Estudiando
Estudio de los libros de la Torá
Shemot
+100%-

Vaerá

Primer comentario (Rab Moshe Hoffer,)

Segundo comentario (Rab Daniel Oppenheimer, www.ajdut.com.ar)

Tercer comentario (Boletin Judaicasite)

Cuarto comentario (Enseñanza semanal Jabad: www.jabad.org.ar)

Primer comentario – Las distintas facetas del libre albedrio

Una de las preguntas que plantean todos los exegetas de la Tora es: si Hashem mismo le endurecio el corazon a Parho -es decir le quito el libre albedrio-… entonces ¿por que decimos que Parho peco? El Rambam, en Halajot Teshuba, nos da la siguiente explicacion: por cuanto que Parho peco en principio por propia iniciativa y daño al Pueblo de Israel, la jurisprudencia determina privarle la Teshuba. Por eso Hashem le endurecio el corazon. Asi tambien contesta el Ramban y agrega una respuesta: en las primeras plagas, Parho mismo por propia voluntad endurecio su corazon y no quiso dejar salir al pueblo. Como esta escrito: “Y se fortalecio el corazon de Parho”. Pero cuando las plagas se intensificaban y se cansaba de soportarlas, se ablandaba, se arrepentia y queria mandarlos. esto no ocurria por su voluntad, sino de lo intolerable de las plagas; por miedo y no por libre albedrio. Para que su libertad de eleccion este regulada, Hashem endurecio su corazon, para que los envie por su propia voluntad y su libre albedrio.

El Midrash Raba dice: Dijo Ribi Iojanan: “de aqui que los herejes podran argumentar que Parho no tuvo posibilidad de volver en Teshuba“. Le dijo Resh Lakish “que se cierren la bocas de los perversos”. Hashem le advierte al ser humano una, dos y tres veces, y si este no vuelve, le cierra su corazon para castigarlo por lo que peco. Asi ocurrio con el perverso Parho, despues de cinco veces que Hashem le advierte del castigo que iba a tener, Parho fue indiferente y Hashem le dijo: Tu endureciste tu cabeza y tu corazon; he aqui te voy a aumentar mas impureza sobre tu impureza. Nuestros sabios dicen: por cuanto que un ser humano peco y reincidio se le hizo como algo permitido; es decir se va hundiendo en el pecado y el mismo se esta privando la Teshuba. Asi esta escrito en el Talmud: si un individuo se impurifica un poco, lo impurifican mucho; el se impurifica desde abajo, lo impurifican desde arriba. Sobre el tema del libre albedrio, el Rab Dessler da el siguiente ejemplo: Un fumador dolorido del pecho por la adiccion al cigarrillo, se repite varias veces a si mismo: “No fumare mas”. Al dia siguiente de expresar esa afirmacion, este hombre exclama: “Si fumo solo un cigarrillo, no me hara daño”. Luego, considera que son dos los cigarrillos que puede fumar, culminando ese dia consumiendo todo el atado. Este hombre no hace mas que engañarse a si mismo. Repite exclamaciones que no puede cumplir. Tiene dos deseos: por un lado, fumar, y por el otro, no sentir dolor. El mismo dolor es mas fuerte que su deseo, entonces, decide no fumar. Cree que podra superar su adiccion, pero luego, se dice a si mismo que uno o dos cigarrillos no pueden daniarlo. Este fumador empedernido se aparta de la verdad obvia y se aferra a la imaginacion, cubierta por la mentira. Quien provoca nuestras acciones es uno mismo, no el deseo. La lucha de seguir tras el autoengaño o la verdad se llama eleccion. Una mente sana puede pensar y elegir correctamente, no aferrarse a la mentira, y optar por la verdad. Si hay dos pueblos en guerra, el objetivo que ambos persiguen es conquistar tierras. Cada lucha lleva detras ese deseo. El que logra conquistarlas, por esas tierras ya no pelea mas, sino que debera ahora luchar por las que aun no obtuvo. Las primeras ya son parte de su propiedad.

Nosotros, en la vida tambien tenemos por que luchar. Si Shabat es algo que hoy por hoy cumplimos, ya es tierra conquistada. Son otros los lugares a los que debemos llegar. Cada mitsva que hacemos puede formar parte de nuestras conquistas, solo que todavia hay muchas que no pudimos conquistar… Por ellas debemos luchar.

Rab Moshe M Hoffer


Segundo comentario – Los “Milagros”

Desde chicos sabemos que todo lo que escapa a lo habitual, lo raro y lo exótico nos atrae. Basta con recordar las historias que nos contaron en aquellas épocas infantiles, de brujos y hadas, de Blancanieves y los siete enanitos, de Súperman y del hombre murciélago, todo eso no tiene relación alguna con la vida cotidiana. En las fiestas de chicos y grandes, el mago atrae la atención de todos los invitados. La Torá ya nos advirtió a no dejarnos llevar por personas que pretendan demostrarnos sus “verdades” mediante milagros (D-varim 13:2) y el Ramba”m nos hace saber que nuestros abuelos no creyeron en D”s simplemente por haber visto maravillas. No obstante, vemos que a la gente todo eso sí le atrae. ¿Será porque la vida que llevamos es “aburrida” y queremos vivir en un mundo que no sea tan real, aburrido, angustiante y cruel como el nuestro?

La lectura de Va’erá y Bó también habla de milagros. Moshé le advierte al Faraón que si no permite la salida de los judíos de Egipto, sufrirá toda clase de plagas. Y todas ellas terminan por cumplirse. Y cada vez que ocurren estas plagas, los judíos que habitan en la tierra de Goshen salen ilesos. ¡Vaya milagro! Dejemos de lado por un instante la visión triunfalista del tema (la mayoría de los judíos no se merecieron salir de Egipto, pues a pesar de las plagas se sentían bien en Egipto y no estaban convencidos de querer irse), concentremos la atención en la característica milagrosa de las plagas en si.

¿Para qué sucedieron los milagros? ¿Son deseables los milagros? ¿Rezamos por ver milagros?

Este tema tiene una arista educativa que también nos debe plantear ciertas dudas. En muchas historias de rabinos famosos, encontramos que merecieron el desenlace de una situación apremiante en la que ocurrieron milagros de algún tipo. ¿Se debe relatar estas historias a los niños? ¿Poseen elementos pedagógicos desde lo judaico?

Antes de seguir, creo indispensable aclarar que el milagro tal como lo estamos tratando, es decir, algo que escapa a lo natural, no es el único fenómeno que los judíos denominamos como “nes” (milagro). Agradecemos diariamente tres veces en la Amidá: “ve-al niseja shebejol iom imanu” (= por los milagros que nos suceden diariamente). Ahora bien. Diariamente nos pasan muchas cosas, buenas y malas, pero no nos parecen ser algo fuera de lo natural. Nos referimos pues, en este agradecimiento a D”s a los “milagros naturales” que suceden en cada instante a los que habitualmente denominamos “naturaleza” simplemente porque estamos tan acostumbrados a ellos que nos parece “natural” que ocurran.

Estos milagros y maravillas que acontecen dentro de nuestro cuerpo tal como los distintos sistemas (circulatorio, digestivo, nervioso, respiratorio, reproductivo, etc.) o fuera de él (el cosmos, la fuerza de gravedad, la fotosíntesis, etc.) a los que llamamos naturales, son los que hacen que podamos vivir una vida “normal”. Confiamos ciegamente en la constancia de esta naturaleza para todo lo que hacemos. Si la naturaleza no fuese constante y confiable, nos volveríamos absolutamente locos por no poder prever nada. En los Salmos (que recitamos diariamente en los rezos matutino) decimos “y los puso (las leyes naturales) para la eternidad, son decreto inamovible. A diferencia de lo que sucedió en Egipto, el agua siempre debe ser agua, y la sangre, sangre. El auto no hará combustión con puré de papas y no nos vamos a servir un vaso de “nafta extra sin plomo”. El sol saldrá del este y las cosas que soltamos se nos caen hacia abajo. No debemos desear que eso cambiara, pues, si la naturaleza no fuera constante, el mundo no sería un lugar en el cual pudiéramos vivir.

Dado que las cosas son así, es superior aquel que reconoce al Todopoderoso en la naturaleza cotidiana, que aquel que no cree a menos que le demuestren que esa naturaleza se puede modificar. Y, si bien D”s hizo los milagros en Egipto para que el Faraón- que se hacía considerar un dios y se negaba a dejar ir al pueblo judío por desconocer la autoridad Di-vina – cambiara su postura, eso no significa que fuese deseable que estos milagros se repitieran con frecuencia.

En el Kidush (bendición que santifica la entrada del Shabat) del viernes a la noche hacemos mención al “zejer lema-asé bereshit” (recuerdo a la creación del mundo), como así también al “zejer lietziat mitzraim” (recuerdo a la salida de Egipto). Si bien pareciera hablarse de dos eventos de distintas épocas, en realidad estamos hablando de lo mismo. Los milagros que acompañaron la salida de Egipto sirvieron para demostrar a los dudosos (egipcios y judíos), que el Creador del mundo es uno, que sabe todo lo que sucede aquí y que constantemente interviene en el quehacer humano.

Está claro entonces, que los milagros suceden porque D”s decide en ciertas instancias que deben ocurrir por las distintas razones que sólo él sabe. Para nosotros es importante saber que si D”s lo decide, dado que él es Quien sabe y hace todo, no existe diferencia ante él en causar “milagros naturales” o “milagros no-naturales”. La casualidad no existe, ni tampoco la naturaleza como algo independiente a D”s. Así también debemos hacérselo saber a los niños. El desafío está en “ver” a D”s en la naturaleza, en nuestro sustento diario y en este mundo “di vrá gireuté” = que creó de acuerdo a Su plan (Kadish).

Las historias de tzadikim, a quienes D”s los asistió con milagros, tienen como objetivo precisamente eso. Pero es importante decirles también que, aunque fuese triste, muchos tzadikim vivieron en la pobreza, perseguidos, enfermos o mártires y no fueron asistidos con milagros. Aun así no perdieron su confianza en D”s y ni siquiera pidieron que les sucedan milagros.

No obstante, no es conveniente insistir en esta clase de historias milagrosas con los niños. Mucho más importante es relatarle a los niños (y grandes) el esfuerzo que implica la lucha por crecer, mejorar las características humanas y observar las Mitzvot cada vez mejor. Que les quede claro qué es lo que significa llegar a ser tzadik y crear en los niños el deseo por ser verdaderamente “grandes” en la Torá. En última instancia vivimos con los pies en la tierra y esta tierra “natural” es tal como D”s la creó para cumplir con nuestro deber.

Daniel Oppenheimer


Tercer comentario – El Liderazgo de Moises

“Y hablo Hashem a Moises diciendo: Ve y habla al Faraon, rey de egipto para que envie (libere) a los Hijos de Israel de su tierra” (Shemot 6:11)

El ascenso de Moshe Rabenu, nuestro gran maestro Moises, a su puesto de liderazgo, fue por demas inusual. Historicamente la mayoria de los que luchan por la libertad de su gente surgen del seno de ese pueblo, primero sufriendo junto a sus oprimidos hermanos y luego ganando su camaraderia y confianza con la verdad en la palabra y en la accion, a fin de convertirse en su lider y destituir a los opresores.

En rotundo contraste, Moises paso sus primeros veinte años, sus años formativos, en el confort del entorno palaciego del Faraon. Cualquier otra persona hubiera optado por continuar apegado a esa “buena vida” de lujo y facilidades, mas Moises eligio “salir hacia sus hermanos” (ibid.2:11).

Cuando el “vio su sufrimiento”, supo de inmediato que ambas cosas, el confort con extranios y una verdadera responsabilidad judia, eran incompatibles. Una opcion invalidaba a la otra. Si elegia identificarse con la victima judia y resguardarla del ataque y de la muerte, perderia toda posibilidad de heredar el trono del padre de su madre adoptiva, virtual gobernante de todo el mundo. Si elegia dirigir su rostro hacia otro lado y permitir que los egipcios continuaran apaleando al judio, estaria dando la espalda al legado de la familia que lo habia visto nacer; ese legado que secretamente le fuera ensenado por su madre.

Y miro hacia un lado… y luego hacia el otro (ibid.2:12). Lucho con su propia identidad interna y vio que no podria negociar con ambos mundos y ser una verdadera persona. “Y golpeo al egipcio y lo oculto en la arena”. Mato al capataz egipcio pero tambien elimino al “egipcio” que estaba dentro de el. Se animo a cruzar la brecha. Ya nunca mas tendria una crisis de identidad; el extranjero dentro de el estaba enterrado para siempre. La lucha contra el sufrimiento judio seria siempre su interes primodial.

Era necesario sin embargo que el salvador del pueblo, elegido por Hashem, comenzara su vida en el entorno real del palacio del Faraon, a fin de poder desarrollar un espiritu noble, un espiritu que no se amilanara al confrontar a una superpotencia. Moshe Rabenu vio la debilidad humana de la realeza bien de cerca. Vio cuan aterrados estan los opresores de su propia posicion y cuan inseguros se sienten de su propio futuro. Y porque se crio en ese entorno, sabia que aun el mas poderoso de los hombres NO es invencible. No es natural en cambio, que una persona criada en la servidumbre, entre el lodo y los ladrillos, de pronto lave sus manos de tanta opresion y suciedad e, inmediatamente luche contra los gigantes.

Moshe Rabenu no vio inicialmente las cosas de esa manera. Su primera reaccion fue no aceptar su mision Divinamente asignada. Penso que su crianza en palacio seria una dificultad mas que una ventaja, que su hermano Aharon era mas reconocido por su piedad y virtud, etc.etc. Pero Hashem le respondio que en materia de redencion: “Mis pensamientos no son sus pensamientos y Mis caminos no son sus caminos”.

Moshe Rabenu sabia que asi como la esclavitud comenzo cerrando los ojos y los corazones a la creciente servidumbre, la redencion solo podria empezar abriendo los ojos y los corazones al sufrimiento judio. Esto es lo que mas cuenta en cuanto a liderazgo judio en epocas de redencion.

Que tambien nosotros, cada uno de los hijos de Israel, logremos quitar de nuestro interior a ese extranjero que nos impide pensar y vivir nuestro judaismo a fondo sometiendonos al yugo de otras costumbres y culturas que no son las nuestras. En verdad, solo se requiere un poco de valentia para ser sinceros con nosotros mismos y preguntarnos si nuestra vida, si nuestras acciones responden a nuestra identidad judia, a una identidad que solo se ejerce plenamente cuando se observan las leyes de la Tora. Quiera Hashem que por nuestra teshuva tengamos el merito de acercar la llegada del Mashiaj muy pronto en nuestros dias. Amen.

(Basado en Rabbi Yechiel Leiter)


Cuarto comentario – Transformar el “aguan en sangre”

Ven, habla al Faraón, el rey de Egipto, y que envíe a los hijos de Israel de su tierra (Shemot 6:10)

Uno de los motivos de la centralidad del éxodo de Egipto en el judaísmo (hasta el punto de recordarlo a diario en la plegaria), es que en el estado espiritual del alma humana, el salir de Egipto es un proceso constante de todos los días. La palabra Mitzraim (Egipto en hebreo) proviene del término Metzarim, límites, refiriéndose a los condicionamientos y frenos que existen en cada persona. Cada día debe llevar a cabo nuevamente un símil de “salir de Mitzraim”- superar y librarse de esas limitaciones y brindar a su Alma Divina la libertad de expresarse de acuerdo a sus verdaderas aspiraciones. El párrafo bíblico semanal nos relata sobre cómo comenzó el éxodo de Egipto, y de ello podemos aprender los caminos a través de los cuales es posible “salir de los metzarim” también en el plano espiritual del alma.

DE LA FRIALDAD AL CALOR

La primera plaga que se asestó a los egipcios fue la de sangre: todas las aguas de Egipto se convirtieron en sangre. De ello se aprende que el primer paso para liberarse de Mitzraim es transformar las “aguas” en “sangre”.

El agua simboliza la frialdad, tranquilidad, falta de efervescencia y entusiasmo. La sangre, por el contrario, es el símbolo del calor, el fuego, la emoción. Esto es lo primero que se le dice al judío: ¿ deseas salir de “Egipto”? ¿Tu intención es liberarte de los condicionamientos que encierran a tu alma Divina?- ante todo debes transformar el “agua” en “sangre” en lugar de frialdad introduce a tu seno interior calor, entusiasmo, fuego.

LA NECESIDAD DE LA EMOCIóN

Puede uno argumentar ¿para qué tanto entusiasmo? Sin ello también soy un buen judío. Cumplo los preceptos, estudio Torá, soy cuidadoso de no transgredir las prohibiciones de la Torá. ¿Para qué necesito entusiasmo en ello?. A eso se le responde que la frialdad la raíz primera de todo mal. El verdadero significado del estado de frialdad es que los temas realmente no afectan a la persona. Vemos en la práctica que cuando se trata de un tema que verdaderamente nos interesa y es cercano a nuestro corazón, no permanecemos apáticos y fríos. La frialdad es un síntoma de que la relación del judío con la Torá y sus preceptos es sólo “una conducta rutinaria aprendida”, es sólo una acción seca y mecánica. Este estado es el principio de la caída. Por ello, el primer paso en la liberación del alma de sus limitaciones y precondicionamientos es apartar la frialdad y la apatía, e introducir en su lugar calor y entusiasmo. Se debe estudiar Torá, cumplir los preceptos y servir a Hashem con alegría y entusiasmo, con agilidad y fuego, como nos vinculamos con aquello que nos incumbe y mueve.

MITZVOT CON LUJO

Una de las expresiones prácticas de una implicación real es el tema de cumplir los preceptos con lujo- hidur mitzvá. Cuando uno sirve a Di-s con frialdad, le es suficiente con una Mezuzá simple, Tefilín baratos, una plegaria resumida y un cuidado mínimo del cashrut, la alimentación ritual judía. Al fin y al cabo lo que pretende es cumplir con la obligación, y para ello es suficiente también con el mínimo. Pero cuando un judío está entusiasmado y movilizado en su servicio a Hashem, procura cumplir los preceptos de la manera más bella posible: procura los Tefilín y las Mezuzot de la mejor calidad, el Tzitzit más hermoso, el cashrut de máxima seguridad, pues cumple con todo esto con cariño y deseo. Es este el previo paso en el proceso de “salir de Egipto”, y por medio de ello, llegamos finalmente a la liberación personal dell individuo, y de la redención individual vamos a la redención general, a manos del Mashiaj Tzidkeinu.

Likutei Sijot tomo 1, Pág 119

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