Festejando
El mes previo a Rosh Hashaná: Elul
Rosh Hashana
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Cartas de Rabi Natan de Breslov (Elul / Rosh Hashana)

Gracias a Dios, sábado por la noche, Shoftim, 5595.

Mi querido y amado hijo.

He recibido tu carta el viernes junto con la carta de Reb Jaim. Debes saber que el viernes fui requerido nuevamente por el oficial. Me mostró que había transcripto a su idioma mi declaración a partir de mi carta y me leyó su versión. También llamé a Reb Jaim quien me la leyó igualmente y ésta reflejaba con precisión lo que yo había escrito. Quiera Dios tener compasión y que todo se vuelva para bien. Por lo pronto, parece que las cosas no están bien, pues ninguna respuesta ha venido de Kaminetz [sobre los cargos y el juicio].

Gracias a Dios, aquí estuve durante el Shabat. Quiera Dios darme la salvación y continuar viviendo aquí tanto como yo lo desee, a través de la gran bondad de Dios. Ahora bien, sin embargo, debemos orar para evocar la salvación y la compasión de modo que el veredicto sea a mi favor y pueda ser hallado completamente inocente en el juicio, como lo soy en verdad, completamente sin culpa en este tema. Todo el asunto no es más que calumnias y mentiras. ¡Que mis enemigos tropiecen y caigan! ¡Sean ellos avergonzados y completamente confundidos! La salvación está en manos de Dios. Este mismo oficial me dijo que todo esto había sido enviado a Kaminetz, al fiscal del estado, y que más tarde habría otra investigación. En el ínterin, tenemos un respiro durante el cual podremos utilizar todo esto para acercarnos a Dios y orar delante de Él. Pues no tenemos adónde huir sino hacia Dios.

Rápidamente se están acercando los días del gran juicio de Rosh HaShaná y hemos sido bendecidos con la llegada del Rosh Jodesh de Elul [que cae esta semana]. Éste es el juicio del cual debemos temblar con temor, pues se relaciona con nuestras vidas eternas y es imposible sobornar con dinero ni aplacar con palabras. Todo el temor que por el momento estoy experimentando debido a este juicio es para hacerme recordar y no olvidar el temor al juicio de Rosh HaShaná y, más aún, el día del grande y tremendo Juicio Final.

Debemos elevar todos nuestros temores y preocupaciones y no atemorizarnos ni intimidarnos por nada sino por Dios. Debemos saber y creer que toda la angustia y el temor de la persona, en especial de la clase que ahora sentimos, tienen por objetivo hacernos recordar el temblar en temor a Dios. Cuando la persona recuerda el temor a Dios, aunque cada persona sabe en su corazón que se encuentra lejos de ser inocente, puede inmediatamente regocijarse y sentirse verdaderamente viva. Pues “el temor a Dios aumenta los días” y “el temor a Dios da vida”. La perfección de la clase correcta de temor es que el gran temor de la persona la lleva a la alegría, como está escrito, “Regocíjense con temblor”. Y esto se efectúa a través del poder del verdadero Tzadik. Pues cuando comenzamos a temer y a temblar por todo lo que hemos hecho mal, inmediatamente nos alentamos y nos llevamos hacia la alegría por el hecho de apoyarnos en un poder tan grande y tremendo como éste. Más aún, también nosotros hemos merecido aferrar cada día muchos puntos de bien con los cuales alentarnos. De esta manera la persona puede alcanzar la claridad de pensamiento para crecer todo lo que pueda de todas las maneras posibles. Puede renovarse diariamente y fortalecer su deseo y anhelo de santidad. Y, a través del poder del habla, puede llevar esos deseos de la potencia al acto. Realmente podemos decir ¡Ashreinu! por el hecho de saber todo esto y mucho, mucho más. ¡Nunca seremos avergonzados, después de haber conocido una verdad como ésta! Siempre debemos recordar lo que dijo el Rebe, “¡¿De qué debemos avergonzarnos?!”. No puedo seguir escribiendo.

Las palabras de tu padre, esperando la salvación.

Natán de Breslov

(extraido de LAS CARTAS DEL RABÍ NATÁN DE BRESLOV . vol II, Alim LiTerufá – Hojas para Curación)

Rabi Natan de Breslov

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