Impacto Hebreo
El Impacto Hebreo en la Civilización
Las Maravillas de la Historia Judía
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Una Rosa Entre Espinas

Extraído de cultivar rosas entre espinas. Escrito por el Rab Noaj Orlowek

El pueblo judío, destinado a pasar gran parte de su historia nacional en el exilio, sobrevivió a pesar de todos los pronósticos. Frente a la realidad de todos los grandes poderes que intentaron destruirlos, ya sea a través de las persecuciones o de la asimilación, la supervivencia de los judíos es la mayor demostración al mundo de la lealtad a Hashem. Esta lealtad está expresada elocuentemente en el siguiente midrash:

Una vez un rey se comprometió con una mujer noble y le escribió un largo contrato matrimonial. él le dijo: “Te construiré tal número de palios y te daré tal cantidad de finos vestidos púrpuras reales”. El rey la dejó y viajó al extranjero, y allí se vio demorado. Los vecinos de la novia se burlaron de ella, diciéndole: “El rey te abandonó, nunca más regresará”. Ella lloraba y gemía amargamente, pero luego entraba a su casa y leía el contrato matrimonial que el rey le había dejado, prometiéndole tal cantidad de palios y de vestidos púrpuras reales, e inmediatamente se consolaba.

Al cabo de un tiempo, el rey regresó y le dijo asombrado: “Hija mía, ¿cómo fuiste capaz de esperarme durante tantos años?”. Ella le respondió: “Mi señor, el Rey, si no hubiera sido por el contrato que me escribiste y me dejaste, probablemente mis vecinos ya me habrían destruido hace mucho tiempo”.

De la misma manera, las naciones del mundo ridiculizan al pueblo judío y le dicen: “D’os ocultó Su rostro y alejó de ustedes Su Presencia Divina. Nunca regresará con ustedes”. Y los judíos lloran y gimen. Pero cuando entran en las casas de plegaria y estudian y leen en la Torá: (Vaikrá 26:9) “Y Yo regresaré a ustedes, los multiplicaré y estableceré Mi Santuario entre ustedes, y moraré entre ustedes”, entonces se consuelan.

Finalmente, cuando llegue la redención, Hashem les dirá: “Mis queridos hijos, no entiendo cómo pudieron esperarme durante todos estos años”; y ellos le responderán: “Amo del Universo, si no hubiera sido por la Torá que nos entregaste, las naciones nos habrían aniquilado hace rato”. [1]

La Torá no sólo nos ha reconfortado a lo largo de la historia, sino que también nos guió hacia una vida exitosa, tanto nacional como individualmente. El Rab Samson Rafael Hirsch, zt”l, escribió que la razón por la cual los palos permanecían en las argollas del Arca [2](donde se guardaban las Tablas de la Ley), era para decirnos “que la Ley y su función no están confinadas a la tierra en la cual se encuentra el Templo y el Santuario en determinado momento, sino que la Ley está lista para acompañar al pueblo de Israel dondequiera que Hashem los lleve”. [3]

Sería bueno que escucháramos las líneas directrices que nos brinda la Torá para sobrellevar con éxito nuestro exilio, especialmente en lo referente a la educación de nuestros hijos en una sociedad que se opone a los ideales judaicos y los ridiculiza.

1-340. Eijá Rabá 3:7. De hecho, esto es lo que proclama la iglesia: que Hashem ha abandonado al pueblo judío. Ver Jaguigá 5b, donde vemos que esto fue proclamado en un debate en la época de los romanos. El profeta predijo esto al decir (Ieshaiahu 49:1) que llegará el día en que Tzión diga que Hashem la ha abandonado. La Guemará (Berajot 32b) describe la refutación detallada que Hashem responderá.
El Rab Shlomo Brevda, shlita, citó una fuente rabínica diciendo que la razón por la cual Rabeinu Guershom (1050-1130) fue llamado “la luz del exilio” es porque se refirió a esa sensación de haber sido olvidados que embargaba al pueblo judío en su época, cuando parecía que la iglesia triunfaría sobre todo el mundo. Rabeinu Guershom primero emitió un edicto diciendo que nadie podía divorciarse de su mujer en contra de su voluntad (de la mujer), lo cual era análogo a decretar que Hashem no podía abandonar al pueblo judío. (Como sabemos, hay un principio que escapa el alcance de este libro, respecto a que la ley del Cielo sigue la ley que establecen en la tierra los grandes Sabios del pueblo judío). En el caso hipotético de que Hashem no hubiera abandonado al pueblo judío, pero hubiese tomado a los cristianos como su “segunda esposa”, Rabeinu Guershom respondió con un segundo decreto estableciendo que ningún hombre podía tener dos esposas.
De esta manera, Rabeinu Guershom elevó el espíritu de su pueblo. Les estaba diciendo que Hashem nunca los abandonaría: él nunca se “casaría” con otra nación. Rabeinu Guershom verdaderamente fue “La Luz del exilio”, porque renovó las esperanzas de su pueblo.
2-341. Shemot 25:5.
3-342. Collected Writings (Jerusalem, Feldheim Publishers, 1988), tomo 3, páginas 197 y 198

Rab Noaj Orlowek

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