El Impulso Interior
« El Shabat establece un entrenamiento espiritual semanal »
Cada acto que me identifica con el Shabat, como cada una de las mitzvót, activa cuatro componentes básicos: a) Concreto: La realización del acto en sí.
b) Emocional: El entusiasmo y la actitud positiva.
c) Mental: La intención conciente. El conocimiento de los diferentes mecanismos sensibles e inteligibles que son activados al realizar la mitzvá.
d) Espiritual: El altruismo que expande permanentemente la percepción de la realidad.
La realización del acto concreto (a) y la emoción positiva (b), sumadas a la comprensión superior (c), expanden la conciencia humana (d).
La experiencia del rito, en su índole interior, nos da acceso a una forma de conocimiento que fusiona (dvekút) al individuo con sus semejantes y con su máxima identidad: el Kadósh Barúj Hú.
Lo mental nos brinda cierta noción de la realidad pero también la limita. Por ello la experiencia y aprehensión interior de los símbolos y ritos, asociados al estudio conciente, nos ayudan a trascender las formas puramente intelectuales.
De ese modo el hombre comienza a percibir lo interior y a superar la vida basada tan sólo en estímulos exteriores.
Pero el comienzo, como todo comienzo, exige un desafío: el esfuerzo de superar las influencias del mundo material-sensorial, o sea, destruir los ídolos tal como lo hizo Abraham Avinu (ver Una nueva y original forma…).
Quien vivió pendiente de estímulos exteriores deberá activar su voluntad para salir de la inercia y «cambiar el rumbo». Ese es un momento muy importante, ya que aparece la oportunidad de comenzar a conocernos des-cubriendo quiénes realmente somos (consultar Si Lo conociera sería El).
Cuando hacemos una pausa con respecto a la realidad material-sensorial creamos un espacio en el tiempo: Shabat.
La auténtica vida de Torá y mitzvót desarrolla la percepción de la realidad, no sólo en función de las necesidades propias sino también de las del semejante y la sociedad. Así logramos transformar el espacio que nos distancia de los hombres en un espacio de encuentro, donde nos asociamos desarrollando proyectos para el bien colectivo. De este modo, cada individuo logra reconocerse como parte inherente de una misma y única realidad infinita e indivisible.
[3] Tefilá: Concepto traducido generalmente como oración y plegaria, es la meditación judía por excelencia a través de la cual el hombre activa todo su ser y la realidad en dirección a su origen y el origen de todo lo creado: el Kadosh Baruj Hú