Festejando
El mes previo a Rosh Hashaná: Elul
Rosh Hashana
+100%-

Breves Lecciones para Elul

Extraido de Hace brillar tu neshama I

ELUL 1 ¡NO DEJE LAS COSAS PARA EL úLTIMO MINUTO!

Ya hemos pasado otros Iom Kipur…
La Halajá (Shulján Aruj, Oraj Jaim, 606) requiere que se resuelvan los entredichos (y contrariedades peores) que surgen con nuestros semejantes en la vida
diaria.- antes de Iom Kipur. También señala, que Iom Kipur no expía los pecados interpersonales, a menos que apacigüe previamente a su compañero.
¡No se deje estar!
Si se ocupa ahora, lo podrá hacer con más soltura, que si espera hasta víspera de Iom Kipur.
A esta altura, ya no interesa “quién empezó”. Quien resuelve los temas postergados, no “agacha la cabeza”, sino que obra con madurez y altura.
Lo importante es terminar y no dejar cuentas pendientes (¿si no, hasta cuándo?).
Ud. (y él/ella también) se sentirán mejor, y cuando se lo/la cruce donde fuere, el encuentro entre ustedes será tanto más cómodo.

ELUL 2 – SOSPECHAS

La vida que llevamos fue modificando al ser humano. La ávida lectura de periódicos que relatan sobre hechos de corrupción, inseguridad, impunidad e injusticia, sumado a la vida “virtual” de teatro que se mira en novelas y ficciones, tornaron a las personas en más suspicaces, desconfiando aun de compañeros, amigos y conocidos. Fácilmente se interpreta una posible falta del otro, en un hecho cierto, y un error involuntario del prójimo, como algo cometido adrede.
La Torá tiene leyes muy claras respecto a lo que está permitido creer acerca de una persona que sabemos habitualmente se conduce de modo correcto, como así también de quienes intentan obrar decentemente. No es fácil justificar mentalmente hechos que nos causan cierto recelo. Sin embargo, si cumplimos con el precepto de –ante la duda– “juzgar favorablemente al prójimo”, también podremos merecer aquella condescendencia en el Juicio Di-vino de Rosh HaShaná.

ELUL 3 – MIRAR LO BUENO

-“¡Hola! ¿cómo estás? ¡Tanto tiempo que no te veo! – Pero… ¿por qué ponés esa cara? ¿Te pasa algo? – tu familia… – ¿todos bien?”.
-“¡Mejor no preguntes! ¡Esto es un desastre! – ¡todo mal! – ya estoy esperando al mecánico hace una hora, porque el auto no quiere arrancar. Toda esta semana me salen las cosas al revés. Ayer se me volcó la bebida sobre el pantalón en la oficina.
¡Qué papelón!
-El día anterior, no me sonó el despertador, y también se me atrasó todo el horario.
-El lunes, justo cuando llovía, se trabó el portón mecánico de la cochera, no se podía sacar los autos y me tuve que venir a trabajar en colectivo…”
-“¿Y la familia?”
-“No, el resto todo bien”.
Si a Ud. también le suceden traspiés,–tal como estos–, recuerde: B”H la familia está sana y unida; en la escuela todos progresan; hay trabajo, hay techo, hay adelanto espiritual…
Y…, sí: también hay problemitas. Son parte de la vida, pero no se olvide de mirar todo lo bueno.

ELUL 4 – SABER CALLAR

Peleas. Piense en alguna pelea en la que estuvo involucrado.
Claro: Ud. no pensó que se estaba “metiendo en líos”.
Uno prejuzgó, y acusó. El otro lo tomó a mal y se ofendió – respondiendo con dureza y sacando “viejos trapitos” a relucir.
El primero lo tomó peor – y contestó con más aspereza aún.
El segundo exageró yéndose de la habitación con un insulto y un portazo… Ya pasó tanto tiempo… La discusión inicial ya ni tiene relevancia.
Ahora vivimos la etapa interminable del “efecto residual”.
¿No se podía haber evitado que las cosas “pasen a mayores”?
Los Sabios nos enseñan sobre aquel que se mantiene tranquilo durante un altercado, previniendo empeorar la situación del siguiente modo: “El mundo se mantiene gracias a aquellos que se callan en momentos de peleas”. (Julín 89)
“Quienes escuchan los agravios (en su contra) y no responden…, se asemejan al (brillo del) sol”.

ELUL 5 – LA CONCENTRACIÓN

“Ya terminé la Amidá. Los demás feligreses se están demorando y el Jazán aún no comenzó con la repetición de la Amidá (Shmoná Esré).
¿Cuándo comenzará? ¡¿por qué se demora tanto?!
Ya quiero ir a casa. Tengo hambre, estoy cansado – y aburrido.
Allí está Uriel que también terminó. ¡Qué suerte! Casi me olvidaba que le quería preguntar qué piensa hacer en las vacaciones. Aprovecho ahora, mientras los demás aún rezan.
El Jazán comienza y nos interrumpe -¡justo en la mitad de la conversación!- con la Kedushá.
Durante la Kedushá, me acuerdo de algo que le había querido decir antes a Uriel…
No puedo esperar que termine para decírselo.
No me percato de Modim, ni del Kadish, ni de…
¿Por qué me será tan difícil concentrarme cuando recito la Tefilá?”.

Rab Daniel Oppenheimer

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