Energía de los meses
La energía del mes de Jeshvan
La energia del mes de Jeshvan/Escorpio
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8) ¿Qué tal renovarnos?

Por Ruth Shira
ruthshira@tora.org.ar

El pasado domingo y lunes festejamos rosh jodesh jeshvan, una nueva luna. De hecho, la misma palabra hebrea para mes jodesh, comparte raíz con la palabra jadash nuevo, lo que nos sugiere que la energía del tiempo se renueva con cada aparición de la luna.
En las tefilot de este día especial agregamos el párrafo de Iaalé VeIavó («que ascienda, venga y llegue… «) tanto en la amida de shajarit, minjá y arvit cómo en la Bendición para Después de la Comida, también medio Halel, y la tefila adicional de Musaf. Todo dando cuenta de la calidad especial de este día que lo acerca al Shabat y las festividades.

La santificación de la luna es nuestra preciada primera mitzva [precepto], concedida a partir de la salida de Egipto, y como tal contiene en su esencia el misterio de la libertad espiritual, la clave de la salida de las limitaciones presentes en Mitzraim [egipto].

Así describe el Rab Eliahu Kitov en Nosotros en el tiempo la importancia de la renovación implícita en este primer precepto:

«…Esta capacidad de renovación es exclusiva del pueblo de Israel y ella lo distingue de todas las demás naciones. Por este motivo les fue concedido el mes lunar, que representa la renovación constante: para que lo bendigan, siempre se guíen por él, y sean bendecidos con esta cualidad. Aunque su luz parezca totalmente ausente, Israel ha sido bendecida con la capacidad perpetua de renovación.

En esta característica única radica el secreto de la existencia y eternidad del pueblo judío. Las demás naciones escalaron a la cumbre de la historia, y una vez alcanzada la cúspide, cayeron y desaparecieron para nunca volver a levantarse.
Israel es diferente. Durante quince generaciones -desde Avraham hasta Salomón- ascendió. Durante quince generaciones -desde Rejavám hasta Tzidkiahu-, descendió, llegando hasta el escalón más bajo. Sus enemigos levantaron enardecidos sus cabezas y declararon: Destruyámoslos para que no sean nación ni haya más memoria del nombre de Israel (Salmos 83:5). Parecía como si la luz de Israel se hubiera extinguido. ¡Pero, un momento! Israel volvió a surgir, como la luna que vuelve a aparecer al comienzo del nuevo mes. La luz de Israel vuelve a brillar. Brilla en su exilio. Brilla en su tierra, y se renueva eternamente. Aun cuando está oculta, jamás se extingue.
Este mes será para vosotros: esta renovación es vuestra fuerza y vuestra gloria por siempre…»

Y agrega en relación a las mujeres:

«…es mitzvá distinguir el día de Rosh Jodesh de los demás días del mes, honrándolo con una comida especial, vistiendo ropas más finas y mostrando que este día posee mayor santidad que los días de semana regulares.
Esta mitzvá incumbe más a las mujeres que a los hombres, y ellas acostumbran abstenerse de todo tipo de trabajo en Rosh Jodesh, excepto el imprescindible. Así, no tejen, no bordan, no lavan ropa ni cosen en Rosh Jodesh…»

Hasta aquí algunas características de este día tan importante dentro de nuestro calendario.
Parecería quedar claro que la energía del tiempo se renueva y nos invita a renovarnos, la pregunta aquí es: Nosotros, ¿Dónde estamos? Ahora paso a relatarles una escena real de la vida cotidiana, un llamado de atención, por lo menos en lo que a mí concierne:

Domingo a la mañana, me encuentro en la calle con algunas vecinas en uno de los barrios religiosos de Jerusalén, saludo con un «jodesh tov u’meboraj», conversamos unas palabras y cuando voy a seguir mi camino una de las mujeres me pregunta: ¿Es que hoy es rosh jodesh? Si, le contesto, y mañana también…aun hay chance!
Sigo mi camino, suspiro, me duele la oportunidad perdida como si fuera propia.

No es azar que las mujeres tengamos una participación mas especial en esta mitzva, el movimiento lunar es femenino por naturaleza, quiero decir, no nos resulta lejano, al contrario, es muy natural, nos sienta bien, natural. Vale decir, si nosotras no aprovechamos esta oportunidad y no nos conectamos con la fuerza de renovación, entonces sencillamente estábamos ‘viendo otro canal» y por consecuencia desperdiciando el koaj [fuerza] especial que HaKadosh Baruj Hú nos otorgó distinguiéndonos del resto de las naciones del mundo.

Ey! Mujeres [y también hombres por supuesto] despertemos, el poder individual y colectivo de Israel esta en nuestra conexión con D-os a través de las mitzvot [preceptos y las tefilot [plegarias]. Nos fueron concedidos dones, oportunidades preciosas, perlas en el tiempo para alinearnos con la Fuerza y la santidad que de él proviene y así cumplir con nuestra misión; no los desaprovechemos!

Aun hay chances.

Ruth Shira

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