7) Hacia el objetivo, cada paso cuenta
Extraído de El Calendario Cabalistico . Mes de Abril. por Ben Itzjak
El Maharal de Praga, en su obra Netivot Olam, determina que el valor numérico del mes de iyar equivale al valor numérico del término hebreo «erej»: longitud […] la afirmación del sabio pensador está muy lejos de ser casual. Su enseñanza busca sugerir lecciones muy profundas, reservadas solo para aquellos que se empeñan en develarlas y descubrirlas.
Cuando el Maharal señala la coincidencia del valor numérico de términos aparentemente desconectados y distantes, no hace más que sugerir la coincidencia energética del concepto de longitud con la esencia del mes de iyar .
Intentemos aclarar tal relación.
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De acuerdo al pensamiento y la sabiduría mística, toda línea longitudinal señala la distancia entre dos puntos determinados. No se trata de una retahíla de puntos que comienza en alguna parte casual y termina en otra parte, también casual. Muy por el contrario, existe un punto de partida y un objetivo perfectamente determinados, unidos entre sí por una línea. La línea simplemente enfatiza la relación esencial existente.
Cuando los sabios relacionan al mes de iyar con el concepto de longitud buscan enseñarnos que la esencia del mes es unir y conectar dos puntos distantes: el primero de los cuales marca el inicio y el segundo el objetivo.
Mas, basándose en el calendario hebreo o en la historia bíblica ¿cabe relacionar el mes de iyar con el concepto de unión y conexión de dos puntos determinados, relacionados íntimamente entre sí aunque distantes?
Continuemos.
La cuenta del Omer
La palabra hebrea «omer» alude a la gavilla de granos de la cosecha de cebada que el pueblo entregaba al sacerdote para ser ofrecidos después del primer día de la fiesta de Pesaj.
«El Eterno habló a Moisés, diciendo: «Háblales a los Hijos de Israel y diles: cuando entréis a la Tierra que doy y recolectéis su cosecha, traeréis un omer de vuestra primera cosecha al sacerdote. él agitará el omer ante El Eterno para hallar gracia para vosotros; al día siguiente del primer día de descanso lo agitará el sacerdote. Es un decreto eterno por vuestras generaciones en todos vuestros lugares de residencia. Contaréis para vosotros, desde el día siguiente del primer día de descanso, siete semanas; éstas serán completas y ofreceréis una nueva ofrenda vegetal a El Eterno».»
LEVíTICO 23
Antes de haber traído el omer para este propósito, estaba prohibido comer el producto de la nueva cosecha. Por consiguiente, desde el 16 de nisán y hasta que las ofrendas puedan ser traídas nuevamente, la ley bíblica prescribe contar siete semanas completas. El día 50 es celebrado como la fiesta de Shavuot, la fiesta de las Semanas, momento de la entrega de la Torá a Moisés en el Monte Sinaí.
En resumen: uno de los preceptos bíblicos señala la obligación de contar siete semanas entre la Salida de Egipto y la Entrega de la Torá en el Monte Sinaí.
Siete semanas, cuarenta y nueve días.
Y si bien estos días de cuenta son aprehendidos como una estructura temporal individual, con leyes y características propias, resulta evidente que los mismos comienzan con la liberación de Egipto y buscan alcanzar las alturas del Sinaí.
Contar: la aspiración por alcanzar un objetivo lejano, un punto de partida, una meta y una línea temporal que los separa y que los une.
El mismo Creador, al elegir a Moisés como enviado ante el faraón, lo tranquiliza anunciándole el recorrido de su liderazgo, marcado por dos puntos principales:
«Moisés le dijo al Creador: «¿Quién soy yo para ir con el Faraón y sacar a los Hijos de Israel de Egipto?».
«Y él dijo: «Pues estaré junto a ti y ésta es tu señal de que te he enviado: cuando saques al pueblo de Egipto servirás al Creador sobre esta montaña»».
éXODO 3
Si consideramos que la liberación de Egipto sucedió en la mitad del mes de nisán -el primer mes- y que Moisés recibió la Gran Sabiduría el día seis de siván -el tercer mes- descubrimos entonces que el único mes comprendido por completo en esta cuenta es el mes de iyar .
iyar , el segundo mes lunar, sirve como puente entre el primer mes, nisán, y el tercer mes, siván.
Entre la Salida de Egipto y la entrega de la Torá.
La letra del mes
Recordemos conceptos aprendidos y refresquemos la memoria:
Iehuda Halevi (1086-1167), el gran poeta español reconocido por las máximas autoridades de la Real Academia Española como el lírico más notable de cuantos florecieron desde Prudencio hasta Dante y como uno de los precursores de la novela en España, en su Argumentación y defensa de una religión menospreciada, el famoso Cuzarí, se refiere al aspecto místico de las letras del abecedario hebreo:
«[El Libro de la Creación] divide las veintidós letras del abecedario hebreo en tres grupos: tres madres, siete dobles, y doce simples. Tres madres: la letra alef, la letra mem, la letra shin, misterio grande, maravilloso y oculto, de donde proceden el aire, el agua y el fuego, con los cuales es creado absolutamente todo. Compara y establece la proporción de estas letras con la del mundo grande y el mundo pequeño que es el hombre, y en el orden del tiempo. Lo cual enseña que el orden es uno, y uno el ordenador: Dios. Reconocerás la conformidad de las letras con las cosas creadas, que observan un orden [y un paralelismo] en el mundo, en el hombre, y en el año.
En pocas palabras Iehuda Halevi nos resume la enseñanza más profunda de los sabios místicos que enfatizan que las doce letras simples del abecedario hebreo respetan un paralelismo estricto y esencial con los doce meses del año. El tiempo marcha de la mano de las letras.
En nuestro caso en particular la letra correspondiente al mes de iyar es la letra hebrea vav.
En la gramática hebrea la letra vav sirve para conectar conceptos separados. Por ejemplo, tal como la letra y sirve para expresar la unión de dos palabras -la mesa y la silla, Juan y Pedro- de igual modo la letra vav une y conecta.
No es casual entonces que los textos de sabiduría mística establezcan una relación estricta entre el mes de iyar y la letra vav.
Ambos conectan, unen y establecen relación entre un punto inicial y un objetivo.
Traduzcamos a nuestro idioma la enseñanza mística: la Salida de Egipto y la entrega de la Gran Sabiduría en el Monte Sinaí están separadas entre sí no solamente por una distancia física o geográfica. Lo que separa al mes de nisán -primer mes- del mes de siván –tercer mes- no es nada más que una suma casual de días, el segundo mes: iyar . Muy por el contrario, si una vez que salimos de Egipto nuestro objetivo es alcanzar las alturas del Sinaí, entonces estamos obligados a entender a fondo el camino que debemos recorrer, senda resumida en la esencia particular de iyar .
Ben Itzjak
