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Borron y Omision (Januca)

Extraido de Jabad Magazine

Uno de los enigmas de Janucá es el hecho de que es completamente ignorada por uno de los libros fundamentales que trata la ley judía. La Mishná, compilada por Rabi Iehuda Hanasí durante el final del siglo dos E.C, es la primera obra de codificación de la Halajá (Ley judía) y el libro sobre el cual están basados todos los códigos halájicos posteriores. La Mishná no hace referencia a las leyes e historia de Janucá, salvo por algunos escasos comentarios entre paréntesis.

Varias explicaciones se ofrecen a esta misteriosa omisión. Una de las explicaciones más citadas es aquella que relata la controversial asunción al trono de la familia Hashmonea (los Macabeos), los héroes de Janucá. Cuando los Hashmoneos sacaron a los griegos de la Ciudad Santa, se convirtieron en los reyes del entonces país independiente, estableciendo una dinastía que duraría 80 años y finalizaría cuando la tierra de Israel fuera sometida a la hegemonía romana.

Los Hashmoneos eran Kohanim (sacerdotes) de la tribu de Leví, la cual había sido designada con el rol de servir en el Beit Hamikdash (Templo Sagrado). La soberanía de Israel le había sido entregada por Di-s a la tribu de Iehudá y a los descendientes del Rey David. La asunción de los Hashmoneos al trono es, en este sentido, criticada por nuestros Sabios.

Rabi Iehuda Hanasí, es su línea de razonamiento, siendo él mismo descendiente de la dinastía del Rey David, castiga a los Hashmoneos por la apropiación del trono real, omite la historia de su triunfo y excluye de la Mishná la mención del festival que ellos establecieron.

Refutación:

Esta explicación sin embargo está en desacuerdo con todo lo que conocemos sobre Rabi Iehuda Hanasí y los principios de la sabiduría de la Torá:

a) Rabi Iehuda Hanasí era reconocido no sólo por su grandeza en Torá y por su poder de liderazgo sobre el Pueblo de Israel, sino también por su extrema humildad. El Talmud llega tan lejos hasta aseverar que “cuando Rabi (Iehuda) murió, cesó la piedad y la humildad.” Es entonces “completamente inaceptable…en lo que respecta a Rabi Iehuda, que debido a su honor y al de sus ancestros el hubiera suprimido la publicación del milagro de Janucá.

b)La función de un trabajo halájico es instruirnos sobre nuestro comportamiento. Ya que nadie sugirió que Rabi Iehuda Hanasí alguna vez refutó la legitimidad del festival y sus observancias (las cuales ocupan gran cantidad de folios dentro del Talmud y en los cuales están citados repetidas veces los colegas y discípulos de Rabi Iehuda)

¿Podemos pensar entonces que Rabi Iehuda Hanasí omitió esta información con el objetivo de demostrar su desacuerdo para con los Hashmoneos? Sin importar cualesquiera fueran sus sentimientos sobre el tema ¡aún así debemos instruirnos sobre las leyes de Janucá! Puesto en palabras del Talmud, “El Rey Salomón y miles como él podrían ser anulados antes que una pequeña letra de la Torá fuese borrada”.

Una revisión sobre la naturaleza de la Mishná y las circunstancias que rodearon su compilación, nos ofrece una simple, pero increíblemente completa, explicación sobre la ausencia de la festividad de Janucá dentro de sus páginas.

La Mishná es un resumen de la “Torá Oral” que ha sido heredada a través de las generaciones, acompañando a la “Torá Escrita” (los Cinco libros de Moshé). La Torá Oral incluye las leyes y principios a partir de los cuales se debe interpretar la Torá Escrita, las leyes encomendadas a Moshé que no fueron registradas en la Torá Escrita, las ordenanzas y observancias instituidas por cada líder de cada generación que fueron instauradas a partir de su poder de autoridad otorgado a partir de su conocimiento de Torá.

Como su nombre lo indica, la Torá Oral nunca fue escrita, sólo fue comunicada oralmente por los maestros a sus alumnos; sin embargo, fue expresamente prohibido volcar estos conocimientos a la escritura. Rabi Iehuda Hanasí dio un paso sin precedentes codificando estas leyes, porque se dio cuenta que la gran diáspora de los judíos y las mentes débiles de las generaciones siguientes, podrían hacer que la Torá Oral fuera olvidada. Fue este asunto primordial lo que le permitió violar la prohibición en contra de la publicación de la Torá Oral.

Sin embargo, esta excepción fue otorgada sólo a las porciones de la Torá Oral que estaban en peligro de ser olvidadas. Esto, explica el Maimónides, es el motivo por el cual los temas halájicos, como las leyes sobre tzitzit, tefilín y mezuzá no son mencionadas en la Mishná. Debido a que estas leyes eran bien conocidas durante el tiempo de la compilación de la Mishná. Por esto (Rabi Iehudá) no vio la necesidad de hablar sobre ellos”.

Lo mismo es cierto sobre las halajot de Mishná: sólo aquellas leyes sobre las cuales hay ambigüedad o diferencias de opinión fueron registradas. Por ejemplo, en ningún lugar la Mishná declara que debe realizarse Kidush en Shabat; más bien trata este tema a partir de los debates entre los Sabios de la corriente de Hilel y los Sabios de la corriente de Shamai, si uno debe primero hacer Kidush y luego hacer el lavado ritual de manos (como es requerido antes de cada comida), o viceversa.

Los eventos de Janucá tuvieron lugar alrededor de 300 años antes de los tiempos de Rabi Iehudá; el milagro, y el festival instituido estaba aún fresco dentro de la memoria colectiva de la nación. Debido a que no existía ningún peligro inmediato que permitiera la posibilidad de que este festival fuera olvidado, no le fue permitido a Rabi Iehudá documentar estos sucesos. Sin embargo, las leyes de Janucá fueron inscriptas varios años más tarde, cuando el Talmud fue compilado durante el siglo cinco E.C.

Basado en una respuesta del Rebe a una pregunta formulada en Iejidut (audiencia privada), 5737 (1977)

Ianki Tauber

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