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Manual de estudio de la Kabalá
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2) Comprendiendo la voluntad humana

Extraído de El canto del alma, escrito por el Rabino Iejiel Bar Lev

El concepto de “ratzón” (voluntad) posee un profundo significado dentro de la Cábala, mucho más amplio del conocido. Tomemos el ejemplo de un hombre que compra una casa cuya construcción está a punto de ser finalizada. A éste nivel lo antecedieron otros; hubo un nivel de planificación al que precedió otro nivel en el cual se pensó realizar dicha construcción, es decir, que se estableció el objetivo de la misma. Se consideró si la casa se utilizaría como vivienda privada o con algún otro fin, pero al nivel de planificación lo precedió otro: la voluntad de construir la casa. Si hacemos un orden en los niveles por los que pasó este proceso, veremos que el primer nivel es la voluntad (ratzón) de construirla, el segundo es el pensamiento de dicho plan, es decir, la reunión de todos los datos y las opciones para las que puede ser utilizada dicha construcción, y el último nivel es el de la implementación, el cual puede ser definido como la aplicación de la potencia al acto. En los niveles de “voluntad” y “pensamiento” la casa existe sólo “en potencia”, mas en su implementación se convierte dicha vivienda en realidad: “en acto”.

Si observamos a nuestro alrededor veremos que toda la realidad atravesó este mismo proceso. Cuando un hombre construye una casa, una fábrica, pavimenta una calle o efectúa tareas simples como escribir una carta o preparar una cena, existe en todo ello un cierto orden, un pasaje gradual y constante de dichos pasos: 1) la voluntad de obrar, 2) el pensamiento, que Abarca los niveles de acción y sus propósitos, 3) la realización de la idea, es decir, su implementación.

Voluntad y capacidad

Formulemos la siguiente pregunta: si un hombre realiza una acción, ¿podemos sacar a partir de la misma alguna conclusión con respecto a su capacidad? Por ejemplo, si un ingeniero construye un puente pequeño y estrecho, ¿sería correcto considerar que dicho ingeniero es incapaz de construir un puente mayor y más ancho? Por supuesto que no, porque lo más factible es que en ese caso era necesario un puente angosto y pequeño, pero si se requeriría un puente grande y amplio, sin duda podría construirlo. En otras palabras, de este hecho resulta imposible estimar la capacidad del ingeniero, pero sí accedemos a su “ratzón“, es decir, a su voluntad: el quiso o tuvo la voluntad de construir específicamente ese puente, porque, en caso contrario, no lo hubiera construido.
En todos los casos, la voluntad implica lograr un objetivo determinado, y es precisamente dicho objetivo el que a su vez limita a la voluntad. En nuestro caso el ingeniero quiso construir un puente estrecho y así lo construyó de acuerdo a este fin, aunque estuviera capacitado para hacer un puente mucho mayor.

Para resumir: a) de acuerdo con su acción podemos conocer la voluntad del individuo, b) a través de sus actos no podemos reconocer la magnitud de su potencial, c) el objetivo y el fin que desea alcanzar el ingeniero por medio de su labor son los que limitan su voluntad y su acción.

Rabino Iejiel Bar Lev

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