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Los Sueños y la Profecía
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Acerca de los sueños

Extraído de El Talmud, Tratado de Berajot 2 Grupo ALEF-JOJMA – Editorial EDAF

Rav Jisda dijo: Es preferible cualquier sueño, pero no un sueño en el que la persona se ve a sí mismo en medio de un ayuno, ya no se trata de un buen sueño.

Y Rav Jisda dijo: Un sueño que no ha sido interpretado es como una carta que no ha sido leída, es decir, su contenido no puede ser considerado bueno o malo, ya que el sueño depende de su interpretación.

Y Rav Jisda dijo: Ni un sueño positivo se cumple en su totalidad, ni un sueño negativo se cumple en su totalidad.

Y Rav Jisda dijo: Un mal sueño es mejor que un buen sueño ya que lleva a la persona a reflexionar y ha modificar su camino.

Y Rav Jisda dijo: Con respecto a un mal sueño, su tristeza, es decir, la que provoca al hombre un sueño de este tipo, le basta a éste como castigo suficiente; con respecto a un buen sueño, su alegría, es decir, la alegría que provoca al hombre, le basta a éste como recompensa.

Enseñanza similar:

Rav Iosef dijo: Aun para mí, que soy ciego, un buen sueño se anula por su alegría, es decir, la alegría que me provoca es la recompensa y, entonces, el sueño queda anulado.

Más sobre los sueños:

Y Rav Jisda dijo: Un mal sueño es peor que un latigazo, tal como está dicho: “Y Dios ha hecho que temieran ante él” (Eclesiastés 3:14). Y dijo sobre este versículo Raba bar bar Jana en el nombre de Rabí Iojanán: Esto se refiere a un mal sueño.

Más sobre los sueños:

Encontramos en el libro del profeta Jeremías la siguiente afirmación: “El profeta que tiene un sueño, cuenta un sueño; pero el que tiene Mi palabra, habla Mi palabra de verdad. ¿Cómo puede compararse la paja con el trigo? Así dice El Eterno” (23:28). ¿Y qué tienen de relevantes la paja y el trigo en un sueño? Antes bien, Rabí Iojanán dijo en el nombre de Rabí Shimon ben Iojai: Así como es imposible hallar trigo sin paja, así también es imposible tener un sueño sin asuntos vanos.

Otra enseñanza:

Rabí Berejia dijo: Un sueño, aunque parte de él se cumple, en su totalidad no se cumple.

Pregunta:

¿De dónde aprendemos esta enseñanza?

Respuesta:

De José, porque está escrito: “Y he aquí el sol y la luna y once estrellas se inclinaban ante mí” (Génesis 37:9), es decir, su padre, su madre, y sus once hermanos. (55b) Y, sin embargo, en aquella hora su madre no estaba viva.

Más acerca de José:

Rabí Levi dijo: Siempre una persona debe esperar el cumplimiento de un buen sueño incluso durante veintidós años. ¿De dónde se aprende? De los sueños de José, que no se cumplieron sino veintidós años después. Porque está escrito al momento de soñar: “Estas son las crónicas de Jacob: José a la edad de diecisiete años…” (Génesis 37:2). Y está escrito después, acerca del momento en el que José interpreta los sueños del Faraón: “Y José tenía treinta años cuando se halló frente al Faraón…” (Génesis 41:46). ¿Cuántos años hay desde diecisiete hasta treinta? Trece años. Y siete años de abundancia y dos años de hambruna, he aquí veintidós años hasta que sus sueños se cumplieron.

Más sobre los sueños:

Rav Huna dijo: A una buena persona no se le muestra un buen sueño sino una malo, para que se preocupe, no transgreda, y que la tristeza que el mismo le produce le sirva de expiación; y a una mala persona no se le muestra un mal sueño sino uno bueno, para que se alegre vanamente.

 

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