Ascendiendo
Aprehendiendo las sefirot
+100%-

6) Jojmá y Biná: Alcanzar un intelecto fiel [6.2]

Extraído de “Anatomía del Alma” escrito por Por Jaim Kramer Con Abraham Sutton . Traducido al Español por Guillermo Beilinson

Se dice que Jojmá y Biná corresponden al intelecto, aquello que conocemos y comprendemos. Keter, por otro lado, corresponde a la fe no a una fe sin mente, sino a una fe que incluye y a la vez trasciende el intelecto.

El Intelecto de Dios es Infinito; el nuestro no. No importa cuán alto podamos ascender en la escala espiritual, siempre quedarán niveles superiores que aún no hemos ni siquiera comenzado a entrever. El intelecto humano puede compararse a la mente de un niño que aprende constantemente a través de sus maestros, de libros o de las experiencias de la vida. Al crecer, comprenderá más; y al mismo tiempo tomará fuerzas del conocimiento que ha obtenido y ello lo llevará a aprender más aún.
Cada nuevo descubrimiento le abrirá nuevos y vastos horizontes. Comprenderá cuánto más hay aún por conocer, mucho más que lo que pensó en un comienzo.
Siempre quedarán campos enteros de conocimiento totalmente desconocidos para él; siempre niveles superiores de sabiduría que aún no ha alcanzado.
Esto es una lección de humildad.

Nosotros somos este niño. Antes de abalanzarnos como el proverbial elefante en la tienda de porcelana, primero debemos alcanzar la humildad de reconocer nuestras limitaciones. Si bien es verdad que nuestro deseo es obtener los más altos niveles de comprensión espiritual, no podemos basarnos solamente en nuestros propios e incipientes intelectos para llegar allí. Debemos desarrollar un saludable respeto por nuestros maestros, poniendo nuestra fe en aquellos que son más sabios que nosotros. Por sobre todo, debemos tener fe en el hecho de que existe un Dios Cuyo Intelecto trasciende infinitamente el nuestro. Esta fe nos llevará por sí misma hacia los niveles más elevados del intelecto. Y también generará en nosotros la humildad necesaria para no avanzar demasiado rápido en nuestra búsqueda, a no ir demasiado lejos.

Enseña el Rebe Najmán:

El judío debe siempre concentrarse en la sabiduría más elevada y en el intelecto inmanente que se halla en todas las cosas. Debe unirse a ese intelecto de modo que éste pueda iluminar su propio intelecto.
De esta manera, será capaz de acercarse al Santo, bendito sea, a través de cualquier objeto. Pues el intelecto inmanente es una gran luz que brilla constantemente para la persona. Así está escrito (Eclesiastés 8:1) , La sabiduría hace brillar el rostro de la persona
(Likutey Moharán I, 1:2) .

La cita anterior proviene de la primera lección del Likutey Moharán , el magnum opus del Rabí Najmán. Esta lección trata sobre la importancia de desarrollar el intelecto en toda su capacidad. Buscando la sabiduría, uno puede ascender al nivel del alma denominado Jaiá , el más alto y profundo nivel de Jojmá , haciendo descender la Esencia de Vida hacia la propia vida de la persona.

El Rebe Najmán explica este fenómeno comparando la mente con la luz del sol, la brillante fuente lumínica que nos permite ver con claridad aquello que se encuentra delante nuestro y así saber cuál sendero debemos tomar en la vida. Pero, señala el Rebe, la luz del sol es extremadamente brillante, tan intensa que no podemos mirarla directamente, pues puede cegarnos. Sólo podemos mirar al sol a través de un filtro o pantalla, o mirar su luz reflejada por la luna. De la misma manera, el intelecto del hombre es una brillante luz que puede enceguecer a la persona que lo utiliza sin filtros, esto es, a aquél que trata de ser demasiado inteligente y piensa que ya sabe y conoce todo aquello que se puede conocer. Para protegernos de esta actitud, requerimos del filtro de la fe. Así como la luna refleja la luz del sol, la fe refleja la luz del intelecto. Este filtro de la fe consiste de hecho en saber que existe un intelecto superior.
Sabiendo esto, nadie será tan arrogante como para pensar que conoce todo lo que pueda conocerse. Entonces, dado que uno no puede comprender este intelecto, tal como uno no puede mirar el sol, se apoyará entonces en la misma fe que le dará la confianza para continuar ganando más conocimiento.

Todos, no importa cuán seguros puedan parecer, se enfrentan siempre a las dudas. La gente se encuentra asediada por todo tipo de preguntas y de pensamientos confusos. El intelecto no siempre puede ver más allá del torbellino de la vida. Por el contrario, hay muchas instancias en las que el sol, es decir la capacidad de tomar una decisión, está oculto y prevalece la oscuridad. Uno simplemente no puede ver cómo salir del problema. Es la luz reflejada, nuestra fe en la existencia de una solución, lo que nos permite salir. Esto se haya aludido en el versículo (Isaías 30:26) , La luz de la luna será como la luz del sol. Cuando la fe de la persona es fuerte, la luz de la luna aumentará y llegará a brillar tanto como la del sol. La fe guiará a la persona a través de los momentos difíciles hasta que alcance una genuina claridad el verdadero intelecto.

Pero no todo lo que se presenta como intelecto es verdadero intelecto. Existen filosofías e ideas que parecen muy impresionantes, pero que pueden alejar a la persona de Dios. Tal intelecto es llamado también luz del sol, pero la luz que refleja es la luz de la falsa creencia. Y así puede verse con frecuencia cómo la vida de la gente se arruina a causa de una falsa creencia. Con respecto a esta clase de intelecto está escrito (Isaías 24:23) , La luna se turbará y el sol tendrá vergüenza…

1 comentario
  1. Lucia Fidela Mora

    Aprendo un monton con estas enseñanzas, gracias por compartirla y estoy dispuesta a recibir mas de sus enseñanzas quiero crecer espiritualmente y adquirir mas conocimiento.de nuestro Creador.tengo un hijo con TGD O TEA (TRANSTORNO GENERALIZADO DE DESARROLLO , AUTISTA) Y ESTOS ESTUDIOS ME AYUDAN A ENTENDER LO QUE YA ME HA REVELADO .

    07/06/2018 a las 00:29

Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top