Estudiando
Bereshit
Estudio de los libros de la Torá
+100%-

Vaietzé

Primer comentario (Enseñanza semanal de Jabad Lubavitch, www.jabad.org.ar)

Segundo comentario (Rab Moshe Hoffer )

Tercer comentario (Joveret Rab Dines)

Cuarto comentario

Primer comentario – “Y fue a Jarán”

Hashem nos entregó con gran amor una amplia Torá que rige todos los aspectos de la vida del judío. Dondequiera nos dirigimos encontramos Mitzvot e indicaciones de cómo actuar, ya sea Mitzvot para hacer y para no hacer. ¿Por qué entonces, Di-s no nos liberó de las preocupaciones y pruebas diarias, las dificultades económicas, etc?. ¡Si así fuera, podríamos cumplir mucho mejor con los mandatos de Di-s en nuestra vida cotidiana! Una respuesta a este interrogante, la encontramos en la Parshá de esta semana, que nos relata el viaje de Iaakov Avinu, nuestro patriarca. él salió de Beer Sheva y se dirigió a Jarán. He aquí una situación de descenso espiritual. En Beer Sheva se encontraba junto a su padre, Itzjak, quien le enseñaba Torá, vivía en un hogar donde el cumplimiento de las Mitzvot era algo natural, y no había lugar para los pecados. Jarán, por el contrario, era como lo indica Rashi, un centro de la idolatría, las malas costumbres y todo lo negativo.

El Objetivo: superar los desafios y crecer A pesar de todo, Iaakov se dirigió allí. Como primera instancia de preparación, permaneció recluido en el mundo del estudio de la Torá siempre rodeado de la santidad y pureza. Pero para cimentar al Pueblo de Israel se debía salir del mundo paradisíaco. El pueblo judío se formaría específicamente en un lugar donde debería enfrentar obstáculos y pruebas para mantener su integridad espiritual. Esta es la respuesta a nuestra pregunta: Hashem creó al hombre y lo colocó en un mundo material con el propósito de vivir dentro de esta realidad mundana, con todas las dificultades y pruebas que se presentan, con el objetivo de superarlas y refinar al materialismo, a través de introducir en él Divinidad.

No buscar pruebas

De todas formas la persona no debe introducirse voluntariamente en situaciones de prueba. Así pedimos diariamente en la Tefilá (plegaria): “no nos sometas a pruebas…”. Pero si éstas se presentan, la persona no debe decepcionarse ni deprimirse, ya que tiene que saber que superarlas y crecer a través de ellas es en realidad el objetivo de estas pruebas. Pero para vencer se requiere de una conducta especial, que también aprendemos de Iaakov. En su camino a Jarán descansó. Tomó “de las piedras del lugar y las colocó alrededor de su cabeza”. Rashi explica “formó con ellas un cerco con ellas alrededor de su cabeza, pues temía de las fieras”. Nos preguntamos: ¿Por qué Iaakov quiso resguardar sólo su cabeza?, y… ¿qué pasaría con el resto de su cuerpo?.

Con el fruto de tu palma Encontramos aquí una importante lección: Iaakov no temía de las fieras salvajes en el sentido literal. Se trataba de un temor de las fuerzas del mal con las que debía enfrentarse a partir de ahora. Por ello rodeó su cabeza con piedras, indicando la firme decisión de reservar la cabeza para sí. Ciertamente debe uno ocuparse de los temas cotidianos, del sustento, los problemas, etc., pero no debemos permitir ser absorbidos por ellos. La “cabeza”, nuestro yo y control interior, deben estar protegidos de “las fieras” del materialismo y permanecer indemnes en el mundo del espíritu. Encontramos esta regla también en el salmo “del fruto de tu palma comerás, bienaventurado eres y el bien será para ti”. En lo mundano, el sustento y demás aspectos materiales, debes invertir sólo el esfuerzo de “la palma de tu mano”, no tu alma y las fuerzas y energía interior. La “cabeza” debe dejarse libre para lo esencial, el espíritu y el mandato de Di-s, el estudio de la Torá y el cumplimiento de las Mitzvot. Así se construye un hogar judío auténtico. Likutei Sijot, tomo 1, Pág. 60.


Segundo comentario – Querer es poder

En esta perasha la Tora nos relata acerca de Iaacov, el momento en que se dirige a la casa de Laban y nota como los pastores estaban rodeando un pozo de agua. Dicho pozo tenia una piedra muy pesada, que entre todos la alzaban y la hacian rodar. Cuando Iaacov vio a Rajel (que era pastora de Laban), el solo hizo rodar la piedra. Explica Rashi que la saco como quien saca un corcho de una botella. ¿Como hizo para sacarla solo? Rashi dice que el tenia mucha fuerza. Pero aunque pensemos en un Iaacov robusto… ¿como pudo hacer solo el esfuerzo de varias personas? Debemos saber que el hombre posee fuerzas que el mismo desconoce. Esta energia no se pone de manifiesto en los gratos momentos sino en situaciones peligrosas, por ejemplo cuando hay riesgo de vida. Se han registrado casos de gente que en situaciones limite lograron levantar cosas que una sola persona no podria levantar jamas.

En Estados Unidos hace pocos años, iban caminando un hombre con su hijo y un auto se abalanzaba sobre el pequenio. El señor, en medio de su desesperacion, alzo el auto y lo desvio. Tambien se han escuchado muchos casos de personas que atravesaron el fuego para salvar a sus hijos. Aunque normalmente la persona no puede tolerar insultos y agresiones, cuando tiene momentos de sufrimientos o de peligro se revelan en el fuerzas de contencion y tolerancia para absorver ese mal momento que nunca imaginaron. En otras palabras: “en el hombre se revela su potencial en momentos de emergencia”. Esto lo vemos explicitamente en las palabras de nuestros sabios.

El Rambam dice que cuando se sitia una ciudad para capturarla no la deben cerrar por las cuatro direcciones, sino por tres, para dar lugar a todo fugitivo que quiera resguardar su alma. Asi esta dicho: combatieron a Midian y por tradicion sabemos que fue de esta forma. ¿Por que? Pues si los hubieran encerrado, hubieran peleado hasta las ultimas fuerzas y entonces hubiese sido muy dificil poder conquistarlos. Podemos entonces deducir que el hombre cuando tiene la sensacion de peligro extrae sus fuerzas ocultas y pelea con mucha dureza de una manera tal que es muy dificil de sobreponerse, en cambio cuando dejamos un lugar para huir, opta por salvar su vida. Existen otras situaciones donde el ser humano esta dispuesto a sacrificar de su fuerza: cuando por ejemplo se esfuerza por un ideal es capaz de sacrificar su suenio dias y noches, quedarse sin comer y beber, porque tiene toda su concentracion en una tarea importante. Debemos saber que el individuo es capaz de desarrollar sus energias segun la importancia que le de a la tarea a desempeñar. Vemos en nuestra perasha que cuando Iaacov vio a Rajel, quiso concederle un favor, e hizo rodar una piedra tan pesada como quien saca un corcho de una botella.

La Tora nos enseña que Iaacov estuvo catorce años sin dormir, no se iba a acostar, trato de aprovechar al maximo el tiempo de que disponia en ese momento para estudiar. Mucha gente, cuando el Rab le propone hacer una mitzva lo primero que dice es “no puedo”. De acuerdo a todo lo expuesto es muy dificil pensar que realmente no puede, pues cuando hay voluntad, hay sacrificio. Querer es poder. Antes de la destruccion del primer Bet Hamikdash, hace ya 2426 años, nuestros patriarcas quisieron revertir la situacion ante el sufrimiento que padecian los iehudim y que sufririan luego de tal pedida. Por eso se presentaron delante de D”s rogandole que tuviera piedad de Am Israel recordando los meritos que ellos tenian. Por ejemplo el zejut de Abraham fue entrar a la hoguera engrandeciendo el nombre de Hashem. El de Iztjak, la Akeda. Tambien se acercaron Moshe Rabenu y Iosef Hatzadik entre otros. D”s no aceptaba los ruegos, hasta que de pronto… “Kol Berama Nishma…” se escucha de repente un llanto amargo y muy intenso. ¿Por que lloras? Le pregunta Hashem. “Como no sufrir y llorar si mis hijos estan sufriendo en el Galut (diaspora)? ¿Cual fue el pecado tan grande que cometieron?” Dijo esa voz. Hashem respondio: Pusieron en mi casa dioses extranios y los adoraron. Rajel enseguida respondio, Rey del universo: cuando mi padre hizo entrar a mi hermana Lea a la Jupa en mi lugar, luego de que Iaacov trabajara siete años por mi, no me queje sino al contrario le entregue las señales que teniamos entre nosotros, para que cuando Iaacov se las pida no la avergüence al no saber que responder. Tu, Hashem Rey del universo, piadoso y benevolente, ¿por que vas a castigar a mis hijos entregandolos en manos del enemigo? ¿Por que no perdonas que te hayan cambiado por dioses vanos y falsos? ¡Por favor Hashem, apiadate de mis hijos!

El extenso llanto de Rajel conmovio a los angeles celestiales y a todos nuestros antepasados que vivenciaron ese momento. Hashem le respondio: “Minei Kolej Mibeji Veenaij mi dima, Ki Iesh Sajar Lifhulatej. Ve Shabu Meeretz Hoieb”. “Priva tu voz de llorar y tus ojos de derramar lagrimas, porque hay pago para tu obra, seran redimidos de tierras extranias”. Reflexionando sobre el gran acto de Rajel podemos decir que ella fue una mujer poseedora de una profunda grandeza, cedio algo que ninguna mujer cederia, casarse con un tzadik como Iaacov Abinu. Rajel nunca supo que se casaria con Iaacov, a cambio de otros siete años que nuestro patriarca deberia trabajar por ella. Ve a su hermana con su vestido de novia entrando a la Jupa, se calla y cede con alegria. Para no avergonzar a su hermana le entrega las señales que a ella le habia dado su novio. Por zejut de esta gran accion, Hashem le responde: “Calla… tus hijos seran redimidos”

Nosotros Rajel tus hijos te pedimos “no calles, Ima Rajel pide por nosotros y nuestros hijos, hasta la llegada del Mashiaj”.

Rab Moshe M Hoffer


Tercer comentario – Sacudiendonos el Polvo (Gam Zo Letoba)

Y prometio Yaacov… diciendo: si estara D”s conmigo y me cuidase en este camino que yo recorro y me diese pan para comer y ropa para vestir. Y volviese en paz a la casa de mi padre… Bereshit XXVIII – 21

Yaacov pide proteccion antes que bendicion. Los cohanim imploran bendicion y luego proteccion “Te bendiga D”s y te proteja” (Bamidbar 6 – 24). La llave para entender la diferencia es “en este camino que yo recorro”. Yaacov es despojado de todo y delante de el acechan los peligros del camino hacia la construccion de su hogar. Hacia falta de todo, empezando por lo elemental: pan y ropa. ¡Cuanto hay que rogar a D”s!, ¡cuidame por favor! Que el esfuerzo por alimento y abrigo no me arrastre a una guerra ciega sin escrupulos, esos “escrupulos” -honestidad y etica- que dan brillo a mi “tselem”, a mi divina imagen y semejanza; todo lo que aprendi en las Yeshivot de Shem y Ever. Recien despues, pide Yaacov pan, vestido, paz… y “la casa de mi papa” con la que no puedo, no debo ni quiero cortar el vinculo.

Habia una vez…

Tenia ocho años, cuando mama me mando por ese exiguo dinero, la subvencion mensual de la Yeshiva, en total sesenta Grushim de entonces… Era jueves; nada habia aun en casa para Shabbat. Mi mama esperaba ese pequeño dinero, con el que podia comprar algo de harina y amasar jalot en honra del Shabbat, y el pescado, la cebada para el cholent, las papas… En verdad, papa siempre dudaba entre aceptarlo o no, porque no queria tener provecho de la corona de la Torah. Sin embargo, sabiendo de la terrible necesidad de la casa, no se opuso cuando ese jueves, un genuino dia de invierno del Yerushalaim de principio de siglo, mama me envio a la oficina de la Yeshiba, a retirar el dinero para las necesidades del Shabbat, de las que aun no habia ni vestigio de poder afrontarlas. Cumpli la mision y, volviendo del jeder, en el Talmud Torah de la Jurba de Rabi Yehuda Hasid, en Ir atika (ciudad vieja de Jerusalem), me dirigi a la oficina y deslice dentro de mi bolsillo los 60 grushim que mama estaba esperando. Ese dia, ante el advenimiento de Januca, habia un acto en el Talmud Torah que se prolongo hasta altas horas de la noche. Con el entusiasmo de la fiesta, entusiasmo de un niño, me olvide totalmente del dinero, de los jalot, y de mama que esperaba mi llegada para alcanzar a encontrar algun almacen abierto y comprar dos kilos de harina.

Cuando volvi, cerca de medianoche, la casa estaba sumida en la oscuridad. Mama ya se habia acostado, frustrada su ilusion, luego de horas de vano esperar. Los almacenes cerrados, hacia rato que dormian en la profundidad de la noche. De todas maneras, era imposible preparar los panes ese dia. “Por lo menos que traiga la plata… si igual mañana es viernes… hay almacenes, que abren muy temprano en abrir y entonces, al alba, saldre a comprar la harina… que puedo hacer… un chico es un chico… se olvido… lo importante es que tenemos esa plata” seguramente diria mama. Cuando entre a casa, papa se disponia a levantarse, como es su costumbre, para Tikun Jatsot (rezo especial por la ausencia del Beit Hamikash). Tambien mama se levanto, de un salto, a mi encuentro. Parece que aun no se habia dormido, esperando mi regreso o quiza se desperto cuando entre yo. “Estuve esperando todo el dia, Nejumke… te olvidaste de traerme la plata para la harina… ¿te olvidaste?… ¡Nu!… suele pasar. Me sobresalte como si me picara una serpiente. Me habia olvidado de todo, de la plata, de las jalot, de mi mama esperando hasta consumir sus ojos. Meti las manos temblorosas en el bolsillo de mi pantalon… en otro bolsillo… y otro… Vacie los bolsillos del saco, y dio vuelta los bolsillos de los pantalones para volver al saco; mi corazon parecia estallar en latidos. ¿Y si perdi la plata…? ¡OY! ¡Que pensamiento terrible! ¡Que desgracia para un niño de ocho años, cuando sabe que dentro de los 60 grushim, estaban escondidos todos los preparativos del Shabbat…

El sentimiento de culpa empezo a apoyar sobre mi todo su peso, con su presencia terrorifica para la fantasia de un niño. Busque y busque en todos los bolsillos… hasta que en uno encontre “el Agujero”. Un agujero lo suficientemente grande como para dejar pasar los redondos grushim, sesenta en total. Ninguno se salvo, ni tan solo uno. Espere lo peor. No me atrevi a mirar la cara de mama a la luz titubeante de la unica vela que iluminaba el cuarto descascarado, al lado del pequenio pasillo. Un silencio helado se oia en el cuarto. Mama entendio lo que habia pasado, aunque no necesite explicar una palabra. Mi mano clavada en el bolsillo y mi cara congelada daban fe, como si fueran cien testigos, sobre lo ocurrido. Me di cuenta de que mama no me iba a pegar, y quiza ni siquiera a retar… y eso era lo peor. La culpa me asfixiaba; la sensacion de culpa de un niño que se imaginaba muy bien las consecuencias de perder los 60 centavos, dinero para comer una semana entera… ¡Como explicar mi atolondramiento al dejarme llevar por el entusiasmo de la fiesta y olvidar la casa, el Shabbat, y a mi mama esperando…!

De pronto papa se acerca a mi y con su voz serena rompe el silencio y me susurra: “Desvistete, Nejumke, ya es muy tarde, metete en la cama y cantemos juntos, ¡cantemos, Nejumke! Cantemos ¡Esto es para bien! ¡Gam zo le toba! ¡Tambien esto es para bien! Aun estaba parado, tieso, intentando captar, perplejo, el sentido de sus palabras. Papa me tomo la manito y me llevo a la cama, espero que me desvistiera y entonces, de repente, empezo a canturrear con conviccion emocionada, a la luz danzante de la vela, ¡Gam zo le Toba!, obligandome a acompañarlo, “¡Tambien esto es para bien, Nejumke, Tambien esto es para bien!” Papa derrite el hielo de mis nervios, la depresion paralizante de mi culpa alivia su peso, porque tambien esto, despues de todo, era unicamente para bien. Yo acostado en mi cama, y papa sentado a mi lado. ¡Que vivencia unica y maravillosa!… Hasta hoy me es muy dificil expresarla, describirla. El embrujo de esas pocas palabras lavaron y borraron la culpa… fue para mi nacer de nuevo. Mi papa, que en paz descanse, se fue a Tikun Jatsot… y para mi tambien fue Tikun Jatsot,… derrame lagrimas pero eran lagrimas especiales, totalmente diferentes. -¡Deci la “Shema”, Nejumke, y despues anda a dormir! La puerta de calle se cerro, papa se habia ido pero, las paredes descascaradas, frias, sin calefaccion, seguian vibrando en ese Gam zo le Toba, que hasta hoy me acompaña y orienta en las encrucijadas e incertidumbres de la vida. De la culpa a la superacion, del miedo a la esperanza, de la angustia a la reverencia por la vida y por Quien la prodiga: el verdadero D”s que todo lo hace para bien. Pobre, muy pobre era nuestra casa. Habia dias en que sufriamos, literalmente, el oprobio del hambre. Pero el Gam zo le Toba, tapizaba la casa. Papa no pudo darnos lujos ni comodidades, pero nos dio lo principal; con esas tres palabras heredamos la verdadera riqueza. Cuando en la Levaia escuche a varios, aqui y alla, que comentaban que mi Papa Rabi Shelomo Zalman Z’L, era uno de los treinta y seis Tsadikim Nistarim (justos ocultos), comprendi que los padres testan a los hijos, tambien desde muy arriba, desde mas alto que el mismo sol.

Adaptado de Emuna 5734

Lei por primera vez este relato en Mexico. Eran para mi momentos dificiles. Al terminar la lectura, llore. Quise compartir la vivencia y la lei en diferentes auditorios de diversos paises. Y siempre alguien se emociona cuando escucha un mensaje que nos levanta del polvo de la culpa para que, erguidos, nos encaminemos a la casa de papa, a la que Yaacob rogo regresar. Y una aclaracion: la actitud del papa que levanta del polvo de la culpa es genuina, todo tiempo que Nejumke entiende su falta. Redimirlo sin que medie su arrepentimiento es una actitud mas cristiana que judia. Seria rendirnos ante la irreversibilidad de la miseria humana e indultarla porque “no queda otra”. “Si crees que puedes arruinar, cree que puedes corregir”, decia Rab Najman de Breslev. Y una vez que intentamos corregir, no nos ensaniemos ni con nosotros mismos ni con el projimo arrepentido. ¡Sacude tu polvo…! ¡Y levantate…!

Efraim Dines – Extraido del libro Mientras la Vela Arda


Cuarto comentario – Un amor sin tiempo

“Y trabajo Iaacov siete anios por Raquel y estos parecieron como unos pocos dias a sus ojos por su amor hacia ella”. (Bereshit 29:20)

Una de las palabras mas vapuleadas, distorsionadas y peor usadas en estos dias es la palabra AMOR. Por lo general las personas creen amar a aquel que los gratifica, que los hace sentir bien y por tal razon muchos de los amores actuales son amores egoistas, en los que aquel que afirma estar enamorado, lo que en realidad esta esperando es mas RECIBIR que DAR. Abundan en la sociedad secular las parejas que inclusive desprecian el vinculo del matrimonio por los compromisos y responsabilidades inherentes. Amamos mientras obtenemos beneficio de nuestra pareja (o de nuestro projimo), pero al menor traspie o choque de intereses, el supuesto amor se diluye y la union, que parecia indestructible, se deshace. Sin embargo… por que antes se sentia como verdadero amor? Pues porque era amor al fin, pero de otra clase: AMOR PROPIO. El otro me daba placer, me hacia pasar lindos momentos, me gratificaba.

No se puede construir un futuro sobre un amor ficticio y egoista. El castillo de sueños se desmorona. Para amar al otro se debe conocer su mundo espiritual, se debe compartir sus ideas en cuanto al sentido que le da a su vida, se lo debe sentir como socio en la tarea de mejorar el mundo, de ejercitar las virtudes, de sacar a la luz lo mejor de las cualidades propias y del otro, de crecer y tambien de hacer espiritualmente crecer al otro, de dar sin esperar recibir beneficios. Dar al otro genera mas amor, tal como una madre que se brinda ilimitadamente a su bebe y lo ama con un amor incondicional y constante, porque el hijo es fruto de su incansable desvelo, de su capacidad de dar, de ella misma; es una prolongacion de su vida.

Lo mismo sucede con la pareja. Se amaran cada vez mas en tanto se brinden totalmente el uno al otro. Cierto rabino solia decir las siguientes palabras a las parejas en el momento de consagrar su matrimonio bajo el palio nupcial: “Tened cuidado, preciados novios, de procurar siempre que vuestra aspiracion sea la de brindarse bienestar reciproco, el mismo que vosotros sentis en esta hora feliz. La constante preocupacion del uno hacia el otro es lo que señalara el inicio de una felicidad eterna”.

Ambos miembros de la pareja consiguen crear juntos algo mucho mas extraordinario y maravilloso de lo que cada uno, individualmente, podria hacer. El valor numerico de la palabra hebrea Ahava (amor) es el mismo que el de la palabra Ejad (uno): 13. Y dos veces Ejad equivale al valor numerico del nombre de Di-s en hebreo: 26. Para el judaismo, la pareja unida con verdadero amor consiste de dos individuos (Ejad x 2), que revelan y reflejan la Presencia Divina, que trascienden el mundo fisico para conectarse con el Creador.

El amor sincero es aquel que no depende de ningun factor externo, de ningun interes -afirman nuestros Sabios. Por ello su esencia consiste en un renunciamiento a los intereses propios en favor del ser amado. Los integrantes de una pareja asi, seran distintos del resto de la gente. El amor se reflejara en sus rostros, tendran reacciones mas agiles y veloces, caminaran mas erguidos. Porque el verdadero amor genera paz interior y fuerzas para superar las pruebas; es virtualmente cual alas otorgadas a la persona para poder elevarse por sobre los dolores y las miserias humanas.

Asi era el amor de Iaacov por Raquel. “Y trabajo Iaacov siete años por Raquel y estos parecieron como unos pocos dias a sus ojos por su amor hacia ella”.

En un amor no sincero el tiempo parece una eternidad, un interminable deseo cuando no se tiene al otro. No es lo mismo con un amor basado en el DAR, en el cual la satisfaccion comienza cuando se comienza a DAR. A partir del momento en que Iaacov comenzo a trabajar, ya estaba DANDO de si para Raquel y por eso es que los anios “parecieron como unos pocos dias a sus ojos, por su amor hacia ella”. El suyo era un amor sin tiempo…

Esa capacidad de amar y el altisimo nivel espiritual de nuestro Patriarca Iaacov lo hizo merecedor de que las doce tribus de Israel se engendraran en su hogar. Que de sus grandes meritos y elevadas virtudes, podamos nosotros, sus descendientes, instruirnos, nutrirnos y crear hogares basados en el verdadero amor. Y que la Divina Presencia siempre more en ellos. Amen.

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