Festejando
Succot
Sucot y su signifcado
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Al Amparo de la Fe

Extraído de Nosotros y el tiempo de Rab Eliahu Kitov

La conducta de los demás pueblos difiere de la del pueblo de Israel. Los otros pueblos se sienten protegidos cuando residen bajo su propio techo, y sienten temor al abandonar la seguridad de sus hogares. Por el contrario, los Hijos de Israel se inquietan cuando residen dentro de sus casas, bajo la protección de sus propios techos, pues temen caer en la altanería y olvidar a Di-s. Pero cuando llega Sucot y abandonan el confort de sus hogares para morar bajo el resguardo de la Sucá, es entonces que se sienten seguros. Sus corazones se llenan de aliento y regocijo, pues no se encuentran amparados por la protección de sus propios techos, sino por la fe y la confianza en Di-s. Para aquel que se cobija a la sombra de las alas de la Shejiná (Presencia Divina) nada inspira temor y por lo tanto siempre está alegre.

Esto puede compararse a una persona que se encierra en su casa por miedo a los ladrones. A pesar de la seguridad que le brindan las cerraduras de sus puertas, sigue temiendo que éstas puedan ser forzadas y los asaltantes ingresen poniendo su vida en peligro. Pero al escuchar la voz del rey que se acerca junto con su séquito, gritándole: «Sal de tu casa y ven a mí», destraba de inmediato las puertas y sale alegre para acompañarlo. Los ladrones no se atreverán a aparecer minetras el rey esté presente. La persona sigue al rey donde sea que éste la lleve, y su confianza y regocijo jamás la abandonan, ni por un instante.

La persona en esta parábola es el pueblo de Israel; la casa, sus actividades a lo largo del año; los ladrones, la «inclinación al mal» (el iétzer hará) y los medios que utiliza para destruir a la persona. El rey es el Supremo Rey de reyes, el Santo, bendito sea; su séquito son los «siete pastores fieles»: Avraham, Itzjak, Iaacov, Moshé, Aharón, Iosef y David. La voz del rey es la Festividad de Sucot que llama al pueblo de Israel y le dice: Moraréis en sucot durante siete días… (Levítico 23:42). Y, en efecto, Israel sale colmado de júbilo y entra en la Sucá, como declara el versículo: …y os regocijaréis ante Di s, vuestro Señor, durante siete días (Levítico 23:40).

Ven y observa: Con respecto a los días que los Hijos de Israel residen en sus casas durante el año, el versículo expresa: Bienaventurado el hombre que siempre teme (Proverbios 28:14). Sin embargo, en cuanto a los siete días de Sucot, el versículo declara: …y estarás plenamente alegre (Deuteronomio 16:15).

¿A qué se debe ello? Durante la Festividad de Sucot, cuando los judíos abandonan sus hogares para morar en un refugio pasajero a fin de conmemorar el Exodo de Egipto, todos pueden observar cómo no buscan protección bajo sus propios techos, ni bajo el sol, la tierra o los ángeles, sino solamente bajo el amparo de Quien habló e hizo que el mundo existiera.

Por este motivo, la Sucá es denominada por nuestros Sabios: «refugio de fe». Pues constituye el refugio de protección que brota de la fe y la confianza en Di-s, y todo judío puede ser merecedor de este amparo morando en la Sucá.

Los excelsos invitados
En el santo Zohar (el principal libro de la Cabalá) está escrito: Cuando el pueblo de Israel sale de sus casas e ingresa en la Sucá por amor a Di-s, se hace meritorio de recibir la Presencia Divina allí, y los siete pastores fieles descienden del Gan Edén (Paraíso) y entran en la Sucá como sus huéspedes.

Estos siete excelsos invitados [los ushpizín ilaín] son: Avraham, Itzjak, Iaacov, Iosef, Moshé, Aharón y David. [Algunos textos, por razones cabalísticas, colocan a Moshé y Aharón antes de Iosef]. Los ushpizín moran junto con el pueblo de Israel en sus sucot durante los siete días de la Festividad, y cada día, uno de ellos encabeza a los demás seis dentro de la Sucá.
– El primer día, Avraham Avínu ingresa primero, seguido por Itzjak, Iaacov, Moshé, Aharón, Iosef y David.
– El segundo día, Itzjak Avínu ingresa primero, seguido por Avraham, Iaacov, Moshé, Aharón, Iosef y David.
– El tercer día, Iaacov Avínu ingresa primero, seguido por Avraham, Itzjak, Moshé, Aharón, Iosef y David.
– El cuarto día, Moshé Rabeinu ingresa primero, seguido por Avraham, Itzjak, Iaacov, Aharón, Iosef y David.
– El quinto día, Aharón HaKohén ingresa primero, seguido por Avraham, Itzjak, Iaacov, Moshé, Iosef y David.
– El sexto día, Iosef HaTzadík ingresa primero, seguido por Avraham, Itzjak, Iaacov, Moshé, Aharón y David.
– El séptimo día, Hoshaná Rabá, David HaMélej ingresa primero, seguido por Avraham, Itzjak, Iaacov, Moshé, Aharón y Iosef.

En Jabad se dice que también hay «ushpizín jasídicos»: el Baal Shem Tov, el Predicador de Mezritch, el Alter Rebe, el Míteler Rebe, el «Tzemaj Tzedek», el Rebe Maharash y el Rebe Rashab (de una Sijá de Rabí Iosef Itzjak, el sexto Rebe).

Por lo tanto, al entrar en la Sucá, es costumbre en numerosas comunidades invitar a los ushpizín a hacer lo mismo recitando la tradicional fórmula aramea incluida en muchos libros de rezos.

Entre las comunidades sefardíes es costumbre preparar una silla especialmente ornamentada en la Sucá, sobre la cual se extiende una fina tela y se apoyan libros sagrados. El anfitrión luego expresa: «Esta es la silla de los ushpizín». También se enciende una vela en honor a los ushpizín. En Jabad no se recita texto alguno.

Rab Eliahu Kitov

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