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La estructura incorpórea
Psicología
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Un rol activo

El hombre no soporta el vacío. Nuestra realidad espiritual, mental, emocional siempre posee algún contenido, que puede ser positivo o negativo. Lo que denominamos vacío es a la carencia, al deseo insatisfecho.

El todo y las partes
Cuando percibimos justicia sentimos armonía mientras que la injusticia nos da la impresión de vacío. La sensación de armonía depende de nuestra conciencia de la relación entre las partes y el todo.

Un rol activo
Muchas personas se deprimen tal vez porque en su vida interior hay conflictos sin resolver y/o rencores que les producen amarguras; entonces asumen una actitud que los lleva a enfermarse.
Para solucionar estas situaciones no es suficiente un tratamiento pasivo sobre el aspecto corporal; la persona precisa asumir un rol activo que lo involucre integralmente al mismo tiempo que revé la forma en que se relaciona con la vida.

Interactuando con otra dimensión
El elemento dominante en los procesos de sanación, sea física, emocional, mental y/o espiritual se basa en el poder de interactuar con otra dimensión de la conciencia capaz de armonizarce esencial, natural y circunstancialmente con la realidad como un todo.

La causa que no posee causa
De la misma forma que el uno precede a los demás números, la unidad precede a la multiplicidad. La unidad es la causa primera, la Esencia de todo, la energía que nutre la vida, la Causa que no posee causa.

El potencial de alcanzar lo esencial
Cada componente de la realidad posee su propia naturaleza la cual se manifiesta circunstancialmente de diversas formas. Por ejemplo el calor que se encuentra en el agua caliente es circunstancial, en cambio el calor del fuego es parte de su propia naturaleza. Fuego y agua surgen de la Esencia, pero al manifestarse revelan natural y circunstancialmente diversos aspectos de la Esencia.
Similar sucede con el hombre quien posee una individualidad, su naturaleza y su conciencia, que es su potencial de alcanzar lo esencial.

Una fuerza infinita nos acompaña
Hasta que no trascendemos lo circunstancial y natural, nuestra perspectiva individual y subjetiva, no logramos captar lo esencial. Cuando lo logramos percibimos un orden superior, en el que una fuerza superior (la Esencia o Causa primera) actúa junto a nosotros. Ahora ya no nos sentimos solos, una fuerza infinita nos acompaña en cada uno de los desafíos que debemos afrontar.

Todos los mundos desde este mundo
Ello es lo que se explica en el Zóhar Vaikrá/Levítico parashát Tazría: Todos los mundos, los superiores y los inferiores, están incluidos en el hombre y toda la realidad que se encuentra en ellos no es sino para el hombre.
La voluntad, la mente, el corazón y los deseos son los espacios espirituales, los mundos, donde el hombre libra las batallas para trascender su subjetividad y alcanzar lo esencial. Cada acto que realizamos imprime una dirección en nuestro interior expandiendo o contrayendo nuestra conciencia. Conciencia espiritual en la óptica judía es sinónimo de compromiso concreto y no una mera actitud meditativa. Sólo la responsabilidad activa todo el potencial humano y así el hombre experimenta plenitud y se mantiene sano al mismo tiempo que incide para lograr una sociedad justa y saludable.

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