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Birkat HaJodesh y Shabat Bereshit

Extraído de Nosotros en el tiempo. Rab Eliahu Kitov

El Shabat que precede a Rosh Jodesh [«comienzo de mes»], se recita una bendición especial para el nuevo mes entrante. El día [o los días] en que acaecerá Rosh Jodesh se anuncia antes del comienzo de las plegarias de Musaf. Este anuncio, junto a las plegarias que lo anteceden y lo suceden, recibe el nombre de Birkat HaJodesh, Bendición para el Nuevo Mes (Sidur, pág. 191). El Shabat en el cual sucede todo ello se denomina Shabat Mevarjím [«el Shabat en que bendecimos»].

Birkat HaJodesh, la «Bendición del Mes», se recita sólo once veces en el año [o doce, en un año hebreo de 13 meses] pues no se dice antes del comienzo del mes de Tishrei (…). Por lo tanto, la primera vez del año en que se recita es luego de las Festividades -el último Shabat del mes de Tishrei-, en honor al mes de Jeshván que se aproxima.

Esta plegaria especial se recita en Shabat porque es entonces cuando todos se encuentran reunidos en la sinagoga, incluso aquellos que no asisten habitualmente a los servicios de los días de semana. Es importante conocer con anticipación en qué día acaecerá Rosh Jodesh para saber cuándo deben recitarse las plegarias especiales que se agregan en él, y para que las mujeres se abstengan de las tareas que no realizan en Rosh Jodesh.

La bendición pública del nuevo mes también conmemora la consagración pública del mes que en la antigüedad llevaba a cabo mensualmente el Sanhedrín en Jerusalén.

Esta consagración era un acontecimiento muy relevante, acompañada de bendiciones y alabanzas a Di-s. Los Sabios ancianos del Sanhedrín y los habitantes más eminentes de Jerusalén se sentaban y aguardaban el arribo de testigos que declararan haber visto la luna nueva. Al llegar estos, eran examinados minusciosamente, y si sus testimonios coincidían y reunían los requisitos necesarios, el beit din (Tribunal) anunciaba: «¡Consagrado es el mes, consagrado!» Luego recitaban tres bendiciones sobre una copa de vino: la del vino (boré prí hagáfen), otra de agradecimiento a Di-s por habernos revelado los principios sobre los que se basa nuestro calendario («Bendito eres Tú, Di-s nuestro Señor, rey del universo, quien reveló el secreto de la renovación de la luna, enseñó e instruyó acerca de tiempos nuevos y días festivos, designó hombres de entendimiento que dispusieran las épocas… Bendito eres Tú, Di-s, quien santifica a Israel y a los comienzos del mes»).

Al concluir esta bendición, exclamaba: «¡Alabad a Di s pues El es bueno!» Luego, una tercera implorando la pronta llegada del Profeta Eliahu con el Mashíaj y el regocijo de Israel («El Profeta Eliahu pronto vendrá a nosotros, el Rey Mashíaj florecerá en nuestros días; como este día, en Jerusalén todos nos regocijaremos con la construcción del Beit HaMikdash. Multiplíquense los días festivos en Israel, multiplíquense los estudiantes de la Torá en Israel. Consagrado es el mes, consagrado… consagrado en la Torá, consagrado en la ley, consagrado en los planos superiores, consagrado en los planos inferiores, consagrado. Bendito eres Tú, Di s, consagrado en Tzión, consagrado en Jerusalén, consagrado en todo Israel, consagrado en boca de nuestros maestros, consagrado en el concilio»). Al concluir esta bendición, exclamaba: «¡Alabad a Di s pues El es bueno!»

Dado que la mitzvá de la Santificación de los Nuevos Meses fue la primera que recibió el pueblo de Israel al ser liberado de la esclavitud en Egipto, y en razón de que la celebración de todas las Festividades y el cumplimiento de las mitzvot ligadas a ellas depen den del cálculo del calendario, el Sanhedrín cumplía esta mitzvá con un profundo sentimiento de gratitud, alabanza y bendiciones.

En algunas comunidades es costumbre recitar todo el Libro de Salmos en la mañana, antes de las plegarias de Shajarit.

Corresponde saber con precisión el momento exacto en que aparecerá la Luna Nueva [molad – «el nacimiento»] antes de recitar Birkat HaJodesh. Por lo tanto, es costumbre anunciarlo antes de comenzar la plegaria.

En Shabat Mevarjím no se recita la plegaria de El Malé Rajamím por las almas de los difuntos, ni tampoco Av HaRajamím antes de Ashréi (Sidur, pág. 191), pues se considera un día especialmente alegre. Sin embargo, en los Shabat Mevarjím durante la cuenta del omer [es decir, los anteriores a los meses de Iyar y Siván] y antes del mes de Av, algunos acostumbran a decir Av HaRajamím debido al espíritu de dolor y aflicción que predomina en esos tiempos. Según otras autoridades, el único Shabat Mevarjím en que se dice Av HaRajamím es el que antecede al mes de Siván, y esa es la costumbre en Jabad. De acuerdo a la costumbre del Gaón de Vilna, Av HaRajamím se omite en todos los Shabat Mevarjím salvo el del mes de Av.

SHABAT BERESHIT

El primer Shabat luego de la Festividad de Sucot recibe el nombre de Shabat Bereshit pues en él se lee parshat Bereshit, la primera sección de la Torá.

En las comunidades ashkenazíes es costumbre que luego de Minjá de Shabat se comienza a recitar el salmo Barjí Nafshí («Bendice, alma mía… «, Salmo 104) y los quince salmos que comienzan con Shir HaMaalot («Canción de las Ascensiones», ibíd. 120 134). Estos se dicen durante todo el invierno boreal hasta Shabat HaGadol, el Shabat anterior a Pesaj.

La relación entre Barjí Nafshí y Shabat Bereshit es que en la sección de Bereshit se relata la creación del mundo, y este salmo describe las maravillas de la Creación. También los quince salmos de Shir HaMaalot reflejan este tema. Los Sabios dijeron:

Cuando David cavó los cimientos para el altar, se encontró con el abismo y éste amenazaba ascender e inundar al mundo. Entonces escribió el Sagrado Nombre de Di s y lo arrojó en él haciéndolo retroceder 16000 amot -unos 8000 mts.- y quedó sellado. Cuando David vio que el abismo había descendido demasiado, dijo: «Cuanto más cerca esté de la superficie, mejor regará la tierra». Recitó entonces los quince salmos de Shir HaMaalot y lo hizo ascender 15000 amot -unos 7500 mts.-quedando a 1000 amot de la superficie. De esta forma, estos salmos resultaron un medio de subsistencia para todo el mundo, pues sin ellos no habría agua y todos morirían de sed (Talmud, Sucá 53a).

Ciertamente, correspondería recitarlos durante el año entero, ya que el Shabat conmemora la obra de la Creación. Sin embargo, en el verano boreal, son reemplazados por Pirkéi Avot (Etica de Nuestros Padres; Sidur, pág. 211 y ss.). Por lo tanto, se recitan desde Shabat Bereshit y durante todo el invierno [boreal].

Rab Eliahu Kitov

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