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Felicidad y Percepción
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La Sociedad: oportunidades para la Perfección

Extraido de Carrera hacia la Felicidad

En Kohélet (Eclesiastés 9:4) leemos: “ciertamente, aquél que está apegado a todo lo viviente tiene esperanza…” ¿a qué se refiere por “tiene esperanza”? ciertamente si una persona está viva, hay esperanza para él, pero cuando está muerta, de hecho no hay nada que esperar. Por supuesto, incluso el muerto tiene una muy buena razón para tener esperanza, no sólo por la felicidad del alma en la vida por venir, sino también por el gozo del cuerpo al momento de la Resurrección de los muertos. Sin embargo Kohélet habla de la esperanza del automejoramiento, por hacer progresos para alcanzar una mayor y mayor excelencia.

En la vida por venir no hay progreso. Cualquier cosa que poseas, la llevas contigo, y vas a mantener lo que lograste por siempre y eternamente. “Hoy para hacerlas” (Devarim 7:11). “Hoy para hacerlas, pero no mañana para hacerlas” (Eruvín 22a) en el Mundo Venidero.
Sin embargo, Kohélet quiere decir más que eso.

Las oportunidades que Hashem nos da no son solamente porque estamos vivos. Kohélet dice mucho más: “Cuando está unido a todo lo viviente, ahí hay esperanza”: Cuando aún estás apegado a la masa de la humanidad, ésa es tu esperanza y tu gran oportunidad para sobreponerte a tus emociones e instintos para tener éxito en reaccionar apropiadamente con el resto de la humanidad: “aquel que está unido a todo lo viviente”.

Para vivir en sociedad, y para tener éxito como persona entre otros, es esencial que siempre mantengamos autocontrol. Un hombre debe controlar su boca, sus actos, e incluso sus expresiones faciales y sus pensamientos. Debe estar en constante vigilancia de sí mismo, de otra forma no puede sobrevivir en sociedad. Todavía debemos ver qué sucede en sociedades en las cuales el autocontrol no es practicado.

Pero ahora hablamos de la sociedad ideal, la comunidad con Torá, donde todos viven bajo el autocontrol, de acuerdo al plan ideal por el cual Hashem hizo al hombre un ser social: “No es bueno para el hombre estar solo” (Bereshit 2:18). El objetivo del verdadero logro de la felicidad eterna no puede ser alcanzado estando solo. Hilel dijo “Lo que es desagradable para ti no lo hagas a tu compañero, esa es toda la Torá” (Shabat 31a), “Ésas son la mayoría de las Mitzvot ” (Rashi, ibíd.).

Pero Kohélet agrega “Unido a todo lo viviente”, no sólo estar unido a lo viviente, sino ser capaz de tener éxito con todo tipo de personas: personas difíciles, arrogantes y egoístas, todas ellas son necesarias para nosotros, para utilizarlas y alcanzar la perfección. Si nadie fuera violento, y todos fueran tranquilos, gentiles y educados, no requeriríamos mucho autocontrol. Pero Hashem es generoso, porque Él desea que ganemos el máximo de nuestras vidas, y por tanto Él nos asegura la oportunidad de encontrarnos constantemente con personas difíciles.

Estos son regalos especiales para nosotros: “los pasajeros difíciles”. El chofer de carreta de toda la vida, quien ha transportado viajeros, está acostumbrado al “pasajero difícil” que siempre se queja e hizo el viaje menos placentero. Hashem nos ha puesto juntos intencionalmente, en nuestro viaje de vida, con quejumbrosos y peleoneros quienes hacen la vida difícil. Pero siempre debemos mantener en mente que ellos están aquí para un gran propósito: la excelencia que podemos ganar por estar unidos a todo lo viviente.

Y si estás casado con un pasajero difícil, ya sea él o ella, te deberías sentir afortunado de tener esta oportunidad. Porque a medida que pasa la vida, tú pasas por la lija y te haces más suave, y todas las partes ásperas de tu carácter son removidas y te conviertes en un maestro completo del autocontrol.

Un soltero que está sentado en su cuarto y hace lo que quiere, y tira cosas donde sea, sin nadie que le dé órdenes: este hombre no tiene conflictos y no necesita control de sí mismo, y su vida es un fracaso.

Cierto, cuando está en su lugar de trabajo, tiene un superior sobre él y debe seguir órdenes. Pero cuanto mejor, si cuando regresa del trabajo a la casa ahí hubiera otro “jefe”, de tal modo que este hombre está bajo control día y noche, porque “está unido a todo lo viviente”. Shamay dijo: “recibe a cada hombre con buen semblante” (Avot 1:15) Y Rabí Ishmael dijo: “Recibe a todo hombre con alegría” (ibíd. 3:12): a todos, incluso al amargado, al arrogante y al contrincante.

Todo lo viviente es nuestra oportunidad, sin embargo, los pasajeros difíciles son nuestra riqueza especial.
La habilidad de ver favorablemente a otros, ciertamente se realza por el esfuerzo requerido: “de acuerdo a la angustia (es decir, esfuerzo), es la recompensa” (Avot 5:23). Ésta es la razón por la cual “sus mentes no son las mismas y sus caras no son las mismas” (Berajot 58a)

El fenómeno milagroso que el Creador de multitudes de seres humanos, ha dotado a cada individuo con un semblante que no está duplicado, se equipara al milagro de que dos personas no poseen caracteres idénticos. Y entre los propósitos de estos fenómenos estupendos, está el logro glorioso de la perfección para aquéllos que ganen la habilidad de dominar la pasión animal de sentir antipatía por las personas que poseen otra mente y otro semblante: para estar junto con todo lo viviente. Aquellos pertenecientes a la Nación de la Torá son llamados “vivientes” (Devarim 4:4).

Esta gran función, que el Jobot Halebabot enseña como uno de los tres propósitos de nuestra existencia, está expresada en el lenguaje de la Guemará por la frase “Para doblegar (o para forzar) el Yétzer (instinto)” (Baba Metzia 32b). La Torá afirma: “Cuando encuentres al toro de tu enemigo o a su burro deambulando, ciertamente debes regresárselo. Cuando veas el burro de aquél que te odia, tumbado bajo su carga, no pasarás de largo, sino que lo ayudarás…” (Shemot 23:4-5). Aquí la Torá enfatiza dos veces “tu enemigo”, “aquel que te odia”.

La Torá enseña aquí que precisamente puesto que no es fácil tener una molestia por alguien por quien sientes desagrado, no subestimes el valor del regalo que Hashem te está ofreciendo ahora para lograr Perfección. “Si tu amigo necesita ayuda para descargar su burro con sobrecarga, y tu enemigo necesita ayuda para cargar su burro, es una Mitzvá ayudar a tu enemigo” (Baba Metzia 32b). Descargar un burro sobrecargado es un asunto de “sufrimiento de una criatura viviente” (ibíd. 32a), y también rescatar su propiedad, no sea que el animal muera (ibíd.), y la solicitud de ayuda de tu amigo Así es que hay tres razones para responder al apuro de tu amigo:

1. Él es tu amigo.
2. El animal está sufriendo; y
3. El animal puede perecer y provocar una pérdida considerable a tu amigo.

¡No! dice la voz de la Torá, “es una Mitzvá ayudar a tu enemigo”. El burro de tu enemigo está más feliz si permanece sin carga y ciertamente no va a morir por permanecer descargado; entonces, ¿por qué es una Mitzvá ayudar a tu enemigo a cargar en lugar de ayudar a tu amigo a descargar? La respuesta es: vencer al Yétzer es más importante que evitar que el animal de tu amigo muera, y más importante que el principio de la Torá de “sufrimiento de una criatura viviente”. El asunto de mayor importancia es el romper las propias pasiones, pelear contra nuestros instintos animales, porque “vencer a su Yétzer es más importante”.

(Una pregunta: ¿tenemos derecho a utilizar el sufrimiento de una bestia sobrecargada para nuestra perfección personal? La respuesta es: montamos una bestia cuando es necesario, aunque seguramente está más cómoda sin un jinete. Hashem ha declarado “Gobierna sobre… todas las bestias” (Bereshit 1:28) cada vez que tu beneficio lo requiera; y la Mitzvá de vencer el Yétzer es uno de los más grandes beneficios.) Por tanto, ésta es una de las razones principales por las que nacimos en este mundo. Al contener tus propios deseos, al cambiar tus inclinaciones y al utilizar todas las oportunidades para ganar autocontrol: aceptas el regalo de Hashem para lograr tu propósito en la vida.

Cada persona difícil que te encuentras, “tu enemigo” y “el que te odia” entiéndelos como regalos especiales de Hashem para ti; puedes así, transformarlos en las más preciosas gemas que puedas obtener. Ciertamente el autocontrol es valioso en todos los asuntos, en todas las vicisitudes, y en todas las tentaciones. Pero, ya que nuestra más grande prueba y nuestra más grandiosa oportunidad está entre “todo lo viviente”, este asunto es llamado “toda la Torá” por Hilel (Shabat 31a): “todo lo que no quieras que te hagan, no lo hagas a otros”.

Rab Avigdor Miller

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