Ascendiendo
Aprehendiendo las sefirot
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15) Jesed: la fuerza del amor [15.4]

Extraído de “Anatomía del Alma” escrito por Por Jaim Kramer Con Abraham Sutton . Traducido al Español por Guillermo Beilinson

El amor es quizás la más poderosa de las emociones. El amor puede ser tan abrasador que nada puede interponerse en su camino. El Rey Salomón comprendió muy bien esto cuando dijo (Cantar de los Cantares 8:7), Muchas aguas no pueden extinguir el amor. Esto se debe a que el amor humano está enraizado en el Atributo Divino de Jesed (Bondad).
Debido a que Dios derrama constantemente Su bondad sobre la Creación, los sentimientos de bondad y de amor abundan siempre en el mundo.
Ellos pueden llevar al hombre hacia alturas increíbles, o hacia el más profundo de los abismos.

El amor al dinero puede llevar a una persona a poner en riesgo su propia vida o la vida de aquellos que se encuentren en su camino. La inmoralidad sexual es una perversión del amor; generalmente trae como resultado la destrucción de los hogares e hijos ilegítimos o no deseados. El amor al poder, tan frecuente en los anales de la historia, ha ocasionado guerras y derramamiento de sangre en gran escala. Por el contrario, el mismo atributo de amor, aplicado correctamente, puede construir un matrimonio saludable y un hogar cálido y comprensivo. Puede llevar a la persona a las alturas de la creatividad en beneficio de toda la humanidad.

Así, el tremendo poder del amor tanto en sus aspectos constructivos como destructivos puede explicarse mejor en el hecho de la cercanía de Jesed con Biná (Jesed se encuentra inmediatamente detrás de Biná; ver Apéndice C). Las Sefirot superiores (Keter, Jojmá y Biná, las mentalidades) están ocultas y la primera manifestación de sus tremendos poderes en las Sefirot inferiores, se produce en la Sefirá de Jesed, que implica salir hacia los demás y avanzar hacia los otros para su beneficio. Visto de otra manera, Jesed está más arriba que Guevurá, indicando que se encuentra más arriba y más allá de la restricción, lo que evidencia el gran poder del amor. Como hemos visto a lo largo de este libro, existe un equilibrio entre el bien y el mal sea cual fuere el poder que existe para el bien, ese mismo potencial existe para el mal. Así, si el amor no es debidamente controlado a través de Guevurá, es decir, del temor a Dios puede llegar a ser muy destructivo. Si el amor es adecuadamente controlado, se vuelve la herramienta más efectiva para la construcción de la humanidad y de la paz. Así dice el versículo (Salmos 89:3), El mundo se construye con Jesed.

Aquél que difunde el amor y trae la paz entre las personas produce grandes rectificaciones Arriba (Likutey Moharán I, 75:4).

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