sido en realidad una espécimen mal alimentada del caballo actual.)

6) La evolución es, por definición, un proceso gradual, como ya lo hemos mencionado. Esto significa que con el correr de los años, sólo ocurrieron pequeños cambios, posiblemente como resultado de mutaciones. Desde la perspectiva práctica, entonces, los evolucionistas afirmarían que el pájaro en proceso de evolución fue desarrollando un ala lentamente, hueso por hueso, pulgada por pulgada. Esto significa que transcurrieron varias generaciones hasta que el ala le sirvió para volar, por cuanto el ala es un miembro increíblemente complejo. Sin embargo, ello significaría que, durante todas, estas generaciones de transición- los pájaros tuvieron que desplazarse arrastrando alas a medio formar, pesadas y totalmente inútiles. Un pájaro dotado de este miembro no funcional debe de haber tenido más dificultades para escapar de los enemigos que un pájaro sin alas en desarrollo. Sin embargo, según los evolucionistas, el pájaro con media ala era la criatura más apta, y fue la que mejor sobrevivió. ¡Esto es totalmente contrario a la lógica!

Consideremos ahora la cáscara de huevo. La cáscara debe ser exactamente del espesor adecuado o el pollo en desarrollo no sobreviviría. Si la cáscara fuese demasiado gruesa, el pollo no podría salir a picotazos del huevo; si fuese demasiado fina, el pollo no estaría adecuadamente protegido. Según los evolucionistas, el espesor adecuado del huevo es el resultado del ensayo y el error. Hasta que esto sucedió, empero, deben de haberse planteado muchos problemas. Mientras evolucionaba la cáscara de huevo, ¿cómo sobrevivían los pollos dentro? ¿Y si no sobrevivían, cómo pudieron crear a su progenie? Los pájaros habrían muerto con la primera generación, y sin embargo, indudablemente, aún se encuentran hoy entre nosotros. ¿Cómo lograron hacerlo sin un Di-s que permitiera que la cáscara de huevo fuese perfecta la primera vez?

Podemos dar muchos otros ejemplos análogos. La cobra posee un mecanismo increíblemente complejo para producir e inyectar el veneno en sus enemigos. ¿Cómo pudo haber evolucionado este mecanismo? ¿Desarrolló la serpiente la capacidad para fabricar el veneno antes de adquirir la capacidad para expulsarlo? Si ello fue así, cómo es posible que no se envenenara inmediatamente a si misma? O tal vez la serpiente desarrolló el aparato para inyectar el veneno antes de poder fabricar el veneno. Sin embargo, ¿por qué habría de ser así? ¿Sabía el cuerpo de la serpiente proféticamente que la serpiente fabricarla veneno algún día y que deberia expulsarlo? De un modo u otro, el problema queda por resolver.

Consideremos ahora el ojo. Ya hemos señalado cuán complicado y apto es. A menos que todas sus partes estén en su sitio y funcionen adecuadamente, sirve de poco. Sin embargo, según los evolucionistas, tampoco el ojo pudo haber surgido acabadamente de un día para el otro. Debe de haberse desarrollado poco a poco, rasgo por rasgo. Sin embargo, si ello es así, no podría haber sido utilizado para ver a menos que todos sus componentes estuviesen en su sitio. ¿Y cómo podrían los organismos que poseían un ojo en evolución y sin utilidad alguna haber sobrevivido a las criaturas que no lo poseían? El ojo en desarrollo no tenía la menor noción de que se convertirla en una fuente de visión. Ni tampoco sabían el corazón, el pulmón o el riñón en desarrollo que cumplirían funciones concretas. Deben de haber pasado por largos períodos de cambio hasta convertirse en lo que son hoy, según los evolucionistas. Sin embargo, durante la etapa de desarrollo que llevó tanto tiempo, no pueden haber funcionado muy bien. ¿Cómo, entonces, pueden haber sobrevivido las especies en transición con órganos incompletos y no funcionales? ¿Y cómo pueden haber preparado el terreno para las complejas criaturas que hoy abundan?

Hay muchos otros casos más, pero hemos demostrado lo que queríamos. La evolución de los distintos miembros y órganos debe de haber aportado muy poco provecho inmediato a las especies en desarrollo. Por el contrario, posiblemente haya representado una molestia. ¿Por qué, entonces, habían de ser las especies con estas partes en desarrollo más aptas para sobrevivir que aquéllas que no las tenían?

7) Habida cuenta de que la evolución sucedió en forma totalmente casual, sería altamente improbable que dos especies distintas que evolucionaron por ramas distintas resultaran tener características muy similares. Ello seria como decir que hombres de dos distintas culturas que viven en polos totalmente aislados de la Tierra decidieran escribir novelas que resultaran idénticas. Esto no es imposible, aunque altamente improbable, Supuestamente los distintos grupos de especies han evolucionado en distintas direcciones. Sin embargo, consideremos las similitudes entre ellas. Los pájaros, los murciélagos y los insectos son muy distintos entre si, aunque los tres tienen alas. Los peces y las ballenas no están estrechamente vinculados -ésta última es un mamífero- sin embargo, ambas especies desarrollaron aletas. Tanto los vertebrados como los antropoides tienen piernas y mandíbulas articuladas. ¿Fueron éstas meras casualidades que se repitieron? ¿Fueron simples coincidencias? ¿O Di-s planificó -deliberadamente estas similitudes por cuanto permiten que las especies funcionen mejor?

8) Los evolucionistas afirman que los órganos atrofiados demuestran que el hombre aún posee órganos que no necesita y que retuvo de formas anteriores del proceso de evolución. Sin embargo, considerar que ciertos órganos son inútiles podría ser el fruto de la ignorancia. A medida que pasa el tiempo, los científicos descubren que ciertos órganos que en determinado momento se consideraron innecesarios son sumamente importantes. En el pasado, partes del hombre como el timo, la glándula pituitaria, la membrana mictitante y el coxis se consideraban órganos atrofiados. Posteriormente, los científicos descubrieron que éstos contribuían a la prevención de infecciones, proporcionaban apoyo físico y controlaban el crecimiento. Hasta el otrora despreciado apéndice podría contribuir de alguna manera al fomento de la salud física. De manera pues que estos órganos no deben descartarse como sobras de formas anteriores de vida. Probablemente se hallen en el cuerpo por que Di-s los puso allí con un propósito determinado.

9) El concepto de “la supervivencia del más apto” tampoco es infalible. Si así fuera, únicamente los organismos más complejos se considerarían dignos de sobrevivir. Sin embargo, encontramos que aún existen y prosperan entre nosotros organismos como la zarigueya, pese al hecho de que la zarigüeya es un animal obtuso y de cerebro pequeño que carece de talentos especiales para sobrevivir. Aún existen los animales y las plantas unicelulares, pese al hecho de que no tienen nada de complejo. También encontramos al hombre, con su potencial innato de sentimientos de culpa y vergüenza. Teóricamente los seres desvergonzados deberian ser más aptos para sobrevivir que aquéllos que no lo son, por cuanto pueden actuar progresivamente sin sentir remordimiento. Sin embargo, precisamente el ser humano, con todas sus flaquezas emocionales, ha sobrevivido. ¿Es acaso posible que Di-s dotara al hombre de estos elementos para ayudarlo a convertirse en una criatura más humana? ¿De no ser así, por qué son estos rasgos tan prominentes en el hombre? (Además, cabe preguntarse cómo fue posible que evolucionaran rasgos tan humanos como las emociones y la conciencia).

10) Los evolucionistas basan sus teorias fundamentalmente en los fósiles. Sin embargo, las pruebas fósiles no siempre son muy claras. Muchas veces, los estratos rocosos han revelado fósiles más complejos debajo de los menos complejos, lo cual indica que los primeros existieron antes que los segundos y quedaron enterrados primero. En las profundidades del Gran Cañón se hallaron granos de polen fosilizados de la familia de los pinos, lo cual contradice la opinión de los evolucionistas de que cuando estas rocas se formaron sólo existían plantas mucho menos complejas. Se han hallado instrumentos fabricados por el hombre incrustados en el carbón aunque los evolucionistas afirmen que el carbón se formó antes de la aparición del hombre. Los evolucionistas afirman que los tribolitas se habían extinguido antes de la aparición del hombre; sin embargo, en Utah se halló una huella en forma de sandalia con fósiles de tribolita. Tales conclusiones no coinciden con las suposiciones de la teoría de la evolución.

Los geólogos evolucionistas han dividido lo que consideran la historia de la Tierra en varios períodos denominados eras. Han determinado con exactitud qué criaturas aparecieron en qué era. Sin embargo, no existe en ninguna parte del mundo una formación rocosa que contenga fósiles en el orden exacto estipulado por los geólogos. En el Parque Nacional de los Glaciares de Montana hay una saliente en la que roca de la era precámbrica yace sobre lechos de roca de la era cretácea, pese al hecho de que esta última es, supuestamente, quinientos millones de años anterior a la primera. ¿Cómo se explica esta inversión? Tal vez el sistema utilizado para determinar edades no sea del todo exacto. De hecho, nos encontramos ante un círculo vicioso: se utilizan fósiles para establecer la edad de las rocas, y rocas para establecer la edad de los fósiles.

Uno bien podría preguntarse: “¿Cómo explicamos la prueba aparentemente concluyente de los fósiles de lo que los evolucionistas denominan “el hombre primitivo”? ¿Acaso no demuestran los huesos de Neanderthal y Cro-Magnon que el hombre evolucionó con el correr de los siglos?”

En este caso, tampoco debemos apresurarnos a formular conclusiones inmediatas basadas en estos descubrimientos. En la mayoria de los casos, se hallaron muy pocos vestigios, a veces sólo un diente o algunos fragmentos de mandibula. Sin embargo, a partir de estas pocas pistas, los científicos han asumido la tarea de reconstruir todo un hombre, de la cabeza a los pies. Sin embargo, ¿cómo podemos saber que su reconstrucción imaginaria es totalmente exacta? Tal vez se basaron en sus teorías de lo que el hombre den parecer y no procuraron determinar cómo era en realidad. Cuando se hallaron los primeros restos fósiles de mamut, los cientificos proyectaron sus ideas acerca del aspecto de estas criaturas, únicamente para cambiar significativamente sus ideas cuando se hallaron mamuts enteros conservados en bloques de hielo. Lo mismo podría aplicarse a los fósiles humanos.

¿Quién sabe con certeza que los fósiles son restos de ejemplos típicos del período? Cuando los arqueólogos hallan un cráneo y lo utilizan para reconstruir un hombre infrahumano a partir de éste, ¿cómo sabemos que todos los demás miembros de la especie tenían ese aspecto? El hombre de Neanderthal se representaba al principio como un ser encorvado y parecido a un simio. Luego se descubrió que el espécimen en que se basaba esta suposición era un individuo cojo y artritico. Podría muy bien haber sido deforme. Por otra parte, los propios fósiles podrían haber- sufrido modificaciones con el correr de los años a causa de la presión de sucesos cataclismicos como el Mabul (el Diluvio de Noé), un hecho generalmente aceptado, como lo veremos más adelante.

Lo cierto es que en el pasado los cientificos se han equivocado en lo que respecta a los fósiles. En un momento determinado, proclamaron que cierto Hombre de Piltdown era un importante descubrimiento fósil: un eslabón entre el hombre y el mono que vivió hace cientos de miles de años. Después de que esta prueba fue aceptada como válida por los más destacados científicos durante cincuenta años, en 1953 se descubrió que el Hombre de Piltdown era un fraude, y que el fósil era realmente una combinación fabricada por el hombre con el cráneo de un hombre moderno y la mandibula de un mono. Los científicos también pueden equivocarse en estas cuestiones.

Todos los argumentos que anteceden demuestran que la Teoría de la Evolución dista mucho de ser infalible.

Consideremos ahora lo que dice la Torá respecto de la creación de los seres vivientes. En ésta también se afirma que la Creación se llevó a cabo en etapas, y que primero se crearon los organismos menos complejos, luego las plantas, y finalmente los animales. Difiere de la Teoría de la Evolución, empero, en el sentido de que la creación fue obra de un Creador Divino y de que todas las especies fueron creadas en la misma forma que poseen actualmente. Ello explicaría el modo en que se originaron las primeras células y la primera materia. Respondería a la pregunta de por qué no se han hallado “eslabones perdidos”: no los hubo. También resolvería el problema sobre el modo en que los organismos llegaron a tener sus complejos sistemas corporales y de cómo tantas distintas especies llegaron a parecerse entre si de distintas formas: Di-s las creó de ese modo para que pudieran funcionar adecuadamente sobre la Tierra. La evolución presenta contradicciones e hipótesis no cientificas. Por otra parte, la versión de la Torá sobre la creación de la vida no plantea problemas intelectuales fuera del “problema” de creer que Di-s es capaz de crear a partir de la nada.

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