Ascendiendo
Introducción a las Enseñanzas de la Kabalá
Introducción General a la Sabiduría de la Kabalá
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Capítulo 1 – Clases de Deseo

El Deseo Humano

El concepto “deseo” o voluntad, tiene en la Cabalá un significado especial. Un sentido mucho más amplio que el que conocemos. Utilizaremos un ejemplo: Un hombre compra una casa que se halla en los últimos tramos de su construcción. Antes de esta etapa, hubieron otras. Hubo una etapa de planificación; antes que ésta, la idea de su construcción. Es decir, establecer los objetivos; si será casa para viviendas o para otros usos. Pero, previo a todas estas etapas, existió el deseo de construir el edificio. Si estableciéramos un orden de las etapas que condujeron a la construcción del edificio, veríamos que el primer tramo le corresponde al deseo de construir la casa; la segunda etapa sería la planificación. O sea, la recolección de datos sobre todas las posibilidades, y la tercera etapa sería la realización. Esta última etapa es el paso de la potencialidad a la acción. Durante las etapas del deseo o la voluntad y la planificación, la construcción de la casa existía sólo en la posibilidad, mientras que en la etapa de la realización, el edificio se convierte en una existencia real.

Si observáramos alrededor nuestro, veríamos que todo lo que existe pasó por este proceso. Cuando un hombre construye una vivienda, una fábrica, asfalta una calle, o realiza cualquier tarea simple como escribir una carta o preparar la cena, todas estas actividades pasan por un orden establecido, un paso gradual y progresivo de una etapa a otra, como ser: 1) deseo de hacer. 2) Planificación que incluye detalles y objetivos de la obra, y 3) La acción o realización de la obra.

Deseo y capacidad

Nos preguntamos: ¿Cuando un hombre realiza un trabajo, podemos deducir a través de dicha obra, cual es la capacidad total de esta persona? Por ejemplo: Un ingeniero construye un puente pequeño y angosto, ¿Podemos deducir de esto, que el ingeniero no es capaz de construir un puente más ancho y más grande? Seguramente no podemos llegar a semejante conclusión, porque es posible que en esta oportunidad era necesario construir un puente pequeño y angosto y si se necesitara otro más grande y más ancho, el mismo ingeniero podría haberlo hecho sin ninguna dificultad.

Exponiéndolo en otras palabras diremos que del hecho que el ingeniero haya construido un puente pequeño y angosto, no podemos inferir sobre su capacidad. Lo que sí podemos deducir es cual fue su deseo: Quiso hacer dicho puente, de no haberlo querido, no lo hubiese hecho.

Puesto que “deseo” significa lograr determinado objetivo, y no existe voluntad humana cuyo objetivo no sea conseguir algo, resulta que la finalidad deseada es la que limita la voluntad. En nuestro caso, el ingeniero quiso construir un puente angosto porque el objetivo de la construcción de dicho puente fue lo que limitó su deseo a construir éste puente y no otro, aun pudiendo construir un puente más grande.

Lo resumiremos de la siguiente manera: 1) De las acciones de un hombre podemos conocer su deseo. 2) De lo que hace no podemos saber cuales son todas sus posibilidades. 3) El objetivo y la finalidad que el ingeniero quiso lograr, son los que limitaron su deseo y su acción.

Dos aspectos del Deseo

Hemos hablado sobre dos planos o aspectos del deseo: 1) Lo que el ingeniero podría querer hacer; 2) Lo que el ingeniero quiso hacer. El primer aspecto es el máximo que el ingeniero puede alcanzar, o sea, toda su capacidad. El segundo aspecto es su capacidad limitada, de la que se valió, o sea, lo que hizo en realidad y no lo que pudo haber hecho en potencia.

Creación del Mundo – Revelación del Deseo del Creador

Hasta ahora hemos hablado del deseo humano y de su obra. Continuaremos ahora considerando el deseo Divino y su Creación. El mundo en el que habitamos y que fue creado en los seis días del Génesis, también pasó por las etapas que hemos enunciado (A continuación explicaremos que a este modelo: “Deseo – Razonamiento – Acción” lo estableció el Creador, creando las bases para la actividad humana dentro del mismo modelo). En un principio fue el deseo; el deseo Divino de crear el mundo. Tanto el deseo como el razonamiento o planificación son cosas ocultas y sólo conocidas por su dueño. Y si retornamos al ejemplo anterior, la construcción de la casa, el deseo está oculto dentro nuestro, en nuestro interior. Nuestro deseo es sólo nuestro, no tenemos socios. El deseo del hombre es su naturaleza y su esencia. Este deseo puede ser revelado, exteriorizado, ser conocido y hasta compartido por otros. Cuando construimos la casa, quedó revelado nuestro deseo. Decimos, entonces, que pasó de ser oculto a revelado. De la potencialidad a la acción. Por lo tanto, la creación del mundo es la revelación del deseo del Creador. Es decir, con la creación del mundo quedó revelado el deseo de Di-s de crearlo.

Tampoco de la Creación Divina podemos inferir cual es toda la capacidad del Creador. Por el contrario, siendo que creemos que su capacidad es ilimitada y su deseo tampoco tiene límites, por lo tanto no hay nada que le impida crear otro mundo, más completo aun; y si a pesar de esto, creó el mundo tal cual lo conocemos, es porque el Creador limitó su deseo con una finalidad determinada que El mismo ha establecido. Nos encontramos, pues, que Di-s se fijó una finalidad al crear el mundo y por dicha finalidad limitó su propio deseo y creo el mundo no con toda su capacidad sino con su capacidad limitada.

El Deseo limitado y el Deseo simple – el Infinito

Estamos hablando de dos aspectos: 1) La voluntad Divina e ilimitada 2) El deseo de Di-s limitado. Al primero, los sabios de la Cabalá llaman “Deseo simple” o “EIN SOF” (“infinito”) y al segundo aspecto llaman “SEFIROT” (Atributos). Quiere decir que Di-s creó el mundo por medio de su deseo limitado o a través de las “Sefirot”. El tema de las “Sefirot” es fundamental en la ciencia de la Cabalá y más adelante dedicaremos un capítulo especial a este tema. Por ahora diremos que las “Sefirot” o atributos, son parte del deseo limitado. Para explicarlo, diremos que la creación del mundo es la revelación del deseo Divino de crear el mundo (como se dijo anteriormente). Di-s deseó crear un mundo incompleto para que los seres humanos completaran el faltante por medio de su Servicio a Di-s. Si hubiese creado el mundo con “Toda su Capacidad”, sería un mundo completo y no habría lugar para el Servicio a Di-s. Por eso reveló el Creador sólo parte de su capacidad. En otras palabras, el Creador reveló sólo su deseo-capacidad limitado. Quiso el Creador revelar su deseo por etapas, revelación tras revelación y las “Sefirot” (atributos) son las fuerzas con las que creó el universo y son la revelación de su deseo. Resumiremos diciendo, que las diez “Sefirot” son las partes de su deseo limitado con las que creó el mundo “limitado” y no “completo”.

Debemos remarcar que todos nuestros análisis rondan alrededor de la voluntad limitada solamente, puesto que el deseo simple o ilimitado no lo entendemos ni lo captamos. Y no sólo eso, sino que nos está vedado inquirir e investigar, como está dicho: “Lo incomprensible para tí – no investigues”.

El sagrado “ZOHAR” (libro místico por excelencia de la Cabalá) denomina al deseo simple, “Deseo de todos los deseos”, la fuente y la raiz, que de él se revelarán todos los deseos con sus particularidades en detalle. El deseo simple – el infinito, es el principio de todo lo creado en el pasado, de lo que se crea en el presente y lo que se creará en el futuro. Para decirlo simplemente, el “Infinito” encierra en sí a toda la existencia.

Para hacerlo más claro, tomaremos un ejemplo de un principio parecido: Cuando se habla en matemática de un número infinito, se refiere a un número que no puede ser superado por otro. Los sabios de la Cabalá ven en este concepto algo más. Un número infinito es aquel que anula todos los demás números, tal como el cero es anulado al lado de cualquier otro número. Hasta un número infinito menos uno, queda nulo en relación al número infinito, como si fuera un cero. Por lo tanto, todos los números quedan nulos frente al infinito. De lo que se desprende que toda la existencia es nula frente al deseo simple o infinito de Bendito Él y Bendito su Nombre.

Habiendo llegado a este punto, explicaremos el versículo del Salmo 113: ¿”Quién como Hashem nuestro Di-s que está en las alturas y mira en las profundidades de los cielos y la tierra”? La Grandeza y Poder de Hashem es tal, y se halla tan alto que en relación a El, es como si la tierra y los cielos fueran vanos por su nulidad! Aquí surge la respuesta a los que sostienen que el Creador del mundo, aparentemente, supervisa a las criaturas superiores que, a su vez, niegan el cuidado a los seres inferiores, los humanos. Esta demanda es una tontería puesto que la Grandeza del Señor, en relación con el Infinito, grande y pequeño resultan inexistentes. Por el contrario, Su Grandeza se manifiesta en que observa a todos por igual. Por eso lo alabamos en un poema de los “Iamim Noraim” que dice: “Es igual e iguala al grande con el chico”.

Distincion entre Deseo Divino y Deseo Humano

Podemos distinguir entre deseo Divino y humano en varios aspectos: 1) El deseo humano se despierta siempre con un fin determinado y este fin es el que limita su deseo. Frente a esto, el deseo Divino no es limitado. 2)El deseo humano es una etapa entre otras, dentro del proceso del paso de la potencialidad a la acción. La concreción de la acción es el último tramo y el más importante de todo el proceso. No es suficiente que el hombre desee. Su deseo no producirá nada. Sólo su acción producirá la realización de su deseo. Es más importante su “acción” que su “potencialidad”. No es lo mismo con el deseo Divino, pues éste es la realidad misma. y cuando surge el deseo Divino, inmediatamente se concreta . El deseo Divino contiene en sí la “potencialidad” y la “Acción” al mismo tiempo.

Es muy dificil asimilar ideas como esta, ya que estamos acostumbrados a tomar el deseo como un concepto abstracto, y ¿Cómo es posible que algo se convierta en realidad sin ninguna acción? No obstante, el Rey David Z´L´ ya lo dijo en un versículo: “Él dijo y fue; ordenó y se presentó”. También nuestros sabios del Talmud dijeron: “Con diez mandatos fue creado el mundo”. O sea, con la palabra solamente. Para que se entienda más facilmente, daremos un ejemplo: Cuando un Señor ordena a su sirviente fiel mover algo de un lugar a otro, podemos distinguir la pausa entre la orden y la ejecución. Entre la idea del Amo y la acción del sirviente. Frente a esto, si el Amo quisiera mover la cosa por si solo, no observaríamos ninguna pausa, pues al surgirle la idea de mover la cosa, su mano lo hace inmediatamente. Así es la naturaleza humana. Cuando quiere decir algo, actúan su órganos correspondientes e inmediatamente fluyen las palabras. La explicación es que el hombre contiene dentro de sí el deseo y los miembros ejecutores que convierten su deseo en realidad en un solo acto, a diferencia de lo que pasa entre el Amo y su sirviente.

Ciertamente, toda la existencia está en la esencia del Creador y tal como en el caso del hombre que al surgirle la idea actúan los órganos correspondientes, así cuando le surge un deseo a Hashem se concreta inmediatamente.

En los escritos del ARI´ZaL, volvemos a encontrar expresiones como “Cuando surgió su deseo simple de crear mundos…”; ” …En efecto, cuando surgió su deseo simple de inspirar mundos y poner en acción su poder…”. Prestemos atención y veremos que no dice “cuando Di-s “creó” sino “Cuando surgió su deseo” es decir, fue suficiente con el deseo del Creador para crear todo. Por eso, cuando yo digo Di-s quiso es como si dijera Di-s Creó.

Hay otra diferencia: Cuando el hombre hace algo, no hay relación entre el hombre y su creación. Un carpintero hace una mesa. La mesa seguirá existiendo y cumpliendo su función, también después de la desaparición del carpintero.

Distinto es con el deseo Divino. El deseo de Di-s no sólo hace, sino que crea “algo” de la nada y aun después sigue preservándolo, lo fortalece y le da vida. Pero, en el momento que surge una situación por la que Di-s no desea su continuidad, ese “algo” deja de existir.

Yehiel BarLev

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