La נעילה, el servicio final del día de Kipur (1)
Un sello de taanug, deleite
Dedicado a mis amados hermanos, David y Esther, hijos de Rajel y Yosef, quienes fueron llamados a la Morada Celestial con nueve meses de intervalo. Le agradezco a Hashem con toda mi alma la oportunidad de hacer algo para acompañarlos, para contribuir a la elevación de sus almas.
תהא נשמתם צרורה בצרור החיים
Naturaleza del sello
En la oración denominada neilá, al final de Yom Kipur, le pedimos a Hashem, “¡Séllanos para la vida”!
No sólo estamos pidiendo una mejor calidad de vida para el año entrante, juntos con todo el pueblo de Israel.
En verdad, el significado interno de este sello es que nos estamos sellando contra el mal. También estamos comprometiéndonos a serle fieles al Altísimo, conservando dentro de nosotros la luz que merecimos recibir durante los días entre Rosh Hashana y Kipur, y de estar con Él.
Estas no son dos cosas distintas, porque según lo que decidamos sellar y guardar en nuestro fuero interno – así también será el sello y la decisión Divina referente a nuestro año entrante.
Sello de yesod, fundamento – fortalecernos en el ámbito de la kedushá, santidad
Hay dos sellos distintos – el sello de yesod y el sello de maljut, soberanía. El sello de la neilá se denomina “sello de yesod”, y el sello de Hoshaná Rabá, el último día de Sucot, se llama “sello de maljut”.
Al final de Yom Kipur, para merecer un buen sello, hemos de comprometernos a emprender el trabajo interno relacionado con yesod, la maravillosa empresa de “conservar la santidad”.
Guardar la santidad no sólo involucra el evitar situaciones problemáticas, ya que también tiene raíces profundas. A quien trabaja con estas raíces, como será explicado, le será más fácil de tener éxito en la avodá, el servicio divino específico que se espera de él/ella.
Yesod y su calidad de servicio
Yesod tiene que ver con el poder de conexión. Yesod es la luz Divina que lo vincula todo junto. Más específicamente, vincula al Donador con el receptor, es decir al Creador con el ser creado.
El vínculo ha de ser imbuido de taanug, deleite. El deleite es el ingrediente secreto que crea el vínculo, ya que tal es la naturaleza del alma llamada nefesh: sólo emprende su tarea cuando el deleite hace sentir su presencia.
En ese sentido, la avodá, el servicio divino asociado con yesod no sólo involucra de protegernos contra posibles caídas, sino también, de solicitar una vínculo interior con el Altísimo que esté imbuido con deleite. Tomamos la decisión de no tener contacto con el mal, ni derivar deleite de ello.
Guardar el brit, pacto supone de vivir de un modo en que nuestros deseos y placeres estén vinculados con Hashem y Su servicio – ese será nuestro deleite. Si se logra adaptarse a ese modo de vida, incluso en los momentos en que no se siente devekut, apego apasionado al Creador, se podrá percibir taanug a pesar de estar acosado por los problemas.
En verdad, la naturaleza humana tiende hacia el goce de deleites, pero ahora estamos buscando un deleite de santidad – merecer de probar la dulzura de nuestro vínculo con el Altísimo, la dulzura de Su Torá, de Su servicio y Su cercanía. Si emprendemos tal camino, si llegan momentos de oscuridad podremos derivar energía de la dulzura de nuestra emuná, fe, de la alegría de serle fiel al emet, la verdad Divina.
No obstante, no es suficiente de gozar de nuestra relación con el Altísimo y de estar vinculado con Su servicio; más aún, la conexión ha de ser tan profunda que el único deleite que derivemos esté relacionado con el Altísimo. Hemos de estar imbuidos con la profunda conciencia que no hay bien que no provenga del Altísimo. Por lo tanto, hemos de sellar en nuestro fuero interno que no buscaremos placeres ajenos. Tal es el servicio vinculado con yesod, que podemos adquirir en Yom Kipur, el anhelo y apego apasionado al Altísimo.
Y eso es lo que pedimos: ¡Séllanos en el Libro de la vida! Estamos pidiendo que todo taanug, placer que probemos provenga de las fuerzas de kedushá, santidad y que todos nuestros deseos estén vinculados con Hashem. Esta petición constituye la esencia del din, juicio de Yom Kipur.
La esencia de yesod es pues tomar la decisión de entrar en una vida imbuida de un deleite que provenga de la atzmut, esencia Divina. Es decir, estamos pidiendo de percibir que no hay nada fuera de Su Presencia. Más aún, estamos pidiendo que esta experiencia sea tan profunda que nos despoje de todo deseo de gloria y éxito personales – mismo en asuntos espirituales.
Estamos pidiéndole a Hashem: Que nuestro anhelo y deleite sólo provengan de Ti, y estamos comprometiéndonos a hacer lo que haga falta para conservar este anhelo siempre vibrante en nosotros.
La Neilá – shelemut, realización de nuestro vínculo personal con el Altísimo
El sello nos llega precisamente en el momento de la neilá.
Es precisamente en este momento en que nuestra energía comienza a fallarnos, que ascendemos a ese nivel en que no sólo nos despojamos toda gashmiut, involucraciones físicas, sino tampoco pedimos nada que tenga que ver con nuestras aspiraciones personales.
Nos sellamos a nosotros mismos, cerrándonos a todo lo que sea jitzoniut, elementos externos a nuestro servicio divino, y a todos los placeres y sentimientos ajenos a nuestra causa. Entramos entonces en la dimensión de devekut, apego apasionado en el que sólo percibimos penimiut, el estado de percepción espiritual vinculado con Hashem.
Lo que tratamos de hacer al mismo tiempo de este sello personal es de encender en nosotros mismos el deseo por kedushá, santidad y el desprecio a todas tentaciones físicas.
La shelemut, realización del jotem, sello de yesod es pues nuestro anhelo de derivar deleite no sólo de nuestro servicio divino, sino de la esencia de nuestro vínculo con Hashem. En toda su profundidad, yesod transmite su luz a los que toman esta decisión personal de entrar en una vida en la que se está imbuido del deleite del apego apasionado sin pensar en aspiraciones personales.
Por tanto, al pedirle a Hashem que nos selle en el Libro de la Vida, esto es lo que estamos pidiendo:
שנזכה להיות חתומים ומקושרים אתך, באופן שכל ההשתוקקות וה’חיות’ והתענוג שלנו יהיה רק ממך
Sea Tu Voluntad que merezcamos ser sellados y vinculados contigo, Hashem, de modo en que nuestra percepción experiencial y taanug, deleite vengan exclusivamente de Ti.
Nuestra contribución es de hacer que esto suceda desde nuestra perspectiva – y cada uno de nosotros hará lo que necesite personalmente para lograr esta meta – con la aspiración que nuestro esfuerzo sea coronado con éxito desde Arriba.
Es en el momento de la neilá, en el que tenemos poca fuerza, que ascendemos a un nivel en el que no sólo que no nos centramos en lo físico, sino que no tenemos más deseo que el de acercarnos más y más.
Ascendemos entonces a keter, corona, cuya santidad completa el sello desde Arriba. En particular, en el momento en que decimos שמע ישראל הוי»ה אלהינ»ו הוי»ה אחד – Escucha, O Israel, Hashem es nuestro D-s, Hashem es Uno, nos apegamos a la palabra “Uno”, percibiendo que no existe más que Su Presencia. Tomamos entonces la decisión irrevocable de apegarnos a Él sin tener en cuenta los desafíos que suponga.
El Altísimo nos concede entonces Su luz en abundancia, y con ella la conciencia transparente como el cristal de Su Unidad, y con ella nos concede también el deseo intenso de apegarnos a Él, con la fuerza interior que se requiere para despojarnos de todos los obstáculos.
Decimos entonces los trece atributos, midot, porque al ascender a keter queda evidente que todo es luz Divina en ocultación y luego se revelan los trece atributos de compasión. Percibimos los atributos נושא עוון – Quien perdona la iniquidad y עובר על פשע – perdona las trasgresiones, ya que tal es el poder de la teshuvá, que las trasgresiones voluntarias se convierten en méritos.
Hacia el final de este santo días, exclamamos entonces, Escucha O Israel, Hashem es nuestro D-s, Hashem es Uno, y después, Hashem es Elokim.
Hashem, el Nombre de Havaya, suele asociarse con el amor bondadoso mientras que el Nombre Elokim está vinculado con la justicia estricta. En este momento de Yom Kipur, exclamamos Hashem es Elokim, porque ambos son Uno y el mismo, fusionando el amor bondadoso con la justicia estricta. En ese instante, nos damos cuenta de que mismo cuando parece que todo está mal, al final comprenderemos que era todo por mejor, ya que ‘אין נהורא כנהורא דנפיק מגו חשחא’ no hay luz como la luz que proviene de la oscuridad.
Oímos el shofar, un sonido sencillo emitido desde las profundidades del alma, expresando nuestro anhelo de alcanzar el vínculo de Uno – el amor de Uno. Esta última tekiá, el sonido de shofar, refleja el que oiremos en el Futuro Próximo, pronto y en nuestros días, Amen.
Alcanzamos entonces la devekut etzem, la esencia de devekut, en la que estamos apegados al Altísimo incluso cuando no hay sentido de taanug deleite para llevarnos allá, sino sólo la emuná, la fe que, en esencia, somos Uno con Hashem. Esta es la percepción de un vínculo que no depende de recibir luces de Arriba, sino sólo de nuestro amor y clara comprensión de esa es la naturaleza de nuestro vínculo – si lo reclamamos, si lo solicitamos. (2)
Porque en verdad, la existencia y fuerza vital de los seres creados sucede por resultado de la luz Divina dirigida hacia nosotros. Y nosotros, el pueblo de Israel, somos Uno con el Altísimo por nuestra misma creación, sin pensar para nada en sentir energía divina ni deleite. Por lo tanto, mismo cuando no estamos imbuidos de energía divina, el saber de nuestro intelecto viene a rescatarnos del fondo de nuestra alma, declarando nuestra conciencia que estamos vinculados al Altísimo pase lo que pase. Y recibimos en este momento – en la neilá – la bendición celestial de alcanzar la conciencia de este vínculo interior.
Shelemut, la realización de la devekut
La realización completa de la devekut no es sólo que estemos apasionadamente apegados al Altísimo mismo cuando no percibimos la luz de devekut, sino que podamos apegarnos al Creador mismo cuando nos invadan las aflicciones y dificultades. Ya que – si a pesar de sus problemas, el hombre no deja al Altísimo, sino que continúa apegado a ÉL – eso es señal de que este apego no proviene de elementos externos, como los de percibir luces espirituales, sino de la firme conciencia de que no existe más que Su Presencia. Hashem es la esencia de la existencia y por tanto está siempre conmigo.
Esta calidad de devekut es total: es una devekut que proviene de la conciencia de que Hashem está presente mismo cuando nos acosan los problemas – Hashem constituye toda la existencia.
Los iniuim, aflicciones también transmiten oneg, deleite: esta es una forma de oneg que no se percibe a través de los kelim, las vasijas usuales, y en consecuencia se llaman aflicciones. Sin embargo, en su penimiut, espacio interior destilan un tremendo oneg, una maravillosa luz interior.
Las aflicciones suelen venirnos para ayudarnos a limpiar el efecto de la transgresión. En la sección dedicada a Rosh Hashaná (3) el autor explica que las transgresiones le ciegan los ojos al hombre, impidiéndole de percibir la luz del Altísimo. No dejan que el hombre sienta la dulzura y la verdad de la kedushá, santidad. Las transgresiones son como una klipá, cáscara, que rodea y oculta el fruto.
La Kabalá explica que de hecho, las klipot, cáscaras son fuerzas externas – fuerzas celestiales que están fuera del ámbito de santidad – que tienen el permiso de apegarse al alma del hombre que haya cometido una transgresión, y constituyen una barrera alrededor de él que le impide conectarse con la Presencia Divina.
La función de las klipot, escriba BaYam Darkeja, (4)es de ocultar la existencia de Hashem, y de causar que le parezca al hombre que le es posible no cumplir la Voluntad Divina, no lo permita el Cielo.
Por resultado llegan los problemas, que todos provienen de la incapacidad del hombre de percibir la existencia de Hashem.
Porque cuando alguien que percibe verdaderamente la existencia de Hashem – mismo si está teniendo problemas – comprende que éstos vienen del Altísimo y que son por su bien:(5) והוא חי בהרגשת היחוד כל הזמן, וממילא הוא שמח בכל מה שקורא לו – y vive imbuido de la percepción de la unificación divina y por consecuencia, está contento con todo lo que le sucede.
El efecto de las klipot se denomina dinim, una palabra hebrea que puede traducirse como ‘fuerzas de justicia estricta’. El efecto de los dinim, escribe baYam Darkeja, es el ocultamiento del semblante Divino, y a quien está bajo el efecto de dinim le vienen a la mente toda clase de ideas negativas debido a su alejamiento de la luz Divina causado por sus transgresiones.
Si hubiera estado apegado, habría percibido la existencia de Hashem con tal claridad que todas sus preguntas así como sus deseos físicos,se desvanecerían al instante, tal sería el taanug, deleite causado por la cercanía a Hashem, tal sería su deseo de caminar en el sendero que le labró Hashem.
Al hacer teshuvá y despojarse de todo lo que le impide de apegarse al Altísimo, un judío puede eliminar los pensamientos ajenos, ya que, en verdad, éstos sólo vienen para ayudar a encender su deseo de regresar al Altísimo.
Por lo tanto, hay una profunda relación entre inuim, aflicciones y oneg, deleite.
BaYam Darkecha ahora explica cómo traducir lo que precede en avoda lemaaseh, el servicio divino que hemos de cumplir en este momento de la neilá. (7)
En el momento en que se siente la debilidad del ayuno, es el deber de todo judío de apegarse a esta conciencia: sea cual fuere la situación, estoy apasionadamente vinculado a mi Creador – Su Presencia llena toda la existencia.
Si se logra no dejar al Altísimo en el momento que le vienen dificultades, sino que se comprende que es todo por su bien, se podrá percibir que no hay mal en el mundo. Se comprenderá que las presentes aflicciones son kelim, vasijas para revelar la existencia de Hashem más y más. Y entonces merecerá de percibir al Altísimo de un modo más profundo, del modo transmitido en el versículo:(8)
וְאָמַרְתָּ בַּיּוֹם הַהוּא אוֹדְךָ יְהֹוָ»ה כִּי אָנַפְתָּ בִּי יָשֹׁב אַפְּךָ וּתְנַחֲמֵנִי:
Ese día cantarás: “Te agradezco, Señor del mundo; porque, aunque Te enojaste conmigo, Tu ira se calmó y me consolaste.
Merecerá entonces de ver que en realidad, la causa oculta de las dificultades era de ayudarle a alcanzar una percepción más profunda del yijud, la unificación de Hashem.
Es por lo tanto nuestra costumbre de decir Escucha, O Israel, Hashem es nuestro D-s, Hashem es Uno en la sección de la Amidá llamada kedushá, en cada una de nuestras oraciones en Yom Kipur.
Porque esa es la esencia del día – la habilidad de ascender más y más en nuestra percepción de la unificación de Hashem, y de entrar con más profundidad en la devekut etzem, la esencia de devekut, después de percibir que el Altísimo es la esencia de la existencia, Uno y Único.
Sea Su Voluntad que podamos alcanzar este vínculo en Yom Kipur.
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1. Adaptado de Cavanat Tefilat Neilá vehaJotem, en BeYam Darkeja: Biur Penimiut Avodat haMoadim – Elul. Publicación privada, págs. 176-189.
2.El rab autor de este libro aclara que la idea de “reclamar” no es una expresión de nuestra exigencia, sino de nuestro grito de angustia, “¡Hashem, no puedo vivir sin esa calidad de apego”!
3. Pp. 100-101.
4. El rab que es autor del libro que estamos citando escribe bajo el seudónimo BaYam Darkeja. Ha publicado en los últimos meses varios libros sobre el significado oculto de nuestras jaguim, festividades. La característica especial de estos libros es que el autor explica los misterios de la Kabalá en un hebreo fácil de comprender, poniendo así estas enseñanzas al alcance de muchos.
5.pág. 101.
6. Nota n. 90, pág. 101.
7. BaYam Darkeja, op. cit. p. 188.
8. Isaías 12:1.
Simja Benyosef