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Aprehendiendo las sefirot
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8) Jojmá y Biná…tan opuestos como inseparables

Extraído de “Anatomía del Alma” escrito por Por Jaim Kramer Con Abraham Sutton . Traducido al Español por Guillermo Beilinso

Enseña el Ari que Jojmá y Biná son inseparables. Estos atributos son llamados dos amigos que nunca se separan (Zohar III, 4a) y son paralelos al cerebro, dividido en los hemisferios derecho e izquierdo. Aunque cada uno posee su propia identidad, ellos nunca se separan. Como hemos visto, Jojmá representa una sabiduría indiferenciada, el hemisferio derecho no verbal, mientras que Biná es la manifestación de esa sabiduría, el hemisferio izquierdo verbal. El Sefer Ietzirá (1:4) dice, Comprende con Sabiduría y sé Sabio con Comprensión, significando que para alcanzar los niveles más altos de percepción de Dios, Jojmá y Biná deben ser utilizadas en conjunto.

Alternativamente, Jojmá y Biná corresponden respectivamente al cerebro, que controla el proceso de pensamiento y al cerebelo que es responsable de la coordinación muscular y del equilibrio del cuerpo. En este sentido, Jojmá representa el intelecto general del hombre, la capacidad de dominar un tema y de integrar sus principios fundamentales dentro de su proceso mental. Biná indica la capacidad de dirigir el cuerpo basado en las órdenes de la mente. Esto se logra a través de la capacidad de la mente para derivar información adicional de los datos ya recibidos. Para poder buscar la espiritualidad, la persona necesita de ambos.

Para ilustrar esto, en el nivel de Jojmá, cada ser humano sabe que existe un Dios. Incluso aquellos que no buscan a Dios poseen un reconocimiento latente de El. Incluso el autodenominado ateo posee un profundo sentido de Dios, si bien oculto. Biná dirige la lucha para comprender y desarrollar este conocimiento latente. Sin Biná, Jojmá no cumple ningún propósito.

La relación entre Jojmá y Biná también se encuentra expresada en la Kabalá en términos de masculino y femenino. Para la formación de un ser humano, el hombre aporta el esperma mientras que la mujer lo retiene en el útero durante nueve meses hasta que emerge un niño completamente desarrollado. De la misma manera, Jojmá toma la forma de una serie de hechos que pueden ser colocados dentro del útero de Biná para ser desarrollados y transformados en una estructura lógica completa. Vemos así que la fuerza creadora de lo masculino puede llegar a fructificar sólo cuando es recibida, canalizada y procesada dentro del útero femenino. Esto es consistente con la relación entre una Sefirá y un Partzuf . La Sefirá de Jojmá corresponde al Partzuf de Aba [Padre], mientras que Biná corresponde a Ima [Madre]).

En otro sentido, Jojmá alude al pasado, mientras que Biná se refiere al futuro. Esto puede verse en las palabras hebreas para masculino y femenino. La palabra hebrea para masculino es ZaJoR , que está compuesta por las mismas consonantes que ZoJeR (recordar). Femenino en hebreo es NeKeVá , que contiene las mismas consonantes que NiKeV (agujerear; penetrar). De modo que lo masculino recuerda el pasado, mientras que lo femenino penetra en el futuro. Tanto Jojmá como el pasado pueden ser explicados en términos de la información que tenemos.
El futuro, por otro lado, existe sólo en nuestras proyecciones imaginarias, que son producto de Biná. Debemos por tanto emplear nuestra Biná para poder ver allí.

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