Investigando
El Enfoque de la Ciencia frente a la Torá I.
+100%-

Carta Nº 23 –No hay conflicto entre ciencia y Tora

* La cuestión religiosa y las experiencias cotidianas * ¿Lógica o prejuicio? * El razonamiento y el hábito * Lo cierto y lo probable * El ejemplo de la chispa y el cuñete de pólvora

B”H,
¡Shalom ubrajá!

Es curioso que inmediatamente después de describir las dificultades en los exámenes que está rindiendo, escriba usted acerca de sus problemas en el terreno religioso, y que evidentemente no vea relación entre ambos pese al hecho de que, en el pasado, he señalado reiteradamente a su atención la interrelación de todas nuestras experiencias con nuestra condición en lo que atañe a cuestiones vinculadas con la Torá y las mitzvot -preceptos-.

Si reflexiona usted sobre sus experiencias en los dos últimos años, en relación con sus progresos en los estudios seculares, se convencerá indudablemente de que la vinculación es poderosa, y me sorprende que no lo haya advertido usted, a pesar de escribir acerca de una cosa inmediatamente después de la otra.

Permítaseme volver a destacar que cuando digo que “renovados esfuerzos en asuntos de Torá y mítzvot le traerán bendiciones Divinas en todos sus empeños (incluidos sus exámenes)”, “los esfuerzos” se refieren, por sobre todo, a la práctica real de las mítzvot en la vida cotidiana y también al fortalecimiento de su fe. El hecho mismo de que sus problemas religiosos, es decir, una fe debilitada, se reflejen inmediatamente en los problemas en los exámenes, de un modo que no tiene explicación “cientifica” aparente -pues “qué relación cientifica puede haber entre la fe en Di-s y un examen de ciencia aplicada”- simplemente demuestra que la explicación “cientifica” no siempre es un método confiable.

Escribe usted que si bien le han explicado muchas de las contradicciones, aparentes, entre la religión y la ciencia de manera tal que por separado pueden resultara aceptables, se le hace difícil aceptarlas en su conjunto. Atribuye usted esta dificultad a su medio ambiente, que le enseñaron a pensar por sí mismo en todas las fases, al haber sido educado en una escuela secular, y no en la atmósfera de una Ieshivá -Seminario Rabínico-.

Sin embargo, en verdad, su dificultad no reside en haberse formado para pensar por sí mismo, sino en su incapacidad para pensar con una lógica llana, a causa del prejuicio que ha adquirido, consciente y más aún inconscientemente, en el curso de esos años normativos que pasó en una atmósfera ajena al espíritu de la Torá, en tanto que el enfoque de la Torá ha llegado a usted sólo recientemente. Por consiguiente, no es de sorprenderse que cada vez que surge algo que en apariencia contradice su postura anterior, lo encuentre difícil de aceptar, creyendo que todo debe ajustarse a su punto de vista anterior, sin detenerse a considerar si ese punto de vista representa efectivamente un verdadero patrón científico de medición.

Creo haberle señalado en una oportunidad que el comportamiento de todo individuo está determinado, en un noventa por ciento o más de sus acciones, no por una decisión racional previa, sino por el hábito y la confianza en la autoridad de otras personas.

Considere, por favor, sus propias acciones, desde el momento de despertar por la mañana hasta que se va a la cama por la noche, y pregúntese: ¿cuáles acciones, y cuántas de ellas, realizo sobre la base del análisis cientifico o de cualquier otro tipo de comprobación?

Y he aquí otra cuestión que debemos tener presente. Precisamente desde el punto de vista de la ciencia moderna -más que en cualquier otro momento del pasado- es evidente que no puede haber conflicto real alguno entre la ciencia y la fe. La ciencia moderna respalda la opinión de que no existe ninguna ley física inmutable. Todo es relativo. Y de que las así llamadas leyes no son más que probabilidades. La ciencia moderna ya no se jacta de poseer una certeza absoluta respecto del mundo físico. El hecho de que cierto objeto se comporte de determinada manera hoy, no constituye una prueba concluyente de que el mismo objeto se comportaba del mismo modo hace miles de años, o de que se comportará del mismo modo por muchos años más, a menos que todas las demás condiciones físicas externas -la atmósfera, el espacio ultraterrestre, la temperatura, la presión, etcétera- hayan perdurado inmutables, sin mencionar la naturaleza humana que también es variable. Y aun así, aunque todo perdurara igual, la ciencia moderna dirá que el comportamiento pasado de determinado objeto no constituye todavía seguridad alguna de que se comportará de ese modo también en el futuro, sino únicamente que es “probable” que así lo haga.

Por consiguiente, queda claro que la ciencia moderna no puede dar por sentado que juzga con algún grado de certeza las verdades que nuestro credo proclama. A lo sumo, la ciencia puede decir que estas verdades son más o menos probables. Evidentemente, no se puede hablar de conflicto entre la ciencia y la fe.

Por último, en relación con su afirmación de que su actitud hacia el judaísmo observante se basa en su fe en una persona determinada, permítame decir que ello no es en absoluto la totalidad de la historia.

A modo ilustrativo:

Si salta una chispa de un cuñete de pólvora, la explosión resultante, en toda su fuerza, no puede atribuirse exclusivamente a la “chispa”. Pues la chispa no fue más que la causa inmediata que inició la reacción. La energía liberada ya estaba contenida en el cuñete de pólvora. De manera análoga, en cada judío hay un Alma Divina que contiene toda la energía potencial, sólo que a veces ésta está inactiva o sólo activa de modo limitado. Cuando entra en contacto con una persona o con un acontecimiento o experiencia que pone en movimiento una reacción en cadena que libera la energía potencial ya contenida en el Alma Divina, la reacción tiene raíces muy profundas que no dependen en modo alguno de la causa externa.

Le envío mis fervientes deseos de una creciente fe en Di-s, cuya Divina Providencia se extiende a todos individualmente, y de que fortalezca sus vínculos con la Fuente de toda la vida y de todo lo bueno, es decir, Di-s, mediante la cotidiana observancia de la Torá y las mitzvos, lo cual le brindará paz de espíritu, verdadera felicidad y éxito en todos sus empeños.

Con bendición.

Rebe Menajem M. Shneerson

Libros relacionados

Cuestiones de fe y ciencia

Cosmovision judia




2 comentarios
  1. debora

    Conversando con una persona que cree que la tora es mitología me argumenta que no puedo probar la existencia del creador ni de los Ángeles le respondí que Si en la escuela no le hubiesen enseñado los átomos se moría sin saber de la existencia de estos.
    Poca cosa podemos comprender

    11/09/2018 a las 00:41
  2. javier arellano

    soy fiel a dios porque el es grande y misericordioso con migo, soy curioso y he empezado a conocerlo en otra etapa que no conocía,

    08/02/2019 a las 12:49

Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top