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2) El fortalecimiento de la fe – Parte II

(extraído del libro “Cuerpo y Alma, por Rab Yoel Shwartz, (c) Edit. Jerusalem de México)

1.

“Hay una vida después de la muerte, afirman por primera vez los hombres de ciencia. Médicos y psiquiatras que a lo largo de varios años han analizado a enfermos que desde un punto de vista médico eran considerados como muertos y después volvieron a la vida, han descubierto puntos comunes en sus relatos que prueban, según ellos, que la muerte no implica la aniquilación total del ser humano.
“El doctor Raymond A. Mody, un médico joven que se especializa en la psiquiatría y es un psicólogo distinguido de la Universidad de Virginia, en su libro “La Vida Despuâs de la Vida” que ha sido publicado recientemente, aporta testimonios de personas que “vieron la muerte”, enfermos de gravedad o vctimas de accidentes automovilsticos que haban sido declarados como muertos, pero que sin embargo permanecieron con vida gracias a los “milagros médicos.” Los relatos de sus experiencias poseen diversas variantes, pero también contienen elementos específicos que son comunes a todos acerca de lo que les ocurrió durante las horas o los momentos de su “fallecimiento.”

En el Talmud se relata un hecho similar referido a un cierto hombre que había estado en el mundo de ultratumba y que después volvió a la vida. “Rav Yosef, el hijo de Rav Yehosha, se enfermó y su alma partió del mundo. (Cuando regresó a la vida), Abaye le dijo: “Qué fue lo que viste (en el mundo de la verdad)?” El respondió: “Ví un mundo al revés; los superiores están abajo y los inferiores están arriba.” El otro dijo: “Viste un mundo claro…!” (El otro le dijo:) “Y escuché que decían -afortunado es el que viene aquí con su estudio en su mano”” (Baba Batra 10). En el tratado Rosh HaShaná (17) se relata que Rav Huna, el hijo de Rav Yehoshúa, alcanzó el mérito de volver a la vida debido a que había sido indulgente con los demás cuando sufría un daño. En el tratado Semajot (al principio del captulo 8) está escrito: “Salen a los cementerios y examinan a los muertos hasta tres días… Ocurrió una vez que examinaron a uno, el cual después vivió veinticinco años, luego de lo cual murió.” Esto quiere decir que en esa época, que sepultaban a los muertos en cuevas, era obligatorio examinar al muerto después de la sepultura para determinar si es que había vuelto a la vida. Un hecho semejante se encuentra en “Likutei Maharil”, en donde se relata que esto mismo le sucedió al Maharil (ver las “Hagaot del Yaavetz ad loc.).

2.

“(Todos los relatos) contienen elementos especficos que son comunes a todos acerca de lo que les ocurrió durante las horas o los momentos de su “fallecimiento”: una caverna oscura, una luz intensamente brillante que había allí, un “ser” que desbordaba amor sin fin. Ese ser hablaba con ellos por medio del pensamiento. Vieron a todos sus parientes y amigos -fallecidos antes que ellos- que venían a su encuentro…
“Todos los que testimoniaron contaron que sus parientes y amigos ya fallecidos venían a su encuentro, como para conducirlos o dirigirlos. “Eran las personas que había conocido en mi vida y que habían muerto. Ví a mi abuela y a la niña que había conocido en la escuela. Contemplé claramente sus rostros y sentí su presencia muy cerca de mí. Parecían felices y todo lo que ocurría era algo alegre”.”

En lo que respecta a la luz intensa hablaremos de ella en el transcurso de nuestra exposición. El encuentro con los parientes es mencionada en varias ocasiones en el libro del Zohar. Por ejemplo, en la sección de Bereshit 18 se cuenta lo siguiente: “Cuando se cumplen los días del hombre, se le da la oportunidad de ver todo lo que no había podido ver hasta entonces… Su padre y sus parientes se encuentran con él y él los reconoce; y ellos acompañan al alma hasta el lugar que habitará.” En el Talmud (Berajot 28) se cuenta que Rab Yojanán ben Zakai antes de morir dijo a sus discpulos: “Preparad un trono para Jizkiyahu, rey de Judá.” Rashi explica: “El cual viene a mí para acompañarme.” Por otra parte, en la introducción al libro “Gesher HaJayim” se cuenta que en el momento del deceso del rabino Ticotinshky, éste señaló la silla que estaba al lado de la cama y exclamó: “Mi maestro, el rabino Shmuel Salant! Mi maestro, el rabino Shmuel Salant!”

3.

“Ellos vieron imágenes rápidas, pero claras, de sus vidas…
“El doctor Mody enfatizó que todos hablaron de un “ser de luz” que les preguntó (por medio del pensamiento) si estaban preparados para morir, así como lo que habían logrado hacer en la vida. Al doctor Mody le pareció, a partir de lo dicho por los pacientes, que puesto que esa “luz” los conocía y sabía todo acerca de ellos, no tenía objeto en sí misma, sino que su propósito era incitar el proceso de la memoria y trazar un panorama de la vida del fallecido. Todos ellos concordaron en afirmar que las “memorias” que tenían de sus vidas no tenan el significado normal de la palabra, sino que era semejante a un “filme” que tena las dimensiones de otros tiempos. Ellos contemplaron sus vidas en fragmentos relampagueantes, aunque en orden cronológico, a una velocidad inusitada. Algunos afirmaron que la vieron en colores, en tres dimensiones e incluso en movimiento. Ellos también sintieron las sensaciones particulares a cada imagen. Algunos dijeron que únicamente vieron los fragmentos más importantes, los momentos decisivos de su vida; otros contaron que vieron todo, desde los detalles más ínfimos hasta las cosas más importantes. Muchos declararon que su facultad de registro intelectual era muy poderosa, y que fueron capaces de ver, comprender y abarcar una gran cantidad de información o de pensamientos que les venían a la mente.”

El Midrash dice al respecto: “Cuando el hombre sale del mundo, todos sus actos pasan delante de él, y le dicen -“esto es lo que hiciste en tal o cual da; ciertamente reconoces esto, no?” Y el responde: “Sí, sí”” (Sifri, Haazinu, acerca del versículo bíblico “el Formador, cuyo acto es perfecto”). En otro lugar se dice: “Cuando al hombre le llega la hora de salir del mundo, el Santo, Bendito sea, se le aparece y le dice -“escribe los actos que hiciste y firma que has muerto por ellos”. Y él los escribe y los firma” (Yalkut Shimoni, Job, 247:922).
Fenómenos similares también ocurren en la vida misma. Un paracaidista cuyo paracaídas no se abrió a tiempo, contó que vio toda su vida pasar delante de éâl “como en un filme” (al final, el paracadas se abrió y él se salvó). No obstante, en los casos en que la gente llegó a un nivel más avanzado del paso de la vida al mundo espiritual, vieron las cosas con mayor detalle.

Rab Yoel Shwartz

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