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4. Jojmá-Biná-Dáat

Extraido del Tania Completo.Conceptos Místicos en el Jasidismo por el Rabino Jacob Immanuel Schochet

Estas tres sefirot forman una tríada, abreviada como JaBaD. Análogo a ellas son las tres facultades en el intelecto humano, con los mismos nombres, Sabiduría, Entendimiento y Comprensión. Jojmá es la raíz de los atributos siguientes. Por eso se la llama Reishit (“Comienzo”). Representa la primera actividad creativa de Di-s; es el instrumento inicial de la creación Divina concreta. El Ein Sof, con la mediación de Kéter, se “inviste” en Jojmá, y allí comienza la creación. Así, está escrito: “Tú los has hecho a todos beJojmá” (Salmos 104:24) y “Di-s fundó la tierra beJojmá” (Proverbios 3:19). BeJojmá puede traducirse de dos maneras correlacionadas, ambas importantes en nuestro contexto. El primer sentido es “con”, o “por”, Jojmá; así, Jojmá es el instrumento de creación. Todo deriva de Jojmá; Jojmá es inmanente en todo (aunque en crecientes ocultamientos) y lo anima todo, como está escrito “Jojmá da vida a quien la tiene” (Eclesiastés 7:12).

El segundo sentido es “en Jojmá”. Esto significa que en Jojmá se funda la creación, y la posibilidad de todo ser adicional existe allí en potencia. Así, la palabra Jojmá se interpreta significando kóaj ma/d”m gj, el “potencial” de “qué es”. Jojmá es la semilla de creación, el principio y la primera revelación de creación. Sin embargo, es tan concentrada y comprimida que por sí misma no es captable. Por sí misma es un estado de oscuridad (mojá setimáa — el “cerebro oculto”). Entre las letras del Tetragrámaton que simbolizan todas las sefirot, Jojmá es representada por la primera, la iud/i — un pequeño punto, simple y no-descriptivo, y se la demonima “el Jardín del Edén” del que se ha dicho “ningún ojo lo ha visto”. Así, es poco lo que puede decirse de Jojmá, por lo que también es denominada áin (“nada”). El potencial de Jojmá es extraído de la oscuridad total y externalizado en Biná, la siguiente sefirá.
Esto se entenderá trazando una analogía con las facultades del intelecto humano: Jojmá se corresponde con el destello intuitivo de la iluminación intelectual: la idea original propiamente dicha. Es la idea seminal, el “pensamiento interior”, los detalles que aún no fueron diferenciados y externalizados; aún no fueron procesados y se encuentran intensamente concentrados en el destello intuitivo. Cuando se medita acerca de la idea, sus implicaciones y detalles resultarán revelados; la idea se entenderá. Los elementos individuales ocultos en el destello original entonces se externalizan y se tornan manifiestos en la mente. Esta es la facultad y el estado de Biná (entendimiento).

Biná es realmente la expansión y elucidación de Jojmá, y ésta “se vuelve sabida únicamente mediante Biná”. La definición estándar de la facultad de Biná es “Entender o deducir una cuestión de otra”. Entre las letras del Tetragrámaton, Biná es representada por la hei/d. A diferencia del punto simple no-dimensional de la iud, la hei es una letra más concreta: tiene dimensiones de largo y ancho, lo que significa explicación, entendimiento y manifestación. Por lo tanto, el Zohar se refiere a las sefirot de Jojmá y Biná como “El punto (Jojmá) en el palacio (Biná)”, simbolizando el significado de estas categorías y su relación.
Sin embargo, Jojmá y Biná por sí mismos son abstractos. El concepto está allí y es claro en la mente. Pero está sólo en la mente, internamente, mientras que externamente es inaudible e invisible. Por sí mismo, en la mente, no conduce a ninguna conclusión, no está plenamente concretado. El concepto, sabiduría y entendimiento, son un poder potencial que precisa ser concretado, pero todavía no lo fue. Además, Jojmá y Biná son dos facultades separadas: el destello intuitivo del conocimiento intelectual (Jojmá) puede estar allí, y así es con el poder de deducción (Biná), el poder de comprender este destello.

Pero, ¿cómo se los une? ¿Cómo llega el “punto” a externalizarse en el “palacio”?

Estos dos estados —la unión de Jojmá con Biná, y la implementación práctica del concepto informado— se logran mediante la facultad de Dáat. Sin embargo, tal como hablamos de dos estados, efectos o “actividades” en dos niveles diferentes, del mismo modo debemos hablar de dos categorías de Dáat, o sea, Dáat en dos planos: Dáat Elión (“Dáat Superior”) y Dáat Tajtón (“Dáat Inferior”).

El significado etimológico de Dáat es “apego” o “unión”. Así, Dáat es el principio unificador que junta y combina las facultades de Jojmá y Biná. Este principio unificador se llama Dáat Elión, pues trasciende a Jojmá y Biná; es un aspecto o derivado directo de Kéter, la Voluntad Suprema que desea y procura —y en consecuencia es capaz de lograr— la unión de Jojmá y Biná. Pero producir esta unión es, por sí mismo, un medio hacia un fin adicional: implementar o aplicar y concretar el concepto de Jojmá que tomó cuerpo en Biná. El poseer sabiduría o incluso entendimiento todavía no significa que realmente será implementado y aplicado en la práctica.
El principio de sabiduría no precisa sólo ser entendido sino también sentirse. Debe canalizarse a los atributos emocionales para que estos actúen sobre él en términos de disposiciones apropiadas: procurar aquello que la sabiduría dicta que debe buscarse, y evitar aquello que la sabiduría dicta que debe evitarse. Esta profunda concentración interior en, y devoción a, la Jojmá corporizada en Biná, esta sensibilización (Hargashá), es la facultad de Dáat Tajtón. Es la plena preocupación con el concepto captado y entendido hasta lograr una intensa unión entre el intelecto y las emociones (Séjel y Midot) y llevar la idea a su lógica conclusión en la aplicación práctica. Esta facultad de Dáat Tajtón es inferior a Jojmá y Biná —y de ella se ha dicho “Si no hay Biná, no hay Dáat” (Avot 3:17)— y las sigue. Es a esta facultad de Dáat que se hace referencia comúnmente cuando el término Dáat aparece sin calificativos.

En la terminología metafórica de la Cabalá y el jasidismo, Jojmá se llama Aba (“Padre”) y Biná se llama Ima (“Madre”). En términos metafóricos, la semilla de Aba se implanta en la matriz de Ima y allí la planta rudimentaria de la semilla se desarrolla, expande y es externalizada. Dáat se llama Ben (“Hijo”), o sea, la progenie de esta unión de Jojmá y Biná. Allí, el concepto e idea original ha madurado en disposiciones correspondientes. Por lo tanto, Dáat es la esencia todo-abarcante de las Midot, las facultades emocionales o los atributos de las sefirot inferiores. Pues las Midot expresan y revelan estas disposiciones, originadas en el Séjel, en la forma de Jésed, Guevurá, Tiferet, Nétzaj, Hod, Iesod y Maljut.

Un comentario final en cuanto a lo dicho hasta acá: Al explicar estas sefirot y su interrelación como lo hemos hecho hasta aquí (y haremos en los capítulos siguientes), lo hicimos por medio de la referencia analógica con las facultades del alma del hombre: Kéter (la voluntad todo-abarcante) conduciendo a Jojmá (el destello intelectual intuitivo o seminal) que es unido por Dáat Elión a Biná (la facultad de entender) para entonces concretarse en Dáat Tajtón y establecerse en las disposiciones de las Midot. En el hombre hay, por lo tanto, una secuencia temporal, un proceso de desarrollo gradual en etapas temporalmente diferentes. Obviamente, no puede decirse lo mismo del proceso Divino. Como enfatizara Rabí Ishaiá Horowitz, la analogía es inadecuada y se quiebra por dos razones básicas:

En primer lugar, con Di-s no hay secuencia temporal; todas estas “etapas” son simultáneas al grado de que tan pronto como “surge en la Voluntad de Di-s” se ejecuta instantáneamente y no hay “antes” y “después” salvo en algún sentido sumamente sutil y cualitativo. En segundo lugar, en el hombre la ejecución de su voluntad y sabiduría es una categoría distinta, dependiente pero separada, de su voluntad y sabiduría mismas, en tanto que con Di-s son una unidad absoluta e inseparable.

Rabino Jacob Immanuel Schochet

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