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Birkat Hajamá [La bendición del Sol]

Extraído de Nosotros y el tiempo. Por el Rab Eliahu Kitov

Birkat HaJamá puede ser recitado únicamente en Nisán; sin embargo, no se recita todos los años, sino cada veintiocho años, al comienzo del nuevo ciclo solar, la tekufá [como explicaremos más adelante].

Nuestro Sabios enseñaron: «Quien ve el sol en [el comienzo de] su ciclo, la luna en su esplendor, los astros en sus órbitas, y las constelaciones en su respectivo orden, debe decir: Bendito Quien restablece la obra de la Creación. ¿Y cuándo [se encuentra el sol en el comienzo de su ciclo]? Abaié dijo: cada 28 años» (Talmud, Berajot 59b).

Sin embargo, hoy en día acostumbramos a recitar esta brajá solamente cuando el sol comienza su nuevo ciclo y no en los demás casos, puesto que su ciclo es fijo y puede ser conocido por cualquier persona, mientras que los movimientos de la luna, los astros y las constelaciones los conocen sólo los expertos y no el común de la gente.

Maimónides escribe (Leyes de Berajot 10:18): «Cuando el sol se encuentra en su tekufá en Nisán, al comienzo del ciclo de veintiocho años -y ésta ocurre al comienzo de la noche del martes-, al ver el sol en la mañana del miércoles se debe recitar la siguiente bendición: Bendito eres Tú, Di-s nuestro Señor, Rey del universo, que restablece la obra de la Creación».

Esta brajá debe ser dicha luego de que el sol ha salido y puede divisarse su disco completo, mas no cuando sus rayos apenas comienzan a despuntar sobre el horizonte.

El tiempo para el recitado de esta bendición se extiende hasta la tercera hora del día. Sin embargo, si uno no pudo recitarla en ese lapso, puede hacerlo hasta el mediodía. No obstante, algunas autoridades sostienen que sólo puede ser recitada hasta la tercera hora, y pasado este tiempo se debe decir únicamente: «Bendito Quien restablece la obra de la Creación» [omitiendo el Nombre y Reinado de Di-s].

Si el sol se encuentra oculto por nubes existe discrepancia de opiniones entre las autoridades rabínicas respecto de si se debe recitar la brajá o no. De acuerdo al Jatám Sofer, si puede observarse el rastro del sol entre las nubes se debe decir la bendición completa, pero si no se ve en absoluto, no se recita.

Preferiblemente esta bendición debe ser recitada junto a la mayor cantidad de personas posible. Pero si se teme que por esperar a que se congreguen las personas el sol pueda verse ocultado por las nubes, debe recitarse en forma individual.

Las mujeres no recitan esta brajá. Algunos Sabios explican que ello se debe a que en la época del Profeta Jeremías las mujeres solían ofrecer incienso al «rey de los cielos» y de recitar ellas esta bendición podría parecer que también en el presente continúan con la práctica de rendir homenaje al sol.

En la noche anterior se acostumbra hacer un anuncio público recordando a la gente que debe levantarse temprano para orar con el amanecer –vatikín– y recitar Birkat HaJamá. Una vez culminada la plegaria de Shajarit, la congregación toda sale al aire libre y recita esta bendición con gran alegría y júbilo. La misma se acompaña con salmos y poemas litúrgicos que se recitan antes y después, y el servicio se completa recitando una plegaria especial de agradecimiento a Di-s por habernos dado vida.

El ciclo solar

Aunque comúnmente se dice que desde nuestro sitio de observación, la Tierra, el sol «sale» por el este y «se pone» por el oeste, todo aquel que haya observado realmente la salida y puesta del sol sabe que estos lugares varían de acuerdo a la época del año. En tekufat Tamuz [el solsticio de verano], la salida y puesta del sol se encuentran en su punto norte máximo (trópico de Cáncer); desde tekufat Tamuz hasta tekufat Tevet [el solsticio de invierno], el sol sale y se pone un poco más hacia el sur (trópico de Capricornio) cada día; mientras que desde tekufat Tevet hasta tekufat Tamuz la salida y puesta del sol se mueven hacia el norte. El punto medio del trayecto del sol hacia el sur es tekufat Tishrei [el equinoccio de otoño], y el punto medio de su trayecto hacia el norte es tekufat Nisán [el equinoccio de primavera]. El intervalo entre una fase de este ciclo y la fase correspondiente del siguiente -por ejemplo, entre una tekufat Nisán y la próxima- constituye, por supuesto, el año solar de [aproximadamente] 365 días y 6 horas, que representan 52 semanas completas, y un día y cuarto adicional.

Debido al día y cuarto adicional, el momento de las tekufot se modifica de año en año. Por ejemplo, si en un año determinado tekufat Nisán -no el día entero del equinoccio, sino el momento exacto en que el sol se encuentra en el medio de su trayectoria hacia el norte- tiene lugar al mediodía del domingo, al año siguiente ello ocurrirá a las 6 de la tarde del lunes, y al siguiente en la medianoche del martes, y así sucesivamente. Si cada año tenemos un sobrante de 30 horas (1 día y 6 horas) es fácil calcular que luego de 28 años, las tekufot habrán avanzado exactamente 35 días (28 años x 30 horas [= 840 horas] / 24 = 35), es decir, cinco semanas completas, y tendrán lugar a la misma hora y día de la semana que en el primer año.

En el Talmud (Rosh HaShaná 10b) existe una controversia respecto de si la Creación ocurrió en el mes de Nisán o en el de Tishrei, y la halajá de recitar la bendición del sol en Nisán se basa en la opinión de Rabí Iehoshúa, quien sostiene que la Creación tuvo lugar en Nisán. Sin embargo, todos los Sabios concuerdan en que el sol fue colocado en el firmamento, durante el Génesis, en la primera hora de la noche del cuarto día de la semana [martes por la noche] y no brilló sobre la Tierra de Israel sino luego de 12 horas, al comenzar el período diurno del miércoles. Según Rabí Iehoshúa, esa fue la primera tekufat Nisán; de modo que cada 28 años a partir de entonces, en la primera hora de la noche del miércoles [que en la tradición judía precede al día miércoles] el sol se encuentra exactamente en el mismo lugar en que fue colocado al ser creado, desde donde vuelve a comenzar un nuevo ciclo, y como brilló sobre la Tierra de Israel recién 12 horas más tarde, en la mañana del miércoles, es entonces cuando recitamos su bendición –Birkat HaJamá-.

El comienzo del ciclo solar siempre tiene lugar en el mes de Nisán, y en el mismo día de la semana [martes por la noche], aunque no siempre en el mismo día del mes. A veces ocurre al principio del mes, otras en la mitad, y otras hacia el final del mes. Sólo una vez cada 541 años el ciclo comienza en el mismo día del mes tal como ocurrió en la Creación. Sin embargo, este hecho no es relevante para la recitación del Birkat HaJamá, pues el cálculo de los días del mes depende únicamente [del ciclo] de la luna, mientras que el sol sólo determina las horas, los días y los años. Por lo tanto, una vez transcurridos 28 años, ha comenzado un nuevo ciclo solar, y es nuestro deber alabar al Creador como si hoy mismo lo hubiera creado.

El año hebreo 5769 (2009) marcará la finalización de 206 ciclos solares, y en el mes de Nisán de ese año tendremos una vez más el privilegio de recitar esta bendición. Aunque 206 veces 28 es igual a 5768, nuestros Sabios explicaron que el orden natural del mundo fue suspendido durante el año en que tuvo lugar el Diluvio.

Rab Eliahu Kitov

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