Estudiando
4.Beshalaj
El Libro de Shemot (Exodo)
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Brainstorming (ideas sobre la parashá)

 

éxodo 13:17 – 17:16

«Autoconfianza»

«El cocinero es la mente, y los ingredientes son las decisiones. El plato es la autoconfianza, y el que lo come es el corazón.

El plato es arruinado si no está completamente cocinado, y si el cocinero no pone nada en la olla, ¿qué habrá para comer?».

En la parashá de esta semana, el pueblo judío acaba de irse de Egipto…

«Y D-os habló a Moshé diciendo: «habla al pueblo judío y diles que den vuelta y acampen en la costa de Jirot, entre Migdol y el mar, enfrentando Baal Tzefón. Acampen frente a él, cerca del mar. El Faraón entonces dirá que el pueblo judío estaba perdido en el área y atrapados en el desierto. Yo endureceré el corazón del Faraón y él los perseguirá. Yo triunfaré sobre el Faraón y todo su ejército, y Egipto sabrá que Yo soy D-os»…» (14:1-4).

D-os le dice al pueblo judío que actúen como si estuvieran perdidos en el desierto. De esta manera el Faraón y los egipcios podían convencerse a sí mismos de que las plagas no fueron la mano de D-os, sino que fue magia hecha por Moshé. Esta fue la forma en que D-os le estaba dando al Faraón otra oportunidad de rendirse.

El odio ciego del Faraón lo empujó a trágicas consecuencias. Al ver esta aparente confusión en el campamento judío, inmediatamente él llegó a la conclusión errónea (versículos 5-9). Esta es una lección que podemos utilizar: «Frecuentemente el camino de los justos aparenta ser un camino de tontos».

«El rey de Egipto recibió las noticias de que el pueblo judío había escapado. El Faraón y sus oficiales cambiaron de parecer respecto del pueblo, diciendo: «¿Qué hemos hecho? ¿Cómo pudimos liberar a los judíos de la esclavitud?». El Faraón preparó su carroza y llamó a su pueblo para que vaya con él. él llevó 600 carrozas escogidas, además de todas las carrozas de Egipto y los oficiales junto con ellas, y salieron detrás del pueblo judío… Los egipcios los alcanzaron mientras ellos estaban acampando al lado del mar, en la costa de Jirot, frente a Baal Tzefón. Todos los caballos, las carretas y el ejército del Faraón estaban allí»(14:5-9).

Este es el momento que todos estábamos esperando. Los judíos cooperaron con el requerimiento de D-os y se pusieron a ellos mismos en una situación comprometida para que los egipcios los persigan. Ellos sólo tenían que esperar que D-os los salve y destruya a los egipcios. Ellos estaban completamente en las manos de D-os. Con todo lo que habían visto recientemente sobre el poder de D-os, seguro que no tenían nada que temer.

«Y cuando el Faraón se acercó, el pueblo judío miró hacia arriba. Ellos vieron a los egipcios marchando en dirección a ellos, y el pueblo temió mucho. Los judíos lloraron a D-os. Ellos dijeron a Moshé: «¿No hubieron suficientes tumbas en Egipto? ¿Por qué nos has traído hasta aquí para morir en el desierto? ¿Cómo has hecho semejante cosa con nosotros, sacándonos de Egipto? ¿No te hemos dicho en Egipto que nos dejes solos para que sigamos trabajando para los egipcios? Hubiese sido mejor ser esclavos en Egipto que morir (aquí) en el desierto!»» (14:10-12).

¿Qué salió mal? Al final los judíos sí temieron de los egipcios! ¿Cómo podemos entender el temor de los judíos cuando ellos habían estado de acuerdo en ser la carnada para la destrucción del Faraón? ¿Cómo es que el pueblo judío se olvidó del gran poder que D-os había mostrado en Egipto? ¿Ellos se olvidaron que D-os les había dicho que los salvaría? ¿Ellos pensaron que D-os «arregló» toda esa situación para que los egipcios los maten? ¿Ellos pensaron que D-os orquestó todo el éxodo de Egipto sólo para que ellos sean matados cuando saliesen de allí?

Este escenario también aparece en nuestras propias vidas. Puede ser que no sea tan dramático como la salida del pueblo judío de Egipto, pero la experiencia es la misma: en calma y tranquilidad, nosotros nos comprometemos a ser el queso de la trampa. Pero cuando el ratón se acerca, el queso comienza a despedazarse. Todos nosotros nos hemos comprometido en la tranquilidad de un cómodo sillón, sólo para perder nuestro entusiasmo inicial cuando las consecuencias de esos compromisos se clarificaron.

¿Cuántas decisiones hemos tomado, sólo para mirar hacia atrás en el tiempo y decir: «Qué naive éramos!». Es fácil tomar decisiones. Pero cumplir con el compromiso es difícil – porque estamos luchando con la fuerza de nuestro corazón y emociones.

Nosotros tomamos decisiones con nuestra mente (intelecto). Sólo después nosotros batallamos con nuestro corazón (emociones). ¿La solución? Nosotros tenemos que hacer intervenir a nuestro corazón desde el comienzo. El corazón y la mente son una sociedad. ¿Comprarías una casa sin el consentimiento de tu esposa? No tomes decisiones sin el consentimiento de tu corazón.

No pienses que esto significa que tienes que tomar decisiones solamente con el corazón. La mente tiene que liderar el camino. La mente es la mejor herramienta para el trabajo. Pero no rechaces a tu corazón. Hazlo estar de acuerdo, mostrándole las ventajas de tus decisiones.

Recuerda la regla de oro: nunca debes romper un compromiso porque tu corazón se queja. Si tú lo haces, tu corazón nunca te tomará seriamente. Si tú siempre cumples con tus compromisos obtendrás un sentimiento interno de autorespeto y seguridad.

Más aún, cuando tu corazón está naturalmente incluido en cada decisión, él «sabe» que es serio. Pero si tú no sigues adelante con tu decisión, el corazón dice: «Para qué voy a hacer problemas ahora, esperaré hasta que la situación se torne difícil. Entonces, yo voy a molestar un poquito y él cederá». Tu corazón es el asiento de las emociones. Si tu corazón piensa que tú no eres serio, si tu corazón no tiene confianza en ti, entonces esa es la emoción que sentirás. En un léxico moderno esto es llamado: «baja autoestima».

Si tú quieres que tu corazón tenga confianza en tu mente, tú debes comenzar siguiendo las decisiones de tu mente. Y si tú realmente quieres ganar autoconfianza, no evites tomar decisiones, búscalas.

Preguntas Para Reflexionar

#1: ¿Cuál fue la decisión más difícil que has tomado? ¿Algunas vez te arrepentiste de haberla tomado?

#2: ¿Cuál fue la decisión más grande que has fracasado en tomar, y ahora deseas haberla tomado? ¿Por qué no tomaste aquella decisión?

#3: Desde hace diez años hasta ahora, ¿qué decisión te arrepientes no haber tomado? ¿Qué te está impidiendo hacerlo?

 

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Rabino Stephen Baars

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