Investigando
Refutando la Teoría de la evolución
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Refutando la Teoría (Continuación)

 


J. —¿Qué hay de sus argumentos sobre geología?

S. —No hay nada. Dicen encontrar formas simples de vida en los estratos inferiores de roca y formas más complejas en los estratos superiores. En esto basan su teoría de que las formas simples existieron primero. Pero ésa no es la verdad. Los casos en que formas simples están en lechos superiores y formas complejas en lechos inferiores son tan numerosos, que todo el fundamento de su teoría se desmorona. De hecho hay múltiples casos en los que formas simples y complejas se encuentran en el mismo estrato.

J. —¿Y cómo pretenden contestar las objeciones a sus afirmaciones?

S. —Diciendo que después de haber estado asentados, los estratos fueron desplazados por movimientos de la corteza terrestre, los cuales empujaron lechos antiguos encima de los nuevos. Sin embargo, se encuentran áreas enormes de la superficie terrestre en este estado de contradicción a sus teorías, y es fantástico pensar que áreas tan inmensas se deslizarían en una sola pieza sobre la superficie terrestre, como un panqueque en una sartén con mantequilla. Además, los lechos antiguos que están “superpuestos” sobre los lechos “recientes” coinciden perfectamente, sin ninguna irregularidad y sin ningún otro fenómeno que hubiera puesto en evidencia que una enorme parte de la superficie terrestre fue empujada sobre otra parte de la superficie. Los estratos yacen uno sobre otro perfectamente, aún así, los estratos superiores contienen fósiles “primitivos”, mientras que los estratos inferiores pueden contener fósiles “recientes”. Todo el enfoque de la Geología se ha distorsionado por su prejuicio a favor de la evolución.

J. —No existe un deslizamiento de la superficie terrestre de tal magnitud registrado en la historia. ¿Pero cómo explicaría usted los lechos de carbón que según ellos, sólo pudieron formarse en un lapso de tiempo muy grande? Y ¿los depósitos de petróleo?

S. —Una vez más, como ya lo estás diciendo, su teoría se contradice por la historia natural que la humanidad ha presenciado; ya que no se han formado, ni se están formando tales lechos o depósitos en el tiempo registrado por la historia. Incidentalmente, no existe unanimidad entre los teóricos acerca de los depósitos de petróleo. Muchos los consideran de origen inorgánico. Nuestra tradición de Creación directa explica estos asuntos de la manera más simple. Pero aun hombres que no poseen nuestra tradición pueden explicar estos fenómenos mediante el conocimiento que la Tierra fue asolada una o más veces por catástrofes violentas, tales como el Diluvio registrado por nuestra historia, así como por las crónicas de los pueblos antiguos de todo el mundo. Bajo circunstancias extraordinarias de temperatura y presión, se logran resultados tremendos en un breve período de tiempo. De este modo, rocas enormes pueden transportarse rápidamente a lugares lejanos, como pasa en las inundaciones hoy en día, hecho que hace innecesarios los fantásticos glaciares imaginarios de la nunca existente “Edad de Hielo”. Al no admitir los efectos del Diluvio, los evolucionistas se ven obligados a inventar un enorme glaciar que cubría gran parte de la Tierra, incluyendo esas porciones del globo donde el clima, como sabemos, no permitiría tales capas de hielo como en África tropical. ¿Pueden argüir que el sol irradiaba menos calor en esos tiempos? Los glaciares actuales son absolutamente irrelevantes pues existen bajo circunstancias locales especiales que son totalmente inaplicables a grandes extensiones de la Tierra, especialmente en climas cálidos.

J. —¿Qué puede decirme de los diferentes métodos de medición con los cuales dicen saber la antigüedad de ciertos objetos?

S. —Además de ser muy poco confiables, como ellos mismos lo admiten ahora, generalmente estos métodos de medición son irrelevantes. ¿Acaso no crees tú que el primer hombre tuvo dientes?

J. —Seguramente, ya que podía comer.

S. —Los dientes en el hombre son un signo inequívoco de cierta edad. Aun así, el primer hombre poseía una dentadura completa desde el primer momento de su existencia. Creación significa que el universo comenzó de repente plenamente desarrollado. El primer hombre tuvo inmediatamente árboles cuya fruta se podía comer. Pero los árboles frutales deben primero ser polinizados por las abejas y las abejas necesitan de las colmenas con todos sus accesorios. Así entenderás que la Creación implica que todo empezó a existir sin la ayuda del tiempo.

J. —Sí. Ése es el simple significado de la Creación.

S. —Los árboles tienen en sus troncos un número de círculos concéntricos y cada uno de ellos denota un año de existencia. ¿Si el primer hombre hubiera cortado un árbol, hubiera encontrado círculos?

J. —Ya que él tenía árboles, habrían sido como nosotros los conocemos actualmente.

S. —¿Y también fueron creados árboles secoya milenarios?

J. —La Creación incluyó todo. Así como el primer hombre tenía árboles frutales maduros desde el primer momento, así el mundo poseía árboles madereros que fueron creados al mismo tiempo.

S. —Entonces fueron creados todos los animales, insectos y bacterias, incluso aquéllas que necesitan troncos viejos y podridos y rocas viejas y desmoronadas para su hábitat o manutención. Así queda explicado que el mundo poseía materiales “envejecidos” desde el principio, incluyendo cadáveres de vegetales y animales con bajo contenido de carbono 14 y rocas con alto contenido de plomo. Además, todo el fundamento de las mediciones por radiocarbono está basado en la premisa infundada que la cantidad de radiocarbono en la atmósfera ha sido igual en toda la historia. Esta premisa es solamente una conjetura. Se atribuye la presencia del radiocarbono a la radiación cósmica y la cantidad de radiación depende de la fuerza del campo magnético de la Tierra. Se ha demostrado que en los últimos dos milenios, el campo magnético de la Tierra ha disminuido 65% en intensidad. La historia del magnetismo de la Tierra muestra qué tan variable ha sido su campo magnético, invalidando las mediciones por radiocarbono para fechas muy remotas. También se ha encontrado que la radiación cósmica produce únicamente monóxido de carbono radioactivo, el cual no es utilizado por organismos vivientes, por lo tanto no puede introducirse en sus sistemas a menos que por algún proceso se convierta en bióxido de carbono. Este proceso puede depender de diferentes factores. La bacteria del suelo oligocarbophilus puede convertir el monóxido de carbono en bióxido de carbono; si esta bacteria es menos abundante en algunas eras, la cantidad de carbón radioactivo en los seres vivientes de esas eras desciende.

J. —Entonces todo el asunto de la medición por carbono radiactivo es irrelevante.

S. —Aún no has acabado con ellos. Cada año se harán nuevas afirmaciones espectaculares y los hombres estarán confundidos por ellas. Toma tiempo el investigar cada declaración y revelar sus falacias, y este proceso de correr hacia falsas alarmas para extinguir fuegos inexistentes toma demasiado tiempo. La vida es corta, y hay mucho por alcanzar. Si tenemos paciencia el tiempo expondrá la falsedad de sus teorías. Hasta hace poco, la existencia del “éter” a través del cual se suponía eran conducidas las ondas luminosas, era un axioma universalmente aceptado; hoy, todos admiten que era una fábula. Hasta hace poco, los químicos enunciaban la integridad básica de los elementos químicos como un “artículo de fe”; los maestros y libros de texto ridiculizaban a los antiguos alquimistas que trataron de transmutar los metales básicos en oro. Pero en la actualidad este concepto está tan muerto como el éter, pues todos reconocen la inestabilidad de los elementos y la transformación de la materia. Hace treinta años un estudiante hubiera sido expulsado de la sala de conferencias por tal herejía. La doctrina darwiniana de la evolución gradual que anteriormente era un firme credo, hoy ha sido abandonada (42). La Torá nos advirtió de antemano contra dioses falsos “a dioses desconocidos, nuevos, recién llegados, que vuestros padres no temieron” (Debarim 32:17). Este proceso de nuevas ideologías y nuevas declaraciones de descubrimientos es interminable (645), y es parte de la constante prueba de virtud que los hombres deben sobrellevar toda su vida. Pero la Torá y el pueblo de la Torá son una empresa antigua y establecida, que ha estado en el “negocio” por muchos miles de años, ha soportado muchas crisis y sobrevivido a muchos competidores. Nosotros vemos con ojos tranquilos y habituados a los oponentes físicos e ideológicos que se levantan en contra de nosotros en cada generación; y sabemos que caerán en el olvido como lo han hecho todos aquéllos que los antecedieron.

J. —¿Cómo se explican los dinosaurios?

S. —¿Por qué han de necesitar más explicación que el dodo, la paloma emigrante o cualquier otra de las especies que se han extinguido aun en nuestro tiempo? Los gigantescos animales de la antigüedad, así como muchos otros más pequeños, se extinguieron cada uno a su debido tiempo decretado por el plan del Cielo. Muchos animales antiguos murieron en el Diluvio y desaparecieron de la historia. Su existencia es un hecho que no ayuda a la teoría de la Evolución en lo absoluto. De hecho, algunas especies que los evolucionistas consideran como extintas y usan para “fechar” los estratos en que se encuentran, todavía existen hoy en día. Los evolucionistas suponían que el pez celacanto había desaparecido con los dinosaurios hace “sesenta millones de años”; los fósiles del celacanto encontrados en los lechos de roca se usaban como una evidencia concluyente que los lechos tenían sesenta millones de años. Pero recientemente se supo, para consternación de los eruditos, que el pez estaba vivo y podía encontrarse fácilmente en las costas de Madagascar donde los nativos lo habían pescado durante toda su vida. Los expertos están tratando todavía de resolver el “colosal enigma” de cómo el celacanto sobrevivió “tanto tiempo”. Así, durante todas las décadas en que los eruditos clasificaron a este pez junto con los dinosaurios e “identificaron” la edad de las rocas a través de él, los nativos estuvieron pescándolo y usando sus duras escamas para parchar cámaras de llantas de bicicletas ponchadas. ¿Quién era más culto, el nativo de Madagascar que no sabía de Evolución o los evolucionistas que consideraban a este pez “un antecesor directo del hombre”? Esto me recuerda los huesos de camello que descubrieron en un estado central de los Estados Unidos y las teorías científicas que se construyeron acerca de ellos, hasta que se encontró cerca de ahí, un marbete de metal con las inscripciones “U. S. Army”. Entonces se reveló finalmente que los camellos fueron importados por el Ministerio de Guerra, durante la guerra civil.

J. —¿Ésas no son raras excepciones?

S. —No. Muchas de las especies que supuestamente se extinguieron, se encuentran comúnmente hoy en día. Son idénticas a las especies fosilizadas con pequeñísimas variaciones, las cuales no son más significativas que las variaciones de una misma especie en diferentes localidades. Pero los geólogos evolucionistas prefieren dar gran importancia a estas variaciones pues prefieren clasificar los fósiles como especies prehistóricas y extintas para reforzar su teoría de la “edad” de las rocas.

J. —No entiendo esto claramente. Siempre pensé que los geólogos tenían métodos para identificar la edad de los diferentes estratos de roca. Entonces cuando se encontraba un fósil en un estrato rocoso que habían identificado como perteneciente a una era determinada, este hecho se utilizaba para identificar la edad del fósil suponiéndolo del mismo período.

S. —Déjame explicarte. Un engaño gigantesco sustenta todo el sistema, que ha distorsionado por completo la geología. Los evolucionistas afirman el desarrollo de un organismo superior o más complejo a partir de otro inferior o más simple. (En este punto se contradicen a sí mismos inexplicablemente, pues también sostienen que animales gigantescos y superdesarrollados como los dinosaurios, vivieron solamente en las épocas más “distantes”). Uno de los principales baluartes de su teoría ha sido siempre la clasificación de los estratos rocosos. De esta manera, decían encontrar las formas de vida más simples o “primitivas” en los estratos “inferiores” y las formas de vida más complejas o “recientes” en los estratos “recientes”. Sin embargo, en esta teoría yace su fraude: no existen características por las cuales identificar o “fechar” los estratos, excepto por los fósiles. Cuando tienen fósiles que encuentran convenientes a su sistema para clasificarlos como “primitivos”, entonces, en base a esto, utilizan los fósiles para identificar la edad del estrato que los contiene. Pero después de eso, cualquier fósil que se encuentre en este estrato será catalogado como “primitivo” por el hecho de encontrarse en ese “estrato primitivo”. Este simple engaño es el fundamento principal de la geología evolucionista. Muchos de los fósiles clasificados como “primitivos” ni siquiera se han extinguido y se encuentran vivos hoy en día, con ligeras modificaciones locales. Los fósiles no se encuentran en un sistema de capas uniformemente “ascendente” como se le hace creer al lego que carece de conocimientos, con formas simples de vida en el fondo (incluyendo animales gigantescos, aunque yo no acabo por entender como estos concuerdan con los lechos “primitivos” y no con los “recientes”) y formas complejas en las capas superiores, sino que los fósiles “primitivos” se encuentran también en los lechos más altos y fósiles “recientes” se encuentran también en los inferiores. También cabe notar que los geólogos describen la corteza terrestre como un sistema de lechos ordenadamente uniformes, apilados uno sobre otro como un pastel con capas de hasta cien millas de profundidad. Pero eso está muy distante de ser la verdad. Inclusive de acuerdo a sus métodos de clasificación, tal sistema de estratos sucesivos no se encuentra en ninguna parte del mundo, excepto en sus libros de texto y en su imaginación. El sistema más profundo de capas en la Tierra tiene no más de tres millas de profundidad y en la mayoría de los lugares sólo existe una fracción de dicha profundidad. Lo que estos teóricos han hecho es lo siguiente: los estratos encontrados en diferentes localidades se clasifican como pertenecientes a distintas eras, luego suman todos los estratos de la corteza terrestre a un sistema de cien millas de profundidad representando una enorme cantidad total de tiempo. La verdad es que los estratos de las distintas localidades son en general poco profundos y todos son más o menos contemporáneos.

J. —Entonces la evidencia de las rocas no ayuda a la Evolución en lo absoluto; por el contrario, el hecho que algunos lechos contengan ambas formas de vida, simples y complejas, es evidencia en contra de su teoría.

S. —Ellos proponen otro argumento que es realmente un insulto al sentido común. Se llama el orden ascendente de las especies. El hecho que las diferentes especies pueda arreglarse en un cierto orden de complejidad ascendente, no tiene más significado que el hecho que un dólar de plata, medio dólar, un cuarto de dólar y una moneda de diez centavos puedan arreglarse en orden ascendente. No por eso llegamos a la conclusión de que las monedas de diez centavos se acuñaron primero y el dólar se acuñó al final, y seguramente nadie se basará en eso para concluir que el dólar evolucionó de la moneda de diez centavos.

J. —Ellos traen otras pruebas de las que incluso yo puedo reírme. Es la prueba de los “órganos vestigiales”.

S. —Puedes reírte de todas sus “pruebas”. Nuestro patriarca fue nombrado Yitzjak, “él se reirá”, en tiempo futuro. Los idólatras nos ridiculizaron por no alabar ídolos, y los teóricos nos ridiculizan porque no estamos de acuerdo con que el hombre sea primo del chimpancé, pero somos nosotros los que estamos autorizados a reírnos. Y nos reímos de todos sus vanos caprichos. Por haber encontrado ciertos órganos en el cuerpo cuyo propósito no conocían, llegaron a la conclusión de que estos órganos no tenían propósito. Luego dieron el siguiente paso hacia la obscuridad, sosteniendo que estos órganos son vestigio de algún estado formativo de existencia de generaciones previas. Pero tal evidencia es sólo prueba de ignorancia. Antes de descubrir la función extremadamente vital de la glándula pituitaria, ésta estaba incluida por los evolucionistas entre los órganos “vestigiales”. Lo mismo sucedió en el caso de otras glándulas endocrinas. Conforme pase el tiempo, aumentará la sabiduría del hombre y la tontería de los “vestigios” caerá en el olvido.

J. —¿Y qué dice usted de su argumento acerca de lo que ellos llaman “recapitulación” del embrión?

S. —Una vez más convierten la ignorancia en “ciencia”. Cada proceso en el embrión es necesario y no para la caprichosa “reseña de la Evolución” que ellos afirman. Los dibujos que representan a los diferentes embriones en los libros de texto, están falsificados intencionalmente, y su propósito es engañar al lector, con la impresión que el embrión humano es idéntico al embrión animal. El embrión humano no posee ni “cola” ni “branquias”, ni siquiera “hendiduras branquiales” (son simples pliegues) o “etapa velluda”. Ésas no son más que afirmaciones irresponsables y deshonestas. El desarrollo no sigue ni siquiera superficialmente las líneas de la teoría de la Evolución, pues las etapas del embrión van en orden incorrecto para simular la evolución. Estos argumentos inmaduros no son más que intentos desesperados de justificar su teoría.

J. —La verdad, entonces, es que la Evolución es una religión; y sus fieles la defienden a cualquier costo.

S. —Y es una religión que requiere de la fe más obstinada. Cuando la estructura de su teoría, tal como Darwin la propuso, se desmoronó y fue abandonada, se auxiliaron con la nueva teoría de la mutación espontánea, que es igual de extravagante y está conformada de explicaciones improbables que demandan excesiva credibilidad de parte de quienes la sostienen. La verdadera razón por la cual son tan persistentes, es que se rehusan a admitir la Creación a través de Un Creador. Por eso, después que la Evolución haya muerto, se fabricarán otras teorías que ayudarán a ocultar la verdad de los ojos del hombre.

J. —Aunque su teoría nunca pareció aceptable, estaba impresionado por el prestigio de sus científicos.

S. —Éste es otro aspecto de la frivolidad de las naciones. Nuestro pueblo, a través de toda su larga historia, ha testificado esas ideas disparatadas. Los hemos visto sumidos en idolatría, crueldad, deseo, guerra, arrogancia y falsedad. La Evolución es solamente otra etapa en la historia de la obscuridad de las naciones. Si no fuera por esta espesa nube de falsedad que han soltado, el mundo hoy en día reconocería más fácilmente las maravillas de la naturaleza gracias al aumento de los conocimientos del hombre. Así la humanidad vería la clara evidencia de la sabiduría infinita del Creador, como lo hizo nuestro padre Abraham. Actualmente, debido a que la obscuridad de la Evolución confunde la mente de los hombres, los milagros del mundo orgánico no impresionan a estos hombres engañados, ya que todo es “explicado” como desarrollo gradual (antigua escuela) o mutación espontánea accidental (nueva escuela).

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