Libro Bereshit (Genesis)
Vaigash
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Vaigash (1)

PARASHAT VAIGASH – SECCIÓN VAIGASH

18 Iehuda (Judá) se le acercó y dijo: «Si me permite, señor mío, tu sirviente desea hablar una palabra a los oídos de mi señor y que no se despierte vuestra ira con tu sirviente, pues tú eres como el Faraón.
19 Mi señor ha interrogado a sus sirvientes, diciendo: “¿Acaso tenéis un padre o un hermano?”.
20 Y nosotros le dijimos a mi señor: “Tenemos un padre anciano y un niño joven nacido en su ancianidad; su hermano ha muerto, y sólo él queda de su madre y su padre lo ama”.
21 Entonces tú dijiste a tus sirvientes: “Traédmelo y yo lo veré”.
22 Nosotros le dijimos a mi señor: “El joven no puede abandonar a su padre, pues si lo abandonare, su padre morirá”.
23 Mas tú dijiste a tus sirvientes: “Si vuestro hermano menor no baja con vosotros, ¡no veréis más mi rostro!”
24 Y sucedió que cuando fuimos a tu sirviente, nuestro padre, que le dijimos las palabras de mi señor, 25 y nuestro padre dijo: “Regresad y compradnos un poco de alimento.
26 Nosotros dijimos: “No podemos bajar; únicamente si viene nuestro hermano menor con nosotros, entonces podremos bajar, pues no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano menor no está con nosotros.
27 Vuestro sirviente, nuestro padre, nos dijo: “Sabéis que mi mujer me dio dos hijos.
28 Uno me ha dejado y dije: «Ciertamente fue descuartizado, pues no lo he visto desde entonces.
29 Si tomareis también a éste de mi presencia y le sucediese una desgracia, ¡entonces habréis llevado mis canas de mal modo a la tumba!”.
30 Y ahora, si voy a tu sirviente, nuestro padre, y el joven no está con nosotros, siendo que su alma está tan unida al alma de él,
31 acontecerá que cuando vea que el joven está ausente, morirá, y tus sirvientes habrán llevado las canas de tu sirviente, nuestro padre, con pena a la tumba.
32 Pues tu sirviente se hizo garante por el joven ante mi padre, diciendo: “Si no lo traigo de regreso a ti habré pecado contra mi padre por toda la eternidad”.
33 Por eso, por favor, deja que ahora tu sirviente se quede en lugar del joven, como sirviente para mi señor, y que el joven suba con sus hermanos. 34 Pues ¿cómo puedo ir a mi padre si el joven no está conmigo? Para que no vea el mal que recaerá sobre mi padre».

45

1 Iosef (José) ya no pudo contenerse en presencia de todos los que estaban ante él y exclamó: “¡Que todos sean sacados de mi presencia!”. Y así no quedó nadie con él cuando Iosef (José) se hizo conocer a sus hermanos.
2 Elevó su voz en llanto. Egipto lo oyó, y la casa del Faraón lo oyó.
3 Y Iosef (José) les dijo a sus hermanos: «Yo soy Iosef (José). ¿Acaso mi padre sigue con vida?». Mas sus hermanos no pudieron responderle, pues se quedaron perplejos ante él.
4 Entonces Iosef (José) les dijo a sus hermanos: «Por favor, acercaos a mí», y ellos se acercaron. Y él dijo: «Yo soy Iosef (José), vuestro hermano, soy yo a quien vendieron a Egipto.
5 Y ahora, no estéis tristes, no os reprochéis el haberme vendido aquí, pues para que sirviese de sustento Dios me envió antes que a vosotros.
6 Pues éstos han sido dos de los años de hambruna de la tierra y todavía faltan cinco años, en los que no habrá siembra ni cosecha.
7 Por eso Dios me ha enviado antes que a vosotros, para asegurar vuestra supervivencia en la tierra y para sustentaros para una gran supervivencia.
8 Y ahora: no fuisteis vosotros los que me enviaron aquí, sino Dios; Él me hizo cercano del Faraón, señor de toda su casa y mandatario de toda la tierra de Egipto.
9 Apuraos, ved con mi padre y decidle: “Así dijo tu hijo Iosef (José): «Dios me hizo señor de todo Egipto. Bajad hacia mí; no te retrases.
10 Residirás en la tierra de Goshen y estarás cerca de mí, tú, tus hijos, tus nietos, tus ovejas y tu ganado vacuno, y todo lo que es tuyo.
11 Y yo te proveeré allí, pues habrá otros cinco años más de hambre, para que no empobrezcáis, tú, tu familia y todo lo que es tuyo”».
12 He aquí que vuestros ojos ven, igual que los ojos de mi hermano Biniamin (Benjamín), que es mi boca la que os está hablando.
13 Por eso, relatadle a mi padre acerca de toda mi gloria en Egipto y de todo lo que habéis visto; mas debéis apresuraos y traer a mi padre aquí».
14 Entonces cayó sobre el cuello de su hermano Biniamin (Benjamín) y lloró; y Biniamin (Benjamín) lloró sobre su cuello.
15 Luego besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos; luego sus hermanos conversaron con él.
16 La voz fue oída en el palacio del Faraón, diciendo: «¡Han llegado los hermanos de Iosef (José)!». Y fue de agrado para el Faraón y sus sirvientes.
17 El Faraón le dijo a Iosef (José): «Diles a tus hermanos: “Haced lo siguiente: Cargad vuestros animales e id, marchad a la tierra de Canaán.
18 Tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid hacia mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto y comeréis de lo selecto de la tierra”.
19 Y deberás decir: “Haced lo siguiente: Tomad para vosotros de la tierra de Egipto carretas para vuestros hijos pequeños y para vuestras mujeres; transportad a vuestro padre y venid.
20 Y que vuestros ojos no sientan compasión por vuestras pertenencias, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro”».
21 Así lo hicieron los hijos de Israel, y Iosef (José) les dio carretas según la palabra del Faraón, y les dio provisiones para el camino.
22 A cada uno les dio mudas de ropa; pero a Biniamin (Benjamín) le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa.
23 A su padre le envió lo siguiente: diez asnos cargados con lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas con granos, pan y comida para el camino de su padre.
24 Y envió a sus hermanos y ellos partieron. Él les dijo: «No os peleéis en el camino».
25 Ellos subieron de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán, a Iaacov (Jacob), su padre.
26 Y le contaron, diciendo: «Iosef (José) sigue con vida», y que es mandatario de toda la tierra de Egipto, mas su corazón se conmovió, pues no podía creerles.
27 Sin embargo, cuando le relataron todas las palabras que Iosef (José) les había hablado y vio las carretas que Iosef (José) había enviado para transportarlo, entonces el espíritu de su padre Iaacov (Jacob) revivió.
28 E Israel dijo: «¡Esto es demasiado! ¡Mi hijo Iosef (José) sigue con vida! Iré a verlo antes de morir».

46

1 E Israel viajó con todo lo que poseía y llegó a Beersheba, donde ofreció sacrificios al Dios de su padre Itzjak (Isaac).
2 Dios habló a Israel en visiones nocturnas y le dijo: «Iaacov (Jacob), Iaacov (Jacob)».
Y él dijo: «Heme aquí».
3 Y Él dijo: «Yo soy el Dios, el Dios de tu padre. No temas bajar a Egipto, pues te estableceré allí como una gran nación.
4 Yo descenderé contigo a Egipto y yo ciertamente te haré subir luego; y Iosef (José) colocará su mano sobre tus ojos».
5 Y Iaacov (Jacob) se levantó de Beersheba; los hijos de Israel transportaron a Iaacov (Jacob), su padre, así como también a sus hijos y a sus mujeres, en las carretas que el Faraón había enviado para transportarlo.
6 Tomaron su ganado y su riqueza que habían acumulado en la tierra de Canaán y llegaron a Egipto, Iaacov (Jacob) y toda su descendencia con él.
7 Sus hijos y sus nietos con él y sus hijas y nietas, y toda su descendencia llevó con él a Egipto.
8 Éstos son los nombres de los hijos de Israel que llegaron a Egipto: Iaacov (Jacob) y sus hijos: el primogénito de Iaacov (Jacob), Reuben (Rubén).
9 Los hijos de Reuben (Rubén): Janoj, Palu, Jetzron y Carmi.
10 Los hijos de Shimon (Simeón): Iemuel, Iamin, Ohad, Iajim, Tzojar y Shaul, hijo de la mujer cananea.
11 Los hijos de Levi: Gershon, Kehat y Merari.
12 Los hijos de Iehuda (Judá): Er, Onán, Shelá, Peretz y Zeraj; mas Er y Onán habían muerto en la tierra de Canaán y los hijos de Peretz eran Jetzron y Jamul.
13 Los hijos de Isajar (Isacar): Tola, Puvá, Iov y Shimron.
14 Los hijos de Zebulun (Zabulón): Sered, Elon, y Iajleel.
15 Éstos son los hijos de Lea que le dio a Iaacov (Jacob) en Padán Aram, además de su hija Dina. Todas las personas, sus hijos e hijas, sumaban treinta y tres.
16 Los hijos de Gad: Tzifion, Jagi, Shuni, Etzbon, Eri, Arodi y Areli.
17 Los hijos de Asher (Aser): Imná, Ishvá, Ishvi, Beriá y su hermana Seraj; y los hijos de Beriá: Jeber y Maljiel.
18 Éstos son los hijos de Zilpá, a quien Labán había dado a su hija Lea. Éstos tuvo de Iaacov (Jacob), dieciséis personas.
19 Los hijos de Rajel (Raquel), mujer de Iaacov (Jacob)): Iosef (José) y Biniamin (Benjamín).
20 A Iosef (José) le nacieron en la tierra de Egipto, de Asenat, hija de Potifera, Sacerdote de On, Menashe y Efraim.
21 Los hijos de Biniamin (Benjamín): Bela, Bejer, Ashbel, Gera, Naaman, Eji, Rosh, Mupim, Jupim, y Ard. 22 Éstos son los hijos de Rajel (Raquel) que le nacieron a Iaacov (Jacob): catorce personas.
23 Los hijos de Dan: Jushim.
24 Los hijos de Naftali (Neftalí): Iajtzel, Guni, Ietzer, y Shilem.
25 Éstos son los hijos de Bilá, a quien Labán había dado a su hija Rajel (Raquel). Ella tuvo a éstos de Iaacov (Jacob): siete personas.
26 Todas las personas que llegaron con Iaacov (Jacob) a Egipto, sus propios descendientes, además de las mujeres de los hijos de Iaacov (Jacob), todas las almas sumaban sesenta y seis personas.
27 Y los hijos de Iosef (José) que le nacieron en Egipto sumaban dos personas. Todas las personas de la casa de Iaacov (Jacob) que llegaron a Egipto: setenta.
28 Él envió a Iehuda (Judá) delante de él a Iosef (José), para prepararlo en Goshen; y llegaron a la región de Goshen.
29 Iosef (José) preparó su carroza y subió a encontrarse con Israel, su padre, en Goshen. Apareció ante él, cayó sobre su cuello y lloró sobre su cuello largamente.
30 Entonces Israel le dijo a Iosef (José): «Ahora puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues sigues con vida».
31 Y Iosef (José) les dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: «Subiré y le contaré al Faraón, y le diré: “Mis hermanos y la familia de mi padre que estaban en la tierra de Canaán han llegado a mí.
32 Los hombres son pastores de ovejas, pues han sido gente de ganado; sus ovejas y su ganado vacuno y todo lo que poseen, los han traído”.
33 Y será, cuando el Faraón os convoque y diga: “¿Cuál es vuestra ocupación?”
34 que le diréis: “Vuestros sirvientes han sido hombres de ganado desde nuestra juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres”, para que podáis asentaros en la tierra de Goshen, pues todos los pastores de ovejas son abominables a los egipcios».

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